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miércoles, 31 de octubre de 2012

Soul basics: In performance (Donny Hathaway, 1980)

Qué poco que se suele hablar y escribir sobre Donny Hathaway (excepción hecha, valga la mención, para el amigo Joserra Rodrigo, de Rockandrodriland, que estuvo revisando las joyas de Donny hace poco en su blog).

Hathaway grabó apenas tres discos como solista, más un par de álbumes en vivo (entre los que se encuentra este "In performance", editado póstumante en 1980).

Soulman exquisito y versátil. Intérprete delicado. Compositor de singles exitosos junto a Roberta Flack (ya lo escribimos, hace unos posts atrás: una de nuestras chicas Soul favoritas). Su cuerpo fue encontrado en la vereda del hotel Essex House, en New York, la noche del 13 de enero de 1979. Tenía apenas 33 años y un talento que hubiera dado para mucho más.

Revolviendo ocasiones en Rockabilly (nuestra disquería de cabecera en Buenos Aires ahora mismo) encontramos esta edición en vinilo, americana, de "In performance".  Según la ficha técnica, estas grabaciones fueron hechas en vivo en tres tandas: en el Trobadour de Los Angeles y en The Bitter End y el Carnegie Hall de New York, entre 1971 y 1973.

La verdad, es emocionante escuchar los aullidos y "I love you!" que le entregan las chicas a Donny al comienzo de ese blues lánguido y lubricado que es "To be young, gifted and black". Suban el volumen: la gente que estuvo esa noche en el Trobadour no para de gritar, de aullar, de prenderse fuego con esa Soul en carne viva. Pero acto seguido, el auditorio se llama a silencio religioso para escuchar a Hathaway sacar todo su Blues y su Gospel, sólo al piano para interpretar "A song for you", de Leon Russell. Un momento que quita la respiración.

¿Algo de jazz/ bossa elegante? Para cerrar la primera mitad tenemos el instrumental "Nu-po". ¡Cuántos matices musicales alcanza esa banda! Trepan, se dejan caer, vuelven a subir a puro groove, entre el piano eléctrico de Donny y la percusión de Leslie Carter. Un final del primer lado de galera y bastón, casi como entremés entre canciones.

El lado 2 comienza lento otra vez, casi a nivel de un mantra sexual, con "I love you more than you´ll ever know". Acá, simplemente, hay que escuchar al Donny Hathaway cantante, intérprete lleno de Soul, del pelo a la punta de los pies. Espacios, silencios, subidones de sudor. La banda y su líder son uno en este tema, pura combustión a punto de incendiarse.

Últimas dos. "Esta es una canción que escribí hace tres semanas" anuncia nuestro anfitrión, antes de hablar del Creador y de la necesidad de Creer en "We need you right now". Clima de Gospel/ Spiritual entre vasos que se chocan en la noche del Trobadour. Para el final, nuestro Soulman le dedica "Sack full of dreams" -un mid tempo bluseado, tocado muy suave- a toda la audiencia presente. Que esta noche, por caracter invocativo y espiritual, somos nosotros también.

Donny Hathaway
(1 de octubre de 1945, Chicago, Illiinois - 13 de enero de 1979, New York).

Discografía
Everything is everything (1970) Donny Hathaway (1971) Live (1972) Extension of a man (1973) In performance (1980)
  

martes, 14 de agosto de 2012

Soul Basics: Everybody loves the sunshine (Roy Ayers, 1976)

Imperdonable que en nuestros Soul Basics todavía no hayamos hablado del maestro Roy Ayers.

Personalmente, creo que lo recomendable es bucear en todos sus discos de los 70´s y armarse un compilado a gusto & piaccere. Hay gemas en cada disco. Y también baches y momentos menos gloriosos. Hay que seleccionar finamente.

Pero puestos a elegir alguno de sus lps, hoy hacemos girar el clásico de 1976 firmado por Ayers-Ubiquity, "Everybody loves the sunshine". Buen momento garantizado.

El disco empieza a encaminarse con "The golden rod" (track 2) entre los clásicos vibes de Roy y un clima netamente Blaxploitation. Pasamos a otro gran momento entre "It ain´t your sign" (¡esos coros de chicas!) "Tongue power" y "You and me my love", levantando el pulso funkero del set.

¿Vamos al relax?  "Keep on walking" (compuesta por Gino Vanelli) es apenas un buen momento, pero "The third eye" ya es otra cosa, con su toque "lush" flotando entre el humo y las luces de la noche.

Pero claro, la gema total de la música aquí es el clásico "Everybody loves the sunshine". Uno podría hacerse Disc Jockey sólo para poder pinchar este tema en una fiesta. Qué teclados. Qué coros. Una música inoxidable.



Roy Ayers- discografía cercana
A tear to a smile (1975) Everybody loves the sunshine (1976) Vibrations (1976).

sábado, 10 de marzo de 2012

Soul Basics: Vulnerable, Marvin Gaye (1997)

Otra gema perdida del gran Marvin.

Es probable que algunos melómanos de ley conozcan la historia.

Desde sus inicios como "Príncipe de Motown", Marvin Gaye tuvo el sueño de hacer un álbum enteramente dedicado a las baladas, al estilo de sus ídolos Sinatra o Nat King Cole. Pero sus hits tempranos en el sello de Berry Gordy ("Pride and joy""Can I get a witness", "Ain´t that peculiar") lo llevaron por la senda del pop y el R&B y tuvo que postergar su anhelo.

Así y todo, en 1967 Marvin convocó al arreglador Bobby Scott para que orquestara alguna de esas baladas. Scott cuenta que Marvin le hablaba de esas canciones "como si de ellas dependiera su vida". Las sesiones iniciales tuvieron lugar en enero de aquel año en New York, pero ni Scott ni Gaye quedaron felices con los resultados. "Emocionalmente -contó Marvin- yo no estaba preparado para cantar esos temas. Necesitaba vivir más, sufrir más".

1968 lo encontró subido al éxito de "I heard it through the grapevine" y el proyecto quedó archivado. Luego vino el salto cualitativo de "What´s going on", sus tormentosa vida sentimental -disco "de divorcio" ("Here my dear", su otra gema oculta por años) incluido- hasta que en 1977, diez años después, decidió retomar aquel viejo sueño.

Cuando David Ritz (tal vez el mejor biógrafo de Marvin: escribió el insoslayable "Divided soul: the life or Marvin Gaye" y co-escribió la letra de "Sexual healing") lo escuchó volver a interpretar aquellas canciones sólo al piano, no lo podía creer. Marvin las había estudiado al detalle durante diez largos años. De vuelta al estudio, superpuso su voz en varias capas, un rasgo de estilo a esa altura habitual en él.

Ahora, el dolor de las canciones era el propio, fruto de una vida transitada entre el exceso, la culpa y la auto expiación. Estaba listo para grabarlas. 

Con idas y vueltas- acusaciones cruzadas con Gordy mediante- aquel viejo sueño recién vio la luz como álbum muchos años más tarde y de forma póstuma. Gracias a un par de ejecutivos de Motown, las tomas que Marvin había hecho en distintas etapas fueron salvadas y editadas. Como resultado, en abril de 1997 el sello editó "Vulnerable". Un disco-primo lejano (por anhelo, por compromiso existencial) de aquel "Lady in satin", de Billie Holiday.

¿Y qué versión de Marvin Gaye encontramos en "Vulnerable"? Sin lugar a dudas, la del crooner. Revestido con orquesta de cuerdas y afelpado por un sonido clásico. Sin embargo, la estrella -como en sus grandes discos- vuelve a ser esa voz, doblada al infinito y paladeando cada palabra, cada frase.

Las canciones: standards más o menos clásicos, según los casos, del smooth jazz y el Soul. La apertura casi pastoral de "Why did I choose you", el vacío seco de Marvin apenas pronunciando esos "I love you" una, dos veces, al comienzo de "She needs me". Música de las altas esferas, para la alta trasnoche. Extática y perfecta.

Las jazzeadas "Funny (not much)" y "This will make you laugh" le dan el toque de levedad adecuado al set, que vuelve a la opacidad en "The shadow of your smile", antes del final con "I won´t cry anymore".

La última y perdida gema de Marvin Gaye. Celestial. E invulnerable.

martes, 13 de diciembre de 2011

Soul Basics: The revolution will not be televised (Gil Scott- Heron, 1974)

Originalmente editado por el sello Flying Dutchman Records como lp doble, "The revolution will not be televised" recopila temas de los primeros tres discos de nuestro héroe Soul Gil Scott-Heron: "Small Talk at 125th and Lenox" (1970) "Pieces of a man" (1971) y "Free will" (1972).

Con los años, el disco fue reeditado en cd con el agregado de varios bonus tracks. 

Hay varios buenos momentos, a la manera de un "Introduction to..." para meternos de lleno en ese espíritu urbano que irradiaba la música de Heron. Empezando por el célebre  proto rap que da título al álbum y siguiendo por ese Funk/ Jazz rápido y elegante que es "Lady Day and John Coltrane". Un poco de Funk ciudadano y polucionado con "Home is where the hatred is", baladas ("I Think I'll Call It Morning") y Lounge Jazz con la bella "A sign of the ages".

En el medio, por supuesto, están los clásicos "spoken words" de Gil Scott, al que tanto le gustaba arengar y poetizar sobre la música, compartiendo su Mensaje. 

Salud, Soul Brothers!

Gil Scott-Heron nació en Chicago el 1 de abril de 1949 y murió en New York el 27 de mayo de 2011.

martes, 9 de agosto de 2011

Soul Basics: Staying power (Barry White, 1999)

Sabio en todo lo referente al Amor (sus ritmos, sus cadencias, sus jadeos y lubricaciones) Barry White se despidió con una Masterpice acorde a su historia.

Editado en 1999 (White moriría cuatro años después, en 2003) "Staying power"  fue el testamento musical de este verdadero Mesías del Sexo encarnado en un micrófono y una bata de seda.

Para su despedida a lo grande, Barry se rodeó de músicos, compositores y productores que estuvieran a la altura. Por empezar, está Jack Perry, que produjo el álbum y co-compuso varias de las canciones. Luego están las invitados de lujo (Chaka Khan y Lisa Stanfield) para inspirar con indispensable presencia femenina al Jefe (a las dos, en un claro gesto lujurioso, las hizo cantar el mismo tema en dos versiones diferentes).

Pero el elemento de lujo aquí es la música. Y el Sonido. Así, con mayúsculas. Porque si en los 70´s los sonidistas probaban la fidelidad de los equipos con Steely Dan, bueno, de acá en más un must debería ser este disco. ¡Mamita! Qué profundidad de bombos y bajos. Qué fidelidad delicada en agudos y guitarras con wah wah, en arreglos y detallecitos. Y sobre todo, cuánta sabiduría para meter, dentro de ese cocktail, la tremenda voz de White como un instrumento de lascivia más.

Vamos a los temas. "Staying power" entra de a poco, como pidiendo permiso. Son los primeros tanteos amorosos, los primeros breteles que caen. Y ahí están los guiños de siempre: las cuerdas zumbando, el crooner que dice unas palabras indecentes, luego el ritmo suelto. Y la frase que nos deja a todos apenas como esmerados aprendices del Amor: "tonight, when we make love/ I´m going to work your body with my tongue". Todo dicho.

Y como de sexo se trata, "Don´t play games" mantiene el tempo ahí, como en el buen ejercicio íntimo. Y "The longer we make love" (con Chaka aportando sus ronroneos) levanta un poco el traqueteo y el nivel de sudor. Magistral. En este sentido, "Staying power" se anota en la categoría histórica de "Discos para el amor de alcoba", peleándole a los grandes del género como "I want you" o "Urban hang suite".

El resto no decae un ápice en calidad. "I get off on you", el groove irresistible de "Wich way is up", la insistencia funkera de "Sometimes", los covers de WAR y Sly Stone...extienden esta noche de pura música. Y puro SONIDO.

Chequear también:
Marvin Gaye, I want you (1976) / Maxwell, Urban hang suite (1996)/ Smokey Robinson, A quiet storm (1975).

viernes, 3 de diciembre de 2010

Soul basics: A quiet storm (Smokey Robinson, 1975)

By Isley Juan 

“Este álbum representa un cambio con respecto a los anteriores. Es la clase de álbum que un tipo pone cuando está solo con su mujer, un álbum conceptual”. 

Esta declaración, que alguna vez Smokey Robinson pronunció refiriéndose a unos de los últimos discos de los Miracles, cae justa para describir a "A Quiet Storm" y a Robinson mismo. 

Alude al casi único tópico de su obra –el amor y sus variaciones— pero también a su interés en el mercado discográfico y a su falta de pretensiones (o de visión,  según se mire) a la hora de considerar su obra. En una época donde la mayoría de sus contemporáneos quería poner mayúsculas a su arte, el prefería -y siguió prefiriendo- las minúsculas. ¿Lo conceptual como música ambiental para darse unos besos?  Justo la clase de cosa en la que, por ejemplo, pensaban contemporáneos como Roger Waters o Pete Townshend. 

Y es que a pesar de su mucha influencia sobre los sesentas, Smokey Robinson permaneció indiferente a sus aires contraculturales, a considerar su trabajo en un rango artísticamente más prestigioso del que había gozado previamente a la llegada de los Beatles. Y eso que no faltó que algunas voces autorizadas lo hicieran. Bob Dylan, nada menos, llegó a considerarlo “el principal poeta vivo de los Estados Unidos”

Pero Robinson era más que un gran poeta. También era un gran cantante, un exquisito compositor  y –raro en esta mezcla- un buen hombre de negocios. Y en A Quiet Storm aparece todo junto. 

Quizás el último de los grandes discos influidos por la revalorización cultural que produjo el movimiento de los Civil Rights, A Quiet Storm, de 1975, es la contribución y la respuesta de Robinson a la producción de la época con hitos como What’s Going On de Marvin Gaye, Curtis, de Curtis Mayfield o Cloud Nine de los Temptations. 

En momentos en que  la música negra reafirmaba su identidad racial y cultural y se poblaba de contenidos que espejaban la situación social de los años, Smokey pule delicadamente un diamante  que se afirma en valores opuestos: a la épica del comentario social opone las sutilezas líricas de la vida privada, y a la experimentación de las formas, la canción pop como una pieza de orfebre. Como si quisiera demostrar que se puede ser negro y mainstream a la vez. 

Más romántico que todos

El álbum, entonces, abre con una nota aguda que aparece y desaparece en los finales de cada tema, como una especie de hilo juntando una  colección de perlas. 

En la primera de ellas, la  que da el nombre al álbum,  Smokey canta delicadamente estrofas como éstas: 

Bañame con tu amor dulce/ Voy a mojarme con cada gota/ En todas las estaciones/ Dejalo derramarse y nunca pares/ Tormenta silenciosa soplando a través de mi vida/ Sos como una tormenta silenciosa soplando a través de mi vida. 

Después, en The Agony and The Ecstasy su lirismo se transmuta en romanticismo furibundo para cantar una confesión de adulterio, mientras que en Baby that’s Backatcha ofrece un ritmo alegre y sincopado, el tipo de midtempo soul que, por ejemplo, tanto imitaron los blue eyed soulers de la Inglaterra  de mitad de los ochentas. 

El primer lado termina con una hermosísima melodía de letra tontuela, destinada a celebrar el casamiento de Jermaine Jackson, el hermano de Michael, con su esposa de ese entonces.El segundo lado abre con Happy, compuesto para una película: hablando de Michael, aquí se puede rastrear con quien aprendió a componer y entonar baladas Jacko

Y el disco termina movidito con Love Letters  (“soy una carta de amor y voy a enviarme hacia vos”) y Coincidentally, el tipo de R&B ligero que en poco tiempo más transmutaría en música disco.

En su conjunto, Robinson pone su pie en la década post- días dorados de Motown (en ese momento era precisamente el segundo de la compañía detrás de Berry Gordy) y lo pone con un álbum que, efectivamente, es conceptual al modo Smokey:  

A Quiet Storm termina configurando un estilo en sí mismo.  Un tipo de R&B suave y contenido, bien ejecutado y producido, dirigido al público adulto. Un estilo cuya identificación sería tan intensa con este álbum que terminaría tomando prestado su nombre para identificar al género.

Y que seguramente, como quería Smokey, siga siendo usado con frecuencia para ablandar corazones en la intimidad.  


Coda 

Para quienes prefieran un Smokey en mayúsculas, todavía está dando vueltas en You Tube el especial  de Elvis Costello con él de invitado. Cantaron juntos "You Really Got A Hold On Me" y charlaron sobre el arte componer canciones. Imperdible. 

Y para quienes busquen uno más en minúscula, también hay por ahí alguna imagen de su participación en American Idol del año pasado, tratando de promocionar su último álbum. A los setenta años todavía se siente con fuerzas para disputar su cuota de mercado con los downloads  de las Lady Gagas del ranking.

jueves, 11 de noviembre de 2010

Soul basics: Look out for #1 (Brothers Johnson, 1976)

Aprovechando que lo conseguimos en vinilo, hoy en Soul Basics vamos a hablar de esa joyita soul/ funk que es el primer disco de los Brothers Johnson, "Look out for #1", original de 1976.

Otro que junto con "Right on time", del 77,  no puede faltar en el costado negro de cualquier discoteca.

Brevemente, hay que decir que en el inicio de sus carreras los californianos George (alias 'Lightnin' Licks') y Louis Jagger Johnson (aka 'Thunder Thumbs'") giraron con actos como Bobby Womack y The Supremes.  Y hablando hace poco de Billy Preston, bueno, los hermanos también formaron parte de la banda de Billy hasta 1973. Sin embargo, encontraron su mecenas en Sir Quincy Jones, que los invitó a grabar como sesionistas en su lp de 1975 "Mellow madness" (ya reseñado en UVVD).

Al año siguiente, Jones les produciría este primer álbum para el sello A&M. Nueve canciones entre las que se destaca el comienzo mid tempo, relajado, de "I'll Be Good To You" (trabajado hasta el detalle en melodías y arreglos suaves) el instrumental de aires levemente blaxploitation "Thunder Thumbs And Lightnin' Licks" (vientos sutiles, flautas, gran groove) y los Funkadelicos "Get The Funk Out Ma Face" y "Free".

Como curiosidad, los hermanos se despachan con una versión lánguida del "Come together" Beatle, balanceando el set con un par de baladas lustrosas ("Land of ladies", "Tomorrow").

Bonus
Chequear la inclusión de "Strawberry letter #23" (de "Right on time") en Jackie Brown, el film más soulero de Quentin Tarantino.

Brothers Johnson: discografía cercana
Look out for #1 (1976) Right on time (1977) Blam! (1978).

miércoles, 6 de octubre de 2010

Soul basics: Maxwell´s urban hang suite (1996)

Género: el mejor disco de soul franelero non- stop desde de "I want you".

Ahora que las noches primaverales encienden otras sensaciones, es tiempo de prepararse una copa y revisitar uno de los mejores discos del Neo Soul de mediados de los 90.

Hablamos del lp debut de Maxwell, Urban hang suite. Una joya de soul lujurioso de altísima factura.

El nuevo Marvin

Y las comparaciones con Marvin Gaye fueron inevitables en su momento. No sólo por ese smooth touch presente en la voz del  newyorkino, sino por el team de colaboradores que este joven -en un claro gesto de recuperación de la mejor herencia soul de los 70´s- reclutó para la ocasión. Aquí los que gravitan son, entre otros, Leon Ware (amigo de Marvin y co-compositor/ productor de "I want you", 1976) y el guitarrista de aquellas sesiones, Melvin "Wah Wah" Watson Ragin.

Mixturando instrumentación Vintage con algunas máquinas, Urban hang suite impactó como una actualización contemporánea de aquella escuela. Mirando hacia atrás pero con un pie en el presente. La impecable producción a cargo de MUSZE (el propio Maxwell) P.M y Stuart Matthewman (ex productor de Sade) hizo el resto, dándole  cohesión a este álbum conceptual sobre "las relaciones adultas" con formato de suite sensual/ sexual equivalente a un turno de 64 minutos.

Bienvenidos a la suite...

Un ruido de púa le da comienzo a "The urban theme" abriendo el primer tramo del set con una serie de mid tempos a puro lustre y sonido superlativo.  De esos para chequear resistencia de sub woofers. "Welcome" le da pie al exquisito groove de "Sumthin' Sumthin"- punto alto en la sexual voz de Maxwell- y la climática "Ascension (Don't Ever Wonder)", el single que le dio impulso a las ventas del álbum.

El clima sostenido (mérito del impecable flow del playlist) se extiende a "Dancewitme" y empieza su descenso hacia la lujuria de alcoba con "...Til the Cops Come Knockin'", en la que nuestro Sex Symbol le advierte a la chica: "Pappa gonna have to leave a message on the telephone baby". Esa segunda mitad no se detendrá hasta el climax de "Suitelady (The Proposal Jam)" (o como proponer matrimonio con el soundtrack acorde) y el cierre colgado y extático de "The Suite Theme".

Si, hasta que los policías golpeen.

domingo, 19 de septiembre de 2010

Soul basics: Lay it down (Al Green, 2008)

Por Isley Juan

La seguidilla de comentarios al post anterior de Soul Basics –un contrapunto entre Spellbound, Ultravivido y yo- derivó, entre otras cosas, en que revisara la producción final de Al Green y descubriera ¡que había pasado por alto su último álbum! Así que, casi sin darme cuenta, una caminata por la avenida Corrientes con mi hija, desde Almagro a Villa Crespo, en Buenos Aires, desembocó en la disquería RGS, sobre Corrientes, a metros de Scalabrini Ortiz.

La disquería es adorable. Resiste a pie firme el embate digital –es algo así como un enclave de una época pre download– y solamente ofrece música envasada, bien exhibida y catalogada. Es más, salvo por un puñado de vinilos nuevos y algunas películas, aloja una amplia colección de cedés nacionales, europeos y americanos a precios razonables. Y está atendida por su dueño, alguien que de tan empeñado en ser un comerciante eficiente parece llevar sus conocimientos musicales como una imposición.

Así que mientras mi hija revisaba acá y allá, yo fui directamente a la sección “solistas masculinos” y con satisfacción encontré que estaba la producción de los últimos años de Al Green: "I Can’t Stop", "Everything is OK" y el que buscaba, "Lay It Down". Agarré el último y lo llevé al mostrador. El dueño-vendedor tomó la pequeña cajita e igual que a su colega de los vinilos usados, el músico afroamericano lo puso a hablar.

–Al Green... Mirá vos. Justo hoy me llegó la lista de la distribuidora que decía que lo descatalogan.

–¿Quiere decir que me estoy llevando el último?

–No, alguno más me queda –me dijo, satisfecho de su reserva mientras se lo alcanzaba a su única empleada para que me armara la factura.

Viejo, experimentado y sexy

"Lay It Down" es como la disquería de Villa Crespo: algo bien hecho, levemente anacrónico, que todavía tiene algo para decirnos sobre el mundo a pesar de que no ocupe un lugar central. Gran mérito parece haber en ello de los productores, los muchachos de The Roots “?uestlove” Thompson y James Poyser (pronto nos ocuparemos) que se las ingeniaron para volver a traer al Al Green de su época dorada, el que revisitamos justamente en el post anterior, pero a sus sesenta y pico de años, bien en presente.

Con una serie de sutiles decisiones –por ejemplo, actualizar el sonido rítmico, pero dejar calcado el de los vientos o traer invitados como John Legend o Corinne Bailey Rae pero mantenerlos lejos del primer plano - consiguen lo que Mitchell, su productor de siempre, no pudo con "I Can’t Stop" y "Everything is OK", sus álbumes del regreso.

En sus once canciones, Green le canta al amor y vuelve a encender la chispa apagada durante su retiro espiritual. Hay algo esencial, experimentado, hasta sexualmente sucio sobrevolando cada media entonación de su voz, ahora ligeramente más cascada pero tan potente como siempre.

Los títulos de las canciones reflejan algo de todo esto. El álbum abre con "Lay It Down" (“rendite, dejalo ir" invita sin ansiedad a la mujer destinataria de la canción) y sigue con "Just for Me" (gran estribillo en falsetto, cantando en paralelo con los vientos) y "I Don’t Wanna Change Your Mind" (otra canción que habla de aceptación y revisita con éxito el sonido Philly).

Después viene uno de los momentos más altos: "What More Do You Want From Me". Bien del sur, con cierto aire Staxioso que la sobrevuela, Green canta un leve reproche. Pasan sin desentonar las colaboraciones con Corinne Bailey Rae –la del hit "Put Your Records On"- y John Legend, y sobre el final, otros dos grandes momentos del álbum, con definiciones de afirmación personal: "I’m Wild About You" (“digo lo que tengo que decir, transito el camino que tengo que caminar, y solamente vos y yo”) y "I’m Standing in the Rain": “anotate esto si podés/ soy un hombre frío que trabaja duramente/mirá la guitarra en mi mano/Estoy parado acá afuera en la lluvia”.

El resultado total, parafraseando a Georgie B. que pedía a los artistas maduros “no la sencillez que no es nada, sino la modesta y secreta complejidad”, es una obra que suena natural, sin esfuerzo, pero primaria y profunda. Como Musicology, de Prince o Two Against Nature, de Steely Dan, "Lay It Down" termina ganándose su lugar como una gran obra tardía, un disco esencial cuando el mundo está ocupado en otros asuntos.

Sería una lástima que eso nos confunda: aunque no sean sus tiempos, el reverendo sigue teniendo un par de cosas para contar y convendría andar escuchando.

Coda:

Ya la nombré, pero escuchen “Belle” (1977). Me animaría a decir que es el otro disco fuera del período dorado que tiene su encanto. Desinteresado de la música disco, pero dotando de cierta gracia al Middle of the Road al que tanto provecho le sacaron en aquellos años bandas como Eagles o Chicago, tiene al menos dos canciones que podrían ir a parar tranquilamente a su mejor grandes éxitos.

sábado, 4 de septiembre de 2010

Soul basics: Call me (Al Green, 1973)

By Isley Juan

La última vez que hablé seriamente con alguien de Al Green fue con un disquero viejo del barrio de Congreso, de la calle Rodríguez Peña, casi Rivadavia. Un tipo amable pero callado, que por su aspecto y por la oferta general de su negocio diría que anclaba un poco en los setentas: Creedence, Allman Brothers, Pescado Rabioso.

Estaba revisando la sección de R&B, apretada en un par de cajas de cartón sobre una de las paredes laterales del local. El disquero me preguntó por reglamento si buscaba algo en especial, mientras acomodaba otras cosas. Le dije que “nada puntual, quizás algo de Al Green”.

- No… de Al Green, no –me dijo pensativo, como en tono de auto reproche por no tener nada pero no por perderse una eventual transacción, me pareció, y repitió para sí el nombre del cantante. Así que aproveché y le dije, para alargar la conversación, que me gustaba y que me parecía que estaba un injustamente oscurecido por Marvin Gaye, a quien se conoce más. Asintió lenta y repetidamente.

-Hay algo que el tipo tiene… -Hizo un gesto inconcluso con los dedos, frotándolos entre sí, como queriendo agarrar algo escurridizo.

Eso fue todo. Ahí se quedó charla de disquería. Al rato le compré el doble en vivo de Bob Dylan, edición nacional.

A la cama con Jesús

Ahora que me propuse escribir sobre el cantante americano, toda la escena me resulta de lo mejor que puedo hacer para introducir a Al Green. Y no es que falten ideas. Podría tomar, por ejemplo, las que tienen que ver con expresar la tensión entre dos mundos.

En primer lugar, la tensión entre el mundo pulsional y el religioso. Green, un tipo formado como muchos de los cantantes negros en los púlpitos de una iglesia pentecostal, siempre fue considerado un cantante sexy. Tanto, que llevó al suicidio a una de sus novias, despechada por su negativa a casarse con ella, un episodio que lo terminó apartando del mundo secular y que lo llevó a fundar su propia congregación.

En segundo lugar, la tensión entre el sur y el norte de los Estados Unidos. Como bien señala Stephen Erlewine en su biografía de All Music, en Green se sintentizó el soul de Memphis para abajo, más agreste y desprolijo, con el de Philadelphia, más sofisticado y elegante. Las canciones de Al Green toman lo mejor de ambos universos: pueden estar orquestadas sin bordear jamás ese toque funcional que a veces molesta en MFSB, los dueños del sonido Philly. O, por el contrario, tener la pasión cruda de los discos de Stax sin los desbordes de un Otis Redding.

A todo esto quizás se deba ese modo de cantar contenido, bien íntimo, medio trompetoso, tan expresivo por lo que suelta como por lo que calla. Ese modo inagarrable, capaz de llevar a las chicas a la muerte y a los disqueros de Buenos Aires a conversar un poco.

AL, llamame

De sus muchos buenos álbumes –todos de la primera mitad de los setentas-, el que me hubiera gustado encontrar en uno de los cajones del local de Congreso es Call Me, producido por Willie Mitchell, un hombre que hacía lo mismo que Al Green con la voz pero con ¡orquestaciones de vientos y violines!

El álbum es memorable de principio a fin y, aunque no tiene hits como "Let’s Stay Together" o "Love and Happiness", siempre primerea cuando los expertos seleccionan lo mejor de su discografía. Algunas joyas: "Stand up", una declaración de principios que por sutil resulta más poderosa que muchas otras declamaciones de la época; los susurros en falsetto de "You ought to be with me"; el diálogo sincopado de voz y vientos en "Here I’ am, Baby" (sí, la que versionan los UB40) y la improvisación murmurada del final de "Jesus is Waiting".

Y a la vez que denuncian su origen sureño, no están nada mal las versiones de canciones country como "I’m So Lonesome I Could Cry" de Hank Williams y "Funny How Time Slips Away" de Willie Nelson.

Coda
Cuando me embolsaba el disco de Dylan, unos 20 minutos después de haberse restregado los dedos, el disquero me retomó la charla.

-Hace rato que no veo discos de Al Green.

Le insistí con mi idea de que estaba un poco oscurecido por la fama de otros grandes de la época.

-Puede ser –me contestó, sin prestar mucha atención-. Pero él tiene algo que los demás…

Y ahí se volvió a quedar, inconcluso.
Pero lo que sea que haya querido decir, los demás no lo tienen, efectivamente.

lunes, 23 de agosto de 2010

Soul basics: I am (Earth, Wind & Fire, 1979)

By Isley Juan

Creo que está bien recordarlos ahora que el crossover y la integración perdieron el prestigio de otros tiempos. Ahora que revisiones sobre la música soul como la de la BBC son capaces de reducir los ochentas a un paisaje de Mary J. Bliges sin Princes, donde todo tiene que estar en barrios diferenciados y más vale no mezclarse. 

Llevemos un poco la contra y evoquemos a Earth, Wind & Fire, una de las grandes bandas de la música negra, antes de que volviera a ser sólo ritmo con la aparición del hip hop.

Odiados por gente cool como George Clinton, que legendariamente supo describirlos como Earth, Wind and No Fire, y amados por mucha gente que está lejos de ser denominada así (Phil Collins y Jorge Porcel usando una de sus canciones como cortina de su programa, son los primeros que me vienen a la mente), los EW&F anticiparon el sonido que después haría millonario al menor de los Jackson Brothers. Cómo él, podían mezclar el groove y la melodía. Y sin volverse blancos.

De todos sus discos, hay uno que se destaca sobre los otros por su representatividad y porque cierra la década y su mejor período: I am, de 1979. Tiene todo lo que les identifica: funk, soul, pop y también disco, un género que contra lo que se cree, primero evitaron, y después ejecutaron con maestría. Todo interpretado con magníficos arreglos de vientos y voces, y alternando las voces principales de Philip Bailey y de Maurice White, el alma mater, dueño, principal compositor y productor de la banda. La formación es la ideal: están los tres hermanos White, el mencionado Maurice, el histriónico Verdine en bajo y Fred en batería; Larry Dunn en teclados y Andy McKay en guitarra, y, por último, los Phoenix Horns, la famosa sección de vientos que tenía a Don Myrick en saxo, Louis "Lui Lui" Satterfield en trombón, y Rahmlee Michael Davis y Michael Harris en trompetas.

Trae, además, tres canciones bien asociables a la banda de Chicago. In the Stone y su magnífico groove de guitarra y bajo, previa introducción de bronces; la balada After The Love Has Gone, poseedora de la clase de sentimentalismo que solo toleramos en ellos y Stevie Wonder ; y Boogie Wonderland, su hit disco. Y tendría que haber estado también, porque fue parte de la grabación, September que fue a parar como pista bonus a su primer disco de grandes éxitos. De las otras, Star y Can’t Let go son un par de temas funkys limpios y contagiosos, bien a su estilo.

Bonus
Particularmente, tuve oportunidad de ver a los E, W & F en el Luna Park de Buenos Aires, cuando vinieron en el 79 o el 80. Yo era un pibito en los primeros años de un aula de secundario cuyos varones se dividían entre "chetos" –que iban a los boliches- y "rockeros" - que íbamos a recitales-: a ver a EWF fuimos unos y otros. 

Y todavía recuerdo a pesar de que pasó el tiempo, el incesante movimiento en el escenario, sus ropas de colores, a Verdine White tocando suspendido en el aire (¡en el medio del show montaban un acto de prestidigitación!) y que salimos todos contentos.

jueves, 22 de julio de 2010

Soul basics: Live at Montreux (Marlena Shaw, 1973)

Nuestra chica de hoy, Marlena Shaw, nació en New Rochelle (New York) en 1942.

Con apenas diez abriles ya había pisado el escenario del Apollo Theather y después de estudiar (y abandonar) música en la State University de New York se casó y tuvo sus niños, pero nunca abandonó la vocación de cantante.

Sin embargo su carrera recién despegó en 1966, tras un show en el Playboy Club de Chicago. Luego del concierto, Marlena se contactó con gente del sello Chess Records, con los que grabó sus dos primeros álbumes. Los 70 la verían fichar nada menos que para Blue Note, donde grabó cuatro lps, entre ellos, éste que nos ocupa esta noche en Soul Basics.

Grabado en vivo en el prestigioso festival de jazz de Suiza, Live at Montreux capta el swing inconfundible de Marlena, su fuego sagrado en directo. Luego de las presentaciones de rigor, la banda arranca la jazzeada "The show has begun" para enseguida reconocer el clásico "scat" de Shaw, siempre a medio tono de la afinación "correcta". Canchera y con swing, como debe ser.

Sin respiro, la banda pega "The song is you", donde Marlena saca chapa de crooner de salón. Luego de una intro suave, el grupo trepa al crescendo de "You are the sunshine of my life", de Stevie Wonder (que esa misma noche debería estar en algún estudio grabando sin parar desde hace...26 horas).

¿Un poco de humor? Claro, Marlena también se anima. Como en la intro de "Twisted", donde compases más tarde sacará todo su background de Ella Fitzgerald. Hacia el final del set, un homenaje cercano al Marvin Gaye de "What´s going on", con una sentida versión de "Save the children". Y como frutilla de esta Selva Negra, tenemos esa performance pren-di-da-fue-go (literalmente) de "Woman of the ghetto".

Sí, ésa que sampleó Monsieur Ludovique Navarre para su St. Germain.

miércoles, 30 de junio de 2010

Soul basics: Reflections (Gil Scott Heron, 1981)

En Ultravivido inauguramos una nueva sección dedicada a los Básicos del Funk y el Soul. Esos discos que -como las buenas camisas y sacos- siempre hay que tener a mano en el lado negro de la discoteca.

* * *
Y el elegido de hoy es nada menos que Reflections, aquel discazo de Gil Scott Heron editado en 1981. Observen qué tapa. Con ese look, la cosa no puede andar mal.

Como muchos soul brothers sabrán, Gil Scott ha sido indicado por muchos críticos como el padrino del rap. Una fama que comenzó a cimentarse allá en los primeros 70´s en base a sus "spoken songs", sus diatribas musicales contra el sistema y su famosa frase (a la que todavía hoy le seguimos dando vuelta) "The revolution will not be televised".

Si bien los 70´s encontraron a Heron en gran forma (con excelentes discos como "It´s your world" (76) o "Winter in America" (74) la nueva década comenzó con otro gran álbum.  "Reflections" es uno de esos discos que se pasean un poco por diferentes estilos y lo hacen con sobrada elegancia.



Por empezar, tenemos ese simpático reggae que es "Storm music". Enseguida nos encontramos como en casa con la encantadora voz de Gil Scott, siempre en registros medios, cálidos, en este caso acompañada de unas chicas en los coros.

Le sigue la lustrosa orquestación de "Grandma´s hands", un mid funk con un bello solo de guitarra española que ocupa más de una vuelta. Lo que se dice, darle espacio a la música cuando lo que está sonando es bueno. Como tercer track llega el coqueteo jazzy de "Is that jazz" y luego la primer parada técnica con la reposada "Morning thoughts", con elegantes arreglos de trompetas y clarinetes flotando por sobre la música y las palabras.

En la segunda mitad, Heron (que nunca fue menos que sus brothers ilustres) se le anima a una groovera versión de "Inner city blues" de Marvin Gaye. Escuchen los silencios, los respetos por el groove y la atmósfera de la música.

Y dos más. El clásico "The gun" es un temazo, arrastrado, urbano y todos los adjetivos sociológico-musicales que quieran ponerle a una música que en lo concreto, apenas arranca, hace que tus pies se muevan. El cierre es con el tour de force "B. Movie" donde GSH se despacha en 12 minutos contra todo y contra todos (incluidos Reagan, el consumismo de aquella época, Village People (?¡) y compañía).

Gil Scott- Heron- discografía cercana
Real eyes (1979) Reflections (1981) Moving target (1982).