miércoles, 26 de septiembre de 2012

Discos: Future days (CAN, 1973)


Siempre se hace difícil hablar de los CAN. Como de cualquier banda única. No hay parámetros para compararlas, porque  imponen sus propias reglas y términos para hablar de ellas. 

Dentro de la trilogía clásica de los germanos (precedida por “Tago mago” y “Egge bamyasi”) “Future days” funciona como la cascada final, el descenso chillout después de la locura total que desborda en aquellos dos lps.

Si se tratara de una saga, “Future days” debería leerse al final de los tres capítulos. Es, también, el disco más accesible de ése lote. Y el último con Damo Suzuki en las filas del grupo.

Cuenta la historia que el verano de 1972 encontró a los CAN en un buen momento, tanto musical como humano y de “infraestructura”: mejores equipos y mejores camionetas para trasladarse a los shows, entre otras comodidades hasta allí impensadas para unos hippies lunáticos y descentrados como ellos.  

“Future days” fue el documento del mejor momento de comunión musical en un grupo cuyo ADN se basaba –precisamente- en la composición espontánea y la química dentro del estudio (la otra mitad del proceso la completaban las famosas ediciones de múltiples cintas y tomas, en un mecanismo de trabajo repartido 50% y 50%). Dicho de otro modo: una de las fortalezas de los CAN era su frescura al tocar. La otra, un gran “cráneo” a la hora de editar.

En lo musical, “Future days” recorta las rispideces de “Tago Mago” a favor de un vuelo más calmo y apacible. En varios momentos, inclusive, el grupo se deja invadir por la belleza que su música va produciendo. La deja ocurrir, siempre con la espontaneidad como faro. Ya en “Future days” (el tema inicial) se percibe la presencia fantasmal, en segundo plano, de Damo, trazando unas melodías memorables sobre la ola que construye el grupo. A los 8 minutos el tema queda suspendido en su halo azul (porque toda la música de “Future days” tiene ese color de la tapa). 

“Spray” parece moverse en terrenos de un improbable Free Jazz, al comienzo, hasta que a partir de los cinco minutos se encuentra –literalmente- con un oasis de belleza propio, y el tema vira hacia otros rumbos. La histórica base rítmica que componían Jaki Liebezeit y Holger Czukay suena ajustada, casi en terrenos funk, en “Moonshake”, el tema más cerrado y ortodoxo.

Para el final, el grupo tiene su Tour de Force de casi 20 minutos con “Bel Air”. Cuenta la leyenda que para el momento de esta sesión, el sistema de ventilación del Inner Space Studio se averió, esparciendo sustancias viciadas a los integrantes de la banda, con los efectos colaterales que cada uno quiera imaginar en una banda de por sí proclive a la experimentación con alucinógenos.   

Por último, las reviews especializadas siguen maravillándose con la complejidad de planos y retazos que alcanzaba el grupo antes de la era multitrack de grabación (estamos hablando de 1973).

La magia radicaba en lo mucho que lograban con las restricciones técnicas de la época (mientras, los críticos –casi siempre tarde o mirando a otra parte- hablaban de la “incompetencia” de los CAN para “tocar”).

CAN 1973
Michael Karoli, Damo Suzuki, Jaki Liebezeit, Irmin Schmidt, Holger Czukay

Discografía cercana
Egge bambyasi (1972) Future days (1973) Soon over Babaluma (1974).

martes, 25 de septiembre de 2012

Discos: Get ready (New Order, 2001)

Hace poco, andando en auto por Buenos Aires pasaron por la radio "Crystal". Una oleada inesperada de emoción me sobrevino con la música a buen volumen y las ventanillas bajas. El mejor New Order estuvo de vuelta por un momento, ahí nomás al comienzo de "Get ready", su regreso de 2001.

Latigazos de guitarras, batería machacante, el bajo de Peter Hook a pleno. El ataque de las estrofas en la voz de Bernard Sumner, la larga coda final, estirada. ¡Y esos coros! Esos eehhh y uhhhh inmensos. Si, "Crystal" es un temazo con todas las de la ley.

¿Se sostiene el resto de "Get ready"? En un punto, el disco tenía todos los tics de un "regreso a las fuentes", con todo lo dudoso que eso siempre trae. ¿O se trataba de una "despedida digna" y anticipada? Mejor que "Waiting for the siren´s call", en todo caso. Un disco más en piloto automático, ése último, sin ideas.

Guitarrero, "Get ready" sigue con "60 miles an hour" (bien) y gana en emotividad con Billy Corgan compartiendo voz con Sumner en otro temazo, "Turn my way". La letra parece un sueño de adolescentes rebeldes, pero dicha por estos cincuentones irredentos (en el caso de los New Order, lejos de la típica figura de "rock stars") gana en autenticidad: "no quiero ser como toda la otra gente. No quiero tener una llave, no quiero lavar mi auto" cantan a dúo. "Quiero ser verdadero, quiero ser libre". Punto alto. "Vicious streak" trae un momento de remanso instrumental que le queda muy bien al set, que sin embargo ya no va a picar tan alto en la segunda mitad, a pesar de algún que otro buen momento como "Close range" o "Someone like you", a puro vértigo. 

En el balance, "Get ready" es un buen disco de New Order, que encontró en esos latigazos de guitarras un tubo de oxígeno para su música, en el último tramo (por ahora) de su carrera.

New Order 2001
Peter Hook, Bernard Sumner, Stephen Morris, Gillian Gilbert.

Discografía cercana
Republic (1993) Get ready (2001) Waiting for the siren´s call (2005).

domingo, 23 de septiembre de 2012

Más vinilazos: Charlie Rich Greatest Hits (Charlie Rich, 1975)

Otro día soleado de primavera. Mientras nos preparamos para pasar un día de campo, armamos la espera con este vinilazo de Charlie Rich.

Uno de sus tantos "Greatest hits", en este caso, enfocado en su costado baladista y aprovechando el subidón de "Behind closed doors" y "The most beautiful girl".

De camisa leñadora y gafas obligatorias para salir a la ruta.

Charlie Rich, Greatest hits (Capitol Records, 1975).

sábado, 22 de septiembre de 2012

Vinilazos: Golden Bacharach (Burt Bacharach, 1971)

Sábado soleado de primavera en Buenos Aires. Para tener un mediodía bien Lounge, desempolvamos nuestros vinilos del maestro Burt Bacharach.

Uno de ellos es este "Golden Bacharach", con una catarata de sus standars.

Entre ellos (en español tienen más encanto) "Jamás volveré a enamorarme", "Rezo una pequeña plegaria", "En cualquier momento", "Alfie" y el clásico de clásicos "Cae la lluvia sobre mi cabeza".

Estilo y elegancia totales!

Burt Bacharach, Golden Bacharach (A&M Records, 1971).

jueves, 20 de septiembre de 2012

Videos x 2: Iggy & New York Dolls



Sucio, Glam y desprolijo.
New York Dolls en vivo en el Old Grey Whistle Test de la BBC, 1973


Y ya que venimos con Iggy, temazo de American Caesar. 1993.

lunes, 17 de septiembre de 2012

Clásicos: Lust for life (Iggy Pop, 1977)

Los clásicos son así: cierran. Y "Lust for life" gana por K.O. Se lleva todo por delante. Fue el segundo lp de Iggy como solista. Y se editó el mismo año que el primero, "The idiot".

Tanto se ha dicho y escrito sobre Bowie y Pop viviendo en Berlin en aquel 1977...Y sin embargo nunca vamos a terminar de entender en qué consistió esa química (quizás simplemente fue eso: pura química, en todos los sentidos) entre el contexto y los artistas, que dejó tan buena música. Una música tan elegantemente distante del punk naciente (aunque dialogando con él, claro) y a la vez moderna y lanzada al futuro. La otra pata del team de "exiliados", desde ya, fue Brian Eno, que sobrevuela con su espectro vanguardista todos los discos de ése período. Bowie, fiel a su esencia, vampirizó aquí y allá.

Como sea, "Lust for life" suena a como fue armado: a grandes trazos, desprolijo; una música que no tiene tiempo para detenerse en detalles (se cuenta que fueron apenas ocho días los que necesitaron para armarlo en el Hansa by The Wall de Berlín, a la vuelta del tour de promoción de "The idiot"). El influjo de Bowie está presente. Y algo más que su influencia: el 90% de los temas del disco salió de su usina

"Sixteen" y "Some weird sin" suenan claustrofóbicas y sueltas a la vez. Respiran el aire post- bélico de la ciudad alemana. "Tonight" es una canción que originalmente hablaba de un trip de heroína (chequear la primera estrofa) y que Bowie cambió por su versión light en su disco homónimo de 1984, transformándola en un reggae inofensivo junto a Tina Turner. Hay algo de autobiografía en las fanfarrias delirantes de "Success" y "The passenger". Y "Lust for life" es una de esas letras típicas del cánon de Iggy sobre un chico que se quiere comer el mundo crudo, sin concesiones. Esa batería (y el sonido general del álbum) es corrosivo, metálico, remite a una industria metalúrgica en plena faena.

Hay un gran mérito en la banda que tocó aquí -el futuro core de Tin Machine- con los hermanos Tony y Hunt Sales en bajo y batería respectivamente, más Bowie en teclados y coros y las guitarras de Carlos Alomar y Ricky Gardiner. Ajustada, concisa, casi casi garagera. Sin florituras de más.

En su costado más delirante, "Lust for life" hasta se permite ¡una balada! como "Turn blue", antes de la descarga de artillería final, con "Neighborhood threat" (otra que se quedó Bowie para más adelante) y "Fall in love with me".

Iggy Pop discografía cercana
The idiot (1977) Lust for life (1977) New values (1979).

viernes, 14 de septiembre de 2012

Discos: Cosmic thing (The B-52´s, 1989)

Apenas habían pasado 3 años desde "Bouncing off the satellites", pero aún así "Cosmic thing" fue celebrado como un auténtico "regreso" de los B-52´s. El disco funcionó bien en los ránkings (a caballito de "Roam" y "Love shack") pero por sobre todas las cosas fue un buen disco pop. A casi 25 años de editado, todavía suena fresco. Y funciona. 

Producido por los tanques Nile Rodgers y Don Was, "Cosmic thing" es un disco obligado para asadito con pileta. Para vida al aire libre. Para picnic y flores. Es divertido y hasta  psicodélico por momentos. Empezamos a todo ritmo con "Cosmic thing" (el tema) para pasar a uno de los momentos más deliciosos y zumbantes con "Dry country". Enseguida nos ponemos tiernamente pop en "Deadbeat club": una canción con mucho de autobiografía de parte de ese club que sale a comerse el mundo a pura velocidad y charlas sin parar.

Ya sin la presencia de Ricky Wilson, el grupo se rodeó de varios sesionistas que colaboraron en la grabación. Pero lo importante son los temas: no hay rellenos, todos son buenos. "Bushfire" y "Channel Z" son dos rockazos -a la B-52´s- que mantienen la cosa ahí arriba y le dan pie a la dulzura de "Topaz". Pero la joyita aquí es el final psicodélico y volado del instrumental "Follow your bliss". Todo el disco, casi, podría valer por ésta, para bailar al aire libre y darle repeat una y otra vez. Música sin fecha de vencimiento.

El grupo mantendría el nivel con el disco siguiente, "Good stuff": un álbum menos fresco y algo más sobreproducido, aunque con muy buenos momentos. 

The B-52´s 1989
Fred Schneider, Kate Pierson, Cindy Wilson, Keith Strickland.

Discografía cercana
Bouncing off the satellites (1986) Cosmic thing (1989) Good stuff (1992).

martes, 11 de septiembre de 2012

Discos: Volunteers (Jefferson Airplane, 1969)

Hay discos que son fotografías de su época. Entre marzo y agosto de 1969 (el período en el que se grabó "Volunteers", sexto disco de los Jefferson Airplane) el mundo vio pasar -entre otras cosas- Woodstock, la llegada del hombre a la luna, los asesinatos del clan Manson y la escalada militar en Vietnam por parte de Estados Unidos.
 
"Volunteers" (el título barajado había sido "Volunteers of Amerika, pero fue censurado) fue también el "canto de cisne" de una época y unos ideales que ya acusaban el golpe de una dura realidad. En aquel 1969, los Jefferson eran algo así como "la voz" del movimiento Hippie americano. Eran escuchados y tenidos en cuenta. Y el disco los encontró en el pico de sus fuerzas creativas, tomando posición política.
 
Instalado en su San Francisco natal, el grupo (que aquí presentó por última vez su formación clásica) armó un disco expansivo y lleno de música inspirada. Zapadas, matices (como en la derivativa "Hey Frederick") se sumaron a la habitual capacidad de la banda para armar buenas canciones y bellos arreglos corales. "We can be together" es una canción simplemente hermosa, abierta y llena de luz, aunque esconde su fiereza contestataria (con su ya clásico "up against the wall motherfucker" metido entre sus líneas). En el disco la canción abre el setlist, aunque fue la última que el grupo compuso en las sesiones. Canción de amor y de repudio visceral a la violencia, a la vez.

Varios amigos colaboraron en el disco, como Jerry García (que toca guitarra steel en la pastoral "The farm", una especie de oda ecológica) o el gran Nicky Hopkins -el pianista más buscado de los 60´s- que aquí inspiró las sesiones del disco con su presencia. Hay más buena música. "Good shepheard" es una balada Gospel tradicional, que el grupo adaptó. Las melodías y juegos vocales allí son, simplemente, sublimes. "Wooden ships" (compuesta junto a Stephen Stills y David Crosby, otros invitados ilustres) también aparece en el disco debut de CS& N y se extiende en el momento más introspectivo del disco junto a "Eskimo blue day".

El cierre es a todo trapo con "Volunteers". Lejos de hacerse cargo de las implicancias políticas de la letra ("we are Volunteers of America") Marty Balin, uno de sus compositores, se encargó de restarle "romanticisimo" afirmando que se trató, apenas, de una ocurrencia del momento.

Jefferson Airplane- discografía cercana
Bless its pointed little head (1969) Volunteers (1969) Bark (1971).

sábado, 8 de septiembre de 2012

Videos: Mercury Rev live




 
Una de las últimas grandes bandas psicodélicas. O una de las últimas grandes bandas, a secas.
Del clásico "Deserter's songs" en vivo en Jools Holland, 1999. 

viernes, 7 de septiembre de 2012

De viernes con Jon Spencer Blues Explosion

Allright ladies and gentlemen, this is Blues Explosion, all the way from New York City...

Buenos Aires gris, nublada, lluviosa. Con extrañas fuerzas oscuras que dominan la atmósfera sin dejarnos respirar. Para patear el tablero y poner la cabeza en otro lado, recurrimos a los servicios de Jon Spencer y su máquina de Blues Metálico, la Blues Explosion.

De sus buenos discos, hoy en Ultravivido pinchamos dos. A subir el volumen.

"Plastic fang" (Matador, 2002)

Este es el continuador del experimental "Acme", de 1998. Más directo, el disco se te trepa directo a la yugular con "Sweet n´sour". Vúmetros en rojo de una.

"She said" y "Money rock n´roll" se manejan en esa veta Funk/ Rock que siempre frecuenta el grupo, subiendo y bajando en intensidad. ¡Nervioso! "Down in the Beast" es un noise-Blues nocivo. Y sobre el final, "Mean heart" trae una nota como de crepúsculo y melancolía. Bueno, siempre en el estilo roñoso de Spencer, claro. Parejito y rendidor. 

"Extra width" (Matador, 1993)

Mucho se habla del Grunge, de Nirvana y de todos los grupos que recuperaron las guitarras en los 90. Pero nadie, en su momento, hablaba de lo que estaban haciendo Jon Spencer y los suyos.

Un día, mi amigo La Javanaise me dijo que éste era su disco favorito de la Blues Explosion. ¿Hay un mejor disco de ellos, o la gracia está en el estilo total? "Extra width" pertenece a la categoría de discos Lo Fi. 

Todo parece tocado como en una larga zapada, con estructura mínima para los temas. Acá tenemos un poco de blues infernal con "History of lies" y polución urbana en "Train #2". "The world of sex" es algo así como un funk gutural, elemental. En realidad, todo el material en "Extra..." es de baja estofa, sórdido, de garage. Escucharlo tiene cierto efecto...liberador. La música fluye, importe a quien le importe.

martes, 4 de septiembre de 2012

Discos: This is P.I.L. (Public Image Ltd, 2012)

El primer disco de John Lydon y los Public Image Ltd. en 20 años. El dato podría pasar desapercibido entre tantas bandas de mierda que "vuelven". Pero estamos hablando de una de las mejores y más influyentes de los últimos 40 años. Infinidad de grupos le deben algo -o mucho- a los P.I.L, aún sin saberlo.

"This is P.I.L." está bien. Es filoso sin ser impostado (Lydon es, para variar, el gran nervio motor: suena enojado, como reclamando sus laureles de procedencia londinense). Y más allá de tirar algunos guiños al clásico "Metal box" (esos bajos Dub y ondulantes, bien al frente) el disco trata de despegarse del pasado y se aventura en nuevos rumbos. No siempre sale bien parado, pero en conjunto es interesante y atrapa. Hay momentos excelentes. Y otros apenas pasables, como en cualquier disco (salvo "9", todos los lps del grupo tienen altibajos).

Algunos datos. La formación aquí es con Lydon y los históricos Lu Edmons en guitarras y Bruce Smith en batería, más el multinstrumentista Scott Firth en bajo (que reemplazó a Alan Dias). La banda -que viene girando desde 2009- suena filosa y envolvente a la vez. Y hay un gran mérito en la producción (a cargo del grupo mismo) que hace sonar todo no-saturado. Como los discos de antes, hay que subir el volumen. El rango de audio deja lugar para sutilidades. Y para la respiración motora y rítmica del grupo.

En cuanto a calidad de temas, el álbum está un poco "partido al medio". Toda la descarga inicial es excelente: "This is P.I.L" es marchosa y guerrera y "One drop", "Deeper water" y "Terra gate" levantan la temperatura y dejan al disco en nervio vivo. Esos son los temas que el grupo seguramente está tocando en vivo, los tanques.

A partir de ahí empiezan un poco los baches (a algunos temas les falta recorte, como "Human", o los casi diez minutos de "Out of the woods"). Cuando el set se mete en terrenos más climáticos, la suerte es despareja: varios temas ("It said that", "The room I am in") suenan desinflados, hasta salir a flote con "Reggie song". Pero en el balance, el disco aprueba.

Bonus
Hay una edición Deluxe del disco con un dvd extra ("There is a PiL In Heaven") grabado en vivo en Londres en abril de 2012.

sábado, 1 de septiembre de 2012

Discos: Casual gods (Jerry Harrison, 1988)

Gema perdida de un ex Talking Heads
 
La historia es siempre más o menos igual: cuando una banda célebre se separa, los flashes se van con el cantante o el líder, dejando en segundo plano a los demás. En el caso de los Talking Heads, la prensa se deslumbró con los dudosos discos del antropólogo descafeinado David Byrne, y pareció olvidarse que los otros tres también eran talentosos.
 
Tina Weymouth y Chris Frantz formaron Tom Tom Club y Jerry Harrison (el más tapado de todos) empezó una silenciosa carrera solista y como productor. En 1988 editó su segundo y mejor disco, una joyita absolutamente subvaluada llamada "Casual gods". Un disco que tranquilamente surfea por encima de los últimos lps de los Heads (sobre todo, de esa bazofia que es "Naked").
 
¿Qué tenemos en "Casual gods"? Temas buenísimos, gemas pop ricas en matices y estilos, que nos resultan familiares y accesibles, pero al mismo tiempo están llenas de detalles sofisticados, retorcidos, propios. No les alcanza para rankear en las FM, por suerte. Harrison canta, toca teclados y guitarras junto a un batallón de ilustres conocidos y no tanto.  
 
25663-1 back coverRepasemos brevemente los temas: "Rev it up" es un funk con mucho groove que parece volar a la altura del solo de teclados. Y "Song of angels" suena a Synth Pop ochentoso pasado por arriba por percusiones Afro. Primera joyita: "Man with a gun": lenta, climática, atrapante. "Let it come down" es lo que los Talking Heads deberían haber seguido haciendo en lugar de esa música étnica insoportablemente AOR. Y cierra la primera mitad "Cherokee chief", con un riff que tiene mucho de paródico al Hard Rock pero que termina redondeando un temazo.
 
Es cierto que hay un tufillo levemente "conceptual" (e inclusive un mensaje "moral") detrás de "Casual Gods": la caravana de "animales" que ilustran la foto de tapa no son otros que hombres buscando oro en una mina de Brasil, "reducidos a esa condición por la pobreza y la pasmosa indiferencia de sus dioses casuales". Pero la música parece ir por otro lado, ajena a cualquier bajada de línea fácil.
 
La segunda parte no baja el nivel ni un momento. Todos los temas tienen una dirección clarísima: empiezan y terminan en tres minutos y lo que sigue es otra cosa. "A perfect lie", "A.K.A. love" y "Are you running?" parecen pop liviano pero están llenas de ricos detalles (unas trompetas aquí, un coro de chicas exquisito allá).

"We´re always talking" es otro temazo (todo: su progesión, sus caídas, su fade out) antes del final con "Bobby": el "Drugs" de "Fear of music" actualizado a 1988 para salvar a alguien de desperdiciar su vida.

Jerry Harrison- discografía
The red and the black (1981) Casual gods (1988) Walk on the water (1990).