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martes, 3 de mayo de 2011

Discos: All is dream (Mercury Rev, 2001)

Género: las lunáticas esquirlas de "Deserter´s songs".

A veces los grandes discos dejan sus secuelas de inspiración. Eso parece haber ocurrido en "All is dream", el disco con el que los Mercury Rev (el mejor exponente en los 90 de las lecciones de la Psicodelia) extendieron el momento de gracia alcanzado en su obra maestra de 1998, "Deserter´s songs".

Pero con una salvedad. Lo que en el disco anterior sonaba un poco  contenido, como cuidado entre algodones (para no dañar la coherencia y el balance general)  en "All is dream" -por momentos y saludablemente- se desborda. Entra en terrenos de un lunatismo mayor.

El comienzo, con "The dark is rising", sigue los pasos de "Holes", con magnificencia orquestal incluída. Pero "Tides of the moon" ya es otra cosa: tensa, llena de una amenaza todo el tiempo latente. La banda toca como en oleadas, sobre una batería cavernosa. A continuación, "Chains" sube un escalón más, insistente en las melodías que traza el falsete de Jonathan Donahue. Un risco elevado de pianos, voces que se responden y una melodía que se mete en el inconsciente para quedarse ahí por un tiempo.

Sin embargo, el disco alcanza su punto más alto de mercurialidad con "Lincoln´s eyes", un tema que recuerda un poco al crescendo maníaco de "In every dream home a hearttache", del Roxy Music modelo "For your pleasure" (1973). Hay que escuchar le repetición casi macabra de esas estrofas, antes que la banda estalle allá arriba, y luego volver a  la coda final. Los Mercury Rev ya no alcanzarían en lo sucesivo estos picos de "demencia encauzada": los discos posteriores ("The secret migration", "Snowflake midnight"), si bien con buenos momentos, los encontrarían derrapando hacia un New Age para adultos de dudosa cepa.

"Nite and fog" abre otro juego, mostrando el lado más dulce y amable de los Rev. Todo son rayos de sol penetrando por un bosque que nos invita a recorrelo. La canción gana en instensidad,  pero ya no corremos peligro, estamos en territorios de luz. "A drop in time" ya nos tiene entre duendecillos y querubines, con pizzicatos de cuerdas incluidos. 

Sobre el final, la bellísima "Spiders and flies" (sólo piano y una voz) da la nota de melancolía tras ventanales, después de un viaje primero oscuro y turbulento y luego- como el alivio que trae el día tras una noche de pesadillas- claro y luminoso.

¿Y por qué fueron importantes los Mercury Rev en los 90? Porque actualizaron lecciones válidas de la Psicodelia. Porque llegaron a un estilo propio a medida que se aventuraban en ideas originales. Porque mixturaron esas ideas con buenos temas (algo difícil de encontrar, a veces, en grupos "volados" de raíz psicodélica). Y porque grabaron uno de los mejores discos de los 90 (¿de los últimos 15, 20 años? ¿Exageramos? ). Un clásico atemporal como "Deserter´s songs". 

Mercury Rev 2001
Jonathan Donahue, Grasshopper, Jeff Mercel, Dave Fridmann. 

Discografía cercana
Deserter´s songs (1998)- All is dream (2001)- The secret migration (2005).

jueves, 15 de julio de 2010

Discos: The secret migration (Mercury Rev, 2005)

Podríamos hablar de tres momentos en la carrera de los Mercury Rev

Una etapa inicial con "Boces" (1993) y "See you on the other side" (1995) como discos de búsqueda y riesgo. Un segundo momento de fertilidad y "madurez" comprendida por "Deserter´s songs" (98) y "All is dream" (01). Y por último, un período tardío de declinación, comenzando por "The secret migration" (05) y acentuado con el decepcionante "Snowflake midnight" (08). 

Pero volviendo a 2005, ahí está "The secret migration". Un disco por el que -al menos en Ultravivido- vamos a dar la discusión. Para nosotros, la bisagra, el comienzo de esa declinación, pero todavía con cosas rescatables. 

Y lo que empieza a "oler mal" aquí es ante todo ese tufillo "New Age" en la construcción de los ambientes (cosa que terminaría desbarrancando del todo en "Snowflake...", plagado de sonidos preseteados) sumado a esas insoportables letras místicas. La banda también pareció "profesionalizarse" (para mal):  en varios pasajes suenan a "músico de sesión", a "perfecció formal" en la forma de tocar.  

Pero aún así y con todas estas críticas, hay algo en estas canciones que atrapa. Algo vinculado a su abrasividad y circularidad. A su poder para envolvernos y generar un ambiente todavía sugestivo, en una banda que supo hacer eso casi mejor que nadie en los 90, reinventando la psicodelia en su mejor acepción.

El comienzo es brutal y bello con "Secret for a song", tal vez el mejor tema al disco y dueña de un estribillo memorable para cantar durante todo un día. "Diamonds" trae reminscencias melódicas de aquella cumbre que fue "Deserter´s songs".

"Black forest (Lorelei)" es otro punto alto. Un tema intrincado, cambiante, que ya empieza a mostrar esa tensión entre espontaneidad/ profesionalismo de la que hablábamos más arriba y que amenaza todo el disco. El punto álgido del set, sin embargo, llega con la bellísima "Vermillion", otra melodía de esas que se pegan y ya no se olvidan.

A partir de allí, "The secret migration" empieza a caerse sobre su propio peso. "In a funny way" y "The climbing rose" son eso que nunca hubiéramos esperado de los Rev: una banda haciendo su propio  "ejercicio de estilo". "My love", por su parte, es melosa y aburrida, plagada de soniditos preseteados para darle "vuelo".

En esa segunda mitad -en general- la banda desbarranca, cayendo en la espiral de sus propios (nuevos) vicios sonoros, "en piloto automático" y sin lograr recuperarse. Tal vez con un setlist más corto (dos/ tres temas menos) la cosa hubiera funcionado. Aunque la historia posterior confirmaría los malos presagios.

Mercury Rev 2005
Jonathan Donahue/ Grasshopper/ Jeff Mercel/ Dave Fridmann / Carlos Anthony Molina

martes, 30 de junio de 2009

Top Five: discos para mañanas de invierno

1.- Deserter´s songs, Mercury Rev (V2 Records, 1998)
Para mañanas. Y para tardes. Y para cuando oscurece y las luces de la ciudad se encienden. También una casa en el bosque. O un viaje en tren. Algo cálido y espiritual en las canciones, que siguen siempre adelante. Tantas veces nos hizo compañía, el mejor de Mercury R.

2.- Music for films, Eno (EG, 1978)
Más mañanas con sol. Rebotes de luz en una habitación. Volví a este, mi primer disco de Eno, después de mucho tiempo. Sigue siendo evocativo y cálido. Piezas cortas en sintetizador. La expresión de una distancia.

3.- Excuses for travellers, Mojave 3 (4AD/Ada, 2000)
Lento y amable. Ideal para ir empezando el día de a poco. Un disco capaz de dibujarnos una sonrisa imperceptible pero duradera.


4.- Petgrief, The Radio Dept (Labrador, 2006)
Climático y ensoñado, Petgrief enfoca hacia amplitudes abiertas (¿el campo?) con sus tonos y arpegios. Mi favorito, sin embargo, es el primer disco de los suecos, Lesser matters.

5.- Never for ever, Kate Bush (Capitol, 1980)
Hace poco descubrí este disco perdido de Kate. Matinal. Diáfano. Para quedarse todo el día tarareando All we ever look for y su pequeña música de cámara.

viernes, 12 de septiembre de 2008

Mercury Rev, "Snowflake midnight" (2008)

Llevo varias semanas picando este disco (la tapa es realmente impresionante). Lo pongo, lo dejo correr. Hago cosas en la casa y las canciones se suceden. Unos días después, vuelvo a hacer lo mismo.

Pero todavía no se qué pensar.

Arranca increíblemente bien, con "Snowflake in a hot world". Un tema de ritmos extraños que entran y salen. Tanto hizo, tanto empujó la canción, que un día tuve que sentarme a escucharla detenidamente. "Butterfly wing" también está bien, y "Senses on fire", con su mantra que explota, sorprende.

La banda parece haber encontrado la receta magistral para contenerse y estallar, a su modo. Lo peor que le puede pasar a los MR (y es eso lo que me temo, secretamente) es que se hayan "profesionalizado", ahí donde antes hacían magia de verdad. Ya les pasó en el flojo "The Secret Migration" (2005). En teoría, en ese disco, está todo en su lugar. Todo está bien hecho. Y ese es el problema. Una receta fría.

Donde había Arte, ahora hay artesanía.

A la altura del tema 5 de este "Snowflake..." ("October sunshine") empiezan las dudas. Es un interludio instrumental con sonidos de teclados muy remanidos. Casi "new age".

El resto del disco navega por climas celestiales, como si flotara de noche. Lástima que con recetas demasiado probadas, ya.