sábado, 5 de diciembre de 2009

Discos: The hour of bewilderbeast (Badly Drawn Boy, 2000)

Género: aquel mágico debut de Badly Drawn Boy

Allá por el 2000 tuvimos noticias de una nueva "joven promesa": el británico Damon Gough, más conocido como Badly Drawn Boy.

Su disco debut, "The hour of bewilderbeast", aún hoy sigue irradiando una música atemporal, fruto de un particular universo personal.

Si bien ese universo se expresa con intenciones de totalidad (cubrir muchos aspectos de lectura "folk", intentarlo todo) su materialización es puro fragmento: lo que escuchamos son infinidad de ideas celulares, pedacitos de música, a veces, que vuelven como restos diurnos en retazos de canciones. ¿Un Beck "pastoral"?

"The hour...", de hecho, está lleno de hermosos momentos musicales. Y el gran mérito es cómo esos retazos están pegados. En algún punto, el debut de este gordito inglés tan parecido a Wallas de Massacre abrió una nueva mirada -de caracter experimental- al territorio "folk".

La hora de la bestia obnubilada

En un disco de "fragmentos" y "retazos" elegimos algunos momentos favoritos. 

Por empezar, ahí está la belleza matinal de cello y corno francés de "The shining", la apertura otoñal del disco. Tal vez todo el álbum valga la pena por esa melodía inicial. "Bewilder", por su parte, es un anticipo, en acordeón, de lo que escucharemos más adelante en "Bewilderbeast", otra melodía también perdurable.

"Fall in the river" es un experimento casi "ambiental" de Folk Low Fi que se engancha con otra escena de cercanía acuática: "Camping next to the water". ¡Qué lindo que entra el bajo en la segunda estrofa de la canción! A esta altura es obvio que "The hour..." es un disco de inspiración  pastoral, de contemplación lejos de la vida urbana. Para cerrar el tramo "rivereño" tenemos "Stone on the water" con su larga intro instrumental, que recuerda al costado más "españolizado" de Love.

Llega la hermosa "Magic in the air" ¿Cuáles son las influencias de Gough como compositor? Hay ecos de Lennon, tal vez, aunque el británico siempre se declaró un fan absoluto de Bruce Springsteen. Esta canción también puede sostener por sí sola todo el álbum.

La voz de Damon vuelve al primer plano con "Pissing in the wind" (una de las pocas canciones de estructura ortodoxa) y "Disilussion", por su parte, es un tema claramente pop y radiable. Todos nos imaginamos la presión de la discográfica en este punto...("y el hit donde está?").

Casi podríamos concluir que Badly Drawn Boy nunca volvió a alcanzar la frescura y originalidad de su disco debut. Con los años, lo vimos convertirse en un songwriter cuasi profesional, de formas previsibles, lejos de estos bonitos palotes iniciales, llenos de aventura e imaginación.

1 comentario:

Darío dijo...

Discazo. Ojo, creo que "Born in the UK" (el último hasta el momento) es genial también, y alcanza cierta frescura inicial; vuelve a esa intuición natural por las buenas melodías.

saludos.