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martes, 17 de septiembre de 2013

Discos: Melody A.M. (Röyksopp, 2001)

Los noruegos Röyksopp -junto a Audio Bullys, junto a The Streets, cada uno en su estilo- trajeron aire nuevo para la música electrónica, a comienzos de los 00´s.

"Melody A.M.", el disco debut del dúo de Svein Berge y Torbjørn Brundtland, ya viene madurito: tiene las ideas muy claras. Acá el grupo arma una electrónica de cámara, inteligente, con vuelo y con sustancia. Tal vez por primera vez desde lo mejor del Techno Ambient de primera mitad de los 90 (con Seefel, con Aphex Twin y varios otros) la música electrónica se volvía  a colar en tu living, en tus auriculares, más allá (más acá) de la pista de baile.

Pero como disco, "Melody A.M." es mucho más que Chill Out. Es suave y funcional, sí, pero tiene peso propio. Siempre se me antojó una música ideal para el atardecer otoñal, para la vuelta a casa. Y puede, alternativamente, ser acogedora ("So easy", "Sparks") con algo de celestial ("In space", "A higher place") y hasta con una cuota de ternura (la aventura del osito en ese video-obra de arte que es "Poor Leno", cantada por Erlend Øye). 


El otro momento pop lo trae "Remind me", con un feeling despreocupado y una melodía de esas que se te pueden pegar todo un día. Ese toque pop es otro color en la paleta de Röyksopp, además de la generación de buenos climas y una gran flotación. 

El disco parece disolverse en el aire cuando atraviesa el tema final, "40 years back/ come".

El gran momento de los noruegos duró un álbum más: el increíble "The understanding" (05). Después, con "Junior" (09) quedaron encerrados de una fórmula y un sonido que les quitó gran parte del aire que trajeron a su arribo.

Röyksopp- discografía
Melody A.M. (01) The understanding (05) Junior (09) Senior (2010).

sábado, 27 de julio de 2013

Cambio de oídos: tres discos

Tres discos me influyeron -alrededor de mis 20 años- para empezar a escuchar música electrónica. Escucharlos fue abrir una puerta a una serie de sonidos,  y sobre todo, a una forma nueva de escuchar. Menos pendiente de la canción y más atento a la generación de climas, paisajes y repeticiones. 

El Big Bang  fue "Recolección vacía", de Daniel Melero (1993). Entre pseudo teorías y su tracklist orientado al Techno Ambient, Melero tiraba varias citas de grupos y solistas por los que estaba influido.

El disco en sí me obsesionó durante un largo tiempo (y literalmente lo gasté en los auriculares, andando por Buenos Aires) pero mejor que eso, funcionó como disparador, como árbol de citas y ramificaciones. Esa música empezó a dialogar con muchas otras, hacia atrás y hacia adelante en la historia del rock. Cambió, definitivamente, mi modo de escuchar.

Por "Recolección vacía" llegué a The Orb, a los que agarré en su segundo disco "U.F. Orb" (1992). Los veía como unos Pink Floyd de los 90, sobre todo por el concepto de banda, de formación grupal (por lo general son más comunes los solistas con nombres fantasma en el rubro electrónica).

A la distancia "U.F. Orb" no es mi disco favorito de ellos (me vuelco más por "Pomme fritz" u "Orblivion") pero éste fue seminal. Recuerdo dejarlo correr a alto volumen, con la casa vacía, a ver qué pasaba.


El tercer disco de esta saga fue "Screamadellica" (1991). Temporalmente llegó antes que "Recolección vacía" y su influencia fue distinta: me ayudó a pensar en las posibilidades que una banda de rock podía alcanzar metiéndose en terrenos hasta entonces "ajenos" como el House, el Ambient o el Dub.

Mucho se ha escrito sobre este disco de los Primal, pero en 1991 era realmente asombroso. Y todavía suena.

sábado, 25 de mayo de 2013

Vinilos: Giorgio Moroder x 2


Ahora que los Daft Punk lo desaprovecharon de forma imperdonable en su último disco "Random Access memories" es un buen momento para volver a escuchar los discos de Giorgio Moroder. En Ultravivido picamos dos clásicos de él en formato vinilo.
 
Pero primero, para los desprevenidos vamos a contar brevemente que Hansjörg "Giorgio" Moroder nació en 1940 en Urtijëi, South Tyrol (Italia). Fue productor de música Disco (la apuntaló a Donna Summer a la altura del clásico "I feel love", entre otros); le acercó temas a miles de artistas pop (desde Bowie hasta Irene Cara en la peli "Flashdance"); fue un Gurú de los sintetizadores y de yapa compuso el mejor tema de la historia de los mundiales, "Une´state italiana", para Italia 90.
 
En los 70 este bigotón con olfato pop infalible creó su propio sello, Oasis Records (luego subsidiaria de Casablanca) y armó en Munich los estudios Musicland, por donde pasaron varios popes como Elton John, Queen y Led Zeppelin. Pero también grabó sus propios discos. Unos lps que -con los años- el mercado y el gusto culto e "inteligente" iría dejando de lado por "grasas" y "bolicheros". Pero vamos, que hoy por hoy bien pueden divertirnos en una fiesta con amigos o ser el deleite de una noche con auriculares puestos. ¡Vamos a la música, Giorgio!
 
Knights in white satin (Oasis/ Casablanca Records, 1976)

En 1976 Moroder grabó este lp, en cuyo lado A le saca todo el jugo posible a una versión bolichera de "Knights in white satin", de los Moody Blues. Pero antes, observen esa tapa. ¿Qué es esto? ¿Ciencia ficción gay? ¡Qué maravilla rockera, por dios! De esas que dicen "no me importa nada, te pongo esto en la tapa del disco y bancatelá".

Pero yendo a la música, es imposible no mover las patitas con los primeros compases, entre cuerdas, sobre una base con mucho groove, noche y guitarras a puro Wah Wah. Hay que escuchar los "I want you...I need you" hiper calentones en las paradas del tema, todo, con muchísimo ambiente de Boîte de los 70´s.

La segunda mitad arranca funky/ Disco ("Oh, l´amour") aunque con un clima amenazante, casi de thriller sexual (nos imaginamos una película europea con chicas, autos y turbios asuntos de drogas...). "Sooner or later" arranca con un piano cabaretero y enseguida se sube a un groove bien arrastrado, lascivo (la letra se limita a repetir "tarde o temprano lo vamos a hacer").

La pregunta es ¿quién compraba estos discos en 1976, 1977? ¿Habitués de discotecas? ¿Disc Jockeys en busca de baratijas bailables? ¿Fans de Barry White que querían más ritmo Disco? El último track, "I wanna funk with you tonite" (¡tomá Prince!) empieza con unos teclados medio robóticos (Giorgio meets Kraftwerk) para largarse con cuerdas, sexo Disco y coros de chicas. Fiesta.

From here to eternity (Oasis/ Casablanca, 1977)

Un año más tarde, en el ´77 llegó otro discazo: "From here to eternity". Algo así como un manifiesto Disco-Futurista plagado de sintetizadores, climas fílmicos y varios temazos. ¿La influencia punk? Bien, gracias. Giorgio estaba en otra.

Si no, escuchen como arranca el primer tema, ni bien se apoya la púa sobre el vinilo: crescendo musical, una trepada magistral del coro, ritmo sostenido, graves firmes y teclados hiper voladores. ¡Música total! El tema va cambiando de forma (enganchado para bailar) subido a un frenesí total de Vocoders: el éxtasis de la pista de baile casi 15 años antes de las drogas sintéticas. En la contratapa del lp leemos "sólo teclados electrónicos fueron usados para esta grabación".

El lado 2 arranca con un mid tempo buenísimo: "First hand experience in second hand love" (algo así como "Experiencia de primera mano en un amor de segunda"). Gran título. Más climático que el lado A, entre los teclados y los Vocoders se arma el clima a la Kraftwerk (recordemos: Moroder grababa en Munich, una de las capitales europeas de la tecnología aplicada a la música en los 70).

Con un tema totalmente pasable como "I´m left, you´re right, she´s gone" hoy cualquier DJ haría un mega hit que sonaría hasta cuando abrís la canilla. Cierra otro Disco- Funk futurista: "Too hot to handle"

jueves, 23 de mayo de 2013

Discos: Random access memories (Daft Punk, 2013)

Basta apenas dejarlo correr un rato para que el nuevo disco de Daft Punk decepcione. Y bastante. En  Ultravivido te contamos por qué.
 
La cosa prometía con el single adelanto, “Get lucky”. Gran video y gran participación de Pharrell Williams y Nile Rodgers para redondear un tema perfecto de Disco- Dance Pop modelo 2013.  ¡Si hasta nos pusimos a bailar frente a la compu! 
 
El tema, además, dejaba ver las intenciones del dúo para el disco nuevo: reinventarse al calor del Funk/ Disco modelo 1978-1980 con menos maquinaria electrónica y más sonido orgánico: baterías tocadas, guitarras, bajos bien Funky. 
 
Hasta ahí muy bien. Pero esa idea, expandida con mínimas variantes a un disco de 74 minutos y con temas muy flojos, no aguanta. “Random access memories” surfea sobre un mismo sonido repetido hasta el hartazgo, incluidos esos Vocoders vintage que están por todos lados (después de un rato, cualquier chiste, aunque sea bueno, pierde efecto). 
 
El disco arranca bárbaro con “Give life back to music”, bajo las mismas coordenadas que “Get lucky”: un funk espacial con Vocoders, guitarritas à la Chic, bajos y baterías buenísimas. El tema está muy bien, pero empieza a sufrir de uno de los grandes problemas de “Random….”: la edición. Al 90% del disco le hace falta recorte; los temas se extienden innecesariamente, la mayoría se desinfla.
 Para muestra, ahí están esos 9 interminables minutos del segundo track, “The game of love”: una balada nocturna con ambiente de Boîte espacial que no va a ningún lado y te saca de todo ritmo. Sin embargo, el gran desperdicio del disco es la participación de Giorgio Moroder en ese otro bodrio que es “Giorgio by Moroder”: te obliga a sacar el disco y salir corriendo a buscar los viejos lps del gran bigotón del Italo- Disco, que son mil veces más entretenidos.
En fin, podríamos seguir picando tema por tema (el disco es muy largo, más de una hora y 13 canciones) pero la crítica es más o menos la misma. Los Daft Punk quisieron cambiar y desmarcarse de sus imitadores y de su propia fórmula, y eso en algún punto es valioso.
 
Pero lo que le salió es bien aburrido. ¿Qué es ese pelotazo en piano (“Within”)? ¿Y ese pastiche Disco-Progresivo que es “Touch”?  A la altura de “Beyond” ya entendemos que la cosa no va a levantar. Y que el disco es, lisa y llanamente, malo. Desinspirado, aburrido y pretencioso. Otra vez será.

lunes, 21 de noviembre de 2011

Discos: Pomme fritz (The Orb, 1994)

De las muchas metamorfosis de los británicos The Orb, "Pomme fritz" es una de las favoritas de la mansión Ultravivido. Al menos, cuando entra en su modalidad Techno Ambient.

Y es que este "pequeño álbum" grabado para el sello Island (en realidad, un EP dedicado a la gastronomía) todavía sigue hablando nuevas lenguas sin agotarse. Continúa abriendo fronteras, dejándonos librados a nuevas aventuras sonoras (desde siempre, el secreto de la mejor música Ambient).

Editado en 1994 después del descomunal artificio que fue "UF.Orb" y el doble en vivo "Live 93", "Pomme fritz" pareció liberar barreras rítmicas y las estructuras entre temas. De ahí su secreto: las fronteras son difusas, y como oyentes nos perdemos en el interior de estos fantásticos 41 minutos.

Los aires Dub de "Pomme fritz (Meat ´n veg)" nos meten suavemente en ambiente, pero a partir de "More gills less fishcakes" el clima empieza a enrarecerse con silencios, espacios de dudas, sonidos inciertos que parecen remitir al seminal Eno- Byrne de 1981.

Para "We´re pastie to be grill you" ya no sabemos si estamos ante un ejército de extraterrestres desbocados o ante duendecillos con ataque de verborragia. Toneladas de extraños samplers pasan de canal en canal, ruidos atmosféricos, alucinaciones sin origen preciso. Para no ahogarse en semejante abstracción sonora, el disco recupera espacios de música más "convencional", si se quiere, a la altura de "Bang´er n´chips" (una flotación noctámbula magistral) y la interespacial "Alles ist schoen".

Island pareció bastante decepcionada con este primer trabajo de los The Orb para el sello y Alex Paterson los acusó de "no entenderlo". Al año siguiente el grupo grabaría el expansivo "Orbus Terrarum" y en 1997 otro gran álbum, "Orblivion". Hasta allí, los años dorados de los capitanes más inspirados de la electrónica de los 90.

The Orb 1994
Alex Paterson, Kris Weston. 

miércoles, 15 de septiembre de 2010

Discos: The understanding (Röyksopp, 2005)

Si el disco debut de los noruegos Röyksopp (Melody AM) nos sedujo, el segundo, The understanding, nos dejó directamente con la boca abierta. 

Y es que al lado de su osadía y expansividad, las prístinas melodías del debut parecen apenas los palotes de un arte en formación. El tímido bosquejo de lo que nadie, en realidad,  parecía esperar del dúo conformado por Torbjørn Brundtland  y Svein Berge.

Por todo ello, The understanding implicó un salto cualitativo para un grupo que pasó a orbitar en otra galaxia de su electrónica arty, sofisticada y ambientalista, heredera tanto de Eno y Kraftwerk como de Erik Satie, Francis Lai y Giorgio Moroder.

Ya en "Only this moment" aparecen los elementos que definían Melody AM, aunque la paleta sonora empieza a ampliarse como un caleidoscopio de múltiples cabezas. Cuánta belleza en melodías, en  climas europeos y en la voz de la noruega Kate Havnevik. 

DJ´s, remixers, artistas del nuevo milenio, los Röyksopp saben como mantener un flow y "The understanding" baja la excitación entrando en terrenos más sombríos con "49 percent" y "Sombre detune" antes de  alcanzar su mejor momento entre los tracks 5-7. 

Y es que tanto "Follow my ruin" (arriba, en las nubes más celestes) "Beautiful day without you" (acá, un poquito más cerca) y sobre todo la belleza inasible de "What Else Is There?" (con Karin Dreijer Andersson de The Knife en voz) redondean -sin exagerar- uno de los momentos de música más hemosos e impactantes de toda la década. De esos que nos hicieron volver a creer que un Arte Verdadero todavía es posible dentro de algo tan bastardeado como el rock.

¿Y para qué sirve la música de Röyksopp? ¡Para viajar! Para disfrutar de pequeños y grandes detalles. Para ser felices metidos en el sonido y la materia de la música. Y para elevarnos a un lugar que el rock -nuevamente- hace rato no alcanzaba.

Queda tiempo para la cita a los Tangerine Dream en el comienzo de  "Alpha male" y el suave descenso de "Dead to the world"

Bonus
* La edición digipack de "The understainding" incluye un segundo cd con 5 temas extra.
* Algunos samples escondidos en el disco: Camel, The Drifters...

Discografía
* Melody AM, 2001
* The understanding, 2005
* Röyksopp´s nights out EP, 2006
* Junior, 2009
* Senior, 2010

martes, 6 de julio de 2010

Discos: Selected ambient works 1985-1992 (Aphex Twin, 1992)

I
En los 90, un joven e iconoclasta ex DJ llamado Richard James nos hacía sospechar que se trataba del nuevo Brian Eno. O al menos así lo publicitaba la "prensa especializada" (¿se acuerdan cuando había "prensa especializada"?).

En otras palabras, James se presentaba como el actualizador del Ambient inaugurado por el británico más de quince años atrás, ahora lanzado hacia adelante con una osadía y una frescura totalmente nuevas para el género.

Tal vez en otro lugar demos la discusión sobre los aportes de Richard James a la música electrónica en general. Pero hoy nos contentamos con rescatar de la discoteca este Selected ambient works 1985- 1992. Como su nombre lo indica, una recopilación de sus primeros trabajos en terrenos del techno ambient, en este caso bajo el seudónimo Aphex Twin. 

II
Grabaciones caseras, en muchos casos de verdadero low fi, Selected ambient works presenta el lado más amable de Aphex Twin, cuya corrosividad y perversión del género conviene rastrear en otros álbumes más ásperos como "Richard D. James album" (1996) o "Come to daddy"(1997).

Pero aquí ya asoma el talento de un artista en pleno descubrimiento de las texturas de la música, creando momentos profundos e inquietantes. A la distancia, estos paisajes todavía tienen cosas para decir desde su inteligente precariedad, su simpleza sustancial. Y muestran a un artista manipulando las herramientas de siempre de una forma nueva. Es decir, erosionando el sistema de producción de música desde adentro.

Sólo resta ordenar algunos de los momentos favoritos: los 9 minutos de suspensión de "Tha"; el espacio que crea con poquísimos elementos "Ageispolis", la belleza futurista de "Heliosphan", lo inquietante- abismal de "Schottkey 7th Path". 

Bonus
Para completar el panorama del primer período de Aphex Twin, Ultravivido sugiere escuchar otros dos recopilatorios: "Classics" (R&S, 1994) y la secuela de esta serie, Selected ambient works vol. 2 (Warp, 1994), con el costado netamente ambient del asunto.

martes, 15 de junio de 2010

Reviews: WHB, We Have Band (2010)

El trío electrónico We Have Band pasó la mayor parte de 2009 girando. La consagración llegó en la edición anual de Glastonbury, donde fueron elegidos como Mejor Talento Emergente.

Así las cosas, 2010 encuentra a los británicos intentando revalidar los laureles con su disco debut, llamado escuetamente "WHB"

Producido por Gareth Jones (These New Puritans, Grizzly Bear, Depeche Mode, Interpol) WHB es un correcto disco de electrorock,  con algunos aciertos, cuidado y por momentos excesivamente cauteloso (como un partido de primera ronda de Sudáfrica 2010).

Recién en el track 3, con la newordersesca "Divisive" la cosa empieza a calentarse ("Piano" y "Buffet", los dos temas iniciales, despistan sobre lo que vamos a encontrar después). "Love, what you doing?" mantiene la cosa y "Oh" presenta una curiosa mezcla de synth pop y electroclash. 

Hacia la mitad (con "How to make friends" y "Honeytrap") nos damos cuenta que los We Have Band son como esos equipos que tocan bien y prolijo pero no llegan al área. Como que les falta un poquito más de transpiración. "Centerfolds and empty screens" profundiza en la veta más oscura del grupo, esa que lo acerca, tal vez, a unos Bloc Party (pero sin la corrosión y originalidad de aquellos).

En los últimos minutos el disco intenta con un poco más de electroclash ("You came out") pero no logra recuperarse de cierta repetición de materiales. Esa que nos produce una leve fatiga, propia de un álbum sin demasiado vuelo.

Cosecha 2010: Delorean/ Javelin

Subiza, Delorean (Beggars Banquet, 2010) 

Definitivamente, vivimos la época de la mímesis y de las microfusiones de estilos y de citas.

Todo esto se puede comprobar en Subiza, el nuevo disco de los barceloneses Delorean: un collage de músicas que ya oímos (hace muy poquito, inclusive) mezcladas, fusionadas y dando como resultado otro estilo más para definir esta época de mutaciones permanentes.

Subiza presenta muchas citas laterales. El oído atento encontrará elementos de los últimos Animal Collective, o retazos de dubstep vía Burial en el tratamiento de las voces. Pero el background general del álbum tiene que ver con momentos del desarrollo histórico de la música bailable: algo de house de los 90´s, techno mediterráneo (Italian House) y música dance de las Baleares.

Sonido luminoso y una música franca, construida para agradar. Eso es lo primero que transmiten los tracks iniciales de Subiza, "Stay close" y "Real love". Luego el disco empieza a empalagar un poco. Paralelamente, el amontonamiento de citas termina por generarnos algunas dudas ¿Estaremos ante (otro) producto calculado y fabricado en base a descargas y YouTube?

No más, Javelin (Luaka Bop, 2010) 

Mucho más sorpresivo (y difícil de encasillar) es el primer disco del dúo Javelin, "No más".

Luego de varios singles y mixes, los brooklynianos Tom van Buskirk y George Langford ficharon para Luaka Bop, por el que editaron este año su primer larga duración: un desfile de pequeñas piezas electrónicas vía hip hop (y a veces funk jams) a las que se acercan con una sorprendente inocencia. Una candidez que por momentos nos recuerda a los primeros Stereo Total. 

Muchos de los temas son reversiones de viejos singles del dúo, a los que se suma música nueva. Pero en su conjunto, el encanto de No más pasa por su frescura: en cada track parecería que asistimos al descubrimiento de la música, a la par de la inocente excitación del grupo.  

"Vibrationz" es altamente adictivo y "On it on it" deriva del funk robótico de Daft Punk pasado por un barniz chillwave. "Intervals theme" es pura luminosidad flotante y "Off my mind" parece sacado de unos Royksopp más desestructurados y sorprendentes.

lunes, 7 de junio de 2010

Discos: Satan´s circus (Death in Vegas, 2004)

Luego de tres discos de considerable reputación a fines de los 90´s, el duó inglés Death in Vegas llegó a su cuarto lp, el climático y krautrockiano "Satan´s Circus". 

Un disco algo decepcionante para los fans más ortodoxos del grupo, acostumbrados a registros más explosivos, condimentados con las voces de varios artistas invitados (léase Liam Gallagher, Paul Weller o Bobby Gillespie). La fórmula que cimentó el éxito de discos a esta altura clásicos como "The Contino sessions" (99) o "Scorpio rising" (02).

A diferencia de aquellos, el encanto de "Satan´s circus" reside precisamente en el desvío, en la excepción a la norma. A lo largo de sus 63 minutos, lo que tenemos aquí es un verdadero trip ambiental, de corazón Krautrock y ribetes electrónicos. Un álbum para zambullirse y dejarse llevar.

Así y todo, tenemos algunos mojones para destacar. Como el notable comienzo "kraut" de "Ein für die Damen" (que nos trae a la memoria los momentos más espaciales de los alemanes NEU!) o esa traducción ambient del Kraftwerk modelo ´77 que es "Zugaga". Al ser un disco "de viaje", el recorrido pasa por otros momentos más oscuros, como "Black lead", para recuperarse casi al punto inicial con "Sons of Rother"

Disco de claroscuros y alternancias entre instrumentación orgánica y máquinas, también, "Satan´s circus" se pasea con naturalidad entre ambos lenguajes. Un ejemplo: "Reigen", que se adentra en terrenos netamente techno-ambient.

En el último tramo se destaca "Anita Berber", otro  inspirado ejercicio de flotación crepuscular. A esta altura entendemos que "Satan´s circus" funciona, ante todo, como un homenaje a los maestros tempranos de la música electrónica. Aquellos que los precedieron en esto de jugar con sonidos y crear ambientes y climas extendidos.

Como CD bonus, "Satan´s circus" está acompañado de un fabuloso disco en vivo grabado por el dúo en la Brixton Academy.

martes, 4 de mayo de 2010

Reviews: Higher than the Eiffel (Audio Bullys, 2010)

Por un lado, es una lástima que los Audio Bullys hayan ido cediendo poco a poco a los tics de la electrónica más mainstream, más remanida. 

Por el otro, es una pena que hayan abandonado los caminos que habían abierto en su magnífico debut (Ego war, 03) donde todo parecía nuevo, aún por descubrirse, a medida que cada track avanzaba. Un soplo de aire fresco, en aquel momento, en simultáneo con la llegada de otros grandes renovadores como The Streets y Royksopp. 

La cosa es que ya en Generation (05) estos chicos ingleses habían comenzado a patinar, resignando originalidad (aquella apropiación/ manipulación casi hooligan de los códigos de género, mezcando hip hop con buenos beats) y acercándose a un registro más "profesional", ansiosos por entrar en las pistas a nivel oficial (en un gesto medio oportunista remixaron a Nancy Sinatra vía Kill Bill). Pero aparte del cambio de rumbo (que de por sí solo podría resultar saludable) lo que había comenzado a flaquear era el aspecto compositivo. Ese segundo disco empezaba a mostrar mucho relleno, mucha falta de sustancia.

En una primera oída, Higher than the Eiffel, su nuevo disco, parece seguir en la veta fallida de Generation. Al comienzo ("Drums" y "Only man") no pasa nada nuevo y en "Daisy chains" vuelven sobre esas baladas embolantes que cortan cualquier levantada. "Fell alright" es una cruza entre los Bullys y los Chemical Brothers de "Push the button" (acá levantan bastante bien) y "Twist me up" presenta novedades rítmicas, llevando la música hacia terrenos casi indie pop, aunque con escaso brillo.

En la mitad del disco, "Dynamite" trae un poco de feeling funk y "Drained out" levanta algo la puntería, formando un tándem de mid tempos con "London Dreamer". A la altura de "Shotgun"/ "Draggin me down" la cosa se pone aburrida en serio y en el último tramo tanto "Smiling faces" como "Kiss the sky" suenan desinspiradas, repetitivas y sin ideas.

Como casi todo el disco.

Audio Bullys, Higher than the Eiffel (Cooking Vinyl, 2010).  

miércoles, 7 de abril de 2010

Reviews: Black noise, Pantha du Prince (2010)

Cuarto disco para Pantha du Prince, alias del artista alemán Hendrik Weber y primero para el sello Rough Trade.

En sus mejores momentos, Black noise (una alusión a una frecuencia de sonido imperceptible para los humanos, sólo registrada por ciertos animales instantes antes de un fenómeno natural) se presenta como un interesante y elegante techno minimal de ribetes ambient. Hablamos de los primeros tracks del álbum: "Lay in a shimmer" y "Abglanz". Allí Weber combina loopeos con sonidos orgánicos tomados de los alpes y sometidos a deconstrucción, para acercarse, de alguna manera, a los paisajes habituales de A Sunny day in Glasgow.

"The splendour" (primer single) indica un muy buen momento del álbum, que logra reinventarse con "A nomad´s retreat", "Satellite snyper" y "Behind the stars", ya en pleno terreno minimal. En este tramo- que lamentablemente se extiende más allá con "Bohemian forest"- Black noise suena irremediablemente a cosas que ya escuchamos a lo largo de los 00´s, resignando originalidad.

martes, 2 de marzo de 2010

Reviews: One life stand (Hot Chip, 2010)

Disco a disco, los ingleses Hot Chip se van aproximando a un cierre cada vez más pop para su música. Deshechando aristas y heterodoxias, cortando la maleza, quitando del medio los ribetes más "experimentales", si se quiere.

One life stand (Astralwalkers, 2010) es otro peldaño en este camino. El disco arranca con destino de hit ("Thieves in the night" tiene sus momentos) pero enseguida se pone melanco en las cuerdas de "Hand me down your love".

El pulso vuelve a levantar con "I feel better" pero paradójicamente, este nuevo Hot Chip (más ortodoxo, más cuadrado), amaga con aburrir. Aquella maleza le otorgaba cierto riesgo a sus discos: esa cosa de no saber para dónde iban a disparar. Otro hit llega con "One life stand"- el tema- y para sorpresa de todos ¡miramos el contador de la compactera para ver cuánto falta! (a varios temas les falta recorte, edición). Sin embargo, a los 2 minutos el track muestra otra faceta y logra levantar.

Hacia la mitad, el disco pega otro bajón con "Brothers" (tarda una eternidad en armarse) y se cae del todo con la primera de las baladas, "Slush". ¿Alguien entiende las baladas de Hot Chip? En "Made in the dark" (08) ayudaban a balancear la locura del resto del tracklist, pero acá sólo hunden todavía más el flow del álbum.

La segunda mitad arranca prolija y climática con "Alley cats", un momento celestial que parece redimir todos los cuestionamientos anteriores. Por su parte, "We have love" es otro destino de hit que muestra la sagacidad de los HCH para arreglos originales y ensambles varios. Buen momento del álbum. Para el final, "Keep quiet" vuelve a bajar el tempo y el cierre- con "Take it in", excitante, breve, luminosa y llena de música- nos deja abierta la pregunta sobre el futuro de los Hot Chip.

Por un lado, se nota cierta repetición de fórmulas y figuras; por el otro, se percibe una intención de hacer reposar las formas, cerrarlas mejor recortando el barroquismo de arreglos de los álbumes anteriores. ¿Estará saliendo a flote lo que siempre fueron, una banda más bien fría, intelectual, difícil de empatizar? Siempre queda la posibilidad de que se trate de un momento de transición.

Si tenemos tantos miramientos con ellos, creo, es porque pertenecen a ese puñado de bandas (junto con Justice, Simian Mobile Disco, Royksopp y alguna otra) que amagaron con darle aire a la agotada escena dance y alrededores.

viernes, 26 de febrero de 2010

Reviews: Causers of this (Toro y Moi, 2010)

Pop sintetizado, lento y ondulante. Un chill out que sin embargo no cae del todo. Voces moduladas, funk mutante, efectos de audio ("¿estarán cagados los agudos del amplificador?"). Cristalinidad.

Todo esto y más se puede decir del disco debut de Toro y Moi, el alias detrás del norteamericano Chazwick Bundick: una especie de nerd de anteojos con pinta de extra en película blaxplotation. O un hermano electrónico de Sean Lennon.

Chaz nació en 1986, y en 2009 se graduó como bachiller en diseño gráfico en la Universidad de South Carolina. Después de un fallido proyecto de banda indie, llegó a su propio disco a través de Park Records.

Su álbum debut, Causers of this (editado en febrero de este año) es un mantra electrónico para volar, dormitar o simplemente, bajar de cualquier estado excitatorio. La prensa habla de chillwave para referirse a este (¿género?) que traza una autopista directa hacia la desintoxicación. Apenas 33 minutos que pasan rápido y lustran los oídos.

Si usted quiere ser moderno y saber nombres de subgéneros exóticos, repita: chillwave, glo- fi, new-out, Toro y Moi.

jueves, 25 de febrero de 2010

Reviews: Acolyte (Delphic, 2010)

Delphic es un trío (eventualmente cuarteto) oriundo de Manchester.

¿Un género? Podríamos etiquetarlos ampliamente como synth pop post- dance. Esa clase de electrónica que se cuela tanto en tu living como en una hipotética pista de baile en busca de oxígeno, luego de la saturación que la escena dance experimentó en los 00´s.

El disco debut de estos chicos se llama Acolyte: diez canciones en poco más de 50 minutos, grabadas en Berlin. Una producción cuidada que por momentos entusiasma y por otros corre el peligro de adormilarse. El disco cortó (hasta acá) tres singles que tiene bastante entusiasmada a la prensa inglesa. O sea, es probable que ya empiece a circular el primer hype del año. 

Tenemos entre manos algo  para archivar entre los Wild Beasts, Seeland y The Teenagers. Y para recordar la originalidad que en su momento despuntó en los Postal Service, antes que todos ellos.

sábado, 5 de septiembre de 2009

In ORBit

Este disco de The Orb es otro MUST a la hora de mi propio chill out de los sábados a la tarde. O "el día después" de haber pasado música. Cuando los oídos agradecen una música capaz de hacernos iniciar el suave descenso (o ascenso, en este caso) a un estado de placer y relax.

Me refiero a Orblivion (Polygram, 1997), un disco que escuché muchísimo con los años y que para mí tiene la envidiable cualidad de hacerte perder adentro. Uno no sabe nunca por dónde va ni cuánto falta, ni en qué tema está.

Un álbum algo perdido en la discografía de The Orb, ninguneado, tal vez, entre obras maestras como U.F. Orb (1992) o Pomme fritz (1994).