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miércoles, 24 de agosto de 2011

Discos: Bless the weather (John Martyn, 1971)

Después de grabar dos álbumes en colaboración con su esposa Beverly ("Stormbringer!" y "The road to ruin") John Martyn volvió a firmar en solitario uno de los mejores discos de su carrera. 

Hablamos de "Bless the weather", editado en noviembre de 1971. Un álbum reposado y directo. De corazón acústico y cálidas canciones. Un lp que tranquilamente le pelea el podio a la masterpiece de John, "Solid air".

Según cuentan las reseñas de época, el disco se grabó en apenas tres días en los estudios Sound Techniques de Chelsea. Para la ocasión, se dieron una vuelta amigos y colaboradores que aportan sutiles colores instrumentales a las canciones, como los Fairport Convention Dave Pegg, Simon Nicol y Dave Mattacks. Eran épocas salvajes para Martyn,  apegado a diversos excesos ya por entonces.

El comienzo es de alto nivel: "Go easy" parece arrastrar cada estrofa, para sumar las voces dobladas del propio John en los estribillos. Los tintes jazzeros, tan habituales en la música del británico, le dan ese feeling especial, ese "aire" a "Bless the weather", el tema. Vibrafones sutiles, el contrabajo de Danny Thompson (colaborador habitual por años y responsable de introducir a JM en territorios del jazz) y la profundidad de esa Voz hacen el resto. Dos temas magistrales.

"Walk on the water" -con la habitual sensibilidad de Martyn para referirse al universo femenino- tranquilamente podría estar en "Solid air" y "Just now" es una de esas canciones  increíblemente bellas y abiertas que le salían naturalmente. Puro talento, dulzura y calidez vocal para cantar sobre el hecho de convertirse en un hombre y encontrar, simplemente, un lugar.

Con eso ya bastaría, pero hay un par más: "Head an heart", los climas morosos y amenazantes de "Let the good thing come" (con coros de Beverly Martyn) el experimento de jam session con Echoplex de "Glistening Glyndebourne" y la breve perlita final (una simpática versión del clásico "Singing in the rain") redondean un gran álbum.

Para la época de "Bless the weather" Martyn comenzó a consolidar su éxito dentro del circuito folk británico. Y sobre todo, a ganarse un público fiel que lo seguiría de allí en más, en los buenos y en los malos tiempos de una carrera larga y fructífera.  

John Martyn, discografía cercana:
The road to ruin (1970)- Bless the weather (1971)- Solid air (1973).

lunes, 30 de agosto de 2010

Discos: One world (John Martyn, 1977)

Género: uno de los grandes discos de Martyn

Me acuerdo muy bien la primera vez que escuché la voz de John Martyn. Fue en una importante (por entonces) cadena de discos de Buenos Aires, con los auriculares puestos y un montón de gente alrededor. Cuando empezó a sonar la música, todo se detuvo y sentí que esa voz se iba a quedar conmigo para siempre.

"One world"-de 1977- es uno de los discos notables de Martyn. De espíritu abiertamente colaborativo, experimental y suelto a la vez, el álbum combina algunas canciones folk acústicas con zapadas de clara orientación reggae y funk, además de una pátina (siempre presente en los discos de John) de arreglos y acordes jazzeros. El balance entre los distintos elementos se encuentra en el punto justo. 

También es remarcable el audio del álbum. Espacioso y con lustre, cálido y brillante. La clave de "One world" pasa por la riqueza de ambientes y técnicas de grabación ("Small hours", por caso, fue grabada de noche en una casa de de la campiña inglesa, registrando el sonido de un lago cercano y la reverberancia del ambiente).

Yendo al resto de las canciones, "Dealer" se monta sobre una base funk y mucha voladura de guitarras y Moogs "fumones", a cargo de Stevie Winwood. Sobre ese ritmo nervioso, Martyn ausculta la relación de convenciencia y superficialidad entre cliente y proveedor ("Well I cannot be your lover/ and I will not be your friend/ I know you say you need me/ Buy I have no time to spend".

"One world" - el tema- flota como pocas veces logró flotar una canción, llena de silencios y con la voz dorada y superdotada de John cantando eso de "some of us live like princess/ some of us live like queens/ most of us live just like me". Una belleza quieta, rara vez alcanzada en otra canción de rock.

Entre "Smiling stranger" y "Big muff" (co-compuesta con Lee Perry) el disco encuentra su espíritu de jam atmosférica, para llegar al corazón con la acústica y bellísima "Couldn´t love you more".

"One world" se despide con la ya mencionada "Small hours" (de casi 9 minutos) entre slides, Moogs y el bueno de John Martyn cantándonos "keep on loving ´till your love is gone/ keep on loving ´till your love is strong". Y por un rato sentimos que estamos ahí, en esa casa de campo, esa noche donde todo sucedió.

Bonus
Otros músicos que tocan en el disco: Andy Newmark (drums); Dave Pegg, Neil Murray y Danny Thompson (bass), Steve Winwood y Bruce Rowland (ex baterista de Fairport Convention), entre otros. 

jueves, 28 de mayo de 2009

Goodbye John

Uno. 
Por esas cosas de estos tiempos que corren, en que la importancia de las noticias entra en un caótico relativismo, me vine a enterar recién ahora de la muerte de John Martyn, que en realidad ocurrió el pasado 29 de enero. En medio de tantas imbecilidades que uno entiende por “estar al día”, a veces se pierde lo importante.


Dos. 
Escribo esto para contar que siempre adoré a Martyn. Que caí rendido ante su poderosa y a la vez dulce voz desde la primera vez. La primera vez fue escuchar con auriculares, en un Musimundo, su disco “One world”.
De ahí en más me fui haciendo de varios discos de John, siguiendo su pista y aumentando el caudal de canciones. Porque Martyn es de esos artistas que con la abundancia no dañan.


Tres.  
Alguna vez pensé en escribir algo sobre JM incluyéndolo en una lista o top five de “Artistas Subvaluados”. Nunca se habló mucho de él, por cierto. Nunca leí notas acerca suyo en revistas especializadas, al menos de este país. Un misterio. ¿Será porque (aún) no se había muerto?

Cuatro.  
De todos, mi cantante "de aires folk" favorito. El mejor de esa generación de principios de los 70´s. Es cierto, estaba Nick Drake. Pero el talento de Martyn siempre me pareció más amplio. Como un cofre más espacioso, con más matices. De cualquier manera, qué estúpido que es comparar entre cosas buenas y lindas. Queremos quedarnos con todas ellas.


Cinco: los links. 

Hace muchos años leí que en su período cordobés, Luca tocaba en su guitarra criolla un tema que se llamaba “Solid air”. Siempre me quedó picando el bichito de la curiosidad por ese tremendo título para una canción. Años después, en un momento muy especial de mi vida, me encontré con lo que fue mi primer disco de Nick Drake: el recopilatorio “Way to blue: an introduction...”. En el booklet de ese disco aparece un fragmento de la letra de “Solid air”. Ahí supe que Martyn y Nick eran amigos. Y que John le había dedicado ese tema a su camarada. Le cantó:

"Te conozco, te quiero, y podría ser tu amigo/ podría seguirte a cualquier parte, inclusive a través del aire sólido".


Seis. 
“Solid air” es de esos discos que siempre vuelven a sonar en el equipo. Por empezar, todos los otoños. O cada vez que NECESITO oír esa voz. Y siempre vuelvo también a “Bless the weather”, un disco del mismo tono acústico, íntimo y cálido. Arranca con la bellísima “Go easy”, y también trae “Just now” un tema que te hace caer las medias hasta dejarlas zoquetes.


Hace poco me reencontré con algunas de esas espaciosas canciones de “One world” (como el tema que da nombre al disco, o como “Couldn´t love you more”) y sentí un estremecimiento ante esa voz, ese clima, el poder de esos silencios. Siempre el feeling jazzero dándole espacio al audio, haciéndolo una cosa “free”, suelta. Contrabajos de Danny Thompson y percusiones suaves. Martyn reunía lo folkie con el jazz, logrando una música en cierto sentido sexy, de toques femeninos, si se quiere. Algo raro para el género.


Siete. 
Y nada más. No vamos a escribir que vamos a extrañar una voz que siempre estuvo y va a seguir estando entre nosotros. 

Martyn nació en Surrey y se crió en Escocia. Terminó siendo un gordo enorme con pinta de escocés ultrabebedor de whisky. Tenía apenas 60 años. Y una voz dorada de esas que, si faltan, el mundo cae en el error y la falta de fe.
* * *
You've been taking your time
And you've been living on solid air
You've been walking the line
And You've been living on solid air
Don't know what's going wrong inside
And I can tell you that it's hard to hide when you're living on
Solid air.
You've been painting it blue
And you've been looking through solid air
You've been seeing it through
And you've been looking through solid air
Don't know what's going wrong in your mind,
And I can tell you don't like what you find,
When you're moving through
Solid air.
I know you, I love you
And I could be your friend
I could follow you, anywhere
Even through solid air.