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lunes, 12 de noviembre de 2012

Discos: The Velvet Underground (The Velvet Underground, 1969)

El alejamiento de John Cale fue decisivo para el sonido de la VU. Sin su provocación vanguardista (en tensión permanente –egos mediante- con los deseos musicales de Lou Reed) a éste último le quedó el terreno libre para explorar un formato de canción más cálido e intimista. 
 
Con ese background de fondo, los Velvet se metieron en los TTG Studios de Los Angeles de noviembre a diciembre de 1968 para grabar (y producir ellos mismos) lo que en palabras del propio Reed fue “la antítesis de “White light White heat”.  El disco suena a purificación, a limpieza espiritual. Y a renacimiento. 
 
Podada de raíz la marea de electricidad y estática saturada del lp anterior, la Velvet se concentró en hacerle un colchón de ternura a las inspiradas canciones de Reed por entonces. El sonido es un tema aquí. Un marco impresionista, compuesto con elementos mínimos, orientados a hacernos sentir prácticamente en el estudio con la banda. 
 
Tal vez haya sido otro de los tantos gestos de provocación de Lou el hecho de que el primer tema del disco (“Candy says”) haya sido cantado por Doug Yule, el remplazante de Cale. La canción (inspirada en el transexual de la Factory Candy Darling) marca un poco el tono reposado de todo el disco: una melodía entrañable, ritmo pachorriento, con todo el tiempo del mundo de su lado. 
 
“What goes on” maneja un minimalismo y una noción que luego tomaría para sí el Krautrock: menos es más, y en la repetición hay cambio. De aquí abrevaron, entre otros, los primeros Stereolab. Atención al órgano de iglesia como colchón de los acordes (los Feelies hicieron una anfetamínica versión de este tema para cerrar su disco “Only life”). 
 
“Some kinda love” es un poco el costado country de los Velvet y “Pale blue eyes” es el lado tierno de Reed en sus máximos niveles de inspiración, suspendido en ese sonido inmaculado. El tiempo parece detenerse durante esos poco más de 5 minutos y medio casi religiosos. Hablando de clima espiritual, “Jesus” es la plegaria del converso que ansía reencauzarse. 
 
La segunda mitad irrumpe con “Beginning to see the light”, trepando en intensidad y con un Lou Reed que suena verdaderamente liberado. “I´m set free”, la canción siguiente, es el exorcismo personal de Lou para el disco: “estoy libre, estoy libre para para encontrar una nueva ilusión. Estuve ciego, pero ahora puedo ver”. 
 
Según contaron Doug Yule y la misma Maureen Tucker, las sesiones del disco fueron relajadas y todos contribuyeron al armado de los temas. Esos aires liberados se notan en todos los surcos, especialmente en la liviana “That´s the store of my life” y ese divertimento de títulos finales que es “After hours”. En el medio, aparece ese experimento a varias voces, en plan policial-esquizofrénico, que es “The murder mistery”. 
 
No es ninguna novedad lo que vamos a decir, pero la influencia de este disco en las generaciones indie de los 90 (la primera, que revisitó a los Velvet de forma concienzuda y sistemática) es incalculable. En “Velvet Underground” anida el germen de prácticamente todos los grupos alternativos de perfil melancólico (Belle and Sebastian, Yo la Tengo y Luna, entre otros) que decoraron con sus lindas canciones agridulces el comienzo de aquella década.  

Velvet Underground 1969
Lou Reed, Moe Tucker, Doug Yule, Sterling Morrison.

Discografía cercana
White light/ white heat (1968) Velvet Underground (1969) Loaded (1970).

martes, 13 de septiembre de 2011

Discos: White light/ white heat (The Velvet Underground, 1968)

Ya sin la omnipresencia de Andy Warhol controlando todo, sin Nico ni los hippies y artistoides volados de New York -emigrados hacia el Verano del Amor de San Francisco- los Velvet se encontraron prácticamente solos en la Gran Manzana. Con pista libre para plasmar en un disco la agitada combustión interna que los estaba devorando.

Aquellas tensiones (la consabida "guerra de egos" entre Reed y Cale) sumadas a las vidas caóticas que llevaban sus miembros y la ya de por sí desordenada creatividad del grupo confluyeron en esos pocos días de fines de 1967 (algunos aseguran que fueron apenas dos) que duró la grabación de su segundo lp de estudio, "White light/ white heat".

¿Caos sistemático? ¿Decisión estética? Difícil apoyar estas tesis: tanto Cale como Reed reconocieron su desagrado con los resultados "técnicos" del álbum, que estuvo producido por Tom Wilson. ¿Sobrecarga eléctrica desmadrada? Puede ser. Pero sea cual fuere la hipótesis para explicar la radicalidad de "White light...", seguramente se queda corta. El disco pasaría a la historia como uno de esos "puntos de no retorno"; una cima de la electrificación urbana total. Un despropósito con aires de vanguardia y el punto de referencia para todo lo que de allí en más se precie de "Noise".

Y si en "Velvet Underground & Nico" la belleza todavía podía asomar su cabeza entre lo oscuro y perverso, aquí apenas encuentra lugar, simplemente porque el grupo buscó a conciencia esa "no-belleza" (en palabras del propio John Cale). Aquí el único asomo de esa canción agridulce (el costado Velvet que inspiró a TODO el Indie Pop melancólico de los 90) será la breve "Here she comes now": apenas dos minutos de calma en medio del torbellino.

El tema que daba nombre al álbum -una oda al consumo de anfetaminas- es un rock bastante clásico, aunque pasado por arriba por una montaña de feedback y distorsión. Algo vulgar transformado en otra cosa (para comparar, basta reescuchar la ortodoxa versión que grabó Bowie en "Bowie at the Beeb").

"The gift" es el relato de un novio celoso y paranoico narrado por Cale (en un canal) aguijoneado por picos de ruido blanco sobre los tambores caverrnosos de Maureen Tucker, en el otro. "Lady Godiva´s operation" retoma el costado mántrico y repetitivo circa "Venus in furs" para releer con sarcasmo la vieja leyenda medieval. Y "I hear her call my name" (100% de Reed) es otro rock perversamente sacado de todo contexto cultural imaginable en 1968. Y después también. El germen del sonido Stooge, entre otros.

A esta altura -con apenas media hora de audición- sentimos que tenemos los pelos de los brazos cubiertos de estática. Y que la ciudad alrededor nuestro se convierte en un campo minado de vúmetros en rojo. Porque más allá del anecdotario sobre las disputas musicales entre Lou Reed y John Cale, lo cierto es que que en aquella sala de grabación de los Scepter Studios de New York la guerra parecía librarse directamente sobre los amplificadores y sus controles de volumen. A ver quién sonaba más fuerte.

Sólo por citar un episodio, al parecer ninguno de los cuatro Velvet se ponía de acuerdo sobre qué toma dejar de cada tema, hasta que Reed propuso que todos grabaran a la vez "Sister ray". El resultado está a la vista: 17 minutos de lucha trepidante, destructiva, al borde de lo razonablemente audible.

"White light/ "white heat": el disco seminal de todo lo que se precie de Ruido. Así, con mayúsculas.

Velvet Underground 1968
Sterling Morrison, Lou Reed, Maureen Tucker, John Cale.

miércoles, 20 de abril de 2011

Discos: Coney Island Baby (Lou Reed, 1975)

Género: otra resurrección de Lou en los 70

Después del chasco que significó artística y comercialmente "Metal machine music", en 1975 Lou Reed estaba otra vez a la deriva. "Sin dinero y sin guitarras" -como el propio Lou cuenta en las liner notes- la RCA lo puso en un hotel, y que el futuro decida.

Hasta que Ken Glancy, el presidente de la compañía, lo encaró y le hizo prometer que no volvería a grabar una segunda parte de "Metal machine...".  Reed, por supuesto, le aseguró que así sería y Glancy le rentó estudio y músicos para que grabase simplemente un "disco de rock".

Ese álbum fue "Coney Island Baby", uno de los más sólidos del ex Velvet en aquellos desparejos 70´s. Acompañado de Bruce Jaw en bajo, Bob Kullick en guitarras, Michael Suchorsky en batería y el agregado de algunos amigos en coros, "Coney..." significó una especie de "regreso" de Lou a la canción urbana, a la poesía simple de las calles. Y por qué no, a una introspección que no volvería a aflorar, tal vez, hasta "The blue mask".

En lo musical, nada de extravagancias ni experimentos Avant Garde. El mid tempo remolón "Charley´s girl", con sus cencerros al frente, está entre lo más encantador y simple que alguna vez grabó Reed y el  slide de "Crazy feeling" (junto a esos campaniles y coros) logran un efecto íntimo, embriagador. La canción habla de esos "flash" que te unen a un desconocido en medio de una noche de locura y juerga.

La meditabunda "A gift" dice "soy un regalo para las mujeres de este mundo/ la responsabilidad descansa dura sobre mis hombros/ como los buenos vinos/ soy mejor a medida que crezco". Cantadas por Reed, estas líneas, lejos de sonar pedantes o machistas, indican fragilidad, un atisbo de confianza, apenas.

Las mujeres (en este caso sin ángel, sin suerte) también son las protagonistas en "Nobody´s business", "She´s my best friend" (grabada con los Velvet en 1969) y la agitada "Oooohhh baby", uno de esos rocks vulgares que sólo le perdonamos a Lou.

Para el final, la larga "Coney Island Baby" cierra el álbum con una amarga reflexión sobre el coraje y el precio que un outsider como el narrador tiene que pagar en una sociedad que te juzga todo el tiempo (aquí la metáfora que usa Reed hace mención al deseo de jugar, cuando sos chico, "para el entrenador del equipo de fútbol" y que todos tus compañeros se rían de vos). Sólo algunas líneas parecen ofrecer algún consuelo: "but remember that the city is a funny place/ Something like a circus or a sewer/ And just remember different people have peculiar tastes..".

Bonus
Como dato para melómanos, la reedición en cd de RCA (2006) agrega jugosos bonus tracks con tomas inéditas de algunos de los temas de "Coney Island..."  y versiones grabadas en 1975 de "Nowhere at all", "Downtown dirt" y "Leave me alone" (que aparecería más tarde en "Street hassle"). En 4 de estos tracks el bajo estuvo a cargo de Doug Yule, ex Velvet.

Lou Reed- discografía cercana
Metal machine music (1975)- Coney Island Baby (1976)- Rock and roll heart (1976).

jueves, 3 de junio de 2010

Discos: Rock and roll heart (Lou Reed, 1976)

Uno 
Hace poco reseñamos en Ultravivido ese disco oscuro y maldito de Lou Reed que fue "Street Hassle". 

Allí señalábamos que dentro de los desparejos 70´s de Lou podemos encontrar dos álbumes homogéneos y de un sonido más bien ortodoxo. Por un lado, "Coney Island Baby" (el disco "regreso" luego del tropezón de "Metal machine music") y por otro éste "Rock and roll heart". Buenos discos ambos, de un rock and roll básico, lejos de los riesgos vanguardistas asumidos en otros álbumes por el ex Velvet. 

Dos
Rock and roll heart fue el primer disco grabado para la nueva subsidiaria de RCA Records, Arista. Contiene doce canciones, entre piezas nuevas y algunos viejos rescates de la época VU, como "A sheltered life", de 1967, o "Follow the leader", que aparece en la caja The Quine Tapes. 

Esa ortodoxia en sonido y en fórmula músical que mencionábamos permite- al igual que en el caso de "Coney island..." que la escucha sea placentera y de corrido. "I believe in love" es un ryhtm and blues inverosímilmente alegre, teniendo en cuenta el nihilismo habitual de la pluma de Lou, y "Banging on my drum" es el claro ejemplo de lo que Reed siempre entendió por "rock clásico". 

Recién en "You wear it so well" el clima amenaza con oscurecerse. Se trata de un slow tempo arrastrado, de clima ominoso y coros a cargo de la leyenda Garland Jeffreys, aunque con una letra críptica, de destinatario inicierto. "Ladies pay" extiende este clima meditabundo, coloreado con un piano victoriano que serpentea por todo el tema.

"Rock and roll heart" (el tema) vuelve a levantar la puntería a caballito de una autoconfesión que sólo Lou Reed puede hacer pasar por encantadora (y que en otros sería apenas vulgar): "I don’t like opera and I don’t like ballet/ And new wave french movies, they just drive me away/ I guess I’m just dumb, ’cause I know that I ain’t smart/ But deep down inside, I got a rock ’n’ roll heart". "Chooser and the Chosen One" y "Senselessly cruel" son otros ejemplos de rythm and blues de salón, con coros, saxos y buenos arreglos. Como si Lou hubiera encontrado una fórmula para hacer una música simple y sacar adelante esta etapa de su carrera sin sorpresas ni riesgos.

El tono confesional a media voz de "Vicious circle" ("estás atrapado en un círculo vicioso/ rodeado por tus así llamados amigos") le aporta sutilidad al álbum. El única tema que supera los dos o tres minutos en el set es "Temporary thing"- el cierre- con un clima potencialmente amenazante en lo musical y desafiante en sus palabras: "your mother, your father, your brother/ I guess you wouldn't agree with me/ But I don't give two shits, they're no better than me", deja en claro el narrador antes del final.

Lou Reed- discografía cercana
Coney Island Baby (1975)- Rock and roll heart (1976)- Street Hassle (1978).

miércoles, 12 de mayo de 2010

Discos: Street hassle (Lou Reed, 1978)

Los años 70´s fueron fructíferos aunque desparejos para Lou Reed.

Luego de un comienzo tibio de su carrera solista ("Lou Reed", 1970) y de disfrutar sus quince minutos con "Transformer" (72) Lou cerró aquel primer lustro con el controvertido "Metal machine music" (75). Un producto invendible y un fracaso comercial y artístico que lo puso al borde de la quiebra.

Pero en el mismo 1975 Reed tuvo otra chance y logró salir a flote con "Coney Island Baby", un correcto disco de rock básico, sin gestos vanguardistas, que aún así se ubica entre lo mejor de su carrera. Otro buen álbum, "Rock and roll heart" (76) continuó en la senda de sonidos más ortodoxos, si se quiere.

Tras dos años de parate, no obstante, el ex Velvet volvió a sacudirse la modorra y en 1978 entró a los estudios Record Plant de New York para grabar "Street Hassle". Un disco que -mirado en perspectiva- bien puede ser el último de sus álbumes "malditos", verdaderamente "sucios".
  
"Street..." alterna entre los temas grabados en New York y canciones registradas en vivo en Munich. El comienzo es con "Gimmie some good times", un bizarro collage de viejos temas del propio Lou como "Sweet Jane" y voces que se doblan y superponen, creando un registro extrañamente irritante y desenfocado.

"Dirt", el segundo track, deja en claro que aquí nada será amigable. Tras una breve intro de un bajo y una guitarra ebrios, la voz de Reed gana el primer plano para construir un tema denso y arrastrado. El mejor Lou estaba de vuelta, con una letra que describe con saña y mala leche la mugre de gente que uno se cruza en una gran ciudad (desde siempre, el terreno de observación exclusivo de la pluma de Reed). Parafrasea y ridiculiza a los Clash cuando canta: "I fought the law/ and the law won".

La pieza central del álbum, no obstante, es la que le da nombre al disco. Una "oda" (como la homenajearon los fantásticos Spacemen 3) de casi 11 minutos dividida en tres partes. Con el telón de fondo de unas cuerdas de cámara, "Waltzing Mathilda" describe la aventura de una mujer en busca de un taxi boy, mientras que "Street Hassle" cuenta en tres minutos y medio y de forma descarnada como la mujer muere de sobredosis, todo contado a través de los ojos del taxi boy y un amigo. El final de la opereta es con "Slip away", que incluye un breve monólogo a cargo de un joven Bruce Springsteen.

Experimentación y libertad total para un Artista de rock.
  
El lado 2 comienza con la jazzeada "I wanna be black": un blues de cabaret con consumiciones de barbitúricos y una letra, aún hoy, incorrectístima: "I wanna be black, have natural rhythm/ Shoot twenty foot of jism too/ and fuck up the jews".  

"Real Good Time Together", por su parte, sigue con la experimentación y flota sobre guitarras y la voz de Lou, nuevamente doblada, a la que se suman unos extrañísimos coros femeninos. 
"Shooting Star" es Reed 100%: arrastrada, desprolija. Y de "Leave me alone" (aquí conocida por la poderosa versión de Sumo) podría decirse lo mismo: un tanque avanzando a pura cizaña para catalogar toda esa gente de mierda que uno quisiera sacarse de encima ("Don't you know some people, they just don't know when to stop/  And they're always the first to say, the state you come from").

El cierre es con "Wait", un tema algo más luminoso, después de los minutos que pasamos "en el sótano" de la conciencia de un Lou Reed venenoso y maldito, tal vez por última vez.

Lou Reed- discografía cercana
Rock and roll heart (1976)- Street Hassle (1978)- The bells (1979)