Mostrando entradas con la etiqueta Blur. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Blur. Mostrar todas las entradas

viernes, 12 de agosto de 2011

Discos: Modern life is rubbish (Blur, 1993)

Género: Brit Pop para un viernes nublado en Buenos Aires

Al igual que los equipos de fútbol, a los Blur los mató la gira que emprendieron por Estados Unidos en 1992, después del éxito de su primer álbum "Leisure". El gran país del norte estaba copado con el Grunge y aquella experiencia resultó un desastre, artística y comercialmente.

Resentidos contra todo lo "norteamericano" (y contra el éxito de Suede) los Blur volvieron a su patria con un renovado amor por lo idiosincráticamente británico. De ahí que las nuevas letras de Damon Albarn se inspirasen ahora en pequeñas viñetas pueblerinas y una mordaz crítica a la clase media, a la manera de Ray Davies.

Pero la lírica no fue lo único que Blur tomó de los Kinks: en "Modern life is rubbish" el grupo abandonó las influencias Shoegaze que arrastraba de comienzos de los 90 para concentrarse en el formato pop con guitarras y juegos vocales bien al frente. Un renacimiento (bastante conciente por parte de Albarn) de la canción pop inglesa de los 60, con algunos toques, por qué no, del caracter agridulce de las canciones más sociales de Paul Weller al frente de The Jam. 

Inicialmente "Modern life is rubbish" (una especie de "Village Green Preservation Society" actualizado) iba a estar producido por Andy Partridge de XTC, pero la química entre el productor y el grupo no funcionó. Allí volvió a entrar en escena el célebre Stephen Street y tras idas y vueltas con la compañía grabadora, finalmente el 10 de mayo de 1993 salió a la calle el demorado segundo álbum de Blur.

El cambio musical (al que el sello tildó de "suicidio comercial") era evidente: más enfocados en los tres minutos pop, contando historias, trazando cuadros de época. Algo que el grupo perfeccionaría en los sucesivos "Parklife" y "The great escape".

"For tomorrow" es la quintaesencia de Blur: ritmo cansino, un Albarn que parece eternamente aburrido y las guitarras de Grahan Coxon texturando entre el riff y las armonías. "Advert" adelanta las dinámicas de "Song 2" y sobre el final "Turn it up" es un latigazo guitarrero con coros sacados del mejor Power Pop. "Modern life..." es, a su manera, el disco más netamente guitarrero de Blur.

Y dicho sea de paso, los Blur pertenecen a esos grupos donde los hit singles coinciden con sus mejores temas. No es casual, si pensamos en aquella búsqueda pop ya mencionada.

En esa veta aparecen la psicodélica "Chemical world", los aires de vaudeville de "Sunday sunday" (tal vez la más "Kinks" de todas: un comentario cínico sobre la siesta y el paseo dominical en familia) y más allá otro relampagazo de guitarras con "Pop scene", trompetas y fanfarría incluidas. Hacer buena música, para Albarn y compañía, siempre consistió en hacer buenos temas, que se queden grabados en el incosciente pop contemporáneo.

El resto de los temas acompaña bien: los mid tempos corales "Colin Zeal" y "Blue jeans", pequeños ensayos pop atemporales ("Star shaped") y hasta un instrumental con aires a broma de pub ("Intermission").  Aún sin la preclaridad ni la inspiración de su lado el 100% del tiempo, el disco abunda en buenos pasajes, despreocupadamente atemporales. "Modern life is rubbish" son los primeros palotes de la explosión pop que tuvo lugar con "Parklife". Menos variado e inspirado que aquél, aunque con sus propios encantos.

Blur
Damon Albarn, Grahan Coxon, Alex James, Dave Rowntree.

Discografía

Leisure (1991)- Modern life is rubbish (1993)- Parklife (1994)- The great escape (1995)- Blur (1997)- 13 (1999)- Think tank (2003).

miércoles, 2 de marzo de 2011

Discos: The Good The Bad and The Queen (2007)

Género: dub atmosférico para los desencantados 00´s

La noticia comenzó a correr a lo largo de 2005: se había formado un "supergrupo" que incluía a Damon Albarn (Blur) Paul Simonon (ex Clash) el guitarrista de The Verve, Simon Tong y Tony Allen, célebre ex baterista de Fela Kuti.

Luego de algunos shows previos en Inglaterra en 2006, el grupo (que nunca tuvo nombre) editó en enero del año siguiente su único álbum a la fecha, The Good The Bad and The Queen. Un original y esquivo soundtrack para nuestros desencantados 00´s, que parecen hace rato haber visto (y escuchado) todo.

Pensado como un ciclo de canciones sobre la vida moderna en Londres (que no se priva, sin embargo, de citar épocas pasadas de la capital británica) "The Good The Bad and The Queen" sorprende por su minimalismo (lejos, lejísimo de cubrir las expectativas habituales que toda idea de "supergrupo" siempre genera de antemano) y por apostar a la paciencia de la escucha.

En este sentido, es un disco un poco "a contrapelo" de nuestras ansiedades de época. Sutil y paciente.

Ya desde el comienzo, "History song" presenta el concepto sonoro detrás de todo el proyecto: bajos de inspiración dub bien al frente y un ritmo firme aunque apenas marcado por el genial y sutil Allen. También hay mucho trabajo sobre la atmósfera de los temas y la habitual voz cansada de Albarn se las arregla para liderar las canciones con personalidad. 

Entre ese comienzo y "Herculean" (el primer corte del álbum) está lo mejor del set. El vals alucinado "80´s life" es tal vez lo más parecido a una canción pop que encontraremos aquí y "Northern whale" parece pensada para una discoteca de dopados con Clonazepam.

A mitad del disco ("The bunting song", la bella "A soldier´s tale" y alrededores) entendemos que "The Good The Bad and The Queen" ya no levantará la intensidad más allá de este pulso vital mínimo, casi al borde de la inconciencia.

Porque si todos los discos tienen un uso, el de "The good..." parece ser el de  ciertos estados de duermevela. O para aterrizajes luego de inciertos vuelos químicos.

En todo caso, cuesta pensarlo como el soundtrack de nuestra "plena conciencia". Tan cerca y tan lejos suena.

Produjo Danger Mouse. 

martes, 3 de agosto de 2010

Live forever: qué fue del Brit Pop














  

Anoche vi Live Forever: the rise and fall of Brit Pop (2003). Un documental de John Docker que ayuda a poner las cosas en perspectiva con respecto al Brit Pop de los 90. 

Algunas ideas sueltas:

1) ¿Qué venía pasando antes? El pop británico estaba comenzando la década de manera horrible. Para 1990, 1991, todo en los charts era Phil Collins o Simply Red. La llamita de la esperanza la había encendido Stone Roses, pero según un testimonio del documental, cuando tuvieron todo para dar el gran paso, "se cagaron". Sin embargo, algo quedó de esa mística de "fiesta comunitaria", en conjunción con la nueva droga de entonces, el Extasis.

2) ¿Qué fue el Brit pop? (según Docker). Un fenómeno - valga la redundancia- muy británico, que tuvo que ver, por un lado, con un cambio de aire político- socio-musical, luego del asfixiante período conservador encabezado por Thatcher. Por el otro, el Brit Pop motorizó las ganas de la juventud de dejar de depender de Estados Unidos en materia de "entretenimiento". En este sentido, fue un estallido combinado de música/ diseño/ lugares sociales/ drogas para decir "somos Inglaterra ¿qué hacemos que no tomamos la delantera otra vez?". Desde el Tercer Mundo, difícilmente hayamos podido captar el fenómeno, más allá de intuir el aire fresco que traía en lo musical. De todo lo demás nos quedamos -lógicamente- afuera.

3) It´s politics, idiot. La política se apoyó y utilizó (según se muestra en el famoso encuentro Noel Galllagher- Tony Blair) a los rockeros emergentes para sintonizar con el cambio que proponía el New Labour. La "Cool Britannia" no puede pensarse sin el fenómeno Tony Blair, al que los rockeros, a su vez, masivamente apoyaron.

4) Oasis vs. Blur. El documental se obnubila con Oasis (los monos de clase trabajadora de Manchester) y Blur (los chicos de clase media inteligentes) y centra en ellos dos casi todo el fenómeno Brit pop. Salvo por el testimonio de Jarvis Cocker, deja afuera a varias bandas que fueron parte del movimiento (ausente sin aviso: Suede). Tal vez haya sido como lo cuenta el documental: dos bandas "insignia" y el resto jugando por el tercer puesto.

5) Es interesante la palabra de 3D, de Massive Attack, dejando claro que ellos se sentían totalmente en otra con respecto al Brit Pop cholulo y masivo de Oasis vs. Blur.

6) El poder de los medios. La "guerra" Oasis vs. Blur fue un invento de la NME (que a Damon Albarn lo afectó muy mal, al parecer: lo gastaban por la calle, a la salida del pub, por haber "perdido" a mano de los grasas de Oasis). NME inventó todo y las bandas "cayeron" en la falsa disputa. En este sentido, el documental muestra muy bien el nuevo momento mediático/ globalizado y el comienzo (tal vez) de la era de los "hypes" fugaces. Ahora bien: es increíble ver las imágenes de la gente agolpándose en las puertas de Virgin o HMV en el 95 para conseguir a primera hora el nuevo single de ambas bandas. Maniobra de marketing aparte, la cosa tomó estado público.

7) En ese sentido, lo que muestra el documental es que la revalorización del Brit Pop fue para Inglaterra una causa nacional. Cuesta creerlo desde nuestra realidad local argentina (donde el pop jamás llegó a tal estado de gracia) pero la disputa trascendió lo artístico y se instaló en lo social. Los grupos de rock aparecían en los noticieros, la gente se peleaba por uno o por otro y Tony Blair se vio prácticamente obligado a posar para la Vanity Fair después que lo hicieran Oasis y Blur.

8) Y es que Inglaterra volvió a estar- por escasos 15 minutos- en la cresta de la ola. Alguien cita el caso "Trainspotting": una película sobre drogadictos y desocupación en Glasgow financiada por Estados Unidos. Algo impensado años atrás.

9) Drogas de los 90 en Inglaterra: cocaína y extasis. 

10) Una frase: Inglaterra (aunque sea de reojo) siempre está mirando lo que hace Estados Unidos en materia musical. En cambio los americanos ni los registran. ¿Será así en otros órdenes también? 

11) Otra frase: "el brit pop se terminó con el tercero de Oasis" (se refieren a "Be here now"). Parece que fue una gran decepcion nacional, ya que todas las fichas estaban puestas en ellos. Todavia los estan puteando por ese disco.

12) La imagen final que deja el documental, por ende, es la de un fenómeno muy local, muy al interior de Inglaterra. Que estaba haciendo su propia renovación interna, y con ganas de volver a mostrarse orgullosos al mundo pop, después de años de intrascendencia y dominio a manos de los americanos.

Lo que queda abierto es el debate más estrictamente "musical", por así llamarlo. Qué quedó en el "debe" y el "haber" de aquellos locos años en el Reino Unido. Motivo, tal vez, de otro post.