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sábado, 1 de septiembre de 2012

Discos: Casual gods (Jerry Harrison, 1988)

Gema perdida de un ex Talking Heads
 
La historia es siempre más o menos igual: cuando una banda célebre se separa, los flashes se van con el cantante o el líder, dejando en segundo plano a los demás. En el caso de los Talking Heads, la prensa se deslumbró con los dudosos discos del antropólogo descafeinado David Byrne, y pareció olvidarse que los otros tres también eran talentosos.
 
Tina Weymouth y Chris Frantz formaron Tom Tom Club y Jerry Harrison (el más tapado de todos) empezó una silenciosa carrera solista y como productor. En 1988 editó su segundo y mejor disco, una joyita absolutamente subvaluada llamada "Casual gods". Un disco que tranquilamente surfea por encima de los últimos lps de los Heads (sobre todo, de esa bazofia que es "Naked").
 
¿Qué tenemos en "Casual gods"? Temas buenísimos, gemas pop ricas en matices y estilos, que nos resultan familiares y accesibles, pero al mismo tiempo están llenas de detalles sofisticados, retorcidos, propios. No les alcanza para rankear en las FM, por suerte. Harrison canta, toca teclados y guitarras junto a un batallón de ilustres conocidos y no tanto.  
 
25663-1 back coverRepasemos brevemente los temas: "Rev it up" es un funk con mucho groove que parece volar a la altura del solo de teclados. Y "Song of angels" suena a Synth Pop ochentoso pasado por arriba por percusiones Afro. Primera joyita: "Man with a gun": lenta, climática, atrapante. "Let it come down" es lo que los Talking Heads deberían haber seguido haciendo en lugar de esa música étnica insoportablemente AOR. Y cierra la primera mitad "Cherokee chief", con un riff que tiene mucho de paródico al Hard Rock pero que termina redondeando un temazo.
 
Es cierto que hay un tufillo levemente "conceptual" (e inclusive un mensaje "moral") detrás de "Casual Gods": la caravana de "animales" que ilustran la foto de tapa no son otros que hombres buscando oro en una mina de Brasil, "reducidos a esa condición por la pobreza y la pasmosa indiferencia de sus dioses casuales". Pero la música parece ir por otro lado, ajena a cualquier bajada de línea fácil.
 
La segunda parte no baja el nivel ni un momento. Todos los temas tienen una dirección clarísima: empiezan y terminan en tres minutos y lo que sigue es otra cosa. "A perfect lie", "A.K.A. love" y "Are you running?" parecen pop liviano pero están llenas de ricos detalles (unas trompetas aquí, un coro de chicas exquisito allá).

"We´re always talking" es otro temazo (todo: su progesión, sus caídas, su fade out) antes del final con "Bobby": el "Drugs" de "Fear of music" actualizado a 1988 para salvar a alguien de desperdiciar su vida.

Jerry Harrison- discografía
The red and the black (1981) Casual gods (1988) Walk on the water (1990).

martes, 3 de enero de 2012

Discos: Speaking in tongues (Talking Heads, 1983)

Luego de tres discos bajo la tutela de Brian Eno ("More songs about buildings and food", "Fear of music" y "Remain in light") los Talking Heads se tomaron tres años hasta volver a grabar. 

Editado en 1983, "Speaking in tongues" fue a todas luces un disco "de transición" para los newyorkinos, en el que ya se empezaba a vislumbrar la vocación pop que dominaría sus álbumes siguientes. De hecho, el lp fue el primer hit del grupo en Estados Unidos, a caballito del single "Burning down the house".

A menudo un poco subestimado en la discografía clásica de los de David Byrne, "Speaking..." tiene sin embargo buenos momentos dentro de ese funk sintetizado y de sonido ultracomprimido. Todavía obsesionados por el trance de los ritmos Afro, aquí la banda se orienta mucho más al cierre pop de los temas, bajando a tierra las jams atmosféricas y a pura repetición de "Remain in light".

Los temas- a diferencia de aquellas sesiones- fueron trabajados por el core de la banda (Byrne, Harrison, Tina Weymouth y Chris Franz) en una formación más reducida. Sin embargo, hay algunos invitados como Bernie Worrel, tecladista de Parliament/ Funkadelic, y las coristas Nona Hendryx y Dolette Mc Donald.

Toda la primera mitad es de muy buen nivel: el clásico "Burning down the house", "Making flippy/ floppy" y sobre todo el par "Slippery people"/ "Girlfriend is better" dan para cantar y bailar a la vez.

Recién entre "I get wild/ Wild gravity" y "Pull up the roots" el disco baja un poco la calidad. Al final, ahí solita y simpática, se despide "This must be the place (naive melody)". Como la definió el propio Byrne, una simple canción de amor. 

"Speaking in tongues" le dio pie al último tour que emprenderían los Talking Heads y al film "Stop making sense" que lo documentó.

Talking Heads- discografía 

Talking Heads: 77 (1977)- More songs about buildings and food (1978)- Fear of music (1979)- Remain in light (1980)- Speaking in tongues (1983)- Little creatures (1985)- True stories (1986)- Naked (1988).

martes, 31 de agosto de 2010

Discos: Remain in light (Talking Heads, 1980)

Género: uno de esos discos a los que el rock no volvió a llegar. 

Una vez Petinatto dijo que caminando por New York entendió de qué iba "Remain in light". Nunca lo había pensado así: siempre imaginé paisajes más suburbanos para este disco de los Talking Heads. O al menos en su segunda mitad. Lo cierto es que en el fondo, hay algo críptico en los Talking Heads, sobre todo en su período 79-80. Fríos, autistas, claustrofóbicos y cerebrales. Y dueños absolutos de su Arte.

¿Y por dónde seguir hablando de "Remain in light"? ¿Como disco de afro-rock?. ¿Un Fela Kuti meets Funkadelic & New Wave ambientado en NewYork? O por su aún hoy impresionante audio: su amplitud, su rango. Todo lo que entra en los parlantes, todo lo que se expande en detalles y detalles que no terminaremos nunca de descubrir. 

O tal vez decir que fue la mejor de todas las produccciones de Eno, la que hizo despegar definitivamente a la banda de David Byrne y hacerlos pensar y tocar en otra dimensión, potenciando lo iniciado en "Fear of music" (79). Y meterles en la cabeza la idea de espontaneidad (al tocar y al grabar, incluyendo el error somo sistema). Y pensar en polirritmos formando un sonido macizo (Africa). Según cuentan las reseñas, la idea novedosa detrás de "Remain..." fue la utilización de los tracks instrumentales como samplers y loops ¿Alguien había hecho algo así antes de 1980?

Y ese esquema de incremento/ descenso de la energía que tiene el disco en su flow ¿habrá sido idea de Eno también? Ya en el ´77 Brian había probado la idea en "Low", de Bowie y en su propio "Before and after science". Pero el arco trazado por "Remain...", sin embargo, es perfecto. Subir, subir, para luego bajar, bajar. Producir primero el  trance (en base a pura repetición e insistencia en el ritmo, prácticamente sin cambios de acordes) para después empezar el descenso.

Todas estas ideas, al parecer, encajaron con el humor de la banda, que por entonces buscaba despegarse un poco del sistema hiper controlador ejercido por Byrne. Con el nuevo concepto, todos aportarían al trip grupal.
 
Lado A: pum para arriba

"Born under punches" introduce todo lo que vamos a escuchar después con un mid funk lleno de detalles. Sin embargo el disco encuentra su pico rítmico y tribal entre "Crosseyed and Painless" (grandes coros, grandes guitarras de Adrian Belew zumbando como moscas) y sobre todo, "The great curve": puro trance funk y repetición con enormes méritos de la base de Tina Weymouth/ Chris Franz, que habían empezado a experimentar con percusiones haitianas durante unas vacaciones en las que -según cuentan- conocieron a la base rímtica de Sly and Robbie y participaron de ritos vudú. Hacia allá, hacia Bahamas, fue el resto de los Heads para comenzar las sesiones del disco.

Lado B: pum para abajo

Técnicamente, "Once in a lifetime" (el mojón "pop" del disco) abría la cara "B" en la edición vinilo, aunque particularmente siempre pensé en el tema como el final "pop" de la primera mitad. "Same as it ever was": se cuenta que lo único que destrabó el bloqueo creativo de Byrne para escribir las letras fueron las mitologías y rimas africanas, esas que permiten a los percusionistas hablar y decir "cosas" montados sobre los ritmos que están tocando. Otros hablan de la influencia de Kurtis Blow, que Frantz le pasó al cantante. David usó mucho de eso y de la "free asociation" para escribir las -por supuesto- ilegibles letras del álbum.

A partir de "Houses in motion", ahora sí, el disco entra en otro terreno, con una de las típicas letras de Byrne auscultando sentidos/ sensaciones físico- mentales ("for long time I felt without style or grace"). Y acá ya estamos ante una tribu que empieza a tocar "para adentro", en busca de otro tipo de comunión y trance. 

"Seen and not seen" podría haber sido parte de My life in the bush of ghosts: seca y liviana, casi ambient, y "Listening wind" toca el corazón profundo del disco: acá sí que hay materia, sonido y una música plena de textura: Eno 150%. ¡La de horas y horas de jams y ambientaciones que habrán pasado para que un grupo pueda llegar a ESTO! "The overload" (de clara inspiración Joy Division) indica el fin del aterrizaje. Siempre que la escucho se me vienen a la mente esos siniestros aviones de la contratapa.

Lejos, muy lejos de todo. Como los Talking Heads en 1980.
 
Así iba a ser la tapa original del lp
Bonus

* Los TH se ampliaron a 9 integrantes para poder tocar el álbum en vivo, incorporando coristas y percusión. 

* Hablando del arte de tapa, la idea original fue de Tina Weymouth y Chris Frantz con la ayuda del  MIT (Massachusetts Institute of Technology). Usaron la inspiración de un juego japonés llamado Melody Attack (así se iba a llamar el disco, en realidad) para el collage de aeroplanos rojos volando sobre los Himalayas. 

* Según el psicoanalista Michael Brog, la tapa con las caras  de los Heads cubiertas de color sugiere la idea de "identidades perturbadas" que flota a lo largo de las canciones.