El grupo de Stuart Staples siempre pareció ocupar ese lugar intermedio entre Nick Cave, la morosidad de Mogwai y las orquestaciones de John Barry. Y más acá, entre sus herederos como The National. Pero lo que hay que decir es que Tindersticks transitó su década -los 90- con gallardía, elegancia y un puñado de canciones que siguen sonando sentidas y profundas, más allá de su adorno teatral.
"Waiting for the moon", el sexto disco de los de Nottingham, es otra pieza de orfebrería pop para degustar de a poco y con la menor ansiedad posible. Un álbum para poner (al menos esta es mi receta) a la hora "en la que cantan los lobos". Y si se trata de una fría, friísima noche de invierno (como estas de Buenos Aires) mucho mejor.
El disco vuelve a encontrar otro gran momento entre "Sometimes it hurts" (excelente el dúo, casi un diálogo, entre Staples y Gina Foster) y "My oblivion". Cuando hacen temas lentos como éste, los británicos rozan climas casi religiosos, de una piedad sostenida y lúgubre. La letra (al igual que la mayoría en este álbum) parece un pequeño rezo por encontrar algo: el hogar, el amor, la vuelta a casa, una iluminación que nos caiga de las estrellas. Pero el clima que domina estas canciones siempre es sombrío. Como si los Tindersticks nos dieran una palmada en el hombro y nos dieran a entender que el mundo, en el fondo, no tiene redención posible salvo a través del amor. Y sólo a veces.
Justo cuando el disco amenaza con hacerse denso, la banda termina con "Runnig wild". Exactamente ahí, para volver a comenzar.
Tindersticks 2003
David Boulter, Neil Fraser, Dickon Hinchliffe, Stuart Staples, Mark Colwill, Alistair Macaulay.
Discografía cercana
Can our love (2001) Waiting for the moon (2003) The hungry saw (2008).