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martes, 21 de mayo de 2013

Discos: Fragments of a rainy season (John Cale, 1992)

Ahora que me acuerdo, éste fue el primer disco que tuve de John Cale. Sabía de él por las revistas, por la referencia a Velvet Underground, pero éste fue el primero. 
 
Fue una tarde de otoño en Buenos Aires. Llegué a casa con el disco y cuando lo puse en la compactera quedé hechizado por estas canciones (algo así como clásicos tocados en vivo, casi al desnudo, con piano y voz).

Me impactó la belleza y la sensibilidad a flor de piel de estos temas, en varios momentos revestidos de aires neoclásicos, europeístas, casi Avant Garde (“Paris 1919”). Elegante, pero siempre con un riesgo latente, un nervio contenido que los podría desbordar en cualquier momento. Cale siempre fue esa mezcla atractiva de academia y de rock. De Vanguardia y guiños pop. De la Europa alta cultura y New York. 
 
No vamos a extendernos mucho más, todos sabemos quién es John Cale. Aquí, en "Fragments of a rainy season" lo que resuena es el corazón más íntimo de su arte. Y tratándose de canciones, cada uno tendrá las que más lo tocan, las favoritas. 
 
Yo todavía me estremezco cuando escucho los aullidos y el aporreo de piano al final de "Fear": despojada de la distorsión y el ruido original, la belleza toma vuelo en esas melodías siderales, que nos recuerdan eso de que "el miedo es el mejor amigo del hombre". "A child´s Christmas in Wales" deja al descubierto su melancolía de recuerdos navideños en la Gales natal. 
 
Otro momento quieto y bello viene con "Thoughtless kind", de ese sombrío y experimental disco que es "Music for a new society", de 1982. ¿Y "Buffalo ballet"? ¿Y “Chinese envoy”? ¡Cuánto talento a flor de piel! Para los amantes de las versiones, aquí John hace la suya –hiper respetuosa, casi piadosa- del clásico de Leonard Cohen "Allelujah".
 
Tal vez "Fragments of a rainy season" no sea la puerta de entrada ideal para descubrir el mundo del ex Velvet. Pero se trata de un disco imprescindible para escucharlo en su elemento más mínimo, sin florituras, sin andamiaje de "vanguardia". Es un disco que espera a todos los que quieran encontrarse con la belleza de unas canciones complejas y sensibles. De esas que no se olvidan. 
 
Para los curiosos, está editado un dvd con uno de estos shows de 1992 en Bruselas. 
 
John Cale- discografía cercana
Paris S'eveille, Suivi d'Autres Compositions (1991) Fragments of a rainy season (1992) 23 Solo Pieces pour La Naissance de L'Amour (1993).

lunes, 12 de noviembre de 2012

Discos: The Velvet Underground (The Velvet Underground, 1969)

El alejamiento de John Cale fue decisivo para el sonido de la VU. Sin su provocación vanguardista (en tensión permanente –egos mediante- con los deseos musicales de Lou Reed) a éste último le quedó el terreno libre para explorar un formato de canción más cálido e intimista. 
 
Con ese background de fondo, los Velvet se metieron en los TTG Studios de Los Angeles de noviembre a diciembre de 1968 para grabar (y producir ellos mismos) lo que en palabras del propio Reed fue “la antítesis de “White light White heat”.  El disco suena a purificación, a limpieza espiritual. Y a renacimiento. 
 
Podada de raíz la marea de electricidad y estática saturada del lp anterior, la Velvet se concentró en hacerle un colchón de ternura a las inspiradas canciones de Reed por entonces. El sonido es un tema aquí. Un marco impresionista, compuesto con elementos mínimos, orientados a hacernos sentir prácticamente en el estudio con la banda. 
 
Tal vez haya sido otro de los tantos gestos de provocación de Lou el hecho de que el primer tema del disco (“Candy says”) haya sido cantado por Doug Yule, el remplazante de Cale. La canción (inspirada en el transexual de la Factory Candy Darling) marca un poco el tono reposado de todo el disco: una melodía entrañable, ritmo pachorriento, con todo el tiempo del mundo de su lado. 
 
“What goes on” maneja un minimalismo y una noción que luego tomaría para sí el Krautrock: menos es más, y en la repetición hay cambio. De aquí abrevaron, entre otros, los primeros Stereolab. Atención al órgano de iglesia como colchón de los acordes (los Feelies hicieron una anfetamínica versión de este tema para cerrar su disco “Only life”). 
 
“Some kinda love” es un poco el costado country de los Velvet y “Pale blue eyes” es el lado tierno de Reed en sus máximos niveles de inspiración, suspendido en ese sonido inmaculado. El tiempo parece detenerse durante esos poco más de 5 minutos y medio casi religiosos. Hablando de clima espiritual, “Jesus” es la plegaria del converso que ansía reencauzarse. 
 
La segunda mitad irrumpe con “Beginning to see the light”, trepando en intensidad y con un Lou Reed que suena verdaderamente liberado. “I´m set free”, la canción siguiente, es el exorcismo personal de Lou para el disco: “estoy libre, estoy libre para para encontrar una nueva ilusión. Estuve ciego, pero ahora puedo ver”. 
 
Según contaron Doug Yule y la misma Maureen Tucker, las sesiones del disco fueron relajadas y todos contribuyeron al armado de los temas. Esos aires liberados se notan en todos los surcos, especialmente en la liviana “That´s the store of my life” y ese divertimento de títulos finales que es “After hours”. En el medio, aparece ese experimento a varias voces, en plan policial-esquizofrénico, que es “The murder mistery”
 
No es ninguna novedad lo que vamos a decir, pero la influencia de este disco en las generaciones indie de los 90 (la primera, que revisitó a los Velvet de forma concienzuda y sistemática) es incalculable. En “Velvet Underground” anida el germen de prácticamente todos los grupos alternativos de perfil melancólico (Belle and Sebastian, Yo la Tengo y Luna, entre otros) que decoraron con sus lindas canciones agridulces el comienzo de aquella década.  

Velvet Underground 1969
Lou Reed, Moe Tucker, Doug Yule, Sterling Morrison.

Discografía cercana
White light/ white heat (1968) Velvet Underground (1969) Loaded (1970).

sábado, 2 de junio de 2012

Discos: Desertshore (Nico, 1970)

El fantasma de Nico recorre Europa. Entre las ruinas del Palatino romano. En los portales de entrada de los edificios del ex Berlín Oriental. O en las tranquilas y alejadas calles de los barrios menos turísticos de Amsterdam, andando en bicicleta. Su misteriosa influencia se siente en los rincones más solitarios del Viejo Continente.

"Desertshore", su tercer disco de estudio, es de lo más impresionanate que escuché en mucho tiempo. Se editó en 1970 y fue producido por John Cale.

Pero antes, un poco de contexto. Tras su alejamiento de la  Velvet, en 1967 Nico se puso a trabajar en su primer álbum solista. De entre sus muchas ocupaciones, ella siempre había querido dedicarse de lleno a la música. En esa ocasión, si bien estuvo rodeada de colaboradores (entre ellos, los mismísimos Velvet) nunca quedó satisfecha con el resultado final de "Chelsea girl". El disco, mayormente compuesto de covers y temas que le acercaron sus amigos, intentaba adaptar su tono gélido a un registro más cercano a la chanson y el Folk. A la alemana le molestó que no tomaran en cuenta sus opiniones a la hora de armar la instrumentación de los temas.

Un año después, John Cale metía mano en los arreglos del experimental y Avant Garde "The marble index". Un disco críptico, que movió la figura de Nico a terrenos aún más inhóspitos (una constante de toda su vida: desaparecer de los lugares esperables).

Por todo ello "Desertshore", el álbum siguiente, sigue siendo visto por muchos como su disco más representativo. El que supuso la reafirmación de su estilo personal. Aún con el influjo neoclasicista de Cale (que coprodujo el disco junto a John Boyd, mecenas y alma protectora de Nick Drake) "Desertshore" tiene arraigo en canciones. Y presenta una imagen de Nico más espiritual y (muy entre comillas) "cercana", en una artista que hizo de la distancia su credo.

En lo musical, estamos ante un disco envolvente ("haunting", sería la palabra ideal para describirlo). 28 minutos, apenas, de una música casi religiosa, que nos tiene pendientes de un hilo mientras sucede. Como bien señaló el amigo Langalay, probablemente ese clima monacal se deba al uso casi exclusivo de la escala menor armónica, muy común en la música occidental de la Edad Media y en la de Asia hasta nuestros días. El harmonium (una especie de órgano de origen indio) le permitió a Nico componer sobre esa escala, creando un efecto, por momentos, ominoso.

Como sea, "Desertshore" atrapa. Y nos demanda un tiempo y espacio propios para escucharlo. 

Como leemos en varias reviews especializadas, nadie supo nunca a ciencia cierta sobre qué habla "Janitor of lunacy", el tema inicial. ¿Mantenemos el volumen bajo o lo subimos para aumentar el efecto espectral de la música?

Un piano y un acordeón -mas algunos sonidos incidentales- se suman para "The falconer". El tema gira hacia lo luminoso cuando Nico canta las líneas "father child/ angels of the night/ silverframe my candlelight". Una música para ponerse enteramente triste.

El clima es más austero aún en "The only child", donde otras voces se suman al soliloquio "de Canto Gregoriano" de Nico. ¿Más para la tristeza solitaria? ¿Quién puede contener las lágrimas cuando el pequeño hijito -por entonces- de la germana, Ari Boulogne, canturrea sobre el clima de cajita de música en "Le petit chevalier"?

La viola de John Cale relampaguea en "Abschied" y como oyentes sentimos que todo "Desertshore" impone un único clima sostenido. La música roza lo celestial -casi despojada de su costado vanguardista- en "Afraid", donde apoyada nuevamente por la viola de Cale, Nico canta una y otra vez las líneas "you are beautiful/ and you are alone". Ese sonido y esa lírica son una misma cosa. Soledad inconmensurable. Muy lejos de todo. Una música que suena desde una distancia inalcanzable.

Según algunas versiones, los amigos de Nico hicieron sonar "Mütterlein", la anteúltima canción del disco, en el funeral de la cantante y modelo, que tuvo lugar en Berlín en julio de 1998. La canción se deshace en una cacofonía extática, hasta quedar pendiendo de un hilo. Para el final, los aires circenses colorean "All That is My Own". Un pequeño resto diurno de Velvet, como al pasar, para el cierre. 

Bonus: la conexión Throbbing Gristle

En 2007 los industriales Throbbing Gristle decidieron reinterpretar esta música bajo el nombre "The desertshore installation". Para ello abrieron las puertas del ensayo y grabaron las 12 horas de música que produjeron. Finalmente, en 2012 el grupo se reunió para editar un álbum con su versión final del disco ("TG´s Desertshore- The final report"). En la web circula la edición de 12 horas.

Bonus (2)
La foto de tapa y contratapa de "Desertshore" provienen del film de Philippe Garrel "La cicatrice interieure" que Nico protagonizó junto a su hijo con Alain Delon, Ari Boulogne.

Nico- discografía cercana
The marble index (1969)- Desertshore (1970)- The end (1974).

martes, 13 de septiembre de 2011

Discos: White light/ white heat (The Velvet Underground, 1968)

Ya sin la omnipresencia de Andy Warhol controlando todo, sin Nico ni los hippies y artistoides volados de New York -emigrados hacia el Verano del Amor de San Francisco- los Velvet se encontraron prácticamente solos en la Gran Manzana. Con pista libre para plasmar en un disco la agitada combustión interna que los estaba devorando.

Aquellas tensiones (la consabida "guerra de egos" entre Reed y Cale) sumadas a las vidas caóticas que llevaban sus miembros y la ya de por sí desordenada creatividad del grupo confluyeron en esos pocos días de fines de 1967 (algunos aseguran que fueron apenas dos) que duró la grabación de su segundo lp de estudio, "White light/ white heat".

¿Caos sistemático? ¿Decisión estética? Difícil apoyar estas tesis: tanto Cale como Reed reconocieron su desagrado con los resultados "técnicos" del álbum, que estuvo producido por Tom Wilson. ¿Sobrecarga eléctrica desmadrada? Puede ser. Pero sea cual fuere la hipótesis para explicar la radicalidad de "White light...", seguramente se queda corta. El disco pasaría a la historia como uno de esos "puntos de no retorno"; una cima de la electrificación urbana total. Un despropósito con aires de vanguardia y el punto de referencia para todo lo que de allí en más se precie de "Noise".

Y si en "Velvet Underground & Nico" la belleza todavía podía asomar su cabeza entre lo oscuro y perverso, aquí apenas encuentra lugar, simplemente porque el grupo buscó a conciencia esa "no-belleza" (en palabras del propio John Cale). Aquí el único asomo de esa canción agridulce (el costado Velvet que inspiró a TODO el Indie Pop melancólico de los 90) será la breve "Here she comes now": apenas dos minutos de calma en medio del torbellino.

El tema que daba nombre al álbum -una oda al consumo de anfetaminas- es un rock bastante clásico, aunque pasado por arriba por una montaña de feedback y distorsión. Algo vulgar transformado en otra cosa (para comparar, basta reescuchar la ortodoxa versión que grabó Bowie en "Bowie at the Beeb").

"The gift" es el relato de un novio celoso y paranoico narrado por Cale (en un canal) aguijoneado por picos de ruido blanco sobre los tambores caverrnosos de Maureen Tucker, en el otro. "Lady Godiva´s operation" retoma el costado mántrico y repetitivo circa "Venus in furs" para releer con sarcasmo la vieja leyenda medieval. Y "I hear her call my name" (100% de Reed) es otro rock perversamente sacado de todo contexto cultural imaginable en 1968. Y después también. El germen del sonido Stooge, entre otros.

A esta altura -con apenas media hora de audición- sentimos que tenemos los pelos de los brazos cubiertos de estática. Y que la ciudad alrededor nuestro se convierte en un campo minado de vúmetros en rojo. Porque más allá del anecdotario sobre las disputas musicales entre Lou Reed y John Cale, lo cierto es que que en aquella sala de grabación de los Scepter Studios de New York la guerra parecía librarse directamente sobre los amplificadores y sus controles de volumen. A ver quién sonaba más fuerte.

Sólo por citar un episodio, al parecer ninguno de los cuatro Velvet se ponía de acuerdo sobre qué toma dejar de cada tema, hasta que Reed propuso que todos grabaran a la vez "Sister ray". El resultado está a la vista: 17 minutos de lucha trepidante, destructiva, al borde de lo razonablemente audible.

"White light/ "white heat": el disco seminal de todo lo que se precie de Ruido. Así, con mayúsculas.

Velvet Underground 1968
Sterling Morrison, Lou Reed, Maureen Tucker, John Cale.

miércoles, 20 de abril de 2011

Discos: Coney Island Baby (Lou Reed, 1975)

Género: otra resurrección de Lou en los 70

Después del chasco que significó artística y comercialmente "Metal machine music", en 1975 Lou Reed estaba otra vez a la deriva. "Sin dinero y sin guitarras" -como el propio Lou cuenta en las liner notes- la RCA lo puso en un hotel, y que el futuro decida.

Hasta que Ken Glancy, el presidente de la compañía, lo encaró y le hizo prometer que no volvería a grabar una segunda parte de "Metal machine...".  Reed, por supuesto, le aseguró que así sería y Glancy le rentó estudio y músicos para que grabase simplemente un "disco de rock".

Ese álbum fue "Coney Island Baby", uno de los más sólidos del ex Velvet en aquellos desparejos 70´s. Acompañado de Bruce Jaw en bajo, Bob Kullick en guitarras, Michael Suchorsky en batería y el agregado de algunos amigos en coros, "Coney..." significó una especie de "regreso" de Lou a la canción urbana, a la poesía simple de las calles. Y por qué no, a una introspección que no volvería a aflorar, tal vez, hasta "The blue mask".

En lo musical, nada de extravagancias ni experimentos Avant Garde. El mid tempo remolón "Charley´s girl", con sus cencerros al frente, está entre lo más encantador y simple que alguna vez grabó Reed y el  slide de "Crazy feeling" (junto a esos campaniles y coros) logran un efecto íntimo, embriagador. La canción habla de esos "flash" que te unen a un desconocido en medio de una noche de locura y juerga.

La meditabunda "A gift" dice "soy un regalo para las mujeres de este mundo/ la responsabilidad descansa dura sobre mis hombros/ como los buenos vinos/ soy mejor a medida que crezco". Cantadas por Reed, estas líneas, lejos de sonar pedantes o machistas, indican fragilidad, un atisbo de confianza, apenas.

Las mujeres (en este caso sin ángel, sin suerte) también son las protagonistas en "Nobody´s business", "She´s my best friend" (grabada con los Velvet en 1969) y la agitada "Oooohhh baby", uno de esos rocks vulgares que sólo le perdonamos a Lou.

Para el final, la larga "Coney Island Baby" cierra el álbum con una amarga reflexión sobre el coraje y el precio que un outsider como el narrador tiene que pagar en una sociedad que te juzga todo el tiempo (aquí la metáfora que usa Reed hace mención al deseo de jugar, cuando sos chico, "para el entrenador del equipo de fútbol" y que todos tus compañeros se rían de vos). Sólo algunas líneas parecen ofrecer algún consuelo: "but remember that the city is a funny place/ Something like a circus or a sewer/ And just remember different people have peculiar tastes..".

Bonus
Como dato para melómanos, la reedición en cd de RCA (2006) agrega jugosos bonus tracks con tomas inéditas de algunos de los temas de "Coney Island..."  y versiones grabadas en 1975 de "Nowhere at all", "Downtown dirt" y "Leave me alone" (que aparecería más tarde en "Street hassle"). En 4 de estos tracks el bajo estuvo a cargo de Doug Yule, ex Velvet.

Lou Reed- discografía cercana
Metal machine music (1975)- Coney Island Baby (1976)- Rock and roll heart (1976).

miércoles, 16 de febrero de 2011

Discos: The days of wine and roses (The Dream Syndicate, 1982)

Formados en Los Angeles en 1981 como parte del movimiento Paisley Underground, los Dream Syndicate llegaron a su primer larga duración un año después con "The days of wine and roses".

Un buen álbum de post punk (por momentos climático, por otros  levemente desatado) que los encontró explorando sus influencias: algo de Velvet  por aquí, otro poco de Stooges y Television por allá, más el inevitable diálogo con otros contemporáneos posteriores al estallido punk. 

Algunas reviews críticas -sin embargo- encuentran en "The day of..." un disco seminal en cuanto a recuperación de guitarras se refiere, en un momento en que el rock buceaba  mayormente en el uso de teclados vía synth pop y aledaños. En Dream Syndicate algunos críticos revisionistas ven una avanzada inclusive anterior a la de Sonic Youth, R.E.M. y Hüsker Dü, entre otros.

Yendo al álbum, lo que en un comienzo parece ser un pop arpegiado y de matices grises ("Tell Me When It's Over", acercándose a la tibieza de unos Feelies) pronto gana en intensidad con "Definitely clean" y "That's What You Always Say", de claro approach post punk (es inevitable imaginar lo bien que deberían funcionar estos temas en directo).

En un comienzo indicados como unos revitalizadores del sonido VU (sus primeras actuaciones incluían largas zapadas plagadas de feedback) los Dream Syndicate buscaban la melodía y el cierre de sus temas, a cargo del compositor del cuarteto, Steve Wynn. Sin embargo, es su energía siempre al borde de desatarse (con pifies de ejecución incluidos) lo que le da gancho a la fórmula. Una intensidad potencialmente peligrosa que podemos escuchar, por ejemplo, en "Then She Remembers": un balance casi perfecto entre Velvet y Stooges.

La segunda mitad encuentra a los DS explorando territorios más climáticos ("Too Little, Too Late" y "When You Smile") antes del sólido final de "The days of wine and roses", larga y derivativa y que dicho sea de paso, toma su nombre del poema "Vitae Summa Brevis" del escritor británico Ernest Dowson y de la serie televisiva (y luego película) del mismo nombre.

Bonus
El disco siguiente ("Medicine show") supuso un cambio de rumbo para Dream Syndicate. Luego llegaron los cambios de alineación y la separación, en 1989. Wynn continuó su carrera como solista.

The Dream Syndicate 1982
Steve Wynn (Vocals, Guitar) Karl Precoda (Guitar) Kendra Smith (bass) Dennis Duck (drums).

miércoles, 12 de mayo de 2010

Discos: Street hassle (Lou Reed, 1978)

Los años 70´s fueron fructíferos aunque desparejos para Lou Reed.

Luego de un comienzo tibio de su carrera solista ("Lou Reed", 1970) y de disfrutar sus quince minutos con "Transformer" (72) Lou cerró aquel primer lustro con el controvertido "Metal machine music" (75). Un producto invendible y un fracaso comercial y artístico que lo puso al borde de la quiebra.

Pero en el mismo 1975 Reed tuvo otra chance y logró salir a flote con "Coney Island Baby", un correcto disco de rock básico, sin gestos vanguardistas, que aún así se ubica entre lo mejor de su carrera. Otro buen álbum, "Rock and roll heart" (76) continuó en la senda de sonidos más ortodoxos, si se quiere.

Tras dos años de parate, no obstante, el ex Velvet volvió a sacudirse la modorra y en 1978 entró a los estudios Record Plant de New York para grabar "Street Hassle". Un disco que -mirado en perspectiva- bien puede ser el último de sus álbumes "malditos", verdaderamente "sucios".
  
"Street..." alterna entre los temas grabados en New York y canciones registradas en vivo en Munich. El comienzo es con "Gimmie some good times", un bizarro collage de viejos temas del propio Lou como "Sweet Jane" y voces que se doblan y superponen, creando un registro extrañamente irritante y desenfocado.

"Dirt", el segundo track, deja en claro que aquí nada será amigable. Tras una breve intro de un bajo y una guitarra ebrios, la voz de Reed gana el primer plano para construir un tema denso y arrastrado. El mejor Lou estaba de vuelta, con una letra que describe con saña y mala leche la mugre de gente que uno se cruza en una gran ciudad (desde siempre, el terreno de observación exclusivo de la pluma de Reed). Parafrasea y ridiculiza a los Clash cuando canta: "I fought the law/ and the law won".

La pieza central del álbum, no obstante, es la que le da nombre al disco. Una "oda" (como la homenajearon los fantásticos Spacemen 3) de casi 11 minutos dividida en tres partes. Con el telón de fondo de unas cuerdas de cámara, "Waltzing Mathilda" describe la aventura de una mujer en busca de un taxi boy, mientras que "Street Hassle" cuenta en tres minutos y medio y de forma descarnada como la mujer muere de sobredosis, todo contado a través de los ojos del taxi boy y un amigo. El final de la opereta es con "Slip away", que incluye un breve monólogo a cargo de un joven Bruce Springsteen.

Experimentación y libertad total para un Artista de rock.
  
El lado 2 comienza con la jazzeada "I wanna be black": un blues de cabaret con consumiciones de barbitúricos y una letra, aún hoy, incorrectístima: "I wanna be black, have natural rhythm/ Shoot twenty foot of jism too/ and fuck up the jews".  

"Real Good Time Together", por su parte, sigue con la experimentación y flota sobre guitarras y la voz de Lou, nuevamente doblada, a la que se suman unos extrañísimos coros femeninos. 
"Shooting Star" es Reed 100%: arrastrada, desprolija. Y de "Leave me alone" (aquí conocida por la poderosa versión de Sumo) podría decirse lo mismo: un tanque avanzando a pura cizaña para catalogar toda esa gente de mierda que uno quisiera sacarse de encima ("Don't you know some people, they just don't know when to stop/  And they're always the first to say, the state you come from").

El cierre es con "Wait", un tema algo más luminoso, después de los minutos que pasamos "en el sótano" de la conciencia de un Lou Reed venenoso y maldito, tal vez por última vez.

Lou Reed- discografía cercana
Rock and roll heart (1976)- Street Hassle (1978)- The bells (1979)

viernes, 16 de abril de 2010

Discos: Vintage violence (John Cale, 1970)

Género: el primero solista de Cale

En 1970 John Cale grabó su primer disco solista tras alejarse de Velvet Underground. Lejos de los ejercicios vanguardistas (esos que, según cuenta la historia, habían tensado la relación con Lou Reed dentro de Velvet) "Vintage violence" encuentra a un Cale jugueteando con formatos más bien clásicos, cercanos inclusive al rock y al blues.

Pero nada es tan simple ni lineal para este artista de las incomodidades, de los desvíos. Porque en el interior de "Vintage Violence" hay un juego entre estados de ánimo que parecen ocultar el verdadero rostro de quien canta las canciones. De ahí la idea de tapa, con la cara de Cale oscurecida por una máscara de vidrio sobre nylon, desfigurando la imagen. Dichas tensiones anímicas hacen que las canciones oscilen entre climas por momentos simples y pasajes dominados por lo monumental o grandilocuente. Casi de forma bipolar

Entre los temas, tenemos el glam de cabaret de  "Hello there", con sus cambios de ritmo y su letra velada hablando de la separación de VU, seguido de la belleza flotante de "Gideon´s bible", un tema que anticipa al Brian Eno suspendido y pop de "Here come the warm jets" o "Another green world" (habría que pensar en temas como "Cindy tells me" o "On some faraway beach").

El clima cuasi näif vuelve con "Adelaide", para caer nuevamente en otro momento grandioso (y grandilocuente) con la bellísima "Big white cloud" ("when I stand, my back to the sea/ a big white cloud, looking right down on me/ sound of sun, missing my eyes/ everything’s clear, everything’s bright") canta Cale sobre unos acordes abiertos y una enormidad de espacio entre las melodías.

Estas bipolaridades siguen su curso hasta la tensa "Amsterdam", más en la línea de los trabajos "europeos" de Cale como "Paris 1919". Es la voz de un enamorado herido de distancia: "She says she fell in love/ with men who knew the way to treat a lady/ her life has settled for the best of things/ that I couldn’t give her". La última canción del álbum, "Fairweather friend",  fue compuesta por Garland Jeffreys, un viejo de amigo de Lou Reed en Syracuse Universtiy que por aquel entonces formó parte de Penguin, la efímera banda que acompañó a Cale en esta grabación.

Perdido entre la carrera posterior de Cale y los laureles de Velvet, "Vintage violence" es una de esas gemas que esperan ser redescubiertas por los verdaderos melómanos.


John Cale- discografía cercana
Vintage violence (1970)- Church of anthrax (1971)- The academy in peril (1972).

viernes, 21 de agosto de 2009

Saga V.U y una hermosa canción

Uno
Hay discografías que uno pensó que ya tenía mínimamente escuchadas, y que con eso bastaba. Pero no. Suelen llamarnos, con el tiempo, para avisarnos que todavía hay algunos asuntillos pendientes entre nosotros y ellas.

A mí me paso-en un largo período de tiempo de unos.. ¡15 años!- de querer/tener que volver a revisar algunas discografías que siempre sospeché "abiertas", pero que por algún motivo no me disponía a investigar. Pensaba "ya está bien así, ya tengo una idea global del artista".

En la ruta de las revisiones (internet mediante, con su enciclopedismo siempre a mano) me pasó de encontrarme con discos perdidos (para mí) de Lou Reed. Buenos discos que nunca habia tenido en cuenta en mi "canon personal" de Lou, como Coney Island Baby o Street Hassle.

Esos discos me llevaron a pensar, entre otras cosas, que Reed es -en el fondo- un artista bastante extraño y difícil de capturar. ¿Dónde está su esencia? ¿En Berlin? ¿En lo más extremo de White light/white heat?¿En Songs for Drella? ¿En Street Hassle? Tema para otro post.

Dos
Siguiendo con las revisiones, me encontré además con algunos discos que nunca había escuchado de John Cale. Sabía de su existencia, los tenía vistos, pero eso era todo. Tal es el caso de Vintage Violence (1970), su debut solista post- Velvet.

Sin extendernos demasiado, podemos decir que Vintage violence es un disco bastante redondo y directo del galés; algo llamativo tratándose de un artista que siempre coqueteó con gestos asimilables tanto a la vanguardia como a la escuela clásica. Aquí las canciones son directas y flirtrean con formatos clásicos de rock y hasta de blues.

Pero lo que quería decir (y lo que originó este post) es que en ese disco hay una canción de esas que son capaces de alegrar una mañana, o un día entero. Una preciosidad de poco más de 3 minutos:

Gideon´s Bible
Holding on, with both eyes, to things that don't exist

Peering through the cutting wrist, at grand old mother greedy

Rolling out the cotton ship, upon the carpet pillow
Throttling children callously, a messy day with clancy

Gideon lied and gideon died


The force of china felt Gideon smiled as gideon died
The thought of china held.

Rolling out the golden robes and other foreign language
Stretching out the verbs and nouns together in the greeting

Some that felt the blade often, some deep confused emotion
Struck eye first against the wall of china under fire.


Gideon lied and gideon died

The force of china felt Gideon smiled as gideon died
The thought of china held.

Tres
En la canción yo escucho ecos del futuro inmediato: el del Eno de Cindy tells me (de Here come the warm jets, 1974) o más generalmente, un cierto "aire de familia" con la forma que tiene Eno de armonizar y darle vuelo atmosférico a las melodías y armonías vocales. Chequeen, por ejemplo, la entrada de ese coro de niños en la segunda estrofa de Gideon´s bible. Magistral.

Otro tema de Eno me viene a la memoria, también: On some faraway beach. Pero allí la similitud tiene que ver con el lugar propuesto: una lejanía casi celestial, un sitio accesible solo a través de ese sonido y ese instante.