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lunes, 20 de mayo de 2013

Adiós al jinete en la tormenta (Ray Manzarek 1939- 2013)

 
 
 
 
Por esos acordes y el inolvidable solo jazzero al final de "Riders on the storm". Por el piano de cristal de "Crystal ship". Por los climas de "Strange days" y "Waiting for the sun". Por esa mano zurda haciendo los bajos en la mejor banda sin bajista de todos los tiempos.  
 
Adiós Ray Manzarek
(febrero 12, 1939- mayo 20, 2013)

 

martes, 17 de julio de 2012

Discos: The best of The Doors (The Doors, 1985)

Les voy a contar cómo conocí a Jim Morrison y The Doors.

Hace muchos años -todavía estábamos en el colegio secundario, sería 1988 ó 1989- le pedí a mi amigo Charly que me grabara un especial de videos de los Echo and The Bunnymen que estaban dando por el viejo canal Music 21. Imaginen qué viejo es esto que les cuento: todavía, algunos no teníamos ni videocasetera ni tv por cable.

Cuando terminé de ver los videos, me sorprendió que la grabación siguiera (tal vez la videocasetera había quedado programada). En la pantalla aparecieron unas letras grandes, unos fuegos artificiales y de repente, una explosión. "¡The Doors!" rezaba el cartelón de letras sixties. Enseguida quedé magnetizado por ese tipo de pantalón de cuero, chaleco y camisa negra que dominaba poco a poco el escenario al ritmo lento de los teclados de -después lo supe- "When the music´s over".

De repente, la banda estalló con un crescendo del baterista y ¡guau! el cantante pegó un salto demencial, para caer en el mismo lugar y sujetarse del micrófono como si se tratara de un talismán que ya no soltaría de ahí en más. Había conocido -sin esperármelo, como si se tratara de un encuentro al que estaba destinado- a Jim Morrison. El video, por cierto, era el famoso show en vivo de los Doors en el Hollywood Bowl.

Meses después conseguí mi primer disco de los Doors en la feria de discos de Parque Rivadavia. Una edición doble, en vinilo, de "The best of The Doors". Es cierto, podríamos estar hablando de cualquiera de los fantásticos discos de la banda californiana , todos buenos, muy buenos y excelentes, según el caso. Pero por razones sentimentales éste doble sigue guardando un lugar especial en mi corazón.

Yo sentía que esos vinilos tenían recovecos, lugares de sombras  y momentos luminosos. Me brindaban experiencias (vinculadas a "imaginar" los temas según su lugar en los surcos) que sólo podían dar los viejos lps. Por ejemplo, uno de los lados, el 3, terminaba con el climático "Riders on the storm". Y entonces yo me sumergía en ese ambiente nocturno, imaginaba una playa, el mar a oscuras más allá. Al dar vuelta ese disco aparecían los bríos de "Touch me" seguidos de "Love her madly".

Con la púa fresca, el comienzo del disco 1, lado A, era arrollador con "Break on through" y "Light myy fire", para descansar un momento con "Crystal ship". Entre los surcos "secretos" estaba otra enigmática: "Spanish caravan" con sus ritmos circenses y "Unknown soldier", aunque ése nunca fue de mis temas favoritos. En el centro de ambos lps aparecían dos platos fuertes: "Roadhouse blues" (podrían haber puesto la impresionante versión de "In concert" ¿no?) y "L.A. Woman".

Años después, sigo sintiendo que los Doors son una banda para conocer y disfrutar en vinilo. Los misterios que proponían se lucen mejor allí que en la chatura latosa de las ediciones en cd. 
Y por supuesto, estaba la imagen a tapa abierta, brazos extendidos y collar de mostacillas de Morrison. Más una foto en claroscuro del grupo, en el gatefoald interno, que nunca olvidaremos.

Un objeto mágico y chamánico, aquel doble. En mi caso, fue el boleto de ida para adentrarme en las luces y sombras con las que nos seducirían, por muchos años más, John Densmore, Robby Krieger, Jim Morrison y Ray Manzarek.

miércoles, 6 de octubre de 2010

Discos: The soft parade (The Doors, 1969)

Existe cierto consenso sobre el hecho de que "The soft parade" es el disco más flojo de The Doors. Las reviews de época, de hecho, lo acusaban de llenarse de orquestaciones y arreglos que alejaban al grupo de su crudeza inicial. 

Puede ser. Pero más que fruto de una búsqueda específica, el disco pareció el resultado de una coyuntura desfavorable, tanto interna como externa, de la que el grupo se recompuso - al menos en lo musical- relativamente rápido. 

Aún así, "Soft parade" tiene sus momentos. Y pone a prueba una teoría: que los buenos grupos de rock dejan su marca aún en sus discos menos logrados. Pueden, con dos o tres buenas jugadas, sacar el partido adelante. En otras palabras, los Doors eran tan buenos que pasaban por encima de sus momentos olvidables.

Dos claves: su vocación (presente desde el primer álbum) para buscar siempre la canción (eso hacía que en cualquier álbum encontraran pequeñas gemas). Y segundo, su instinto natural para armar buenos discos, sostenidos y con matices. En ese sentido, ningún lp de ellos es decididamente desechable.

En 1969, entonces, el contexto no era el mejor y el  grupo de Los Angeles acumulaba problemas. Los conflictos legales y de alcoholismo de Morrison habían comenzado a relegar su papel en el grupo dándole mayor espacio a Robbie Krieger, que aquí compuso la mitad de las canciones (por primera vez los créditos de autoría fueron anotados individualmente).

Producidos nuevamente por Paul Rotchild, los muchachos entraron a los estudios sin la cohesión de los primeros tiempos, aunque con dinero extra para destinar a la producción. Tal vez en ese mix entre falta de "fuego sagrado" y sobreproducción se encuentre la clave de este álbum. 

El comienzo es sólido, con "Tell all the people" (una buena canción a pesar de sus fanfarrias, compuesta por Krieger y odiada por Morrison) "Touch me" (otra buena a pesar de sus clichés, con Jimbo en plan crooner de Las Vegas) y ese tapado que es "Shaman´s blues", con un frontman que claramente se sentía más cómodo en terrenos áridos. El tema está plagado de buenos arreglos y deriva manteniendo siempre la tensión blusera. Gran mérito de Morrison, como en los mejores pasajes del disco.


Tal vez lo más flojo se ubique entre "Easy ride", "Runnin´blue" y la insípida "Wishful sinful": canciones que parecen perdidas, sin mucho rumbo. La poderosa "Wild child" levanta la puntería en su arrastre de blues polvoriento, nuevamente con Jim en su mejor forma.

"The soft parade", el Tour de Force final, condensa lo mejor del tracklist.  Tal como anuncia Morrison, esta es "la mejor parte del trip", con la banda logrando (como en los viejos buenos tiempos) combustión a pura base funk y teclados con muchísimo groove. En esos 8 minutos y medio tuvimos de vuelta al mejor Jim Morrison.

Bonus
Las críticas especializadas serían duras con "Soft parade" y no le perdonarían a los Doors el traspié. Sin embargo, el grupo se recuperó y entró en la recta final de su carrera retomando la crudeza con dos grandes álbumes clásicos: "Morrison hotel" y "L.A Woman".

jueves, 11 de diciembre de 2008

Discos: L.A Woman (The Doors, 1971)

En las discusiones con amigos siempre sostuve que el mejor disco de los Doors era "Strange days". Hace poco, reescuchando esta otra obra maestra del ´71, tuve que poner en duda mi teoría.  

"L.A woman" tiene mucha actitud. Pero no en el sentido de "aguante". Tiene actitud de decir "hagamos un gran disco". ¿Sabrían los Doors que era el último? Por otra parte, acá no hay un solo tema flojo. Y sobre todo, el disco exuda un rockanroll que convence por todos los costados.

Reescuchando "L.A. Woman" uno termina pensando que en el rock es muy importante no cagarse. Está lleno de grupos de rock que tienen miedo de tocar, de no sonar, de que "las condiciones no estén dadas"... Los Doors jamás tuvieron miedo de tocar. Y acá se sueltan como nunca.

El disco tiene, además, un vuelvo muy "free" en las interpretaciones (escucharlo con auriculares es una fiesta: hay arreglos, ambiente, un audio entre volado y terrenal, entre lo terroso y las luces de una gran ciudad de noche). Y esa cosa "free" gana vuelo en medio de temas muy bien armados. Porque hay que decirlo: el grupo sabia "cerrar" muy bien sus temas ¿Quién los editaba? En ningún caso hay minutos de más o de menos.


Los Doors siempre fueron buenos, además, creando climas. A lo largo de todo el disco hay detallecitos de teclados, climas ominosos, medio fantasmales (chequear la intro de "L.A Woman", "L´America" o "Riders on the storm").

Eso es muy Manzarek, claro. Y algo de Krieger, también. Pensándolo bien, los climas le da un toque medio oscuro a la música, que entraba en sintonía con la imagenería "William Blake" de Morrison. 

Un detalle: nunca me pude sacar de la cabeza la imagen de ese crucifijo pendiente de un poste de luz, en el booklet del disco. Muy, pero muy Morrison.

Un paseo por cada tema de "L.A woman"

1.- The changeling (8/10)
Gran apertura, en plan rock con toques funk. Los Angeles, Camaros, sol, autopistas. Salvaje interpretación de un Morrison que en este disco libera todo su blues. Qué cantante. Como en casi todo el disco, Jimbo se olvida (saludablemente) de sus viajes alucinógenos y baja a la tierra con letras más bluseras. "Vivi en la parte alta de la ciudad/ viví en la parte baja/ vivi en todas partes/ tuve dinero/ no tuve nada/ pero nunca estuve tan quebrado como para no poder dejar la ciudad". Gran interpretación de todos. Y gran final, acelerando el tempo con Morrison gritando "change, change, change".  

2.- Love her madly (8/10)
Siempre me asombró la capacidad de los Doors para hacer canciones, para tratar las melodías de una forma cristalina. Si bien eran salvajes y rockeros (y hasta desprolijos en vivo) siempre supieron redondear el formato canción. "Love her..." es llevadera y saltarina y dan ganas de cantarla.

3.- Been down so long (7/10)
Acá empieza a asomar el lado blusero del disco. "Estuve jodido tanto tiempo/ que esto me parece estar bien". ¿Cómo pudo la voz de Morrison cascarse así en menos de un año? (en "Morrison Hotel" -1970- todavía no estaba ni ahí así...) ¡A otros les llevó toda una carrera!

4.- Cars hiss by my window (7/10)
Los autos silban bajo mi ventana, gran título. Blues de la hora de la siesta. Con mi amigo Emilio siempre subíamos el volumen para escuchar las vociferaciones de borrachín de Morrison en el estudio (hagan la prueba). ¿A quién carajo está cagando a pedos? ¿Al técnico? No se sabe si está arengando a la banda o gritando que se va a la mierda, que no quiere grabar más. Parrafo aparte para el "solo" de guitarra de Jimbo...siempre nos cagábamos de risa en esa parte. En la letra aparecen esos fantasmas del tipo "una chica fría te matará/ en una habitación oscura".

5. -L.A Woman (10/10)
El mejor tema largo de toda la historia del rock. Acá esta todo lo que una banda de rock puede hacer: hay mucho groove. Hay armonías, ritmo, vuelo. Mucho vuelo. Todos los músicos tocan de una manera increíble y Morrison...bueno, él capitanea una intrepretación sublime para entrar y salir de cada pasaje del tema. Con sus picos hace subir a la banda hasta tocar las alturas. Orgásmico.

6.- L´America (8/10)
Acá empezaría el lado 2 del disco. Que tema raro y psicodélico y lleno de detalles. Me encanta. Tiene clima, tiene trip, tiene blues. Le da al disco un aire impresionante, porque después del tema anterior era difícil salir. Gran re-comienzo. Los Doors siempre se salían con alguna gemita, algo medio raro en los discos. Eran imaginativos, les gustaba probar cosas que no habían hecho hasta entonces.

7.- Hyacinth house (7/10)
Otra bonita canción. Contiene las antológicas líneas "Necesito un nuevo amigo que no me moleste/ un nuevo amigo que no me necesite".

8.- Crawling King Snake (7/10)
Vuelve el blues, con un cover de John Lee Hooker. Acá a veces dudo, porque una cosa es los Doors haciendo su propia interpretación del blues- pasado a su música- y otra es cuando hacían covers de standars clásicos (en vivo cubrían "Little red rooster" y no les salía gran cosa). En esta salen bien parados, con un Morrison con mucho carácter, arrastrando el tema. Endemoniadas guitarras de Robbie Krieger.

9.- The Wasp (Texas Radio and the Big Beat) (9/10)
Endemoniada también es la seguidilla de dinámicas, de partes, de retomes, en este tema. Otro approach blusero made in The Doors. Pulso, pulso, tempo firme. Morrison recitando detrás, on left channel. Todo esto está tocado magistralmente, los solos, los arreglos, todo.

10.- Riders on the storm (10/10)
Bueno. El disco ya estaba terminado, de alguna manera. Ya había cumplido ¿Qué más se podía agregar? A lo sumo, un temita más, para cerrar. Pero no: se salieron con esta maravilla. Un cierre ambiguo y magistral del álbum. Algo que se va cayendo, en un eterno fade out. Acá hay jazz y algo de lounge music, climática, espiralada. Chequear la voz superpuesta (susurrada) a la de Morrison. Uno de mis poemas favoritos de Jimbo, sobre todo cuando canta "The world on you depends/ our life will never ends". Y el solo superlativo de Manzarek, con mucho feeling jazzero. Too much.

Y algo más...(bonus)


* "L. A Woman" es un disco que justifica toda una vida de ahorros...¡para ponerse un bar!
* Un disco para escuchar con amigos. Bebiendo. Con sol.
* Un disco de carretera
* Un disco para asado con pileta
* Un disco para dejarse las patillas y usar unas buenas gafas
*Un disco de rock en el mejor sentido del término: libertad, música, vuelo, inspiración.
* El embrión de "L.A Woman" ya está en el "Queen of the highway" de "Morrison hotel" y otros temas de ese disco ("The spy", por ejemplo). Sin embargo, "Morrison..." parece un disco tímido al lado del blues de LA Woman.