lunes 9 de noviembre de 2009

Discos: Cabin in the sky (2004)
















Algo general

Hay buenos y malos grupos. Grupos regulares, discretos o apenas aceptables. Los hay muy buenos, incluso. Pero hay otros (por definición, apenas unos pocos) que no se parecen a nada de cuanto se haya hecho o grabado dentro del rock. A esa categoría selecta de bandas pertenecen los Tuxedomoon.

Formados en 1977 en San Francisco por los estudiantes de música electrónica Blaine Reininger y Steve Brown, Tuxedomoon presenta, en realidad, la fisonomía de un sofisticado combo arty de formaciones cambiantes y músicos que aparecen y desaparecen. La otra pata de su propuesta se apoya en la colaboración de artistas visuales que desde el comienzo se sumaron al proyecto para enriquecerlo.

Algo particular

A pesar de haber aclarado que los Tuxedomoon son un grupo inclasificable, intentemos al menos describirlos: climas mayormente nocturnos, con orquestación de cámara (violines, cellos, cuerdas en general); mucha flotación y aires jazzeros, aunque no son jazz. Gran vocación por el cuelgue de contexto academicista, pero totalmente bastardo. Climas pesadillescos, voces maquinales y perturbadoras. Colores azulvioláceos. Música para telones y teatros. Aires netamente europeos.

¿Alcanza? Seguramente que no.

Un poco de historia (no mucho)

En 1978 abrieron shows para DEVO y en 1979 ficharon para el sello de The Residents, Ralph Records. En 1981 (y con dos discos ya editados) se movieron a Rotterdam y de allí a Bruselas, tratando de colocar su sonido de influencias electrónicas en la escena europea. En 1985- y tras la partida de Reininger- lograron su mayor "éxito" con el disco "Holy wars". Tras varios cambios de miembros, la banda permaneció inactiva durante gran parte de los 90´s, aunque técnicamente, nunca se separaron.

Hasta que en 2004 -y sin que muchos lo pronosticaran- volvieron al ruedo con esta maravilla sonora llamada Cabin in the sky.
  
Un portentoso monumento sonoro

Cabin the sky es un disco sorprendente, que encuentra a este mítico grupo de más de 30 años de trayectoria en un inesperado estado de esplendor creativo. Portentosos. Llamativamente caudalosos en ideas, en energía, en avasallamiento de nuestras facultades para la sorpresa y el asombro.

Dos temas marcan el primer segmento del disco. A home away exhibe la clásica construcción Tuxedomoon sobre un bajo y una música que flota encima, en oleadas. En la segunda estrofa aparece una trompeta venenosa, en segundo plano. Baron brown nos transporta con sus aires de decadencia europea elegante, mediante una música única, pariente de la escuela de los Bad Seeds, aunque más imaginativa e imprevisible. Y no tan explícitamente maldita (los Tuxedomoon tienen el encanto de la sutilidad).
.
Como tercer tema llega el mejor momento del álbum, el instrumental Annuncialto. Nuevamente esos bajos ondulantes, un piano, un wah wah serpenteante, trompetas, calamidades varias. Una invitación a paseos nocturnos sin rumbo, o a la simple contemplación de la noche a través de una ventana. A esta altura ya sabemos que esta música nos está llevando a un lugar en el que nunca estuvimos.

La dupla itálica: Diairio di un egoista trae sonidos industriales para ambientar las meditaciones (en italiano) de un dandy diletanate. Un nuevo punto de partida para un álbum que a cada paso parece reinventarse, pero que en realdiad sólo abre caminos laterales, sutiles desviaciones del tronco central. La piu bella comienza con un señor italiano cantando una canzonetta en plena calle, a lo que se suma luego la tenebrosa belleza de banda de salón de Tuxedomoon.

Un piano y unas guitarras de aires rycooderianos inician Cagli five-O, otro de los instrumentales de "Cabin in the sky". Nuevas ramas del mismo árbol, el placer que sentimos es el de perdernos en una noche tan profunda y misteriosa. A los 3 minutos entra un motivo de trompetas que eleva el tema hacia otro nivel. Aquí hay sofisticación, alma y belleza libre de formulaciones.

La segunda mitad

Con el clima circense de Here 'til x-mas entramos en la segunda parte de este fantástico álbum. Le sigue el up tempo Chinese mike, una extraña pieza entre lo industrial, el free jazz y la cacofonía total. Como track 9 tenemos el "reprise" de La piu bella, con sus cuerdas y su bella melodía.

En el último tramo del disco, The Island roza el ambient y Misty blue clarifica el momento borroso con una invitación que cabalga en la propia música:

"come away with me/ into the misty blue/ we will find paradise/ a paradise for two/ where the waves kiss the shore/ and the dolphins play/ we can hide from the crowd/ down where the palm trees sway".

Se trata de uno de los momentos mas luminosos y juguetones del álbum, un clima extendido que agrega otra tonalidad cuando el disco ya comienza a despedirse. Para el final, unas guitarras saturadas de fuzz dan el pie a Luther blisset, con su ritmo cabalgado y sus coros pendencieros. Trompetas hollywoodenses y un clima general de soundtrack de una película que nunca vimos. Un nuevo y último momento fascinante de un álbum siempre abierto a la sorpresa.

El cierre es con una versión "redux" (yo diría casi "dub") de Annuncialto, como si los Tuxedomoon supieran que encontraron una gran música allí y se dieran permiso para reelaborarla.

viernes 6 de noviembre de 2009

Discos: Come On! Feel the Illinoise! (2005)
















Detroit "Folk" City

by CC Urban

Tal vez si nos remitimos a la industrial y popular ciudad estadounidense de Detroit pensemos rápidamente en una sola cosa: AUTOS. En este caso optemos por las Motorhome, ya que si tengo que dejarme llevar por este gran disco, "el viajar es un placer..." (con lo que estoy muy de acuerdo).

Nacido en Detroit en el año 1975, este joven y Gran Compositor nos lleva de viaje (luego del anterior periplo por su Estado natal, Michigan) a su próxima estación: Illinois.  

Si bien Sufjan Stevens puede considerarse dentro de la gran urbe del Folk (en pleno auge en estos tiempos que corren) va más allá de ésto. Entre climas orquestales, banjos, riffs de guitarras, coros, órganos rescatados de alguna "presbiterians church" a la que tanto acuden los americanos, Sufjan refleja, sobre todo, Momentos

Un trabajo riquísimo musicalmente, sobre todo en composición. No hay que olvidarse que estamos hablando, además, de un Cantante que acompaña ritmos de diversos estilos, confundiéndose a veces con los innumerables arreglos de variados instrumentos (violines, trompetas, pianos, etc) tradicionales y otros que no tanto. 




Es muy dificil nombrar highlights de esta obra que contiene 22 temas, pero cabe destacar su obertura, "Concerning the UFO..." cuyo levante de telón deslumbra y nos invita a escuchar lo que no vamos a poder dejar de escuchar: su obra. 

La grandiosa "Come on Feel the Illinoise", con sus coros épicos y alegóricos; la introvertida "John Wayne Gacy Jr." con sus punteos de una acústica discreta y un piano que sostiene con sus notas el vaivén de la melodía; "Jacksonville" donde Stevens acerca esta ciudad del estado de Florida al reino unido, con sus arreglos de vientos y trompetas del Sargento Pepper y "Casimir Pulaski Day" cuya espiritualidad sí esta al palo. Todo ésto, entre otras. 

No son muchas las ocasiones en que se refleja un trabajo tan conceptual como éste. La creatividad en su máximo esplendor, con un protagonista que se despacha con 22 tracks y no se conforma con cualquier cosa. Va por más.

...y ya estamos cerca de las canciones de Navidad.  

Discos: What will we be (2009)

















Me entusiasmé con Rejoicing in the hands (´04). Caí rendido (en circunstancias especiales de una vida lenta y placentera bajo los pinos) ante Cripple crow (´05) y me decepcioné bastante con Smokey rolls down thunder canyon (´07). ¿Por qué tantos altibajos con un mismo artista?

Una respuesta posible: Devendra Banhart es un artista para consumir lento, reduciendo la velocidad alrededor para poder entrar en su frecuencia. Pero esos vaivenes también nos disparan algunas preguntas sobre el artista que tenemos entre manos. ¿Se trata apenas de un songwriter mimético de la experiencia hippie? ¿Su encanto pasa esencialmente por su "imagen de artista" y su "multiculturalismo"? Difícil ser tan tajantes, porque de a ratos el muchacho parece transpirar cierto talento (Cripple Crow está bastante lleno de ellos).

II
La decepción de "Smokey rolls..." vino por el lado, sí, de una repetición mimética de los procedimientos que le dieron éxito en "Cripple crow", pero sin las buenas canciones. Esos procedimientos tenían que ver con un sistema casi ambiental de grabación, y una sensación de cercanía de fogón con el material. Lo que se dice, un clima general de "work in progess"con forma (a veces) de canciones. Ambos discos sonaban como documentos de una experiencia concreta (sensitiva y de producción) de hacer y grabar música. 

III
Con su nuevo disco, "What will we be" (el primero para su nuevo sello Reprise) Devendra parece dar un giro de timón. Al menos en el primer cuarto de álbum la música suena directa, enfocada. Y la producción, llamativamente limpia y cristalina, a comparación del ambiente saturado de opio de sus dos álbumes anteriores. Hay una operación de luminosidad en la instrumentación también, que suena menos dispersa y más enfocada en el corazón de los temas. La voz de Banhart abandona su registro más barroco y se queda con las líneas esenciales.

Las canciones 

Can´t help smiling sienta las bases de esa cristalinidad y Angelika es instantáneamente encantadora (en su primera parte) para transformarse en un salmo algo zaparrastroso en la segunda. Baby (el primer corte) es uno de esos "hippie funks" que un poco, sí, inventó el propio Devendra, con hermosas melodías y coros. Goin´ back (jazzy con slides y susurros) cierra esa primera mitad luminosa y limpia del álbum.

A partir de allí el disco entra en un bache con la dupla First song for B / Last song for B. y se acentúa con el bodrio jazz low fi de Chin Chin Muck Muck. A mitad del álbum aparece el homenaje glam de 16th Valencia Roxy Music, aunque la broma no llega a abrir una perspectiva en el horizonte musical de Devendra. Parece más bien un divertimiento aislado, una cita jocosa.


En la segunda mitad la cosa se pone un poco más rockera con Rats (¡hasta parece un tema de Carca!) mientras que Maria Lionza es un extraño ejercicio Zen que a los 3 minutos y medio se convierte en la "Revolution 9" del disco. En Brindo, Devendra vuelve a cantar en castellano, en uno de los pocos momentos del disco en ese idioma. Se trata de una pequeña perla con coros fantasmales y bonitas melodías. El clímax se extiende a Meet me at lookout point y especialmente a Walilamdzi, de una belleza rara y como en la sombra, delineando el segundo momento de calma quieta del álbum.

Entonces entendemos que sí, que Devendra tiene sus momentos de talento y de belleza. Y que esos momentos los encuentra cuando más íntimo es el background que lo rodea: apenas con lo mínimo, su arte sale a flote, se brinda. Por el contrario, en sus jugueteos de "multiculturalismo de Palermo", Banhart parece pifiarla, desdibujándose en un clima general de parodia sin sustancia. Por eso, supongo, cada tanto habría que volver al seminal "Rejoicing in the hands" y escuchar en qué consistía el arte de DB, antes de sus (simpáticos sólo por momentos) delirios de cubrir la totalidad de Sudamérica en su songbook.

El cierre -inesperado- es con el reggae/ska Foolin´, que nos viene a confirmar cuán cerca está a veces Devendra de caer en el precipicio.

Imagen pública



Tal vez, la Gran Gran Banda de la que nunca hablamos. Coming soon in UVV...

miércoles 4 de noviembre de 2009

Una canción: "Paintbox" (Pink Floyd, 1967)

Y ahí solita, en medio de la monumental obra de Pink Floyd, flota una pequeña gema de pop psicodélico de salón. Una canción de cámara para el té alucinógeno de las "five o´clock".

Paintbox - de ella hablamos- fue escrita por el tecladista de PF, Rick Wright, en 1967. La canción lleva la marca inconfundible de su estilo: ensoñado, meditativo, de melodías dulces cantadas siempre a media voz.

* * *
Musicalmente, Paintobx es un pequeño pero completo universo que atraviesa diversos estados de ánimo, expresados, a su vez, con distintos recursos musicales. Por momentos es una canción de aires folk, por otros, música de vodeville pasado de LSD.

El comienzo arpegiado y percusivo del tema (una mezcla de cuerdas de piano, fills de batería y bajo) conforma una unidad en sí misma. Repetido insistentemente a lo largo de todo el tema a la manera de un recurrente resto diurno, este comienzo tiene tanta presencia que por sí solo alcanzaría para que recordemos la canción.

Acto seguido llega la primera estrofa. El narrador cuenta sus sensaciones de culpa y arrepentimiento ante una noche malgastada, bebiendo en un club con unos tontos ("tratando de impresionar, sintiéndome bastante vacío", confiesa). Hacen su entrada, a su vez, esos coros fantasmales que repiten como embobados la última palabra de la frase (en este caso "drink").

Luego de volver al motivo del comienzo, la segunda estrofa presenta una resolución ingeniosa, loca. En una frase vertiginosa (en la que el narrador entiende que todo se trata de una especie de deja vu) las palabras se agolpan, la música sube de intensidad y llega a una melodía nueva, que a su vez, resuelve la totalidad de la escena: "I open the door/ to an empty room/ then I forget".

La tercera y cuarta estrofa no hacen sino acentuar esa a-sociabilidad del narrador. Una chica lo invita a un show al que él aparentemente no quiere ir. El tráfico se mueve muy lento (muy probablemente se trate de una visión alucinada) y el personaje presiente el rostro enojado de la chica que lo espera. Vuelve la sensación de "escena ya vivida" del comienzo y esa "puerta a una habitacíon vacía" que parece el único alivio posible para limpiar culpa y remordimiento. Un lugar para olvidar.

* * *
Datos

* Paintbox
no está incluida en ningún álbum oficial de Pink Floyd, aunque puede encontrarse en la recopilación de singles y rarezas Relics.

* La canción fue grabada en octubre de 1967 y editada como lado B del single "Apples and oranges" el 18 de noviembre de ese mismo año. En los próximos días cumple 42 años.

* En 1968 la banda lanzó un video promocional del tema (que por supuesto está en YouTube) para la tv belga. En el film se puede ver a los cuatro Floyd (con David Gilmour reemplazando a Syd Barrett) haciendo muecas sobre la melodía de la canción, en un puente de Bruselas.

lunes 2 de noviembre de 2009

Jazz nights: A love supreme (1965)

Uno
Hoy es el turno de un clásico que ya desde su aparición trascendió las fronteras del jazz para instalarse un paso (o varios) más allá.

A love supreme fue grabado el 9 de diciembre de 1964 por el famoso cuarteto de John Coltrane integrado por Elvin Jones en drums, Jimmy Garrison en bass, Mc Coy Tyner en piano y el propio John, en tenor.

Esta pequeña sonata divida en cuatro partes (pensada como un "agradecimiento a Dios", según el propio saxofonista) logró desbordar las frontera del jazz, decíamos, para convertirse en un tratado musical sobre el amor, la paz y la trascendencia del arte. Su mensaje, además, entró en sintonía con los ideales del movimiento Black Power de los 60´s.

Como tercera implicancia, debemos decir que A love supreme fue, es y seguirá siendo uno de esos discos de jazz amado por los rockeros. Y por ende, un puente de unión entre ambos mundos. Sin él, la música del mejor Santana, o de Hendrix, por ejemplo, no hubieran existido. Al menos de la forma en que lo hicieron.

Dos/ playlist

Parte 1

El comienzo es con Acknowledgement. Tras una brevísima intro de clima espiritual con John serpentenando la melodía, comienza lentamente a meterse la base de Jimmy Garrison sobre la que va a construirse todo el tema. Luego la cosa toma impulso de la mano del solo de Trane. El "Huracán del Jazz" (Buenos Aires Blues dixit) no tarda en prenderse fuego, y nos imaginamos que ese día, en la sala, la cosa ya venía caldeada de antes. Para mí que fue prender "REC" y que la cosa siguiera, simplemente.

Ya en este primer tema aparece a pleno el ya clásico interplay del cuarteto: una combustión que cabalgaba en las baterías pirotécnicas de Jones (¿el Keith Moon del jazz?) y las bases sólidas de Garrison, para que el resto del grupo vagara libre por la cresta de la ola.

A los 4 minutos, Coltrane se enciende del todo y eleva el tema a una nueva dimensión. Pero momentos después el cuarteto baja los decibeles y el tenor anticipa la melodía que oíremos minutos después a cargo de ese misterioso coro que repite, como un mantra, las palabras que dan título al álbum. Luego todo es descenso hasta el final, que se disuelve en el aire.

Parte 2

El bajo de Garrison le da pie al estallido de Resolution. Luego del solo introductorio de Trane es el turno de McCoy Tyner, en un solo sostenido y afilado. Vuelta a Coltrane (salvaje y lírico a la vez, inspiradamente contenido) con la banda a full detrás, en plenas facultades hardboperas. A los 5 minutos y medio aparece el Coltrane de alaridos y punteos en las nubes. Ese que en otros discos satura, acá lo encontramos notablemente enfocado, volviendo rápidamente sobre sí, mostrando y ocultando a la vez. En ese balance radica, para mí, gran parte del encanto de A love supreme.

Parte 3

La batería de Elvin Jones arranca con un solo, para darle pie a Pursuance, donde Trane retoma brevemente partes de la melodía del primer movimiento. Enseguida entra un swingero McCoy Tyner, en plan Oscar Peterson pasado de hard bop. Siempre pienso que éstos debían ser los únicos momentos de la música de Coltrane que le debía gustar a los jazzeros más ortodoxos: cuando sus grupos se dedicaban a "tocar jazz", sin tanto Africa, ni Oriente, ni que ocho cuartos.

El tema se pone espeso de verdad luego del solo de Tyner, con un Trane de boquilla caliente. A los cinco minutos el tema está que arde, pero todo estalla apenas unos compases después, con el segundo solo de batería de Jones.

Parte 4

Y ahora sí, el bajo de Jimmy Garrison queda flotando en la nada, solito ahí, para dar pie a la última parte del disco, Psalm. Se trata de un spiritual similar al que Coltrane intentó en el sublime "Alabama" (incluido en Live at Birdland, 1962). Una especie de calma meditativa domina el tema, luego del huracán y la furia de los movimientos anteriores. La percusión de Elvin Jones da el clima a los últimos espasmos creativos de Coltrane, antes del final.

Coda

* En el mismo inspirado 1964, John Coltrane grábó otro gran disco, Crescent. ¡Chequéenlo! Y un día despúes de aquel 9 de diciembre se grabó una versión alternativa de Acknowledgement, con Archie Sheep en saxo.

* El insert de A love supreme contenía unas largas notas, una especie de plegaria, escrita de puño y letra por el propio saxofonista. En ellas, John habla de la Gracia de Dios, del amor y de la vocación de hacer música para hacer felices a otros. Termina con las palabras ELATION, ELEGANCE, EXALTATION.

* My own Love supreme. Sábado a la noche en un hotel de Zurich. 1999. En la habitación hi tech del hotel, una tv con radio incorporada. De esa radio salía algo que era jazz. Todo combinaba perfectamente: la noche helada de sábado, la presencia silenciosa de los alpes, esa música. Pero en medio del tema que estaba sonando aparecieron unas extrañas voces, cavernosas, repetitivas, entonando una especie de salmo. A love supreme...A Love supreme... A love supreme...

Así, aquella noche en Suiza conocí este maravilloso disco de J.C.

domingo 1 de noviembre de 2009

Cine: Jules et Jim (Francois Truffaut, 1962)














Y una tarde lluviosa vimos Jules et Jim, de Truffaut.

Una película que nos recuerda que alguna vez el cine fue un verdadero instrumento de libertad para tomar el mundo y volver a narrarlo de una forma nueva.

Sí, hubo un tiempo que fue hermoso y fue libre de verdad.

* * *
Francois Truffaut fue un cineasta francés nacido en 1932. Formó parte (junto a otros directores como Claude Chabrol, Jean- Luc Godard y Alan Resnais) de la nouvelle vague francesa.

viernes 30 de octubre de 2009

Discos: Neo Geo (1987)

1.
Los discos de Ryuichi Sakamoto (en especial sus obras maestras de comienzos de los 90´s como Beauty o Heartbeat) ya forman parte de esa especie de cánon prefigurativo de mucha de la música que vendría después.

Si bien algunos de los sonidos que escuchamos en sus discos nos pueden sonar algo perimidos hoy (gajes del oficio del lenguaje electrónico) es probable que algunas ideas de estos discos todavía puedan abrir mundos posibles de música. Será cuestión de revisarlos y repensar.

Y si no es eso, en el fondo se trata (en muchos momentos de estos discos) de gran música, de esa que perdura por el simple hecho de que es buena. ¿Es posible hablar de buena, mala y gran música? Claro, si hablamos de Sakamoto, es posible.

Massive Attack, St. Germain, Tricky, Bjork, Richard James, The Orb, Jamiroquai, Sakamoto: nombres más, nombres menos, el team de los que prefiguran y delinean la música de los 90´s y posteriores.

2. La música del mundo

Sakamoto tuvo la pretensión de componer y grabar la música total, la verdadera "world music". En ese audio entra todo (sobre todo, las ciudades y su tráfico humano y tecnológico: el auténtico sonido urbano de caos y armonía, de sistema de tránsito y de belleza, todo junto).

Uno se imagina viajando y llevando esta música y que funcione en cualquier sitio.

Están las exóticas (para nosotros, claro, imaginen un 1987 pre I-SAT) "melodías orientales"; está el embrión del hip hop, los samplers, "la música con computadoras" (guau!), pero sobre todo está ese elegante maquillaje netamente Euro que lo perfuma todo, en la música de Ryuichi.

Están las calles de París, de Tokyo y de New York, todas, en una misma música.

3.
A la altura de Neo Geo, Sakamoto no era ningún novato. Venía de formar parte de la Yellow Magic Orchestra y ya habia sacado no menos de ocho discos en solitario, incluidos los de su otra veta compositiva, los soundtracks. Pero fue a partir de éste álbum que su nombre empezó a sonar fuerte a nivel mundial.

Recuerdo ver decenas de veces el video de "Risky" en el único canal de videos que se podía ver acá en Argentina, el viejo Music 21. Era una música muy global, muy sexy y nueva. Y sobre todo nos preguntábamos ¿qué hace Iggy Pop cantando ahí?

4.
Si miramos su duración, Neo Geo es algo así como un EP. Apenas ocho temas, en 34 minutos. Para mi gusto rankea un poco por debajo de esos otros grandes discos de Ryuichi, pero se trata de un buen álbum de todos modos. ¡Sobre todo porque es el que escuchando sin parar hoy!

Playlist/ tracks

Después de una corta y elegante intro al piano con Before long, entran los ritmos ondulantes (chequear esos heterodoxos bajones y subidas del volumen) de Neo Geo. Por su parte, Risky es una pieza de art pop inigualable en elegancia, cadencia y audio. Prefigura, además, la cruza de artistas de distintos géneros y escuelas tan 90´s y el coqueteo soul/ cool que es el trasfondo del primer Massive Attack.

Free trading es el sonido del mundo moderno. Es uno de los mejores momentos del álbum, en una pieza derivativa, que respira la libertad creativa y el placer de hacer música. El corazón creativo de Sakamoto está acá: una música que es un paisaje, un fragmento de mundo total.

Shogunade es tal vez uno de los temas donde más se nota cierta obsolencia de materiales. Una especie de funk hi tech que hoy podríamos desechar como anticuado. Tal vez el momento más flojo del álbum. Parata retoma los tonos medios. Esto es música de bares hi tech, claro. O de exposiciones de arte. Hay, otra vez, una intención de elaborar música por el placer de hacerlo (si fuera posible decirlo así, sin "discursos", aunque ya lo sabemos, ésa es su política).

Okinawa song- Chin Nuku Juushii es uno de esos clásicos ejercicios (hoy, cínicamente, podemos verlo como algo un tanto naif) de Ryuichi en los que se mezclan melodías orientales (más precisamente de Okinawa) con una estructura rítimica más cercana a nuestros oídos "occidentales". Hay mejores exponentes de estas mezclas en Beauty (1990) sin ir más lejos.

Y apenas queda tiempo para el cierre, con la elegancia europea de After all. Y ya. A volver a darle play y recomenzar.

Bonus

* Para Neo Geo, Ryuichi reunió un dream team impresionante que incluyó a Bootsy Collins en bajo, Tony Williams (aquel célebre batero del segundo quinteto de Miles Davis en los 60´s), Clive Smith, Sly Dunbar (chequear discos de Peter Gabriel), Iggy Pop y el errático Bill Laswell, entre otros.

jueves 29 de octubre de 2009

Songs from Lonely Avenue

The new album by The Brian Setzer Orchestra!

miércoles 28 de octubre de 2009

Discos: Flowers in the dirt (1989)

I
La carrera solista de Paul McCartney venía perdiendo fuerza, de la mano de varios discos más bien anodinos. El último eslabón de esa caída libre fue el mediocre Press to play, de 1986: un disco que no funcionó ni para el público ni para la crítica.

Ante ese panorama, Sir Paul decidió reagrupar fuerzas, tomar aire y volver a barajar.

El resultado de un año y cinco meses en estudios fue Flowers in the dirt, un maravilloso caleidoscopio pop que no sólo reinauguró su carrera, sino que le devolvió al propio Paul las ganas de hacer música por el simple placer de hacerla. Esos aires renovados llegarían con su influencia benéfica hasta otros dos muy buenos discos: Off the ground (93) y Flaming pie (97).

II
Para el operativo regreso, Macca se alió a un hijo pródigo suyo, Elvis Costello. Y formó una banda pensada para girar en vivo (hay que recordar que Paul no salía a la ruta desde 1975, con los Wings). En el team reclutó a jóvenes talentosos, como el baterista Chris Witten y a "viejitos con experiencia" como Robbie McIntosh (ex Pretenders) y Hamish Stuart, de los Average White Band.

Otra ronda de nombres fue la de productores: desde George Martin hasta Trevorn Horn gravitaron en el making del disco. Lo de Costello (que en una canción canta a dúo con Paul) fue ni más ni menos que una unión de compinches, de parnters: justo lo que Macca necesitaba para volver a dárse ánimos. Entre ambos compusieron varios temas, cosa de volver al mecanismo de trabajo de la dupla más famosa de todos los tiempos.

III
Y la música de Flowers in the dirt es un poco el reflejo de esa tapa floral, perfumada. Porque si los discos tuvieran aromas y fragancias, bueno, entonces "Flowers..." bien podría ser un disco que huele a florecillas y a aromas vitales y diversos. Un disco de renacimiento, con todas las letras.

Hay ejercicios de canción y temas pop cuasi perfectos, pero también hay ámbitos donde se percibe esa diversión que mencionábamos más arriba por el simple hecho de estar haciendo música. El resultado es una cualidad liviana, entre inspirada y despreocupada, en un álbum que sin darnos cuenta, ya cumplió 20 años.

IV /Playlist
El disco abre con la beatlesca My brave face, su primer single. Armonías, coros, felicidad pop. Pero enseguida Flowers... abandona el formato canción para comenzar a transitar terrenos más libres, de exploración musical. Ejercicios de pura música. Es el caso de Rough ride, con sus juegos de voces, sus cámaras, partes y arreglos.

Como track 3 llega la costelliana You want her too, a dúo con Elvis. Discípulo y maestro se divierten aquí en un blues multiforme, con muchas secciones y melodías. Distractions, por su parte, es un tema que Macca debe haber compuesto a la hora de la siesta. Respira una delicada languidez ("distractions/ like butterflies that buzz around my head") emparentándose con otros temas de ocio contemplativo de Paul como "Bluebird", de los Wings ´74 o "Heaven on sunday" (´97).

We got married es uno de los highlights del disco. Acá hay un planeta entero de música en una sola canción; desde el comienzo folkie y rasgado, pasando por su ritmo marcial del medio y sus melodías/ riffs de teclados. David Gilmour toca guitarra en este track. Put it there cierra la primera mitad del disco con una de esas pequeñas gemas que Mac entrega cada tanto. Un tesoro cantable de apenas dos minutos.

El disco tiene su recomienzo con otro de sus puntos altos: Figure of Eight. ¡Qué placer escuchar como canta Paul acá! ¡Y ni hablar de su performance al comando de ese viejo bajo Heffner! Sin respiro llega otra maravilla pop, This one. La estructura y la melodía del tema son tan pavotas, tan inocentes, que vuelve al primer plano la alegría por hacer música, por básica que sea.

A partir de allí el disco decae un poco. La seguidilla Don´t be careless love/ That day is done/ How many people -lo sospechamos- se hubiera podido simplificar un poco. El final del disco es con Motor of Love (esas impresionantes melodías 100% McCarney del comienzo pagan todo el resto) y el ejercicio tontón y lleno de luz (¿fuerza?) natural que es Ou Est Le Soleil?

* La reedición de 1993 agrega tres bonus inéditos: "Back On My Feet", "Flying To My Home" y "Loveliest Thing".

Comment final

1989: Flowers in the dirt comparte algo más que una fecha de edición con otros dos grandes discos de aquel año. Tanto
The seeds of love (Tears for Fears) como Street fighting years (Simple Minds) muestran la misma cualidad metainspirada y floral, luminosa, ramificada y de pequeñas/ grandes ideas nucleares que se multiplican.

Como si luego de una década -los 80´s- de desarrollos más bien monotemáticos (y monocromáticos) llegara el momento de la explosión caleidoscopica de colores (desde luego, también está Manchester, Stone Roses, Happy mondays y demás) tan cercana como modelo al Sgt. Pepper beatle (ahí está la cita directa en la tapa de Tears for Fears).

¿Simple cambio de década o el signo de una época, de un momento preciso en la historia?

miércoles 21 de octubre de 2009

Cabaret Voltaire: de Suiza a Inglaterra

El 5 de febrero de 1916, el alemán Hugo Ball creó en Zurich el Cabaret Voltaire, lugar donde muchos creen que fue fundado el movimiento dadaísta.

Suiza, de hecho, funcionó como refugio de un grupo de artistas exiliados durante la Primera Guerra Mundial, entre los que se encontraban el propio Ball, el rumano Marcel Jank, los alemanes Hans Ritcher y Richard Huelsenbeck y Jean Arp, escultor, poeta y pintor francoalemán. El cabaret era un reducto internacionalista, de fines artísticos y políticos afín a las nuevas tendencias artísticas. Ocupaba la parte alta de un teatro de Zurich.

El Dadaísmo (iniciado por Tristan Tzara) fue un movimiento de inspiración anti- artística. Su programa postulaba una ruptura radical con las convenciones que dominaban el arte hasta entonces, tanto en literatura como en la música y las artes gráficas. El caldo de cultivo de dicha rebelión lo aportaron la sensación de caos y caída del Viejo Mundo- con sus valores y arquetipos- típicos del período de entreguerras europeo.

En su debut, el Cabaret Voltaire montó un espectáculo de variedades con canciones francesas y alemanas, música rusa, música negra y exposiciones de arte.

* * *
La ciudad de Sheffield, en Inglaterra, vio nacer al primer club de fútbol de la historia: el Sheffield FC. Además de ser una ciudad con muchas universidades (y por ende, de estudiantes) y un gran parque nacional, dio a luz a grupos como Pulp, Moloko, The Human League y más acá, los Arctic Monkeys.

Allí, en 1973, Stephen Mallinder, Richard Kirk y Chris Watson formaron Cabaret Voltaire. Una hermética banda de procesamiento industrial y larga influencia en posteriores desarrollos de la música electrónica.

Si bien sus primeras actuaciones estuvieron influenciadas por el Dadaísmo (cosa que le valió no pocos enemigos entre el público proletariado de su ciudad natal) pronto el grupo logró encontrar su sonido mixturando elementos electrónicos, el procesamiento de sonidos de inspiración industrial y ritmos bailables. Un engendro bastante particular en la historia del rock.

Su discografía es extensa e interesante, aunque la puerta de entrada ideal para descubrirlos tal vez sea el doble The original sound of Sheffield, volumen 1 (´78-´82) y volumen 2 (´83-´87). Actualmente el grupo se encuentra separado, sin noticias de una eventual reunión.

martes 20 de octubre de 2009

Discos: Trobadour (1976)

Otro día de sol, otro disco de J.J. Cale.

Hoy es el turno del clásico de 1976, Trobadour. Otro ejercicio del sonido de Tulsa, en doce temas relajados, pachorrientos, presentados con la mínima economía de recursos. El estilo J.J.

La cosa empieza con Hey baby, un reggae polvoriento para la hora de la siesta, y sigue con Travelin´light, tema que Clapton cubrió en su disco de 2001, "Reptile". El tempo se acelera, salimos a la ruta. ¡Qué simpático ese arreglo del baterista (Karl Himmer) dándole a los cencerros! ¡Y ni que hablar de esos vibráfonos que apenas se insinúan al final!

You got something es un mid tempo sin apuros para dejarse llevar, con arreglitos de teclados y marimbas, mientras que Ride me high es un rhythm & blues percusivo y de plena combustión. Como siempre con J.J, los temas son expuestos como meros esqueletos: cuando la cosa empieza a engranar, un fade out se lleva todo. Listo, a otra cosa.

Algo de jazz llega con la breve Hold on, elegante y austera. A mitad del disco aparece el clásico Cocaine, un tema que siempre fue controversial, ya que tras ese ultraclásico riff se esconde, en el fondo, un tema anti-drogas ("If you wanna get down, down on the ground, cocaine"). El propio Clapton siempre se encargó de aclarar el mensaje de la canción. Durante una época, en sus shows, Eric cambiaba la letra de la canción por la frase "that dirty cocaine". Su versión aparece en el disco Slowhand, del ´77.

Pero volviendo a Trobadour, en la segunda mitad el disco no deja de mostrar sorpresitas y momentos agradables. I´m a gipsy man es un up tempo florido y excitante que expresa con simplicidad el amor por la vida en la ruta, y Super blue arranca con un slide mortecino de blues.

Para el final, Let me do it for you es prácticamente un intermezzo instrumental de aires soul, mientras que Cherry es una delicada canción de amor con percusión y arpegios que acompañan. Cierra el disco otro coqueteo de blues jazzeado, a cargo de You got me so bad.

Y listo. Un disco de 36 minutos que entretiene y sienta bien. ¿Para qué mas?

Bonus: algunos músicos que tocaron en "Trobadour"

* Tommy Cogbill, bajista oriundo de Tennessee que grabó con Elvis, Aretha Franklin, Wilson Pickett, Bob Seger y Neil Diamond, entre otros. Grabó el bajo de "Son of a preacher man" de Dusty Springfield.

* Joe Osborn, otro bajista de Lousiana que grabó con Ricky Nelson, Neil Diamond y Johnny Rivers.

* Kenny Buttrey, batero super influyente de Tennessee que grabó en varios discos de Dylan (Blonde on blonde, Nashville skyline) y Neil Young (Tonight´s the night, Harvest) además de tocar con Donovan, George Harrison y Elvis, entre otros.

* Harold Bradley, guitarrista rítmico que grabó en más de cien discos country. Entre otros, grabó con Elvis, Roy Orbinson y Willie Nelson.

lunes 19 de octubre de 2009

Jazz nights: Mingus Ah Um (1959)

Mingus Ah Um fue el primer disco que Charles Mingus grabó para Columbia, en 1959.

Un año, aquel, en el que el bajista/ compositor/ pianista estaba literalmente en llamas. Chequear, sin ir más lejos, Mingus dinasty, el otro disco que Charles grabó ese mismo año y que funciona como complemento/ acompañante de éste.

El personal, aquí, incluye dos septetos de idéntica formación, en los que únicamente se intercambia el puesto de trombonista (alternativamente ocupado por Jimmy Knepper o Willie Dennis). En algunos temas se reducen a quinteto.

Playlist

El combate comienza con la incendiaria Better git it in your soul, un standard del cánon Minguniano en ese tempo de 6/8 tan marca registrada de él. La inspiración aquí proviene del gospel y del estilo ampuloso de los predicadores que el pequeño Charles debió haber oído en su infancia, allá en Watts, Los Angeles.

La segunda pieza, Goodbye pork pie hat (un homenaje a Lester Young, muerto siete semanas antes de estas sesiones) muestra todo el talento de Mingus para esas arrastradas y bellísimas melodías noctámbulas.

Con Boogie stop shuffle vuelve a levantar el tempo del álbum, y como cuarto tema encontramos Self- portrait in three colours, otra balada de melodía arrastrada y contemplativa, dedicada al primer film del director John Cassavettes, Shadows.

Más tarde llega otro homenaje, esta vez a la gran inspiración de Mingus, Sir Duke "Elegant" Ellington (Open letter to Duke). El tema reduce su tempo hacia la segunda mitad, para volver al levantar y concluir en un sorprendente formato latin- jazz.

Bird calls mantiene la cosa arriba, con una intro digna de free jazz. Melodía alocada, tempo incontrolable. A esta altura el disco transpira de una manera notable, sin concesiones, arrollando todo a su paso.

Faubles of Faubus es un tema cambiante, que alterna tempos lentos con formatos blues y aceleraciones repentinas. Las melodías entran y salen y retoman partes que logran mantener siempre la atención del oyente. Poco más de 8 munutos 100% Mingus.

Dos últimas: Pussy cat dues es bluesy y engañosamente acaramelada, mientras que Jelly Roll (otro homenaje, esta vez al pianista pionero del jazz, Jelly Roll Morton) cierra el álbum a caballito de un tempo de vodeville, cabaret y humareda.

Bonus

* La reedición en CD de 1998 a cargo de Columbia incluye cuatro tomas por primera vez sin editar y tres bonus tracks nunca antes publicados: Pedal point blues, GG Train y Girl of my dreams.

* Las sesiones de Mingus Ah Um fueron producidas por Teo Macero, más conocido por sus producciones con Thelonious Monk, Dave Brubeck y el Miles Davis de los 70´s (Get up with it, Bitches brew, etc.).

* La Penguin Guide to Jazz denominó a este disco como un "extenso tributo a los antecesores".

* Las sesiones tuvieron lugar en los famosos Street Studios de NY.

viernes 16 de octubre de 2009

Pink Floyd Live at Pompeii




















Alfredo Rosso escribe sobre el making of de Live at Pompeii, de Floyd acá.

jueves 15 de octubre de 2009

Discos: Skylarking (1986)

I
Skylarking fue el octavo disco de los británicos XTC. Un grupo que bien podría integrar ese hipotético Top Five de bandas subestimadas con el que siempre jugamos.

Grupos a los que siempre sentimos que les debemos justicia.

II
Pensado como una especie de Ulises musical (las letras transcurren a lo largo de "un día en la vida de...") Skylarking es ante todo un caleidoscopio barroco, psicodélico y multicolor de sensaciones pop.

Su matriz es la imaginación, y sus encantos florecen por todos los costados, desbordando en arreglos y armonías. Un desborde que toma como modelo tanto a Pet Sounds (o tal vez deberíamos decir el fallido y luego reflotado Smiley Smile) como la ciclotimia y desparpajo de Revolver y la diversidad de flora y fauna de Village Green Preservation Society.

Si hay un disco para acompañar con té y scons, ése es Skylarking.

III
Sin embargo, no todo fue color de rosa durante las grabaciones de esta obra maestra. Ahí estuvieron las famosas tensiones entre Andy Partridge y el productor del álbum, Todd Rundgren. En el libro XTC: song stories, de Neville Farmer, Andy deja en claro lo desagradable que podía ser Rundgren ("bloody sarcastic", lo define) aunque también valora los aportes musicales (sobre todo en materia de arreglos) que el productor hizo para el disco.

Según cuenta la leyenda, fue el propio Rundgren quien insistió en eso del "disco conceptual", dándole un orden preciso a los temas y dejando de lado las letras más "políticamente comprometidas" en favor de las que auscultaban las relaciones personales.

IV The songs..

Summer´s cauldron abre el juego y sienta las bases del clima pastoral que domina gran parte del álbum. Su cima orquestal se engancha con Grass y sus vaivenes bucólicos. Al parecer esos enganches entre temas estaban ensayados en la sala. No eran meros "efectos" de producción.

Como tercer tema llega una de las gemas pop más perfectas de todos los tiempos, The meeting place. Un ritmo de reloj cucú le da paso a unos arpegios que circulan alrededor del tema y lo rodean insistentemente. En sus 3 minutos, 13 segundos, el tema de Colin Moulding tiene todo lo que un buen tema pop tiene que tener: armonía, belleza, melodías estratoféricas.

La letra refleja un tópico clásico del pop británico, de los 60´s para acá: las relaciones sentimentales entre miembros de la clase trabajadora. Como siempre, las letras Patridge y Moulding merecen un análisis aparte, como radiografías mordaces de la sociedad de su tiempo.

Otro punto alto llega con Ballet for a rainy day, subiendo y bajando en el tobogán emocional. Un poco más adelante tenemos a Season cycle, saltarina y llena de rayos de sol, e inmediatamente detrás el pop exhuberante de Earn enough for us, antipando los terrenos que el grupo exploraría en su álbum "Orange and lemons" (1989).

El disco baja un poco su nivel de sacarosa (el histórico Talón de Aquiles de XTC) entre Big day y Another satellite. Por su parte, Dear god fue un éxito en USA que no estaba incluido en la edición británica del álbum (era el lado B del single "Grass"). La canción, en su letra, mostraba un feroz agnosticismo, aunque puesto en la "inocente" voz de un niñito que le escribe una carta de protesta a Dios:

Dear god, Sorry to disturb you,
But I feel that I should be heard loud and clear.
We all need a big reduction in amount of tears,
And all the people that you made in your image,
See them fighting in the street,
cause they cant make opinions meet,
About god, I cant believe in you.

Para el final queda una última gema, esa especie de samba pop que es Sacrificial bonfire. Un retorno a los aires pastorales de comienzo del álbum.

V Datos curiosos

* En los créditos, los coros del álbum fueron atribuidos a The Beech Avenue Boys, en una elegante cita de influencias a los rubios surfistas de California.

* Skylarking significa algo así como "retozo", en un sentido casi animalesco. La tapa del disco refleja esa sensualidad arty, con sus cuerpos y flautas encantadas. El título del disco fue inspirado, no obstante, por un poema de Shelley titulado "To the skylark".

* La mejor definición sobre XTC y su relación con el "mercado discográfico" la dio el propio Andy Partridge: "Para Virgin (el sello que los edita) somos lo mismo que los cuervos para la Torre de Londres: nadie sabe bien qué hacemos, pero si no estuviésemos allí de algún modo no sería lo mismo".

miércoles 14 de octubre de 2009

Discos: Us and us only (1999)

Uno
En 1999 The Charlatans se despidieron de su viejo sello discográfico, Beggars Banquet, e inauguraron una nueva etapa con Universal Records. Pero ése no fue el único cambio en la banda: también entró a filas el nuevo tecladista, Tony Rogers, tras la muerte de Rob Collins en 1996.

Con esta nueva formación grabaron uno de los t
antos buenos discos de su carrera: Us and us only, editado en octubre de 1999.

Dos
Us and us only es una buena muestra de los estilos que siempre interesaron a los mancunianos: hay algo de psicodelia, de soul, de guitarreo y de canción. Un poco de cada cosa y en su justa medida en un disco derivativo, que siempre tiene algo más para sorprender y hacernos quedar un ratito más escuchando.

Tres: los temas

El disco tiene un comienzo enrevesado y oscuro, con esos 7 minutos de derivación psicodélica de Forever. Hay reversas y una base de bajo hipnótico. Por momentos el tema se vuelve luminoso, para volver a entrar en terrenos sombríos y hacernos perder en el recorrido. Good witch bad witch 1 es un oscuro intermezzo con vibráfonos y teclados ominosos que extiende el inquietante clima inicial del álbum.

Recién con Imposible (una encantadora balada de aires folk/soul) el disco termina de arrancar. The blonde waltz es precisamente un vals a la Charlatans. Allí están todos los elementos distintivos de la banda: la dulzura en las melodías, el Hammond brindando calidez, la presencia rítmica, los matices instrumentales y por qué no, algo de tradicional guitarreo británico.

A house is not a home levanta un poco la temperatura y la banda entra en combustión en base a guitarras y pianos, en una canción que demuestra el amor de los Charlatanes por la vieja escuela soul.

La segunda mitad del álbum comienza con un magistral clima logrado simplemente por un bajo y una armónica. Luego se suman un piano, una acústica, y la voz de Burguess le da comienzo a Senses.

Nuevos terrenos son los que explora My beautiful friend, con un sonido que el grupo exploraría dos años más tarde en Wonderland (2001). El clima de la canción es sombrío, sin embargo, como una meditación hecha a medio tiempo, con algunos toques funk en la voz siempre sorprendente de Tim.

El último tramo de “Us and…” nos trae otra balada de tintes folk y vaivén valseado: I don´t care where you live. Al minuto y 45 segundos, la canción sube de intensidad y entra en una bella armonía de coros y Hammond. Pura música. Por su parte, The blind stagger es otro ejercicio de aires soul (casi gospel, podríamos decir) que traza un link entre los Mancunianos y los Black Crowes más negros.

El final es una larga coda al álbum llamada Watching you. En el comienzo, todo es armonía vocal y preparación para el desarrollo posterior del tema. Otro gran momento musical de la banda, esos dos minutos y medio iniciales. Luego el tema navega entre climas, partes, detenciones y vueltas al origen.

Un trip musical de casi 9 minutos que resume gran parte de lo que los Charlatans pueden ofrecer.

martes 13 de octubre de 2009

Hermanos del folk unidos

Unmap es un combo que nuclea a distintos artistas oriundos de Wiscounsin, entre ellos, Jon Mueller, Chris Rosenau, Jim Schoenecker, Daniel Spack, Thomas Wincek y Justin Vernon. Este último, factótum del hype Bon Iver.

Su disco Volcano choir (Jagjaguwar, 2009) es un estudio casi ambiental, atmosférico, de acústicas y voces espectrales, con escasísimo anclaje en la canción (chequear la oleada instrumental de casi 7 minutos "Seeplymouth"). Una música que habla del paisaje, pero desde el confort del interior. Sus canciones fueron compuestas en el verano de 2005.

En algún punto, Volcano choir es algo así como el negativo del aclamado disco de canciones de Vernon, For Emma, forever ago. Un disco casi al borde del silencio, para colocar junto al nuevo de David Sylvian, Manafon.

Monsters of folk es otro combo folkie, en este caso integrado por Jim James (My Morning Jacket), M. Ward (¿alguien se acuerda de ese bonito disco ´05 que fue Transistor radio?) y dos miembros de Bright Eyes, Conor Oberst y Mike Mogis. La Pitchfork los define como los Travellin Wilburys de nuestra época.

Su disco homónimo -editado por Rough Trade- transita por distintas acepciones de lo "folk". Pasa por momentos reposados, como la bellísima Dear god y enseguida levanta con la contagiosa alegría de Whole lotta losin´. En el camino, deja bastante tela para cortar y reescuchar, en canciones luminosas que parecen disparar en muchas direcciones, de a una por vez.

En su tramo medio, el disco pierde originalidad aunque gana en efecto pop. Del track 10 en adelante (con M. Ward haciéndose cargo de Slow down Jo) vuelve a ganar terreno aquel misterio inicial.

¿Precandidato en la lista de discos del año?

viernes 9 de octubre de 2009

Vuelve el buen gusto

I
Después de ocho años de silencio (yo hubiera jurado que eran como veinte) tenemos noticias de un nuevo disco de Prefab Sprout. Aquella exquisitez pop británica (que no es lo mismo que britpop) que nos encandiló para siempre con su disco de 1985, Steve Mc Queen.

Gema a la que alguna vez le dedicaremos un posteo con los laureles que se merece.

La vuelta es con Let´s change the world with music, disco que originalmente se grabó en 1992 (¡hace 17 años!) pero que por problemas legales entre Paddy Mc. Aloon y la compañía grabadora, nunca pasó de su estado de demo.

Tarde pero seguro, aquí tenemos una nueva entrega de aquel pop sofisticado, plagado de sonidos refinados, de esos que no se merecen menos que un semi piso en Puerto Madero.

II
Once nuevos temas (algo más de 46 minutos) que -ya desde los títulos- desbordan fe, amor y confianza en la MÚSICA (así, con mayúsculas) como bálsamo y guía espiritual de un mundo en crisis.

Ahí están "I love music", "Let there be music", "Music is a princess", "Sweet gospel music". La voz de Paddy (que lamentablemente sufre de una importante ceguera y perdió la audición en uno de sus oídos) parece regodearse, a pesar de todo, cada vez que menciona la palabra santa: "music".

Sonoramente, "Let´s change..." es un disco algo recargado. Su audio- la mayor parte del tiempo- está lleno de sonido. Predominan las máquinas (no hay prácticamente baterías orgánicas) y los ritmos son suaves y sinuosos. El soundtrack de un dandy que añora épocas mejores e insiste en hacer música como él la entiende: a través del buen gusto.

Porque la atmósfera general, claro, es estilizada. Como contrapartida, hacia la mitad del disco extrañamos un poquito algunos temas más cerrados, de esas perlitas pop a las que Mc. Aloon (que aquí grabó todos los instrumentos) alguna vez nos acostumbró.

La industria es así. Aunque sea 17 años más tarde, la Música siempre es más fuerte. Y llegó hasta nuestros auriculares.

Discos: Five (1979)

Los días de sol son así. Hoy no paro de darle repeat a este disco del legendario J.J. Cale.

"Five" (o simplemente "5") es un disco grabado en 1979. Son admirables dos cosas: la economía de recursos con la que están armados los temas (lo mínimo, en instrumentación y en duración de las canciones, como si fueran apenas bosquejos) y el aire relajado con el que son ejecutadas.

En algún punto, la cosa cool y despreocupada de Cale sólo se puede comparar -para mí- con la dejadez de un Ian Dury.

Ambos saben que la mejor música es la que fluye sin trabas. Sin complejos.

Los temas

La cosa comienza bluseada con Thirteen days (¡que originales esos coros de chicas detrás!) y se relaja enseguida con Boilin´pot. El ritmo vuelve a levantar con I´ll make love you anytime: 100% Tulsa sound.

Un grato momento llega con la intimista Don´t cry sister. Pocos elementos, como en todo el disco. Apenas una máquina de ritmos lleva el mid tempo de la canción. Sin dudas, uno de los highligts de "Five". Como track 5 llega Too much for me, una especie de blues mínimo, low fi.

La segunda mitad también tiene sus momentos. Tenemos esa oda al ocio y el tiempo libre que es Friday (el tipo simplemente espera el día para irse a casa) y Lou-Easy-Ann, un tema que bien podría estar en el songbook de Randy Newman.

¡Qué encanto que tiene la sencillez! Si no, fíjense en la economía de recursos de Let´s go to Tahiti. Cuando parece que el disco empieza a repetirse, llega ese simpático reggae bajo el sol de Tennessee que es Katy Kool Lady. Simplemente encantador.

Para el final nos quedan apenas dos canciones: Fate of a fool es pura declaración de principios ("Spend my life in a cold hard bar-room/Drinking that long black whisky down/Playin' guitar, easy livin'/Girl I know, is a-hanging around") para después advertirle a la chica: " don't change my ways, I might not make it/That's the fate of a fool and a guitar man".

El cierre es con Mona, una canción para cantarle a una chica bajo el alero de un rancho, en plena noche estrellada. Y nada más. Apenas 35, 38 minutos (¿para qué más?) de una música que se puede volver a poner cuando termina.

Data

* "Five" fue grabado en The Lakehouse, Old Hickory, Tennessee.

* Algunos de los músicos que tocaron en el disco fueron Christine Lakeland en voz y teclados, Billy Cox (bajista de Hendrix), Kenny Buttrey (baterista influyente de Nashville que tocó con Dylan, con Neil Young y Chet Atkins, entre otros), David Briggs en piano (grabó con Elvis en el ´65) y el bajista de Eric Clapton, Carl Radle.

jueves 8 de octubre de 2009

Th´ Legendary Shack Shakers

Swampblood (2007) es el cuarto lp de los fabulosos Th´Legendary Shack Shackers, banda psychobilly oriunda de Nashville, Tennessee.

En este elegante cocktail explosivo de 16 canciones escuchamos rockabilly, delta blues, vodeville, algo de punk, polka y todo lo que provenga del south americano. Destacan la bluseada Old spur line, el clima western- apocalíptico de The Deadenin', la jazzy Angel lust y el up tempo He ain´t right.

El cuarteto liderado por J.D Wilkes (también catalogado dentro del "southern gothic") suele girar con popes del género psychobilly como los tremendos Reverend Horton Heat.