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lunes, 17 de septiembre de 2012

Clásicos: Lust for life (Iggy Pop, 1977)

Los clásicos son así: cierran. Y "Lust for life" gana por K.O. Se lleva todo por delante. Fue el segundo lp de Iggy como solista. Y se editó el mismo año que el primero, "The idiot".

Tanto se ha dicho y escrito sobre Bowie y Pop viviendo en Berlin en aquel 1977...Y sin embargo nunca vamos a terminar de entender en qué consistió esa química (quizás simplemente fue eso: pura química, en todos los sentidos) entre el contexto y los artistas, que dejó tan buena música. Una música tan elegantemente distante del punk naciente (aunque dialogando con él, claro) y a la vez moderna y lanzada al futuro. La otra pata del team de "exiliados", desde ya, fue Brian Eno, que sobrevuela con su espectro vanguardista todos los discos de ése período. Bowie, fiel a su esencia, vampirizó aquí y allá.

Como sea, "Lust for life" suena a como fue armado: a grandes trazos, desprolijo; una música que no tiene tiempo para detenerse en detalles (se cuenta que fueron apenas ocho días los que necesitaron para armarlo en el Hansa by The Wall de Berlín, a la vuelta del tour de promoción de "The idiot"). El influjo de Bowie está presente. Y algo más que su influencia: el 90% de los temas del disco salió de su usina

"Sixteen" y "Some weird sin" suenan claustrofóbicas y sueltas a la vez. Respiran el aire post- bélico de la ciudad alemana. "Tonight" es una canción que originalmente hablaba de un trip de heroína (chequear la primera estrofa) y que Bowie cambió por su versión light en su disco homónimo de 1984, transformándola en un reggae inofensivo junto a Tina Turner. Hay algo de autobiografía en las fanfarrias delirantes de "Success" y "The passenger". Y "Lust for life" es una de esas letras típicas del cánon de Iggy sobre un chico que se quiere comer el mundo crudo, sin concesiones. Esa batería (y el sonido general del álbum) es corrosivo, metálico, remite a una industria metalúrgica en plena faena.

Hay un gran mérito en la banda que tocó aquí -el futuro core de Tin Machine- con los hermanos Tony y Hunt Sales en bajo y batería respectivamente, más Bowie en teclados y coros y las guitarras de Carlos Alomar y Ricky Gardiner. Ajustada, concisa, casi casi garagera. Sin florituras de más.

En su costado más delirante, "Lust for life" hasta se permite ¡una balada! como "Turn blue", antes de la descarga de artillería final, con "Neighborhood threat" (otra que se quedó Bowie para más adelante) y "Fall in love with me".

Iggy Pop discografía cercana
The idiot (1977) Lust for life (1977) New values (1979).

jueves, 4 de marzo de 2010

Discos: Heroes (David Bowie, 1977)

Hay discos cuyas atmósferas remiten al tiempo y espacio donde fueron concebidos. 

En ese sentido, no es novedad si decimos que "Heroes" respira el clima enrarecido y apocalíptico de Berlín en años de la Guerra Fría. Un disco que en cada compás y en cada silencio recoge los ecos todavía presentes de la Segunda Guerra Mundial: una sonoridad repleta de nubes negras y grises de misiles aéreos, Stukas alemanes y bombardeos aliados. 

Por último, otra presencia "germánica" destaca en "Heroes": la del Krautrock de NEU! y Kraftwerk, dos fuentes claras de inspiración para el Bowie modelo ´77.

Tampoco es novedad decir que 1977 fue un año especialmente productivo para ese séquito Arty que se armó en Berlín en torno a la dupla Brian Eno- David Bowie, con Iggy Pop como acólito de lujo. En aquel 77- no está demás recordarlo- se grabaron "Low", "Before and after science" y el par "The Idiot"/ "Lust for life".

Cuenta la historia que luego de dos años viviendo en Los Angeles, Bowie sintió la necesidad de una desintoxicación (en todo sentido) y se trasladó a Berlín, donde se alojó en un departamento antiguamente ocupado por un comedor nazi, con vista al Muro de Berlín. Relativamente ajenos al estallido punk, Eno y Bowie parecieron correrse concientemente del epicentro musical dominado por Inglaterra y New York en busca de otro ambiente, otra inspiración -en este caso- de corte europeo.

En definitiva, nos seguiremos preguntando qué pasó en Berlin aquel año.

Pero volviendo a "Heroes", habría que notar que el lp conserva el mismo esquema de "decrecimiento de la energía" en la segunda mitad,  al igual que "Low". Aunque el clima general aquí es otro, más rockero, si se quiere, más suelto y menos frío- maquinal.

Esa soltura parece avanzar- sin embargo- de la mano de una experimentación bastante radical. Transmite la sensación de que Bowie  y Eno estaban refundando (en ese preciso momento) las leyes de la música rock: su forma de ejecutarla, grabarla y presentarla como un objeto artístico. Una amalgama única de libertad y experimento.

Esa soltura se palpa desde el comienzo. En "Beauty and the beast" y "Joe the lion" (grabadas en brevísimo tiempo) Bowie registró las voces en menos de una hora y compuso las letras poco más que sobre la marcha. La música es de grandes trazos, sin llegar a los detalles.

Una mayor estructuración requirió "Heroes", el tema. Una balada de amor de dimensiones épicas con el Muro de Berlín (cercano a Hansa by the Wall, el estudio donde se grabó el álbum) como telón de fondo. Hay varios elementos magistrales a lo largo de esos seis minutos: la mayor clave está en esas guitarras atmosféricas de Fripp (que viajó directamente de EU para grabar todas sus partes en un día) y el manejo del crescendo dramático del tema. Los coros, por supuesto, de Eno y Bowie, en la segunda mitad. Una pieza de art rock notable por donde se la mire, que tomó su título como homenaje al tema "Hero" (1975) de NEU!.

El clima se enrarece con "Sons of silent age", la única canción que Bowie tenía compuesta antes de las sesiones y que primero funcionó como como título para el álbum. Entre interpretaciones diversas, algún crítico sugirió que la línea "platforms, blank looks, no books" alude al régimen Nazi.

Al igual de lo que ocurría en "Low", el lado 2 de Heroes se pasea por piezas ambientales (o "bélico- ambientales", podríamos decir) que descomprimen el álbum y lo llevan a otro territorio, más paisajístico y contemplativo, aunque igual de tenso. Aquí tenemos la seguidilla "V-2 Schneider" (referida a los cohetes alemanes de la Segunda Guerra y homenaje a Florian Schneider, de Kraftwerk); "Sense of doubt", "Moss garden" y "Neuköln". Si hay algún tramo del disco donde se evidencia la presencia de Eno, es aquí.

Pero a diferencia de "Low" (cuya segunda mitad nunca volvía de las profundidades) "Heroes" termina otra vez arriba con la colosal "The secret life of Arabia", compuesta por Bowie, Eno y el guitarrista Carlos Alomar. El fade out final del tema, con palmas y ese groove funk le dan un cierre ambiguo y magistral a un disco notable.

David Bowie- discografía cercana
Low (1977)- Heroes (1977)- Stage (live, 1978).