miércoles, 29 de octubre de 2008

Reviews: "Off with their heads" (Kaiser Chiefs, 2008)

¡Volvió la alegría!

Apenas 18 meses después de su segundo disco, el enojado y un tanto "seriote" (aunque correcto) "Yours truly, angy mob", los Kaiser Chiefs recuperan el oxígeno y recargan las baterías para entregar este energético "Off with their heads". Un disco que pretende retomar allí donde dejó el fiestero debut, "Employment".

Para recuperar el pulso arriba, los Kaiser volvieron a abrevar en una de sus influencias más saludables (a mi gusto): ese tonito irreverente y mordaz, marca XTC, más algo -muy en el fondo pero siempre presente- de los geniales Madness. Ya con eso basta para superar el acartonamiento del que pecaba "Yours truly.." y recuperar el sentido del humor perdido. Se nota, sobre todo, que volvieron a divertirse tocando y armando temas.

En ese sentido, esos breves 18 meses no son un detalle menor. Los de Leeds reaccionaron rápido ante la señal de alarma que indicaba "aparente pérdida de frescura". Lograron salir a flote más que a tiempo.

El disco
Después de un comienzo algo fallido (no se entiende bien que quisieron hacer con ese "Spanish metal") el disco empieza a engranar. Una gran seguidilla de temas, la del 2 al 5. "Never miss a beat" es hit instantáneo. "Like it too much" es 100% XTC, y "You want history" es bailable y tonta y ochentosa. Synth pop travestido y acomodado a su esquema de guitarreo, que sobre el final muestra los dientes. "Good days bad days" (track 6) es divertido y baja un poco los decibeles, aunque mantiene la vibración. "Tomato in the rain", continúa en esa veta de mid tempos paseanderos. ¡Inglaterra bajo el sol!

Quizás la segunda mitad del álbum decaiga un poco, con un par de temas flojos (Half the truth, Addicted to drugs). Pero nunca se cae del todo. Una sola balada, apenas, para cerrar el álbum. Esa pequeña gema harrisoniana ("Remember you´re a girl") es una de las pocas "novedades" (junto con el coqueteo dance que ya mencioné, de "You want history") dentro del esquema del grupo. Los KCH no se caracterizan por ser la gran novedad (con clásicos, beben de la gran tradicíon brit) pero saben armar temas, que no es poco.

Producido por Mark Ronson y mezclado por Andy Wallace.
Coros de Lily Allen y New Young Pony Club.
Rap by Sway ("Half the truth").

Reviews: "Dig out your soul" (Oasis, 2008)

I
Oasis se agotó rápido. En el tercer disco ya no daban para más. Pero a pesar de todo, los seguimos escuchando, porque en el fondo siempre nos cayeron bien. A mí a esta altura ya me gustan por insistentes. Por insistir en su tosquedad, en su forma rústica de entender el rock. Me enternecen.

Liam es un gran cantante, hay que decirlo. El es el único que sigue salvando la bandera rockera del grupo. Aparte, siempre guitarrearon bien, algo que no todos saben hacer. Y siempre hay chances de encontrarles un gran tema, o dos, por disco. Y por último, no hay otros como ellos. Aunque busquemos, no los hay. Grupos grandes que sepan hacer temas en la vieja escuela. Con autoridad REAL, sin impostura, o sin "tanta" impostura, que mas da. A ellos les podemos contar más de 15 temas buenos ¿habrá algún grupo- de los 90 para acá- que los puedan igualar?

II
Hay algunas cosas que Oasis siempre hizo bien:
a- los ataques a las estrofas (esos arranques plenos de cultura rock en la gran voz de Liam)
b- los puentes, estribillos y caídas melódicas. Recién en la tercera escucha aparecen esas melodías "de segundo nivel", sepultadas a primera escucha, que te matan.

Hay algunas cosas que Oasis siempre hizo mal:
a- Los finales de las canciones. Esa cosa de estirar, de irse desinflando, que le hace perder efectividad a muchos temas. En este nuevo disco, hasta cierto punto, lograron controlarlo.
b- Salvo en algunos discos, no saben balancear muy bien la intensidad del "recorrido". Saturan, muchas veces, el audio, para terminar cansando en la escucha.
c- En el fondo, son un grupo aburrido de escuchar. Después de grandes comienzos, enseguida se "amesetan", y a mitad de los temas siempre los querés sacar.

III
"Dig out your soul" son once temas en cuarenta y cinco minutos. Suena metálico y cavernoso. Y con un tinte psicodélico sobrevolando todo. Es un disco de detalles, de hilado fino. Hay mantras. Hay cuerdas y ambientes. Hay dosificación del guitarrreo, como en "Standing on the shoulder..." (00). De ahí que el disco esté, en verdad, lejos de ese "retorno a las fuentes" que algunas críticas anuncian. Nada de eso. Es un disco craneado, de "producción".

Se me ocurre que el disco tiene un vicio parecido al de los últimos discos- por ejemplo- de Mc. Cartney ("Chaos and creation", etc.). Están producidos de manera de querer sonar como una vuelta "al origen", a lo natural. Pero esa vuelta es falsa. Es maquillaje.

Es cierto que "Dig out..." tiene -claramente- muchas más y mejores intenciones que todos los discos que el grupo grabó desde "Be here now" (hace 11 años!!) para acá. Hay ideas, hay ganas de cambiar y sacudirse la modorra. Pero no alcanza, sobre todo porque (y esto es lo paradójico en un grupo "cancionero" como Oasis) lo que faltan son los temas. Después de cierta sopresa inicial...sobrevuela la idea de que algo falta.

IV tracklist
"Bag it up" (8/10) se monta sobre un ritmo potente, y su ancho de espadas es la resolución media del estribillo. Todos los trucos de Oasis están aquí. Innecesaria coda final, al tema le sobra un minuto y medio, mínimo, pero es de lo mejor del disco, igual.

"The turning" (5/50) no agrega nada nuevo. Su innovación es solo aparente, con ese ritmo y su piano lejano. La típica construcción "Oasis" para llegar al estribillo. ESta bien, de todos modos.

"Waiting for the rapture" (8/10) entrega un ritmo de cabalgata eléctrica cantada por Noel. Hallazgo melódico 100% lennoniano. Buena electrificación. Sospechamos que el grupo está experimentando y sacudiéndose el polvo y el estancamiento. Lo mejor de la trilogía inicial.

"The shock of the lighting" (6/10) es el hit, y el tema que clarifica el aspecto cancionero.
La cosa venía densa y psicodélica, y con "The shock..." ponen las cosas en su lugar, para tranquilidad de los busca-hit (estos temas ya les deben salir de taquito).

"I´m outta time" (7/10). Es la balada clásica. Acá empieza otro tramo del disco, donde decaen bastante bastante. No está mal, igual. Me gusta el comienzo, lejano y psicodélico. También, de los temas que les salen de taquito. Mucha cita Beatle ("A day in the life", por ejemplo).

"(Get off your) high horse lady" (6/10).
Acá empezaría un hipotético "lado 2". Aires folk que recuerdan un poco el modo de cargar del "Fade in-out" de "Be here now", aunque el tema amaga, pero se queda ahí. Hay cositas de audio interesantes: percusiones, ambiente. Uno de los tantos ejercicios de "energía contenida", como a lo largo de todo el disco.

"Falling down" (6/10) está inspirado rítimicamente en el "Tomorrow never knows" Beatle. Canta Noel.

"To be where there´s life" (7/10) arranca con cítaras en reversa, algo que ya habían probado en "Who feels love" (00). Un mid tempo relativamente interesante, con mucha energia contenida, que se abstiene de estallar. Muy buen tema.

"Ain´t got nothing" (5/10) retoma la electricidad y hace levantar el disco un poco al punto del comienzo. Ritmos que se doblan. Uno se pregunta por qué mierda no canta todos los temas Liam. El otro es insoportable.

"The nature of reality" (6/10) es un mid tempo a la T. Rex, pero con Liam al micrófono, que vuelve a plantar la bandera rocker. No está mal, tiene buenas guitarras y hasta palmas.

"Soldier on" (7/10). Para cerrar, un mid/slow tempo algo colgado. Cámara en la voz, psicodelia de panderetas y ecos. Me hace acordar al cierre-cuelgue de "Standing on the shoulder...", con "Roll it over".

viernes, 10 de octubre de 2008

Darditos contra el periodismo de rock

Copio a Petti, en la editorial de La Mano de agosto (la de Pappo en la tapa). Intercalo mis comments...

..."Porque en una enorme mayoría, el periodismo de rock no es otra cosa que un puñado de pequeños seres insignificantes, chupamedias y temerosos de Dios. Temen a sus jefes, temen a una compañía discográfica, temen encontrarse con el dueño de la pandereta de un disco de Nito Mestre, o aún peor, temen a la crítica de sus compañeros, del "qué diran"...

..."Los periodistas de rock discuten y discuten sobre cualquier tema. El 70% no tiene debate serio. Solo enciman datos sobre los datos de los demás".
Efecto paradójico. Si hay una época de encimamiento de datos, claramente es esta. Lo positivo: se acabaron los periodistas "especializados", que traían "info" de lugares inhallables. El saber se "democratizó" (uf que palabra fea). La inteligencia está -obivamente- en qué haces con toda esa data. Y ahí sí, está lleno de pelotudos que repiten, repiten, repiten, sin relacionar nada. Otro efecto colateral y odioso: los que se piensan que porque tienen "data" están al día. Conozco blogs que "recomiendan" discos, se jactan de tener "novedades" que nadie conoce. Más allá de la tierna inocencia, lo que se ve es una total miopía a la hora de entender en qué momento están los medios. Esos conceptos de "novedad", "exclusiva", etc, quedaron totalmente atrás.

"...del gusto del periodismo de rock que todavía se alegra cuando la discográfica le envía un doble de Billy Joel, el cual puede ser canjeado por otro de música más compleja, hermética que se perderá entre los libros o no será escuchado dos veces".

"Pappo te iba a conectar con el troglodita que uno lleva adentro, ese troglo con el que todavía muchos periodistas no pueden lidiar a la hora de criticar un disco de Divididos. ¿Por qué? Porque en realidad no les gusta, pero no saben como decirlo".
Lástima que lo diga Petinatto, director de una revista llena de dinosaurios que ya no piensan, repiten el discursito de La Cueva y de Tanguito hace 40 años (honrosa excepción de Schanton y algo de Fernando García). Una revista dedicada básicamente a mirar atrás. Pero bueno, la idea está. Me gustó lo de "no saben como decirlo". Sutil, Petti.

"...a los que desde su cajita de vidrio de gaseosas berretas miran a los demás intentando averiguar que es lo que les gusta a un millon de personas cuando ni siquiera pueden ya con la paciencia de escuchar un disco entero".

El periodismo de rock es como el periodismo deportivo, o como cualuqier periodismo de círculos reducidos. Viven de privilegios, defienden un status quo, creen que llegaron ahi por un "saber" (el mas odioso de sus pecados!) y luchan con uñas y dientes para defender su lugar de privilegio. Fuk you all. Ya nadie los escucha. Por suerte.

Cierra Petti:

"Oh periodistas de rock, que suerte que no ganamos esta batalla del saber y el conocimiento. Qué deprimente hubiese sido ¿no lo creen?

lunes, 29 de septiembre de 2008

Top Five: 5 escritores favoritos

Cambio de escritores favoritos a cada rato. Pero desde hace un tiempo este Top Five se mantiene, a pesar de algunas leves modificaciones.

1.- John Irving. Leer a Irving es como comerse una hamburguesa completa, con papas fritas y todo. Así de suculentas son sus novelas, que nunca bajan de las 500 páginas y tienen- literalmente- de todo adentro. Favorita: A prayer for Owen Meany (1989).

2.- Carson Mc. Cullers. Una escritora de una sensibilidad mínima y atenta. Con muy poco, Carson entrega un mundo vasto, profundo, donde lo "raro" es un tic de pertenencia. Favorita: Frankie y la boda (1946).

3.- Thomas Pynchon. La metástasis narrativa. La literatura en constante expansión, en un autor de novelas "que se las arreglan para abarcar todo el universo, desde el Big Bang hasta la entropía" (Rodrigo Fresan dixit). De alguna manera, Pynchon es un escritor rockero. El más rockero, y uno de los pocos que puede linkear con esa otra cultura (la literatura- a veces pienso- casi por definición está en otro lado que el rock, porque adora la "estructura" y su camino es siempre hacia el "orden", aunque sea de vanguardia). Favorita: “V.” (1963).

4.- Corman Mc. Carthy. La frontera mexico- norteamericana como escenario de un narrador de climas magistral. Una prosa superlativa, de esas que se leen despacio, paladeando cada remate de párrafo.

5.- Marcelo Cohen. El escritor de ideas que ayuda a pensar en ese futuro "a 5 minutos de aquí". Nuestra relación con la tecnología, con el poder y la política. Imaginación y más imaginación. Favoritos: los relatos cortos de "El fin de lo mismo”, la nouvelle “Inolvidables veladas” y la novela-río “Donde yo no estaba”.

viernes, 12 de septiembre de 2008

Mercury Rev, "Snowflake midnight" (2008)

Llevo varias semanas picando este disco (la tapa es realmente impresionante). Lo pongo, lo dejo correr. Hago cosas en la casa y las canciones se suceden. Unos días después, vuelvo a hacer lo mismo.

Pero todavía no se qué pensar.

Arranca increíblemente bien, con "Snowflake in a hot world". Un tema de ritmos extraños que entran y salen. Tanto hizo, tanto empujó la canción, que un día tuve que sentarme a escucharla detenidamente. "Butterfly wing" también está bien, y "Senses on fire", con su mantra que explota, sorprende.

La banda parece haber encontrado la receta magistral para contenerse y estallar, a su modo. Lo peor que le puede pasar a los MR (y es eso lo que me temo, secretamente) es que se hayan "profesionalizado", ahí donde antes hacían magia de verdad. Ya les pasó en el flojo "The Secret Migration" (2005). En teoría, en ese disco, está todo en su lugar. Todo está bien hecho. Y ese es el problema. Una receta fría.

Donde había Arte, ahora hay artesanía.

A la altura del tema 5 de este "Snowflake..." ("October sunshine") empiezan las dudas. Es un interludio instrumental con sonidos de teclados muy remanidos. Casi "new age".

El resto del disco navega por climas celestiales, como si flotara de noche. Lástima que con recetas demasiado probadas, ya.

martes, 9 de septiembre de 2008

Notas sobre Bloc Party (Intimacy, 08)

La misma tarde escucho "In rainbows" y este disco. Siento- un poco con tristeza- que Radiohead está agotado. Me aburro y lo saco. "Intimacy"-en cambio- al menos me interesa. No se si me gusta, pero por lo pronto lo dejo correr, que no es poco. Sigo esa pista. No me pregunto demasiado. Veo que pasa.

Bloc Party: un grupo de alternancias. Un grupo nervioso. Intimacy sube y baja. Para volver a subir. No me gusta cuando suena forzados (lastima: es el 60-70% del tiempo asi). Forzados a sonar "potentes". O mejor dicho, "energéticos". A veces de verdad transmiten energía. Escucho un remoto link con Maximo Park en el uso de las dinámicas y las histerias vocales. Pero no. Bloc Party es mas sucio y noisy.

Pos- industriales, por momentos. Rotos. Descerrajados. Todo lo que vino tras Franz Ferdinand en eso de guitarrear.

Cuando uno escucha grupos nuevos (digamos, cosecha 2003 para acá) las influencias y citas están muy ahí, muy evidentes a veces. Son los chicos de la generación YouTube, etc. VIERON el rock, la historia grande, en la pantalla. SABEN. Conocen, ya.

Lo que hace a Intimacy interesante está en esos pasajes raramente bellos. Ciertos momentos de reposo...bien construidos. Raros. Pero lindos (track 6, "Signs").

Bloc Party es un poco lo que es el rock hoy, o en que lugar está. Algo hibrido, entre la electronica, el pulso, las ganas de redefinir todo aunque todavia sin saber muy bien como.

jueves, 28 de agosto de 2008

Sobre "Paranoid park" de Gus Van Sant

Primero, Paranoid Park es un lugar físico. Una pista de skate construida por unos adolescentes en Oregon, Portland. Allí se "adquiere experiencia" (drogas, delincuencia, historias densas). Segundo -y paralelamente- Paranoid Park es un estado entre onírico e imaginario, a la manera de un sitio- talismán, un centro de gravedad que atrae irremediblemente hacia sí, puro mérito del bellísimo lenguaje que encontró Gus Van Sant para mostrarlo.

Porque Paranoid Park -la película - construye toda su magia a partir de un descubrimiento estético notable: la extracción de belleza a partir de la velocidad (lenta) de las cosas. Hay una obsesión, un cuelgue, en esos momentos de cámara en mano, Super 8, que filma a los skaters volando por el aire, por ejemplo. Apenas comenzada la peli ya hay una escena de esas, que se van a repetir casi insistentemente después. La pista, los rayos de sol, las rampas. Pero sobre todo, los cuerpos y sus ondulaciones.

Y la clave adolescente. Van Sant encuentra la forma de aniquilar el lugar común en el modo de filmar chicos y chicas en esa edad. Ese lugar común que sugiere torpeza, edad del pavo, movimientos desalineados. Lo que en otro cineasta hubiera sido lugar remanido, en VS es el descubrimiento de una belleza intrínseca. Con sus propios códigos. Lo que nos muestra, en esa lentitud de irresistible seducción, son los códigos de ghetto, de tribu: pantalones XL flotando, cayendo, mostrando vientres lisos e imberbes; zapatillas, tablas, canguros. Por momentos la música ambiental se detiene y quedamos en un suspiro, mirando. La lección es: la belleza se construye, con los elementos propios del cine.

Esto es lo que más me gustó. Después, claro, hay una historia. Hay un dramatismo que se desencadena en bloques, en etapas, complejizándose, dando lugar a elucubraciones tenebrosas. Si bien la historia atrapa, al salir del cine sentí que no era lo más importante. Me había quedado colgado con la música de Elliott Smith y esas tablas volando, y los destellos de sol tapando la lente.


miércoles, 6 de agosto de 2008

Reviews: "Carried to dust", Calexico (08)

Lo primero que pienso cuando suenan los primeros acordes de "Victor Jara's Hands" es que los Calexico volvieron a un lugar conocido. Cuando observamos el arte de tapa (con esas tipografías y dibujos de comic) la idea de un retorno al hogar va tomando más fuerza aún. Pero no se trata de una vuelta atrás (que podría sonar lógica luego de ese tibio paso en falso que fue "Garden ruin", un disco algo aburrido, donde el grupo dejaba de lado su costado más ambiental y rycooderiano para meterse de lleno en el corazón de unas canciones meditabundas). Enseguida entendemos que lo que se propone aquí es un resumen, un balance de ambos aspectos del grupo, el paisajístico y el songwritting.

Pero avanzando en "Carried to dust" (ahí nomás, a la altura de "Writer's Minor Holiday", track 5) uno se pregunta si Calexico no está corriendo el riesgo de repetir su fórmula, en gran parte, la que diseña su ambiente sonoro, la que en otros experimentos notables de estudio le otorgó ese color a polvo tan especial. Lo que suena en este álbum es la falta de aventura, de riesgo, de lo novedosa que se nos presentaba la experiencia a medida que se iba descubriendo (como por ejemplo en el magistral "Feast of wire"). En "Carried to dust" ya sabemos, más o menos, lo que va a pasar.

Reviews: "Beautiful future", Primal Scream (08)

Primal Scream es de esas bandas a las que siempre les vamos a pedir más. Por la sencilla razón de que ya demostraron- no en una sino en varias ocasiones- que estaban un paso más allá, anticipando lo que venía. En ese sentido, los escoceses parecen formar ese team de grupos (con Sonic Youth, con Stereolab, entre otros) que sonarán siempre como sinónimo de "modernidad". ¿Será este un regreso en forma para los de Bobby Gillespie después de ese disco de transición que fue "Riot City Blues"? Los produce Paul Epworth (Bloc Party) y Bjorn Yttling, de Peter, Bjorn & John. Pasen y escuchen...

"Beautiful future" abre el disco de manera energética, bien arriba. Un tema para manejar autos veloces y mirar la ciudad pasar. Suenan unas campanas que le dan un timbre especial al tema.

En "Can´t go back" los escuchamos cercanos al sonido de The Klaxons, con una melodía repetitiva y adictiva montada en plena adrenalina rítmica. Forma un tándem con el primer tema y le dan un comienzo bien arriba al disco.

"Uptown" los trae de nuevo a sus frecuentes coqueteos con el soul. Es un mid tempo agradable que baja un poco los decibeles del álbum pero le otorga un sabor más funk.

En "Suicide bomb" Bobby Gillespie canta como si se acordara de sus viejos amigos de Jesus and Mary Chain. El estribillo (montado sobre machacantes baterías) recuerda los trips-noise-tribales de los hermanos Reid. A esta altura el disco quizás se haya caído un poco con respecto al comienzo.

Para la segunda mitad, "Zombie man" quiere volver a poner las cosas en algún lugar entre "Come together" y aquellas piezas entre soul y funkeras de "Give out but don´t give up" (un disco aún polémico). Nunca entendí estos gustos entre gospel y soul del grupo, a decir verdad.

"Beautiful summer" (otra vez la palabrita "beautiful") es un mid tempo suave y calmo, con manejo de climas y la voz de Bobby en estado de reposo. A esta altura, el disco ya recorrió varios estilos y tempos. La letra dice "love is a drug/ love is a demon".

"I Love To Hurt (You Love To Be Hurt)" los muestra en lenguaje electrónico, retomando el sonido de "Evil Heat" en un clásico ritmo arrastrado marca de fábrica que luego se suelta y levanta vuelo. Algo en la construcción de la métrica de la estrofa me hace acordar a "Go let it out" de Oasis. El disco se vuelve a poner interesante, después de ir y venir un poco a los tumbos.

Con "Over and over" (tema 9, casi ya terminando el álbum) nos damos cuenta que todo el disco está marcado por estas subidas y bajadas y nunca terminará de engranar. Esta es una balada con fondos de slide guitars y ese tufillo a cosa ya probada en "Star" o en "Damaged", de "Screamadellica".

"Necro Kex Blues" quiere levantar otra vez la puntería a base de ese rock que los PS saben tocar pero que a mí nunca me convenció demasiado. Sonido orgánico que los lleva de nuevo al punto de partida. Para levantar el volumen (un poco) otra vez.

BF sigue un poquito más con "Urban guerrilla" (un rock intrascendente en la veta de "Rocks") y "13 Time Of The Assassins", donde reflotan los instrumentales de carretera. Y así. El disco no está mal, pero deja sabor a poco, y sobre todo a cosa ya testeada. Una especie de paseíto liviano por la galería de estilos que alguna vez el grupo innovó.

miércoles, 11 de junio de 2008

Discos: For Emma, forever ago (Bon Iver, 2008)

Buen invierno para todos


"Bon Iver" es una especie de malformación de un augurante "buen invierno" ("Bon Hiver") y el alias de Justin Vernon, músico norteamericano de 27 años oriundo de Wisconsin. 
 
Y un "buen invierno" es, de alguna manera, lo que podría resultar de la compañía de este disco mínimo, pequeño, que es "For Emma, forever ago".

La historia cuenta que Justin venía mal: de amores y de negocios. Por un lado se había disuelto su anterior banda, De Yarmond Edison. Por el otro, un nombre propio (femenino y con "E" de "Emma") provocó el sacudón de dolor vital para que entre una cosa y otra Vernon necesitara, imperiosamente, colgar todo y alejarse. ¿Adónde? A una solitaria cabaña en los bosques de North Wisconsin, a unos 150 kilómetros de Eau Claire, el sitio donde había nacido.

Mirando la nieve caer

Justin se llevó una guitarra y un viejo equipo de grabación, y con eso -y mirando la nieve caer- fue dando a luz las nueve canciones que formarían su primer álbum en solitario. Nueve canciones que apenas rozan los 35 minutos y conforman un disco intimista, de hogar de leños y ventanas empañadas. 

Lo que se escucha es esa guitarra rasgueada -en la tradición de Nick Drake- pero también un sutil y funcional background de percusiones, pianos, sintetizadores levemente fuera de foco y coros en los que el falsetto de Vernon (algo así como una mezcla de TV on the Radio y Anthony & the Johnsonns) parece doblarse en un juego de espejos infinito.

En cuanto a las canciones, nunca es fácil -desde la contemporaneidad- juzgar su estatura. Vivimos una época que nos obliga a desconfiar un poco de esas producciones sagaces y engañosas, capaces de "reproducir atmósferas" más fieles que lo real, allí donde lo real a veces no está. Así que simplemente, escuchemos.

Porque la fórmula y el audio intimista de Bon Iver prometen, sobre todo para aquellos que regulan biológicamente en sintonía con los taciturnos humores de John Martyn, Tim Buckley, Elliott Smith y demás songwriters de voces tristonas y melancólicas.

miércoles, 21 de mayo de 2008

Discos: "Tinderbox" (Siouxsie and the Banshees, 1986)

Otra obra maestra de Siouxsie y sus Banshees

Al promediar los 80´s los Siouxsie and the Banshees (una de las bandas más subestimadas del Post Punk y tal vez de la historia del rock en general) entraron en un período de madurez creativa y coqueteos pop diversos. Y a mediados de la década alcanzaron una nueva obra maestra con "Tinderbox"

Un álbum sólido y a menudo subvaluado en las lecturas de la discografía de los londinenses, tal vez por ser "portador de hit" (incluía el radiable "Cities in dust") en un grupo "de culto". De hecho, hay que recordar que el álbum llegó a editarse en Argentina, con otra tapa y un horrible cartelón que anunciaba "¡Por fin, Siouxsie and the Banshees!". Sin palabras.

Musicalmente, "Tinderbox" es otro disco pesadillesco y noctámbulo de los Banshees, con dos o tres claves que lo convierten en un monumento sonoro sofisticado y ornamentado. Por un lado, los inventivos y "perfumados" arabescos del guitarrista debutante John Valentine Carruthers, montados sobre el poderoso arsenal baterístico de Budgie (uno de nuestos bateristas favoritos de todos los tiempos) que aquí suena más variado y expresionista que nunca.

El tercer elemento sobresaliente, por supuesto, es la avasallante personalidad vocal de Siouxsie, una cantante que hace rato viene reclamando sus laureles de "Reina de la Oscuridad" ante tanta nenita nueva que juega a la cantante "Emo" y "Oscura". ¡Cuánta autoridad para lograr matices, giros, expresionismos!

Por último están estos poderosos ocho temas que hacen de "Tinderbox" un álbum consistente. El comienzo es con el torbellino de "Candyman": pura sucesión de dinámicas y coros endemoniados en un up tempo agresivo pero refinado. "The sweetest chill" es una gema sofisticada, llena de detalles y arreglos en lo más alto de la producción Banshee. La densidad tortuosa de "This unrest" le da pie al gancho de "Cities in dust".

Edición argentina de "Tinderbox"
Pero la segunda mitad no decae: "Cannons" agrega colores acústicos y rasgueos a la firme percusión de Budgie: otra maravilla de art rock ornamental. Para el final, la banda tira toda la carne al asador en los polirritmos y entrincados arreglos de "Lands end": una pesadilla nocturna que pasa de los arpegios a los riffs y de los susurros a los aullidos, sin detenerse nunca.

"Tinderbox" pertenece a la época (¿la última? ¿los 80?) en la que todavía había tiempo para grabar discos "arty", fuera de tiempo y perdurables. Cranear un sonido y un ambiente que le fueran propios y concebir universos que parecían cerrados sobre sí mismos.

"Tinderbox" se grabó en los legendarios estudios Hansa by The Wall, en Berlín, en 1985.

jueves, 8 de mayo de 2008

Top Fives: discos para otoño (II)

Stereolab, Dots and loops (Elektra / Wea, 1997)
Los Stereolab, definitivamente, SON un sonido. Uno solo, que se repite en varios discos, con pequeños matices. Este es mi disco favorito, uno que se puede poner y dejar y no aburre. Tiene la calidad y calidez de los muebles de diseño. Es lounge y es cool y cuando lo escucho pienso en bufandas y calles con hojas amarillas.

The Church, Gold afternoon fix (Emd Int´l, 1990)
The Church es una de mis bandas "de 6 puntos" favoritas. Siempre necesito escucharlos, para volver a esa melancolía congenita. Este es uno de mis discos favoritos, y tiene el tema "Metropolis", una de esas canciones que cuando terminan la podes volver a poner.


The Jesus and Mary Chain, Darklands (Rhino/ WEA, 1987)
Para mi este es EL disco de los JMCH. Es atemporal, tiene hermosas canciones para cantar y maneja un clima general de obra maestra relajada, que sabe que va a perdurar. Con "Darklands" pienso en campos en otoño.



Luna, Penthouse (Elektra/ WEA, 1995)
...Y si "Darklands" es campestre, "Penthouse" es la ciudad. Y cayendo la tarde, encenciéndose. Este es un disco tremendo: nunca me aburrió y está lleno de buenos momentos. "Chinatown "es un tema inoxidable, de esos que me llevaría para siempre.

Brian Eno & Harold Budd, Ambient 2: the plateaux of mirrors (EG, 1980)
Hojas que caen, calles solitarias. Mirar todo desde una ventana. Y nada más. Tiene una melancolía que me duele en el estómago. Es de una belleza casi sobrenatural, por momentos. Y si, es para el otoño.

miércoles, 7 de mayo de 2008

Almendra: modelo de grupo pop


Almendra es, de algún modo, el prototipo de grupo pop urbano, bien de Buenos Aires. Y lo que el pop nacional (ese término tan vilipendiado por La Mega) tendría que haber sido de allí en más, pero no fue. El punto de partida para cualquier banda que quisiese elaborar una propuesta de canción sofisticada y con arraigo en lo urbano, hoy y siempre.

Experimentación y canción. Problematización (por distintas vías póeticas y sonoras) de la situación urbana.

Su primer disco (1969) funciona como mapa, no solo de las intenciones artísticas del grupo, sino de los sonidos de la gran ciudad. Hay algo de tango, de canción triste, de psicodelia vía Hendrix. Hay algo de rock y de beat y de canción de fogón. Si ese disco sigue sonando fresco no es por su sonido ni por su atemporalidad (suena claramente a "60´s") sino porque sigue presentándose como un camino abierto y sin recorrer.

Porque en Almendra está el modelo pop a seguir. Me pregunto a veces por qué el rock nacional no exploró más (y mejor) ese primer disco de 1969. Allí estaban abiertas las líneas para desarrollar posteriores estilos y vertientes.

Mucho del mejor pop nacional siempre estuvo sospechado de mirar demasiado "hacia afuera" (Soda, Virus, etc.). Almendra había intentado, claramente, otra cosa. Ver qué se podía hacer para sonar locales y originales.

Canciones pop en las vías de las sofisticación. Ese atributo que -bien entendido- funciona como aderezo y a la vez elemento distintivo de la cultura pop.

¿Dónde está la herencia de Almendra? ¿En qué grupos o solistas? ¿Los hubo? ¿Los habrá?

martes, 6 de mayo de 2008

The Beatles Anthology


Aproveché unos días en cama, con gripe, para verme al hilo los 5 DVDS con el "Anthology" Beatle. Mientras los miraba tomé algunas notas. Ahí van...

1.-
Con The Beatles nace la histeria moderna en el rock. Fueron el primer grupo con chicas gritando. En las impresionantes tomas en vivo (por ej, del show en el Shea Stadium, 1965) uno se da cuenta que el público de rock todavía no estaba formado como tal. La gente no sabía como comportarse (es decir, todavía no estaba instalado el contrato de lectura entre público y show).

2.-
Ellos se dieron cuenta relativamente rápido de que el público no iba a escucharlos. Lo dice el propio Ringo: "la gente venía a vernos". Era imposible escuchar por el griterío. En las mismas imágenes del Shea Stadium, en el momento en que los Fab salen a la cancha se ve un policia que se tapa los oídos por el bullicio infernal que provenía de las tribunas. Lennon también se dio cuenta, y según cuenta Ringo, en ese show "tiró la chancleta, se volvió loco". Aprendieron muy rápido la lección del show y por eso se recluyeron post 66.

3.-
La energía que tenían tocando en vivo era descomunal. Marcaban 4 y arrancaban. No escuchaban nada (Ringo cuenta que durante años no se dio cuenta de como sonaban los restantes Beatles) y sin embargo salían adelante. No pifiaban. En vivo, parecía ser Paul el "guardián" musical, el que siempre estaba atento a que todo saliera ok.

En la innumerable cantidad de tomas en vivo que muestran los DVDS jamás se los escucha desafinados. Todo eso lo mamaron en Hamburgo, tocando en bares para marineros y putas, durante 6, 8 horas. Allí probaron las anfetaminas.

4.-
Hay una vocación por la perfección beatle que amerita toda una teoría artística aparte. Tengo la hipótesis de que la verdadera belleza de las canciones no se aprecia casi nunca del todo en las tomas finales, en las mezclas de los discos. Algo (no se si el detallismo hiperprofesional de George Martin o que) hacía que en los discos los Beatles sonaran demasiado perfectos. En los demos y versiones caseras, en cambio, quedan al desnudo las bellezas armónicas de las canciones. Lo que siempre me pregunto es si no querían o no podían "desemprolijarse".

5.-
"Anthology" deja una impresionante lección sobre el sentido del humor británico.

6.-
Lejos, el tipo más adorable de los cuatro fue Ringo. Se bancó todas las disputas entre los egos de Macca y Lennon. Se bancó los períodos de cítaras, las películas, los delirios de Mc. Cartney...Se sintió celoso y dejado de lado y se fue. Volvió, tocó y triunfó. Creo que he visto pocos bateristas en la historia del rock con un tempo tan firme como Ringo. Tocó todo bien, con elegancia y precision, sin florituras inutiles, todo en su justa medida (el estilo Beatle por excelencia!) y nunca dijo ni "mu".

7.-
Si hubo algo de "rock" en The Beatles eso fue el alocado, feliz y vital impulso de tocar en vivo. Contra todas las dificultades de la época...esas que hoy harían que un grupo "no se animara", "no tenga las condiciones dadas", etc. Malditos maricones. Los Fab Four salían y la rompían sin escrúpulos.

8.-
Siempre supieron que eran grandes.

9.-
Me sorprendió que tanto George como Ringo dijeran que "Revolver" era como una continuación de "Rubber Soul".

10.-
Si en lugar de 5 hubieran sido 10 DVDS tampoco se hubiera podido llegar al corazon de la banda. ¿Que es lo que hacía que funcione el motor creativo de esos dos monstruos? Uno puede apenas intuir que habría una mezcla de competencia, celos, sana admiración y también una clara conciencia de poner todo al servicio de esa gran cosa que se llamaba Beatles. Pero así y todo no se logra captar lo que pasaba entre ellos. ¿Como puede ser que un mismo disco convivan "Dear prudence" y "Martha my dear"? ¿Todo entraba en el universo Beatle? La respuesta es SI, y es una hermosa lección de amor por la música. Porque mirándolo bien...las canciones Beatle son canciones en sí mismas. Están desprovistas de manifiestos, de instrucciones de uso. Y no le tienen miedo ni a los géneros ni a nada. Acá un rock, allá una balada, más allá una canción de circo...todo entraba dentro de la gran matriz Beatle.

11.-
Epoca Let it Be, epoca Abbey Road. Uno ve las discusiones en la sala entre Paul y George. Uno ve esa irritante pose de maestrito de escuela de Paul, queriendo dirigir todo, enseñandole a los camarógrafos como tomar a la banda, etc. Uno ve el humor cada vez más irascible de Lennon y el ostracismo hipersensible de George y se pregunta...¿Como hicieron para- en el medio de todo eso- grabar las maravillosas cosas que hicieron para ambos discos? ¿Es que cuando funcionaban como "Beatles" todo el dolor y las disputas quedaban de lado, de forma mágica? No puede ser que entre tipos que estan peleados y hastiados de sí mismos salga una maravilla como I´ve got a feeling.

lunes, 5 de mayo de 2008

Hoy merendamos con: Spacemen 3, The perfect prescription (1987)


Tarde de otoño. Salimos del trabajo y caminamos un rato con la ciudad encendiéndose. Volvemos a casa y nos preparamos un té. En el equipo, este hermoso disco de Spacemen 3 y de repente todo encaja en su lugar.

1
Este disco suena "análogo". Suena valvular. Dan ganas de meter la cabeza en los parlantes, para escucharlo entre cables y circuitos. Un disco electrificado que nunca llega a electrocutarse del todo.

2
Un disco de citas. A Velvet, por momentos (track 4: Ode to Street Hasle, por supuesto, citando a Lou).

3
"Perfect prescription" arranca como para disco noise ( "Take Me to the Other Side"). Tosco, en el sentido de desprolijo y como para actualización de "Psychocandy" (85) pero enseguida engaña, se va para otro lado. Me gustan los discos que engañan.

4
Y ya hay anticipos de Spiritualized, claro. Esos punteos de guitarras en el espacio ("Transparent radiation"). De repente, ambientes. Pero todo sigue sonando valvular. Las guitarras, los rasgueos.

5
Mientras van avanzando los temas se respira ese aire de "obra maestra", única.

Track 4: Transparent Radiation (Flashback)
Un cover estratosférico del tema de Red Crayola. Acá esta el anticipo del primero de Spiritualized, "Lazer guided melodies".

6
Vocación por el cuelgue. Drones electrificados. Y Velvet, la Velvet del tercero, ahí detrás, en esas guitarritas rasgadas y esas melodías como para fumar en una fiesta con la musica en el living al lado, o en alguna sala cercana.

7
También está el Primal Scream espacial. El de los instrumentales de "Screamadellica", anticipado en algunos años.

8
Puse el disco para poner algo. Y ahora no lo puedo sacar. Hay como un trance, algo hipnótico que me hace quedarme un ratito mas.

Track 6: Feel so good
Acá arranca lo que sería el lado 2 en el vinilo. El medio del disco. Vuelve la electricidad (ya estaba cayendo un poquito). Perfecto despegue.

9
Hay algo de rescate (claramente involuntario: no desde el manifiesto, sino desde lo hormonal, lo físico) de la vibración rock. Hay algo de urgente, de manifestación eléctrica primal. Cada tanto el rock necesita estos saltos hacia el origen, hacia la esencia.

Track 7: Things´ll never be the same
Al disco parecen no acabársele los trucos. Ahora es el turno de un blues tempo perezoso, lánguido y peligroso en potencia. Al disco le quedan unos 20 minutos, pero a decir verdad, uno no sabe bien hacia donde va a encaminarse el final. A partir de los 4 minutos el tema baja, se hace mas suave. Luego levanta con aires de blues de bar. Es un blues sin solos de guitarra, sin nada de lo que suele tener un blues. ¡Una total perversión de género!

10
Oscilaciones. Esto es música psicodélica "at it´s peak". Ojalá mas grupos y más discosc sonaran así.

Hacia el final, un instrumental que mezcla al Floyd de la etapa "Obscured by clouds" con unos saxos de otro planeta. Demasiada belleza y simplicidad. Vocación por volar sin documentos y sonar como en el cielo.

Ficha Spacemen 3
Origin: Rugby, Warwickshire, England
Genre(s): Alternative rockSpace rockNeo-Psychedelia
Years active: 1982–1991
Label(s): Glass Records, Arista Records, Fire Records
Members: Jason Pierce, Peter Kember, Pete Bain/Bassman, Natty Brooker, Sterling Roswell/Rosco, Will Carruthers, Jonny Mattock, Mark Refoy