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jueves, 17 de marzo de 2011

Discos: In it for the money (Supergrass, 1997)

A los Supergrass les bastó tener en la calle su energético y adolescente  álbum debut ("I should coco", 1995) para enseguida largarse a experimentar con nuevos sonidos. 

En este sentido, "In it for the money" levantó notablemente la apuesta del grupo de los hermanos Coombes con un set que la NME definió como "más divertido que ver un osito adentro de un lavarropas". 

Bromas aparte, los chicos de Oxford parecieron empezar a tomarse en serio eso de hacer discos, y la bellísima "Late in the day" da la nota justa entre melancolía y energía bajo un cielo gris (que por otra parte, tan bien captura la portada del álbum). Con este tema bastaría para confirmar en ellos esa intención experimental sin solemnidad que siempre los caracterizó; esas ganas imparables de ir para adelante sin por eso dejar de buscar la aventura del sonido. 

O dicho de otro modo, todo eso que los convirtió rápidamente en unos "Rara avis" dentro del Brit Pop.

Pero hay más, claro. El comienzo del disco acumula energía con "Richard III" y "Tonight" y sus arreglos de bronces. Y allí están los Supergrass, pareciendo tocar rock and roll clásico, pero no.  

"G-song" los encuentra surfeando sobre un groove bien funk y "Sun hits the sky" es una lección de como mantener el voltaje y divertir por casi 5 minutos sin perder filo.

La acústica "It´s not me" le da otra calidez al set, que encuentra  más perlitas en el groove saltarín de "Cheapskate" (y sus geniales dinámicas) y el clima meditabundo de "Hollow little reign" Los trucos, parece, aquí nunca se acaban.

¿El "Revolver" de los Supergrass? Bien por ellos, distintos a todos. 

Supergrass 1997
Gas Coombes, Danny Goffey, Rob Coombes.

Discografía cercana
I should Coco (1995)- In it for the money (1997)- Supergrass (1999).

jueves, 9 de septiembre de 2010

Discos: Road to Rouen (Supergrass, 2005)

Camino a Rouen

Cada tanto los buenos grupos de rock van en busca de su disco experimental, su  propio "Pet sounds" (tomo la idea de Adrián Dárgelos, de Babasónicos, que definió así al quinto disco de los Supergrass). La cosa es cómo llega cada grupo a ese momento de desviación, de búsqueda.

En el caso de los eternos niños de Oxford, el "camino a Rouen" no fue nada sencillo. El clima interno en 2004, al parecer, no era el mejor: a los escandaletes del baterista Danny Goffey en los tabloides británicos se sumó la muerte de la madre de los hemanos Coombes. Con esa mochila a cuestas, los Supergrass rumbearon hacia la ciudad del norte de Francia que daría nombre a su nuevo disco. Allí, en un viejo granero reacondicionado como estudio y lejos del ruido de la ciudad, encontraron el feeling que necesitaban para crear esa otra música que tenían en mente.

Canciones en clave triste

Y parece que la muerte de mamá Coombes caló hondo en el clima de las sesiones. Nadie estaba de ánimo para componer música en la veta tradicional, energética y arriba. Con ese background, el cuarteto se encauzó naturalmente hacia otros terrenos, super concientes de lo que querían lograr: profundizar su costado oscuro, ir más allá de los singles radiables que siempre los caracterizaron. Lejos de ser un disco "de madurez", de "asentamiento de fuerzas", "Road to Rouen" se define por la introspección y la experimentación fructífera.

El comienzo del álbum -con "Tales of endurance parts 4, 5 & 6"- entra en armonía con el ambiente pastoral y cita directamente a los Zeppelin acústicos de "Gallows pole" o "Friends". El tema pasa por tramos casi de sountrack de aventuras y a los dos minutos cobra ritmo con su base de bajos y pianos funk. La tercera parte nos trae ya la corrosión rítmica típica de los Supergrass aunque contenida, escuchando en cada compás las implicancias de la música. Un gran comienzo. 

El disco entra en su tramo más calmo, coincidiendo con la inclusión de climas orquestales. Según cuentan las anécdotas de las sesiones, "St. Petersburg" (el primer single) salió "de una toma", sin overdubs. En su clima reposado, Gaz canta una canción llena de ambigüedades y deseos de un cambio de rumbo: "firelight, the light of love, burns/ Turns to ashes in your hand" y "head out to a better life/ I can get a job, settle down/ I'm full of love, of a full of feeling/ I can't stand the here and now"

El clima reposado se extiende a la Beatlesca "Sad girl" y toca su fondo en "Roxy", con su cacofonía orquestal del final. "Coffee in the pot" -con sus aires de polka ebria- sirve de bisagra y llega en el momento justo para que el disco no se hunda del todo. A partir de ahí, pasamos a otros terrenos con los riffs de "Road to Rouen" y el groove 100% Supergrass de "Kick in the teeth". Sin estos temas, sin esta levantada, el disco se hubiera hundido en cierta solemnidad pesada.

Quedan unos minutos para retomar la veta silvestre, folk, con "Low C" (otro de los singles que cortó el lp) y su clave meditabunda, tristona: "the things we used to have/ are fading all too fast/ like a castle in the sand". Luego del vaivén inicial la canción se suelta durante unos compases, antes de terminar con el crepuscular "Fin". 

Bonus
 * Rouen: ciudad del noroeste de Francia, capital de la región de Alta Normandía. También es conocida como La ciudad de los Cien Campanarios y por ser la cuna del escritor Gustave Flaubert. El título del álbum de los Supergrass también juega con el "Road to ruin" de Ramones.

lunes, 15 de marzo de 2010

Soundtrack de hoy: Supergrass is 10 (2004)

Una mañana casi otoñal como la de hoy recibe con beneplácito la energía de los Supergrass.

Y como hay buenos temas de ellos en todos sus discos, qué mejor que dejarse llevar por el buen recorrido que arma Supergrass is 10, su recopilación de singles de 2004. 

El disco (uno de esos escasos ejemplos de Greatest hits bien armados, de principio a fin) nos da la excusa para hablar brevemente de estos chicos oriundos de Oxford. 

Personalmente, creo que los Supergrass son una banda verdaderamente original: si bien respiran tradición británica, nadie puede acusarlos de copiar fórmulas, ni sonido ajenos. Ecos de T. Rex, sí; de los Kinks, también. Hasta de Buzzcocks, claro. Pero el resultado final es absolutamente único. 

Hasta resulta simpático verlos tan ajenos a la movida de su época (ese combo heterodoxo llamado Brit Pop). Siempre parecieron hacer su propio camino.

Momentos favoritos de Supergrass is 10
 
* Moving, con su fantástica base de bajo, partes cambiantes y su leve trasfondo psicodélico (como en toda la música del grupo);
* Mary y ese groove casi funkero, tan bien llevado por la base de bajo y batería. ¡Bien ahí!
* Sun hits de the sky, o la cátedra de como mantener la energía sin caer nunca. Párrafo aparte para el solo de órgano en el medio del tema. ¡Genial!
* Grace y sus simpáticos coritos ("...save your money for the children") en plan Kinks. 
* Richard III, y su pared de sonido. Monolito de guitarras.