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lunes, 14 de marzo de 2011

Discos: Washing machine (Sonic Youth, 1995)

Género: un subestimado buen disco de la Juventud Sónica.

Siendo antojadizos podríamos dividir los discos de Sonic Youth entre "fuertes" y "suaves".  "Washing machine", editado en 1995 (esa especie de limbo de transición de los SY posterior al éxito de "Dirty") pertenece a los últimos. 

Más climático y envolvente que clásicos como "Daydream nation" (88), el citado "Dirty" (92) o vueltas a las raíces tardías (y algo dudosas) como "The eternal" (09) "Washing..." seduce por implosión, buscando más la comunión íntima con el oyente que los picos electrificados. 

Producido por el grupo junto a John Siket, el álbum se especializa en buenos momentos climáticos, como si los Sonic se hubieran decidido por acariciar sus instrumentos en lugar de aporrearlos. Allí están las meditabundas "Saucer-like" y "Unwind" y la balada de inspiración Velvetiana "Little trouble girl", con Kim Deal, de The Breeders, compartiendo unos coros fantasmales con la otra Kim, Gordon. El tema llegó a tener un video en el que una chica alienígena explora un edificio desolado.

Pero en los matices de intensidad está la riqueza de este noveno álbum de los Sonic: "Becuz" navega en un mid tempo contenido, que nunca explota del todo y "Junkie´s promise"- en la voz de Thurston Moore- es uno de los pocos momentos donde el grupo trepa en voltaje. 

Sin embargo, hay que destacar dos joyas con peso propio. "Washing machine"- el tema- alterna entre el monólogo casi hablado de Gordon y amplios espacios de improvisación eléctrica contenida, otra vez, con Velvet como modelo. La otra es el tema que cierra el disco, "Diamond sea". Casi 20 minutos atmosféricos que arrancan como una canción inocente y se extienden a una de las más afortunadas aventuras eléctricas de los Sonic Youth en toda su carrera. Pura lava eléctrico- oceánica saliendo de los parlantes (en la edición vinilo de "Washing..." el tema duraba todavía 6 minutos más). 

Poco importa qué era del rock en aquel 1995 post- Cobain. Los SY siempre tocaron en la más completa abstracción de tiempo y espacio. Y la intimidad que logran en este álbum es, sencillamente, atemporal.

Sonic Youth 1995
Thurston Moore, Lee Ranaldo, Kim Gordon, Steve Shelley.

viernes, 18 de junio de 2010

Discos: Sister (Sonic Youth, 1987)

Luego de los primeros y vanguardistas palotes de experimentación sonora, "Sister" fue el primer disco en la transición de los Sonic Youth hacia su madurez sonora.

Esa que terminaría de redondearse en las siguientes dos obras maestras de los newyorkinos, "Daydream nation" (88) y su primer éxito mainstream, "Goo" (90). 

Como dato al margen, "Sister" tiene un hilo conductor vinculado con la lectura que Moore, Gordon y cía hicieron del escritor de ciencia ficción Philip K. Dick. El "Sister" del título hace mención a la hermana gemela del escritor, fallecida poco después de nacer y cuyo fantasma lo persiguió durante el resto de su vida. 

Pero volviendo a lo musical, tal vez sea éste el disco en el que empezó a funcionar la "fórmula" sonora que todos conocemos y que el grupo puliría con los años. De sonido cálido (fruto de su grabación con equipamiento analógico) el álbum combina mid tempos climáticos y algunos despuntes furiosos que pasarían a ser clásicos de los shows Sónicos en vivo. 

"Schizophrenia" es un comienzo a media voz, con uno de esos intermezzos climáticos que luego serían marca de fábrica del grupo. Enseguida levanta el voltaje con otro clásico: "Catholic Block", también en dos partes, que le da pie al torbellino controlado de "Beauty Lies in the Eye". 

Temas cortos, apenas algunos pasajes insinuados, sin nada de estiramientos, así corre "Sister". 

"Pipeline/ Kill time" es el único tema cantado por Lee Ranaldo y "Pacific Coast Highway" es otro de esos torbellinos que parecen encorsetar varios pasajes del disco, metiendo a la música en una olla a presión que nunca estalla del todo. "Hot Wire My Heart" (un tema levemente fuera de registro para los Sonic) encarrila al álbum hacia su tramo final, con la siniestramente bella "Cotton crown" y el cierre con un ultra clásico Sonico, "White cross". 

Furiosos, controlados, electroestáticos. Por siempre modernos. For ever Youth. 

martes, 2 de marzo de 2010

Notas sobre Sonic Youth: el gen de la modernidad perpetua















1. Sonic Youth: no pop. Los SY nunca tuvieron talento para las melodías, ni para redondear temas. Hablo de cerrar de manera elementalmente “pop” una pieza de música. ¿Alguien puede nombrar 5 ó 6 títulos de ellos, sacando “100%” o “Sugar Kane”? Imposible relacionar contenidos con nombres de canciones. 

2. Sonic Youth y lo invariable. Un grupo que ejercita una interminable variación sobre un único campo sonoro. Un ensimismado y autista trabajo sobre una porción de audio que a lo largo de los años casi no ha variado. Todas las acusaciones de invariabilidad (como algo negativo) están justificadas. Aunque pensándolo bien, con los mismos argumentos se puede hablar a favor de ellos: hay terquedades que resultan, como mínimo, tiernas. 

3. Sonic Youth y lo eternamente joven. Y sin embargo (y pese a todo lo dicho) ahí estamos. ¿Cómo nos puede seguir gustando una banda que se ha repetido tanto? Seguimos escuchando indefinidamente los mismos discos de esos cuatro desgarbados señores del ruido. ¿Dónde está el secreto?
 
Tal vez ya se haya dicho, pero los neoyorkinos pertenecen, para mí, a esa camada selecta de grupos portadores de un “gen de perpetua modernidad” (Velvet lo tuvo y lo tendrá simpre, Stereolab lo tiene, Radiohead lo tiene pero se le está marchitando, Coldplay no lo tiene ni lo tendrá). Cuando suena un disco de Sonic Youth todos somos (o volvemos a ser) jóvenes, al instante

 
Y esa sensación sólo puede provenir de un filo, de una sensación de desacomodo constante con lo establecido, por más que lo establecido se vaya corriendo. A pesar de  todos los avances de la cultura rock y sobre todo, de las audiencias que llegan al rock (ensanchamiento del acceso y posiblidades tecnológicas), sigue habiendo algo en SY que está perpetuamente desafinado/ desentonado con el oído cultural de los tiempos, con lo "correcto" y "audible". Con ese empecinamiento tan parecido a la torpeza. Y aún así nos gustan. 


4. Sonic Youth y lo urbano. Y el sonido sigue siendo el de las grandes ciudades. Siguen rankeando alto como soundtrack urbano de caos de tráfico y buses y subtes y calles sucias y desperdicios. Y unos pocos momentos de “landscape”, también. Fragmentos en que parecen trasladar su sismo eléctrico a los bordes, a las afueras de la ciudad (pienso en “Diamond sea”, aquel glorioso final de “Washing machine” (1995). Y algo que siempre me gustó: los SY siempre sonarán a cuevas, a disquerías melómanas, lo que puede parecer una tontería, pero no lo es. Siempre supimos que juegan de nuestro lado: su persistencia tiene que ver, también, con su carácter de melómanos, de devotos de la cultura rock de todas las épocas. 


5. Sonic Youth´s favourite moments. En un grupo sin “temas” elijo apenas mis momentos favoritos. Instantes con formas más o menos definidas que a veces amalgaman en una electricidad inspirada, que configura "algo" que nunca sabremos como llamar:  

* Los palotes previos a la configuración de la fórmula: Evol (1986)
* Momentos de Sister y de Daydream nation. Muy buenos discos de los que sin embargo no logro recordar sino retazos. Y a veces ni siquiera eso.
* Momentos de “Goo”, ese buen álbum que pivotea con la etapa mainstream del grupo.
* “Dirty”, entero. A pesar de ser un disco bastardeado (Geffen y demás) sigue siendo bueno. Aunque prefiero cuando el grupo suena menos duro en los golpes de batería y entra en terrenos más climáticos, como el subestimado “Washing machine”. 
* El clima meditabundo de “A thousand leaves” (siempre lo reescucho y me pasa lo mismo: la sensación de que nunca lo logro abarcar, y menos, recordar).  

6. Epilogo, acople y ruido blanco. Y hasta ahí llegué. A lo sumo, a “NYC ghosts and flowers”. ¿Me perdí algo? No creo. Se que trabajaron con Jim O´Rourke como miembro estable, que sacaron varios discos y el año pasado volvieron un poco a las fuentes con The Eternal, pero ya no me interesa seguirlos. En aquellos discos que mencioné, para mí está todo lo que pueden dar. 

For ever Youth.