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sábado, 20 de julio de 2013

Discos: Aural sculpture (The Stranglers, 1984)

¿Cómo evolucionar del punk original y seguir siendo una banda interesante, filosa, que fuera al frente con el mismo impulso original y sin resignar experimentación?

Los Stranglers tenían su propuesta. Y la llevaron a cabo durante varios años de carrera fértil y buenos discos. Entraron a los ochenta envueltos en una estética y un sonido más que interesante.

"Aural sculpture" fue su octavo disco de estudio. Más volcado a los sintetizadores, las acústicas y los arreglos de bronces, el disco sin embargo no pierde el filo característico de la banda de Surrey.

La primera mitad es climática, plagada de teclados y líneas de bajo ultra-atmosféricas. "Ice queen" linkea con el costado más ambiental de los Psychedelic Furs o los Love and Rockets. La base es realmente irresistible. Le sigue "Skin deep", uno de los singles del álbum, que ya muestra un approach más pop, con unos coros buenísimos y un gancho inmediato. Manteniendo el mismo clima noctámbulo y reptante, "Let me down easy" extiende el coqueteo pop en un tema con buen groove y arreglos inteligentes.

En cada época los Stranglers la rompieron desde el sonido (aunque con altibajos en la composición, hay que decirlo). Y este lp no es la excepción de lo primero: todo suena en su lugar, compacto y súper convincente. De hecho, en el sobre interno se puede leer una especie de "manifiesto" o "filosofía" que habla de la arquitectura sonora como una verdadera apuesta artística, en un mundo cada vez más vacuo e intrascendente.

"No mercy" levanta un poco el tempo y contagia con sus idas y vueltas. Para cerrar este muy buen primer lado, "North winds blowing" es más ochenta que nunca y repasa, en su letra, la historia más oscura de una Europa arrasada por dos guerras. Suenan unos arreglos de vientos exquisitos, como flotando por encima de toda la música.

El lado 2 arranca decididamente más arriba, con dos temas más intensos como "Uptown" y "Punch and Judy". Originales, el grupo sorprende con arreglos y sonidos inventivos, nunca predecibles. Como por ejemplo ese prototipo de sampleo con la mujer hablando en castellano que usan en "Spain". ¿Quién hacía algo así en 1984?

El tramo final del lp no sorprende tanto, pero tiene otro buen momento en "Souls", de vuelta a lo climático y muy musical. Dos años después, en 1986, el grupo editaría "Dreamtime", con el hit transatlántico por el que los conocerían -hasta el día de hoy- en todo el mundo.

The Stranglers 1984
Hugh Cornwell, J.J. Burnel, Jet Black, Dave Greenfield.

Discografía cercana
Feline (1983) Aural sculpture (1984) Dreamtime (1986).

miércoles, 16 de febrero de 2011

Discos: The days of wine and roses (The Dream Syndicate, 1982)

Formados en Los Angeles en 1981 como parte del movimiento Paisley Underground, los Dream Syndicate llegaron a su primer larga duración un año después con "The days of wine and roses".

Un buen álbum de post punk (por momentos climático, por otros  levemente desatado) que los encontró explorando sus influencias: algo de Velvet  por aquí, otro poco de Stooges y Television por allá, más el inevitable diálogo con otros contemporáneos posteriores al estallido punk. 

Algunas reviews críticas -sin embargo- encuentran en "The day of..." un disco seminal en cuanto a recuperación de guitarras se refiere, en un momento en que el rock buceaba  mayormente en el uso de teclados vía synth pop y aledaños. En Dream Syndicate algunos críticos revisionistas ven una avanzada inclusive anterior a la de Sonic Youth, R.E.M. y Hüsker Dü, entre otros.

Yendo al álbum, lo que en un comienzo parece ser un pop arpegiado y de matices grises ("Tell Me When It's Over", acercándose a la tibieza de unos Feelies) pronto gana en intensidad con "Definitely clean" y "That's What You Always Say", de claro approach post punk (es inevitable imaginar lo bien que deberían funcionar estos temas en directo).

En un comienzo indicados como unos revitalizadores del sonido VU (sus primeras actuaciones incluían largas zapadas plagadas de feedback) los Dream Syndicate buscaban la melodía y el cierre de sus temas, a cargo del compositor del cuarteto, Steve Wynn. Sin embargo, es su energía siempre al borde de desatarse (con pifies de ejecución incluidos) lo que le da gancho a la fórmula. Una intensidad potencialmente peligrosa que podemos escuchar, por ejemplo, en "Then She Remembers": un balance casi perfecto entre Velvet y Stooges.

La segunda mitad encuentra a los DS explorando territorios más climáticos ("Too Little, Too Late" y "When You Smile") antes del sólido final de "The days of wine and roses", larga y derivativa y que dicho sea de paso, toma su nombre del poema "Vitae Summa Brevis" del escritor británico Ernest Dowson y de la serie televisiva (y luego película) del mismo nombre.

Bonus
El disco siguiente ("Medicine show") supuso un cambio de rumbo para Dream Syndicate. Luego llegaron los cambios de alineación y la separación, en 1989. Wynn continuó su carrera como solista.

The Dream Syndicate 1982
Steve Wynn (Vocals, Guitar) Karl Precoda (Guitar) Kendra Smith (bass) Dennis Duck (drums).

martes, 18 de mayo de 2010

Discos: Love zombies (Monochrome Set, 1980)

Los Monochrome Set se formaron en Hornsey, suburbios de Londres, en 1978 como un desprendimiento de The B- Sides, entre cuyas filas se encontraba Adam Ant. Luego de grabar varios singles para Rough Trade, en 1979 registraron su primer larga duración, "Strange boutique", editado recién en 1980. El mismo año apareció su segundo álbum, "Love zombies".

Lo primero que llama la atención de los Monochrome es su desparpajo y la forma descontracturada de orquestar su delirio. Algo que nos transporta más de 30 años hacia adelante para linkearlos con los actualísimos Vampire Weekend, por ejemplo. O con momentos de Johnatan Richman. Una salida original al punk del 78 en adelante, rebuscando en raíces muy distintas de aquellas a las que echaron mano las bandas emblemáticas de aquel segundo big bang. El grupo, sin embargo, pasó desapercibido para la historia "oficial" del rock.

"Love zombies" es un disco bastante asombroso. A cada paso parece tomar una dirección distinta. El tema de que da nombre al disco es una alucinada marcha inaugural, mientras que "Adeste fideles" es un pop cambiante, con algo de Kinks pero de resultado inclasificable. El instrumental "405 lines" tiene aires de zapada de un free jazz españolizado y "B-I-D Spells BID" es un vals irregular que bromea sobre el nombre del cantante de la banda de origen indio, Bid (cuyo nombre verdadero es Ganesh Seshadri).

"R.S.V.P.", por su parte, sorprende con sus aires jazzy/ rockabilly y su letra en francés, mientras que "Karma Suture" es otro pop encantador con los mismos aires pero suspendidos en el aire, redondeando el mejor momento del álbum. A esta altura caemos en la cuenta de todas las libertades que se ha tomado la banda para abordar estilos y matices y mantenernos siempre atentos como oyentes.

Para el final otro instrumental, "In love, Cancer?" deja la puerta abierta para que entre aire y volvamos al comienzo, a sorprendernos otra vez con esta banda inclasificable.

Bonus  
Las letras escritas por Bid reflejaban situaciones cotidianas, aunque con un toque de humor oscuro e inteligente que captó el interés de un joven Morrissey. De hecho, los MS eran una de las bandas favoritas tanto de Mozz como de Johnny Marr antes de formar The Smiths. 

Otros fans confesos del grupo son Graham Coxon, Norman Cook y Alex Kapranos.

viernes, 30 de abril de 2010

Soundtrack de hoy: Live in Tokyo (Public Image Ltd, 1983)

Uno 
Hoy la mañana arrancó energética con los Public Image Ltd. Esa gran banda de la que alguna vez hablaremos largo y tendido.

Originalmente editado como doble lp de 45 rpm, Live in Tokyo testimonia la particular química entre las huestes de John Lydon y el público japonés. Algo extraño, teniendo en cuenta el sonido hermético, casi autista que caracterizó a los Public Image, al menos en su primer período hasta 1986.

Dos
Tras el alejamiento del guitarrista Keith Levene y el bajista Pete Jones, Lydon decidió reformar P.I.L. Con nueva formación (sólo subsistió Martin Atkins en batería) la banda se fue de gira a Japón en el verano de 1983, donde les ofrecieron grabar dos conciertos en Tokyo con equipos digitales proveídos por Mitsubishi. De hecho, es probable que Live in Tokyo haya sido el primer álbum grabado en vivo de esa forma.

Musicalmente, el rendimiento de la banda es desparejo y la atmósfera que se respira es comprimida, con esos bajos de inspiración dub bien al frente, conformando un bloque robusto con la batería de Atkins. Así y todo hay buenas versiones, como Annalisa -que abre el set- o la clautrofóbica Religion (ambas de "First issue", 1978). En This is not a love song (el "hit" que los PIL pegaron por aquel 1983) se nota a un Lydon algo desenfocado arengando al público, y en Death Disco la banda le da vuelo a la combustión "funk abstracta" propia de Metal Box (79).

Tres
Suena gracioso escuchar a Lydon haciendo cantar al público nipón en Under the house, último tema del disco. El mismo Lydon que, fiel a su cinismo, pidió a sus fans que no compraran el disco ya que la banda lo había grabado pura y exclusivamente para cobrar el dinero que la empresa grabadora les había ofrecido por registrar los shows. Ja.

miércoles, 14 de abril de 2010

Discos: 154 (Wire, 1978)

Los movimientos y tambaleos estéticos de Wire- al menos en su primer cuarto de carrera- siguen siendo interesantes. Vistos en retrospectiva, esos cambios nos hablan de una banda inquieta, algo incómoda con los cánones del punk y buscando refundar a cada paso sus propias reglas. Aunque manteniendo el espíritu corrosivo que había despuntado con Pink flag (1977).

Luego un gran segundo disco (el climático y por momentos pop "Chairs missing", 1978) llegó el turno de este enigmático y multifacético "154", bautizado así por la cantidad de shows que los Wire habían tocado hasta esa fecha. 

Ya desde el comienzo, los tres primeros tracks no tienen nada que ver entre sí. Al crescendo dark de "I Should Have Known Better" le sigue la adrenalina de "Two people in a room", para llegar a esa pequeña gema pop que es "The 15th". Tres canciones, tres rumbos posibles para el álbum y para toda la música de Wire, en algún punto.

Pero si hay algo que amalgama todas las canciones -sin embargo- es ese ambiente frío, gélido. En este sentido Wire pareció siempre una banda tocando en la más pura abstracción de ambiente e ideas. Como decíamos, alterando a cada paso sus propias y enigmáticas reglas. 

Entre "Single K. O" y "Touching display" (lo más cerca de Joy Division que los londinenses llegaron a sonar) asistimos al pasaje del punk al post punk en apenas pocos minutos. Lejos de las descargas adrenalíticas del 77-78, aquí lo que importa es como una banda de raíz punk se nutre de todas sus influencias "laterales" para escapar del encasillamiento y la repetición. Wire lo logra en esos 6 minutos, 55 segundos de lava eléctrica y claustrofobia. 

Pero hay más. "On returning" deja la puerta abierta para el synth pop de los 80´s (aunque acá sigue dominando el clima de encierro); "Blessed state" es repetitiva, minimal y engañosamente simple y "Map Ref. 41 °N 93° W" vuelve a clarificar el audio con melodías y un sonido liviano. Más teclados que adoptarán los synthpopers por venir. 

Con "154", Wire cerró una primera etapa sorprendente (no volverían a grabar hasta 1987) por el caudal de ideas que dejaron esbozadas y la libertad que tomaron para plasmarlas.

Wire- 1979
B. C. Gilbert (guitars, vocals) Robert Gotobed (drums) Graham Lewis (vocals, bass) Colin Newman (vocals, guitar).

martes, 13 de abril de 2010

Soundtrack de hoy: Crumbling the antiseptic beauty (1981)/ The splendour of fear (1984)

Con la "primera lluvia de otoño" (Melero copyright) suenan en los auriculares los dos primeros discos de Felt, editados en un solo cd por el sello Cherry Red. 

Si bien en Crumbling the antiseptic beauty -el lp debut del grupo de Lawrence Hayward- apreciamos que la fórmula musical todavía no estaba aceitada, ya aparecen algunas gemas como "Fortune"

En "The splendour of fear", en cambio, esas guitarras características comienzan a levitar y llenar todo el audio con sus arpegios prístinos, celestiales. Para muestra, darle eterno repeat a "The world is as soft as lace" o a la base hipnótica de "Mexican bandits". 

Una música de elementos básicos y repetitivos. Base tribal, guitarras punteadas, arpegios. Un escenario dominado por la simplicidad y la sensibilidad al sonido. En Felt se escucha el germen, el modo de orquestar y de entender la música de tantas bandas post punk y de pop "oscuro" posteriores.



Un dato: la foto de tapa de "The splendour..." usó una imagen de la película de Andy Warhol y Paul Morrissey "Chelsea girls".