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miércoles, 27 de febrero de 2013

Discos: Here come the warm jets (Brian Eno, 1974)

A close up photo of a mantle with a desk below it. Items on the mantle include a color photo of Brian Eno, a kettle and flowers. Items on the desk below are a black-and-white photo of Eno, flowers, playing cards and cigarettes. In the top left corner of the album cover "Eno" is written. At the bottom left corner of the album, "Here Come the Warm Jets" is written.Depende el día que lo agarres, "Here come the warm jets" puede ser un disco sublime o una broma de mal gusto. Y es que en algún punto, el primer lp solista de Eno se las tuvo que ver con la carga de histrionismo, experimentación e irritabilidad que Brian le inoculaba al primer Roxy Music (y que ya no tenía lugar en la lucha de egos con Bryan Ferry).
 
El disco es como un carroussel de atrocidades (o de bellezas) difíciles de encasillar. Todo depende, nuevamente, del día, del humor en que te agarre. En sus momentos más experimentales, "Here come..." anticipa la New Wave. En otros es Glam Rock deforme. Por instantes se adelanta inclusive al Punk y lo pasa por arriba a puro desparpajo. A no olvidar: es 1974.
 
Yendo a las canciones, cada tema es un universo en sí mismo: empieza y termina y lo que sigue es otra cosa. "Needle in the camel´s eye"- el track inicial- es un ensayo de Noise Rock veinte años años de que se hablara de ese término. Y "Baby´s on fire" es el primer momento tremebundo del setlist. Lo que empieza como un mantra hipnótico e inocente pronto se abandona a las guitarras chirriantes de Robert Fripp (uno de los dos guitarristas "ilustres" invitados; el otro es Phil Manzanera). La música: una bola de lava que no sabemos adónde irá a parar.
 
Eno siempre tuvo un corazoncito pop oculto, y "Cindy tells me" va en ese sentido. El tema tiene unas melodías luminosas, suspendidas bien arriba junto a unos coros celestiales. Pero como acá nada es lo que parece, le sigue la tenebrosa "Driving me backwards", con un clima de cabaret sumergido en barbitúricos. Con la voladura de mente necesaria, "Here come the warm jets" sigue sonando asombroso a casi 40 años de grabado. Difícil encontrar -en cualquier época- otros discos que se le igualen en descaro y aventura.
 
Hay muchos mitos alrededor de la grabación (Eno bailando alrededor de los músicos, la composición de las letras a partir del sinsentido, etc.). Varios amigos de Matching Mole, Hawkwind y Pink Fairies (además de los mencionados Fripp y Manzanera) se acercaron a los Majestic Studios de Londres para sumarse a la grabación. Pero eso es parte del anecdotario y de Wikipedia.
 
¿Más emociones? Hay una especie de nostalgia irredimible en los acordes de "On some faraway beach" y los aires de funeral entre amigos entrañables que irradia "Some of them are old". ¿Esto es una cargada o la canción más sentida que te puedas imaginar?

Si hay algo que tiene "Here come the warm jets" es que no sabés que pensar de lo que estás escuchando. Depende qué clase de oyente seas, bien puede ser un horror o lo mejor que te pueda pasar.
 
Brian Eno- los tres primeros lps
Here come the warm jets (1974) Taking tiger mountain (by strategy) (1974) Another green world (1975).

sábado, 14 de julio de 2012

Discos: Apollo: atmospheres & soundtracks (Brian Eno, 1983)

En 1983 Brian Eno fue invitado a musicalizar un documental del director Al Reinert con imágenes del aterrizaje en la luna. El resultado fue este proyecto colaborativo entre Brian, su hermano Roger y Daniel Lanois.

En las liner notes, Eno cuenta que al ver la transmisión original del alunizaje sintió una especie de decepción, ya que las imágenes (editadas en tomas cortas, con un perfil de noticiero en vivo) estaban invadidas por voces de expertos y comentarios periodísticos que no le hacían justicia a la profundidad insondable del escenario.

"Apollo", finalmente, es una colección de piezas ambient breves, que bien podrían ser el soundtrack definitivo de cualquier viaje (real o imaginario) a otras dimensiones.  En su corazón (allí a la altura de "An ending", "Drift" y "Understars") la flotación es completa. Un disco para ascender y descender, depende el gusto de cada uno.

Es cierto que a diferencia de los trabajos seminales de Eno en terrenos del Ambient ("Music for airports", "The plateaux of mirrors", "Discreet music") en "Apollo" se nota cierto intervencionismo estético -por otra parte, tan peligroso para este género de música. Y en ciertos pasajes sobrevuela un tufillo pre-New Age. Pero en sus mejores momentos (los mencionados, además de "Silver morning", "Stars" y la célebre -vía "Trainspotting"- "Deep blue day") la música contenida en estos tracks logra despegar y generar implicancias más allá de lo que escuchamos.

¿El último gran disco de Eno en materia Ambient? ¿Su último gran disco, a secas? Si estás buscando buenos discos de "comfort y música para volar" "Apollo" puede ser uno.

Brian Eno- discografía cercana
Ambient 4- On land (1982) Apollo (1983) Music for films vol. 2 (1983). 

miércoles, 31 de agosto de 2011

Discos: Lodger (David Bowie, 1979)

Como todos sabemos, "Lodger" fue el último de los tres discos que David Bowie grabó en colaboración con Brian Eno. Los últimos ejercicios experimentales de una relación que -al parecer- ya venía agotada hace tiempo. 

Aquel partnership había comenzado a la manera de un exilio creativo en Berlín hacia 1977, con dos discos de ambiente gélido y atmósfera de Guerra Fría (los clásicos "Low" y "Heroes"). Ambos muy influenciados a su vez por el krautrock alemán de NEU! y Kraftwerk.

Usualmente considerado parte de aquella "Trilogía Berlín", "Lodger" en realidad fue grabado en Suiza y New York. Para 1978 Bowie venía embarcado en un tour mundial  que quedó registrado en el doble en vivo "Stage", y en medio de la gira (y con la misma banda, más el agregado de Eno) comenzó a grabar lo que sería su próximo disco.

En lo musical, "Lodger" abandona la monumentalidad sonora y paisajística de los discos previos y apuesta a una cosa más suelta. Como casi todos los discos de Bowie de este período, totalmente ajeno al "mercado" del momento: tanto el Disco como el punk o la New Wave. O lo que sea.

Hay mucha voladura aquí: en la instrumentación, en la dejadez casi glamorosa que exhiben los temas, tan descarados ellos. Mucha libertad en esos arreglos y en las guitarras completamente fuera de foco de Adrian Belew y Carlos Alomar (que en varios temas tocaron sin conocer las notas o sobre pistas desconocidas, entre otros experimentos aleatorios).

Casi todas las canciones fueron compuestas por Eno y Bowie. Algunas reviews afirman que la primera mitad del disco habla de "viajes": ahí están "Fantastic voyage" -una canción tremenda, con una flotación misteriosa a cargo de Eno-  y "African night flight", inspirada en un viaje de Bowie a Kenia.  Para muchos, el antecedente, inclusive, de "My life in the bush of ghosts" en esa mixtura Afro/ occidental. El gancho de "Move on" está en esos impresionantes coros a cargo de Tony Visconti y el propio Bowie. Un gran comienzo del álbum. 

Siguiendo con los sonidos exóticos, "Yassassin" (una especie de reggae bizarro) vuela por el aire con esos violines de inspiración turca. Y a partir de "Red sails" empieza el bombardeo de los temas más "directos", si se quiere. El background del tema es absolutamente deudor de los NEU!, por cierto.

"D.J" suena suelta -como tocada a los tropezones- y anticipa casi 20 años y de forma irónica el culto a los amos de la pista de baile (con  su célebre "I am the DJ/ I am what I play/ I´ve got believers" entre los chirridos alucinados de la dupla Belew- Alomar) Temazo.  

"Look back in anger" va directo al Canon Bowie y "Boys keep swinging" (con los músicos en roles invertidos: Alomar en batería y Dennis Davis en bajo) deja al pasar una última cita a "Heroes" en sus enormes guitarras atmosféricas: otro gran tramo de "Lodger". Para el cierre, el vampiro Bowie relee "Sister midnight" (de Iggy circa "The idiot") como "Red money".

La reedición en CD de Ryko de 1991 agrega dos bonus: el inédito "I pray, olé" y una reversión de "Look back in anger" grabada en 1988.

David Bowie- Lodger (RCA, 1979) 
Producido por Tony Visconti & David Bowie. Recorded:  Mountain Studios (Montreux, Suiza) septiembre 1978/ Record Plant Studios, New York, marzo 1979.

Bowie- discografía cercana 
Stage (live, 1978)- Lodger (1979)- Scary monsters (and super creeps) (1981).

miércoles, 24 de agosto de 2011

Discos: Cluster & Eno (Brian Eno- Cluster, 1977)

Cuenta la historia que a mediados de los 70 Hans-Joachim Roedelius y Dieter Moebius -miembros de Cluster- se retiraron junto a Michael Rother al medio del campo. Más precisamente a las afueras de Frost, en Bevern, Alemania. 

El objetivo del grupo (que terminaron bautizando Harmonia) consistía en alejarse de las grandes ciudades y dedicarse a desarrolar la música contemplativa que sonaba en sus cabezas. Tras varias señales de admiración mutua, en 1976 recibieron la visita de Brian Eno, que pasó unos días con ellos grabando, charlando y -según se cuenta en el documental de la BBC sobre Krautrock- "jugando al ping pong". 

La colaboración entre estos músicos (todos ellos pioneros en el uso de sintetizadores y en el concepto de una música Ambient) continuó en junio de 1977 cuando los Cluster se unieron a Eno en los estudios del célebre productor Kraut Conny Plank en Colonia. El primer material editado en base a esas sesiones (de las que también participaron Holger Czukay y Asmus Tietchens) fue "Cluster & Eno".

Lo mejor está al comienzo y al final de este set de 36 minutos,  que combina las búsquedas de ambas partes: el trabajo sobre texturas y sonidos procesados de Eno, por un lado, y el énfasis en el loop y la repetición de los germanos, por otro. En el comienzo, decíamos, "Ho Renomo" es pura belleza suspendida, etérea. Y es la marca sonora por la que tal vez recordemos este disco. El tema dialoga con aquellas grabaciones de Harmonia del 76 rescatadas y editadas como "Tracks and traces" por el sello Rykodisc en 1997.

Le sigue otro gran momento de flotación con "Schöne Hände" (sí, todos los títulos están en alemán) para entrar luego en terrenos más "mundanos", si se quiere, con "Steinsame" y "Die Bunge". Hacia el final, la música vuelve a ganar en lejanía y en misterios con esos cinco minutos celestiales de "Für Luise"

Una música, definitivamente, de crepúsculos y atardeceres quietos. 

Chequear también: 
* Eno, Moebius, Roedelius, After the heat (1978).
* Brian Eno, Discreet music (1975).

jueves, 23 de junio de 2011

Discos: Wrong way up (Eno-Cale, 1990)

Género: curativo y luminoso

En 1990 y tras muchos años de admiración mutua, John Cale y Brian Eno decidieron grabar un disco juntos. La idea surgió durante la producción de "Words for the dying", el disco de Cale de 1989. Entre textos de Dylan Thomas y piezas orquestadas, ambos encontraron tiempo para improvisar en estudio y dar con la fantasmática "The soul of Carmen Miranda", especie de preanuncio sonoro de lo que vendría. 

Al año siguiente el ex Roxy invitó a Cale a pasar un tiempo en los Wilderness Studios de Suffolk, con la idea de preparar un álbum. Los roles se repartieron naturalmente: el dueño de casa se hizo cargo de las programaciones, los sintetizadores y algunas guitarras, y el ex Velvet agregó pianos, órgano y viola. También fue el retorno de Eno al micrófono para hacerse cargo de partes vocales, después de años de no cantar.

A pesar de ser un álbum abiertamente colaborativo (del que ambos salieron orgullosos) el proceso de "Wrong way up" tuvo sus rispideces (¿de ahí vendrán las dagas que se cruzan entre ambos en la foto de tapa?). Sin embargo, poco y nada de esas tensiones quedó plasmada en la música, que suena fluida y luminosa.

Dos observaciones. A pesar de las marcas de estilo individuales (el manejo de texturas y ambientes de Eno, los arreglos y detalles Avant Garde de Cale) el híbrido entre esos universos dio una música sólo parecida a sí misma, sólo contenida aquí. Como suele suceder en todos los grandes discos de colaboración, su producto es único.

Segundo: como nunca antes (ni probablemente después, salvo el caso de Eno- Byrne) el talento de ambos se concentró en el armado de temas que -a falta de un término descriptivo mejor- definiríamos como "pop". No se trata de hits ni temas con estribillos memorables, pero la naturalidad de su lectura, su transparencia, los alejan de cualquier pretensión vanguardista.

"Lay my love", "One word" y "Spinning away" parten de una construcción melódica preclara, cristalina y llena de armonizaciones vocales entrelazadas en magníficas polifonías, sobre ritmos maquinales. En esos tres temas se concentra una música curativa, para esos días en los que necesitamos sentirnos cerca de la luz.

Disco de laboratorio, los matices de sombras los aportan los temas de Cale: la climática y redonda "Foosteps", la igualmente misteriosa "In the backroom". Luego están los divertimentos abiertamente pop: ninguno de los dos volvió a ser tan encantadoramente liviano como en "Empty frame" (en plan Beach Boys estilizados, con el talento musical a flor de piel) o en "Been there done that".

Pero si hay una joya aquí, ésa es "Cordoba". Al parecer, en los estudios había dando vueltas un manual de español . Ambos se pusieron a hilar frases sueltas hasta armar una historia ambigua, que comienza en la ciudad española y sigue sus pasos en una estación de bus.

La música en "Cordoba" -no está demás decirlo- es superlativa. Una calma extendida, plagada de silencios valiosos con teclados, violas y la tranquila voz de Cale despidiéndose con el mantra "you walk towards the station/ I´ll walk towards the bus".

Para el final, ambos parecen divertirse con un ejercicio circa Velvet en "Crime in the desert" y Eno aporta la despedida de siesta al borde de "The river".

Para curarnos en la luz y el sonido.

Cronología Eno
Textures (1989)- Wrong way up (1990)- Nerve net (1992).

Cronología Cale
Words for the dying (1989)- Wrong way up (1990)- Even Cowgirls Get the Blues (1991)

jueves, 9 de diciembre de 2010

Discos: Original soundtracks 1 (Passengers, 1995)

Género: música para escuchar en el tren bala

Mientras los U2 se preparaban para armar lo que un año más tarde sería su disco "Pop" (1997) alguien les acercó la idea de componer el soundtrack de "The pillow book", una película de Peter Greenaway. 

El proyecto no prosperó, pero su viejo colaborador Brian Eno invitó a los irlandeses a seguir experimentando con el formato soundtracks, en este caso pensando en "films imaginarios".

Para ello Bono, The Edge y compañía (más el agregado de Eno y otros colaboradores externos como Howie B, Craig Armstrong. y Holi) se encerraron a tocar y a dejar correr las cintas, con los clips para esos films aún inexistentes en mente y sin las ataduras de componer hits o temas memorables. Lejos del formato U2 (aunque no tan lejos: las únicas ausentes sin aviso son las guitarras características de The Edge) y a bordo de la nave madre, pero con permiso para volar bastante más allá. Y continuar la estela dejada por el estratosférico "Zooropa".


El viaje comienza con los deshechos industriales de "United colours", para entrar en la calidez dorada de la voz de Bono en "Slug" y "Your blue room", uno de los pocos momentos cercanos al formato "canción". Sin embargo, el set toma vuelo definitivamente con la gradación rítmica de "Always forever now", un gran momento de música plena. 

"A different kind of blue" y la melancólica "Beach sequence" (los que vieron el film de Antonioni recordarán la tristeza gris de esa playa en invierno) preparan el terreno para el gran momento de la primera mitad. Solo en su clímax operístico (con la tremenda voz de Luciano Pavarotti elevando la canción a otro nivel) entendemos que "Miss Sarajevo" es la pieza central aquí y la verdadera música de aspiración universal. 

Pero la segunda mitad nos depara momentos de una gran música también. "Elvis ate America" es la "rareza" del set, con Bono modificando su voz y cantando sobre un ritmo tribal la gran metáfora de Elvis y  Norteamérica.

"Ito Okashi" utiliza los materiales ya explorados por Eno en "The shuttov assembly" (aunque elevados por el espectro vocal de la cantante japonesa Holi) y la dupla "One minute warning"/ "Plot 180" es lo que seguramente Bono tuvo en mente cuando declaró que la música contenida en Original soundtracks es para ser escuchada de noche, "a bordo del tren bala a Tokyo". Aunque para nosotros no sea más que otra inspirada Música para aeropuertos.

Bonus
* Sacando tres films reales ("Miss Sarajevo", "Beyond the clouds", de Michelangelo Antonioni y "Ghost in the shell") el resto de las películas que "vemos" en estos soundtracks son ficticias. En el booklet que acompaña el CD leemos los argumentos, directores y países de origen de esos 11 films imaginarios. 

martes, 31 de agosto de 2010

Discos: Remain in light (Talking Heads, 1980)

Género: uno de esos discos a los que el rock no volvió a llegar. 

Una vez Petinatto dijo que caminando por New York entendió de qué iba "Remain in light". Nunca lo había pensado así: siempre imaginé paisajes más suburbanos para este disco de los Talking Heads. O al menos en su segunda mitad. Lo cierto es que en el fondo, hay algo críptico en los Talking Heads, sobre todo en su período 79-80. Fríos, autistas, claustrofóbicos y cerebrales. Y dueños absolutos de su Arte.

¿Y por dónde seguir hablando de "Remain in light"? ¿Como disco de afro-rock?. ¿Un Fela Kuti meets Funkadelic & New Wave ambientado en NewYork? O por su aún hoy impresionante audio: su amplitud, su rango. Todo lo que entra en los parlantes, todo lo que se expande en detalles y detalles que no terminaremos nunca de descubrir. 

O tal vez decir que fue la mejor de todas las produccciones de Eno, la que hizo despegar definitivamente a la banda de David Byrne y hacerlos pensar y tocar en otra dimensión, potenciando lo iniciado en "Fear of music" (79). Y meterles en la cabeza la idea de espontaneidad (al tocar y al grabar, incluyendo el error somo sistema). Y pensar en polirritmos formando un sonido macizo (Africa). Según cuentan las reseñas, la idea novedosa detrás de "Remain..." fue la utilización de los tracks instrumentales como samplers y loops ¿Alguien había hecho algo así antes de 1980?

Y ese esquema de incremento/ descenso de la energía que tiene el disco en su flow ¿habrá sido idea de Eno también? Ya en el ´77 Brian había probado la idea en "Low", de Bowie y en su propio "Before and after science". Pero el arco trazado por "Remain...", sin embargo, es perfecto. Subir, subir, para luego bajar, bajar. Producir primero el  trance (en base a pura repetición e insistencia en el ritmo, prácticamente sin cambios de acordes) para después empezar el descenso.

Todas estas ideas, al parecer, encajaron con el humor de la banda, que por entonces buscaba despegarse un poco del sistema hiper controlador ejercido por Byrne. Con el nuevo concepto, todos aportarían al trip grupal.
 
Lado A: pum para arriba

"Born under punches" introduce todo lo que vamos a escuchar después con un mid funk lleno de detalles. Sin embargo el disco encuentra su pico rítmico y tribal entre "Crosseyed and Painless" (grandes coros, grandes guitarras de Adrian Belew zumbando como moscas) y sobre todo, "The great curve": puro trance funk y repetición con enormes méritos de la base de Tina Weymouth/ Chris Franz, que habían empezado a experimentar con percusiones haitianas durante unas vacaciones en las que -según cuentan- conocieron a la base rímtica de Sly and Robbie y participaron de ritos vudú. Hacia allá, hacia Bahamas, fue el resto de los Heads para comenzar las sesiones del disco.

Lado B: pum para abajo

Técnicamente, "Once in a lifetime" (el mojón "pop" del disco) abría la cara "B" en la edición vinilo, aunque particularmente siempre pensé en el tema como el final "pop" de la primera mitad. "Same as it ever was": se cuenta que lo único que destrabó el bloqueo creativo de Byrne para escribir las letras fueron las mitologías y rimas africanas, esas que permiten a los percusionistas hablar y decir "cosas" montados sobre los ritmos que están tocando. Otros hablan de la influencia de Kurtis Blow, que Frantz le pasó al cantante. David usó mucho de eso y de la "free asociation" para escribir las -por supuesto- ilegibles letras del álbum.

A partir de "Houses in motion", ahora sí, el disco entra en otro terreno, con una de las típicas letras de Byrne auscultando sentidos/ sensaciones físico- mentales ("for long time I felt without style or grace"). Y acá ya estamos ante una tribu que empieza a tocar "para adentro", en busca de otro tipo de comunión y trance. 

"Seen and not seen" podría haber sido parte de My life in the bush of ghosts: seca y liviana, casi ambient, y "Listening wind" toca el corazón profundo del disco: acá sí que hay materia, sonido y una música plena de textura: Eno 150%. ¡La de horas y horas de jams y ambientaciones que habrán pasado para que un grupo pueda llegar a ESTO! "The overload" (de clara inspiración Joy Division) indica el fin del aterrizaje. Siempre que la escucho se me vienen a la mente esos siniestros aviones de la contratapa.

Lejos, muy lejos de todo. Como los Talking Heads en 1980.
 
Así iba a ser la tapa original del lp
Bonus

* Los TH se ampliaron a 9 integrantes para poder tocar el álbum en vivo, incorporando coristas y percusión. 

* Hablando del arte de tapa, la idea original fue de Tina Weymouth y Chris Frantz con la ayuda del  MIT (Massachusetts Institute of Technology). Usaron la inspiración de un juego japonés llamado Melody Attack (así se iba a llamar el disco, en realidad) para el collage de aeroplanos rojos volando sobre los Himalayas. 

* Según el psicoanalista Michael Brog, la tapa con las caras  de los Heads cubiertas de color sugiere la idea de "identidades perturbadas" que flota a lo largo de las canciones.

sábado, 24 de julio de 2010

Soundtrack de hoy: Tracks and traces (Harmonia 76)

Los sábados, como siempre, buscamos nuestro propio chill out para bajar de una noche pasando música.

Con la tarde helada de hoy, reencontré en mi discoteca este Track and traces, nombre con el que Rykodisc denominó a las grabaciones (inéditas hasta 1997) que el grupo Harmonia realizó junto a Brian Eno en 1976.

Como dato, nomás, cabe consignar que Harmonia estaba integrado por Hans Roedelius y Dieter Moebius (de Cluster) y Michael Rother, guitarrista de NEU! Todos personajes que a mediados de los 70´s ya estaban pensando en "otro" rock.  

Grabado en los estudios del grupo en Forst, Alemania, "Track and traces" es un viaje intrépido a la materia misma de la música, en una época donde los conceptos de "electrónica" y "ambient" todavía significaban poco y esa ausencia de reglas indicaba, precisamente, el punto de partida. 

Por eso, la música de Harmonia va "encontrando" lugares, sin buscarlos. Allí nomás, apenas comenzado el disco, llega esa maravilla contemplativa/ derivativa que es "By the riverside": 9 minutos, 31 segundos de exploraciones, dejando que la música simplemente suceda. "Luneburg heath" (el único tema cantado del álbum) repta con su clima siniestro y "Sometimes in autumn"es el corazón y el pozo donde se absorbe todo el viaje. 

A cada paso, desviaciones. Y la sensación de que la música se va creando a medida que, como oyentes, estamos ahí. Entre largos momentos de oscuridad, "Almost" trae la luz de una música única.

lunes, 19 de abril de 2010

Discos: Music for films (Brian Eno, 1978)

Entre 1975 y 1978 Brian Eno grabó una serie de piezas instrumentales,  pensándolas como soundtracks para "films imaginarios". Originalmente editado en formato limitado de 500 lps (distribuidos entre diversos directores de cine) "Music for films" vio finalmente su edición convencional en 1978.

A diferencia de otros trabajos ambient de Eno ("Discreet music", "Evening star" o "Music for airports") compuestos por piezas largas y derivativas, "Music for films" presenta formas breves, casi esquemáticas y de escaso desarrollo. Cuando la música parece despegar, todo termina a los dos, acaso tres minutos.

El armazón de estos soundtracks se apoya principalmente en sonidos sintetizados y unos pocos instrumentos orgánicos que aportan su timbre. Ahí están los nombres que desfilan como "invitados": Phil Collins, Fred Frith, John Cale, Rhett Davis y Dave Mattacks, entre otros. Los oídos perspicaces descubrirán, además, que parte del instrumental utilizado en estos tracks fue el mismo que Eno usó para los contemporáneos trabajos del período berlinés de David Bowie, "Heroes" y "Low".

Dos elementos, entonces, definen a "Music for films": ideas celulares, pequeñas (aunque sumamente ricas en implicancias, tal vez como en nigún otro de los trabajos ambient de Eno) y una presentación minimalista, casi de boceto. Este esquema nos permite, como oyentes, completar lo que falta para que esos "films imaginarios" continúen rodando. El tercer elemento es el paisajístico. "Music for films" irradia luminosidad (algo así como rayos de sol entre nubes en mañanas otoñales) y aporta sus tonalidades ocre, también, de atardeceres. Una música crepuscular para extensiones de verdes, campos. Aunque con esta música, cada cual filma su propia película.

En su mejor tramo (la primera mitad) "From the same hill", "Slow water" y "Aragon" producen una flotación luminosa, cargada de posibilidades y enigmas: el secreto de la mejor música ambiental. Una música definida no tanto por el placer y la relajación/ identificación con el entorno, como por la inquietud y el enrarecimiento de lo que nos rodea.

En ese sentido, nunca está demás decirlo: a diferencia de la música New Age o meramente "ambiental" (ésa que suele comercializarse mayormente para la relajación y el acompañamiento de distintas terapéuticas) la música ambient abre panoramas inciertos, genera cuestionamientos y nos conecta con la materia misma de la música. 

Ahí están estos 18 tracks para confirmarlo.

Bonus
Al menos tres de estos "soundtracks" aparecieron finalmente en diversos films: "Sparrowfall (en la película A better tomorrow, de John Woo) "Slow water" (en Jubilee, de Derek Jarman) y "Final sunset" en otros dos largos de Jarman: Breathless y Sebastianne.

jueves, 4 de marzo de 2010

Discos: Heroes (David Bowie, 1977)

Hay discos cuyas atmósferas remiten al tiempo y espacio donde fueron concebidos. 

En ese sentido, no es novedad si decimos que "Heroes" respira el clima enrarecido y apocalíptico de Berlín en años de la Guerra Fría. Un disco que en cada compás y en cada silencio recoge los ecos todavía presentes de la Segunda Guerra Mundial: una sonoridad repleta de nubes negras y grises de misiles aéreos, Stukas alemanes y bombardeos aliados. 

Por último, otra presencia "germánica" destaca en "Heroes": la del Krautrock de NEU! y Kraftwerk, dos fuentes claras de inspiración para el Bowie modelo ´77.

Tampoco es novedad decir que 1977 fue un año especialmente productivo para ese séquito Arty que se armó en Berlín en torno a la dupla Brian Eno- David Bowie, con Iggy Pop como acólito de lujo. En aquel 77- no está demás recordarlo- se grabaron "Low", "Before and after science" y el par "The Idiot"/ "Lust for life".

Cuenta la historia que luego de dos años viviendo en Los Angeles, Bowie sintió la necesidad de una desintoxicación (en todo sentido) y se trasladó a Berlín, donde se alojó en un departamento antiguamente ocupado por un comedor nazi, con vista al Muro de Berlín. Relativamente ajenos al estallido punk, Eno y Bowie parecieron correrse concientemente del epicentro musical dominado por Inglaterra y New York en busca de otro ambiente, otra inspiración -en este caso- de corte europeo.

En definitiva, nos seguiremos preguntando qué pasó en Berlin aquel año.

Pero volviendo a "Heroes", habría que notar que el lp conserva el mismo esquema de "decrecimiento de la energía" en la segunda mitad,  al igual que "Low". Aunque el clima general aquí es otro, más rockero, si se quiere, más suelto y menos frío- maquinal.

Esa soltura parece avanzar- sin embargo- de la mano de una experimentación bastante radical. Transmite la sensación de que Bowie  y Eno estaban refundando (en ese preciso momento) las leyes de la música rock: su forma de ejecutarla, grabarla y presentarla como un objeto artístico. Una amalgama única de libertad y experimento.

Esa soltura se palpa desde el comienzo. En "Beauty and the beast" y "Joe the lion" (grabadas en brevísimo tiempo) Bowie registró las voces en menos de una hora y compuso las letras poco más que sobre la marcha. La música es de grandes trazos, sin llegar a los detalles.

Una mayor estructuración requirió "Heroes", el tema. Una balada de amor de dimensiones épicas con el Muro de Berlín (cercano a Hansa by the Wall, el estudio donde se grabó el álbum) como telón de fondo. Hay varios elementos magistrales a lo largo de esos seis minutos: la mayor clave está en esas guitarras atmosféricas de Fripp (que viajó directamente de EU para grabar todas sus partes en un día) y el manejo del crescendo dramático del tema. Los coros, por supuesto, de Eno y Bowie, en la segunda mitad. Una pieza de art rock notable por donde se la mire, que tomó su título como homenaje al tema "Hero" (1975) de NEU!.

El clima se enrarece con "Sons of silent age", la única canción que Bowie tenía compuesta antes de las sesiones y que primero funcionó como como título para el álbum. Entre interpretaciones diversas, algún crítico sugirió que la línea "platforms, blank looks, no books" alude al régimen Nazi.

Al igual de lo que ocurría en "Low", el lado 2 de Heroes se pasea por piezas ambientales (o "bélico- ambientales", podríamos decir) que descomprimen el álbum y lo llevan a otro territorio, más paisajístico y contemplativo, aunque igual de tenso. Aquí tenemos la seguidilla "V-2 Schneider" (referida a los cohetes alemanes de la Segunda Guerra y homenaje a Florian Schneider, de Kraftwerk); "Sense of doubt", "Moss garden" y "Neuköln". Si hay algún tramo del disco donde se evidencia la presencia de Eno, es aquí.

Pero a diferencia de "Low" (cuya segunda mitad nunca volvía de las profundidades) "Heroes" termina otra vez arriba con la colosal "The secret life of Arabia", compuesta por Bowie, Eno y el guitarrista Carlos Alomar. El fade out final del tema, con palmas y ese groove funk le dan un cierre ambiguo y magistral a un disco notable.

David Bowie- discografía cercana
Low (1977)- Heroes (1977)- Stage (live, 1978).

domingo, 15 de noviembre de 2009