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miércoles, 15 de septiembre de 2010

Discos: Sonic temple (The Cult, 1989)

Si en "Electric" (1987) la influencia principal de los The Cult fueron AC/DC y Judas Priest, en Sonic Temple la proa viró hacia Estados Unidos, con Lynyrd Skynyrd y la gran canción americana como Santo Grial. 

Polvo y metal

Y el desierto y el polvo sirven como telón de fondo a este templo metálico (si nos referimos a la aleación ferrosa de su audio) y místico que el grupo erigió en 1989 con "Ceremony" (91) como continuidad conceptual. No por nada palabras como Soul, Fire y Earth -junto con cruces y referencias religiosas varias- pasarían a ser claves en el imaginario letrístico el grupo.

Punto de quiebre al interior de la banda, también, el disco sería el último con Jamie Stewart como bajista e indicaría el desmembramiento del núcleo original. En lo sucesivo, la dupla de Ian Astbury y Billy Duffy tuvo que recurrir a los servicios de músicos de sesión para ocupar los lugares vacantes. 

We love you America

Producido por Bob Rock (Aerosmith, David Lee Roth, Bon Jovi y Skid Row, entre otros) no casualmente Sonic Temple se convirtió en el mayor éxito de los Cult en norteamérica, a caballito de los singles "Fire woman", "Edie (ciao baby)" y "Sweet soul sister". Rock para estadios y estribillos coreables. Sin embargo, lo más interesante sucede en los momentos no tan explícitamente explosivos. Esos pasajes donde el dúo se acuerda de su pasado psicodélico y logra trances originales en su cruza con América.
 
"Sun king", "Sweet soul sister" y "Fire woman" -por caso- son buenos temas, pero explotan de manera algo vulgar (para una banda que nunca lo fue) en estribillos y giros que se acercan peligrosamente a los peores clichés del Hair Metal de los 80´s y aledaños.

El disco empieza a soltarse de verdad con "American horse", un poderoso mid tempo de derivación psicodélica,  y "Edie" es un alto momento de canción orquestal, dedicado a la hermosa Edie Sedwick, actriz del séquito de Andy Warhol fallecida en 1971.
Conceptualmente lo mejor está en la segunda mitad, donde ocurre aquello que señalábamos: la banda exuda rock and roll esquivando lugares comunes.  

"Soul asylum" (tal vez el verdadero corazón del set, en busca del eslabón místico perdido con el "Kashmir" de Zeppelin) son 7 minutos y medio de arrastre y tortuosidad pesada trabajada hasta el último detalle. "New York City" (más deslumbramientos con la Gran América) patea traseros sin concesiones con un tapado Iggy Pop en coros y la banda se suelta a pleno en "Automatic blues" antes de encarar el final con "Soldier blue" y "Wake up time for freedom".

La historia del rock conoce varios capítulos de bandas británicas deslumbradas con América. La suerte de esas aventuras ha sido dispar, pero en "Sonic Temple" los The Cult salieron relativamente bien parados.

Bonus
 * La edición en CD de "Sonic Temple" agrega el bonus track "Medicine man".  
* Mickey Curry fue el baterista elegido para grabar en el álbum, reemplazado luego en las giras por el ex Guns and Roses Matt Sorum.  

martes, 27 de abril de 2010

Discos: Love (The Cult, 1985)

Muy cada tanto aparece uno de esos discos que muestran a un artista en estado de gracia. "Love", el segundo lp de los británicos The Cult, pertenece a esa estirpe. 

Grabado en Surrey entre julio y agosto de 1985, "Love" es una auténtica obra maestra en todos los niveles. El álbum representó un salto cualtitativo notable para la banda de Bill Duffy y Ian Astbury, teniendo en cuenta la atmósfera algo indefinida aún de su lp debut, "Dreamtime".

Con "Love", los Cult subieron varios peldaños. Y es que a lo largo de estos diez temas todo encaja: la banda da todo de sí en un altísimo nivel. Tanto arreglos (inventivos, inteligentes, arriesgados) como composición, estética y hasta el orden (o "flow") de los temas a lo largo del disco están "en su punto justo". Pero por encima de su floritura y ornamentación, "Love" es esencialmente un disco de rock. Es filoso, agresivo. Va al frente y patea traseros aunque de una forma sofisticada. Es crudo y psicodélico y hasta muestra, por momentos, algunos toques Soul.

La primera descarga llega con "Nirvana", un tema que sienta las bases de lo que escucharemos en los próximos 51 minutos. En la segunda mitad, los arreglos  le dan amplitud y vuelo al tema, antes de retomar el estribillo final, con una letra que asimila el estado de plenitud propio de la filosofía oriental con el éxtasis de la música. 

"Big neon glitter" es un mid tempo marchoso trabajado hasta el detalle. Aquí hay cargas y descargas, paradas de la banda, retomes: todo lo que un buen grupo de rock puede hacer. Tal vez el epicentro del set sea el tema que da nombre al álbum: "Love" es otro mid tempo enrevesado, complejo, lleno de picos, de subidas y momentos llevados con pulso y groove. Muchos solos sucesivos de un Bill Duffy tremendo. A esta altura, el disco está en plena combustión. 
 
El primer reposo llega con la climática "Brother wolf, sister moon", de ambiente siniestro, que muestra el costado más "místico" de la banda. El lado A en la edición vinilo (como debe ser escuchado "Love", por cierto) cierra con un resumen perfecto de todo lo mostrado hasta ahí: "Rain" va al grano, sin tanta vuelta. Una lección de cómo tener potencia sin explotar del todo.

La segunda mitad abre con "The phoenix", tema de altísima combustión y climax psicodélico, con varios elementos destacados: la endemoniada voz de Astbury (probablemente uno de los cuatro o cinco grandes cantantes de rock and roll de todos los tiempos); el groove de bajo/ batería (con el enorme trabajo, como a lo largo de todo el álbum, de Mark Brzezicki) y las capas y capas de wah wah que llevan al tema hasta el paroxismo eléctrico. Magistral. 

Para volver a retomar el pulso más "pop" del álbum llega "Hollow man", más cerrado y menos derivativo. El corazón de "Love", sin embargo, lo ocupa el clásico "Revolution". Su letra enigmática nos lleva a preguntarnos de qué clase de "revolución" habla la canción: "Joy or sorrow what does revolution mean/ To save today is like wishing in the wind/ All my beautiful friends have all gone away/ Like the waves they flow and ebb and die". 

Para el común de los discos sería impensado presentar semejante set, pero a "Love" todavía le queda un gran momento con "She sells sanctuary", único tema donde la batería fue grabada por Nigel Preston, primer baterista del grupo. "Sanctuary" fue, además, uno de los singles que cortó Love. Para el final, vuelve el reposo con el vaivén místico de "Black angel"

The Cult 1985
Billy Duffy, Ian Astbury, Jamie Stewart, Mark Brzezicki.

Bonus 1
En 2009, los Cult giraron tocando entero el álbum en el "Love live tour".

Bonus 2
En lo personal, "Love" fue uno de aquellos "discos de secundaria". Con los amigos de colegio pasábamos tardes enteras estudiando cada detalle del disco (y olvidando estudiar para nuestros exámenes, por supuesto). Por eso, este post está dedicado a los amigos de blazer y camisa celeste. You know who you are folks!