jueves, 7 de mayo de 2009

Discos: Further complications (Jarvis Cocker, 2009)

En su segundo disco solista, el dandy de Jarvis se quiere sacudir la modorra de su envidiable vida parisina post- Pulp. 


En ese sentido, "Further complications" parece un disco de búsqueda de liberación sonora, vía una instrumentación orgánica: batería, bajo, guitarra. Todo sonando a banda de secundario. Y él muy suelto en la voz. Hay un concepto de “energía liberada” sobrevolando también en arreglos y en el pulido final (el efecto “así nomás”) de los temas. Esto es bastante común con productores que quieren hacer sonar "naturales" a ciertos artistas. En este caso produce Steve Albini.

Tracklist (11 temas, casi 50 minutos):
 
La dupla inicial (Further complications/ Angela) sienta las bases. Dice “esto va a ser así, si no te gusta, lo lamento”. Jarvis juega a rockear sobre un sonido natural y suelto. Le sale bastante bien, aunque por momentos parece Elvis Costello (danger!).


El tercer tema (Pilchard) es de lo más interesante del disco. Un cuelgue sin nada para decir (no tiene letra, cuac!) salvo ejercitar el músculo rockero. Está bueno que los temas no tengan letra cuando no la tienen que tener. Buena trilogía inicial.


“Leftlovers” retoma el tipo de narración “chico encuentra chica en el museo” (o cualquier otro sitio culto) que Cocker ya había probado en “Common people” y que sabe que le resulta. Se lo podría haber ahorrado, claro. En el medio juega al recitado nasal vía Dylan. El tema está bueno, pero el tempo baja demasiado y el disco pierde un poco de energía. Tal vez debería haber ido más atrás en el tracklist. El estribillo es tonto y lindo, como en tantas buenas canciones. Si no, no nos gustarían los Carpenters.


“I never said i was deep” mantiene la cosa ahí abajo. Buenos coros 50´s. Unas trompetas. Parece un mensaje de autosátira y tiro por elevación a la crítica y los fans: “mi falta de conocimiento es vasta/ mis horizontes son estrechos/ nunca dije que fuera profundo/ nunca dije que fuera listo”. ¡Vamos, Jarvis, si sabemos que sos un ratón de biblioteca!

Homewrecker! rescata al Roxy Music más alucinado. Saxos lunáticos. ¡Cómo le gustan a Cocker los golpes marcando con la batería para los arreglos! Gritos sobre el final, saturando el micrófono. Vuelve a levantar el tempo. Me despierto. Estos temas con cuelgue tendrían que durar más, no las baladas aburridas.

Tema 7: Hold still. Bueno, definitivamente, el disco tiene algunos problemas de ritmo. ¿Por qué caer tan abajo después de levantar tan bien? Vamos, Jarvis, vos sabés de esto, tenés algunos discos escuchados. El tema está bueno, otra vez hay lindos coros. ¡Y palmas! Siempre están bien las palmas en un tema.

Tema 8: Fuckinsong. Otra vez arriba. Otro riff poderoso y base pseudo funk/ rock. J. C. se despierta otra vez. Todo el disco tiene esos ups & downs problemáticos (no lo podés poner en una fiesta y dejarlo, por ejemplo). 


Caucasian blues, tema 9. Por fin dos temas arriba seguidos, como al comienzo. Un rock olvidable, de todos modos. Aparentemente, Jarvis no volverá a componer temazos. Le alcanza con ser muy bueno en temas aceptables. Acá grita casi hasta la disfonía. Se lo nota copado (?).


Bueno, últimos dos. “Slush” comienza arpegiado y climático. Tenemos 6 minutos y medio por delante, ojo. Apocalíptico, podría estar sacado de “This is hardcore”. Termina siendo bello y raro y nos deja con una media sonrisa dibujada.


Final con “You´re in my eyes (discosong)”. Arranca con sampler como en el fondo de tema disco y Jarvis susurrando arriba. Al minuto y medio salta la música al primer plano bajo la forma de tema soul. ¡Está bueno! Coros negros, groove (muy suave, tampoco se crean que va a sonar tipo Isaac Hayes). Final.
Comments finales
  • De primera oída, me gustó, y bastante. El disco tiene de todo un poco y nunca se cae del todo. Aguanta bien. Me gustaría leer mejor las letras, pero no las encuentro en la web todavía.
  • Es obvio que J. C. ya no es la figura relevante del Pulp 94-98. Pero qué se le va a hacer. La gente crece, se casa, se aburguesa. La vida es así. De todas formas, todavía se le notan ciertas ganas.

lunes, 4 de mayo de 2009

More sad hits

La música más triste de todas no es Nick Drake. Tampoco This Mortal Coil, o Tim Buckley.

Las canciones más tristes no son las de Cat Power, ni mucho menos las de Brendan Perry.

No señor.

El grupo más triste de todos fue, es y será este:


miércoles, 29 de abril de 2009

Top Fives: 5 copas llenas de jazz


The sidewinder, Lee Morgan (1963)
Canchero, con groove, imparable. EL disco de jazz para una fiesta con humo y vasos que chocan.




The black saint and the sinner lady, Charles Mingus (1963)
Una pieza incomparable, un ballet lunático para alta transnoche.






At the Blackhawk, Shelly Manne & His Men (1959)
En vivo, son cuatro volúmenes. Ampliamente recomendado.





Broken wing (serie Jazz in Paris/ Gitanes), Chet Baker (1978)
Un Baker tocando en la estratósfera. Grabaciones que originalmente sólo salieron en vinilo, en el ´78.




Miles Smiles, Miles Davis Quintet (1965)
El mejor disco del mejor quinteto de Mr. Davis.

viernes, 24 de abril de 2009

Le doy repeat, otra vez, a varias canciones de The Pains of Being Pure at Heart (2009). Las vuelvo a poner. Hay algo excitante en dos cosas:
1) la energía global, contenida y maravillosa 2) el hilado fino/ la resolución de las melodías.

Subo el volumen en Come saturday. Me excito. Me entusiasmo. ¿Al fin un grupo con buenos temas de verdad?

Pero algo en el sistema de alarma del sujeto pos- posmoderno que llevo adentro me hace dudar. La duda siempre un poco cínica. La pose descreída. ¿Tengo argumentos para descreer? ¿De donde viene la duda? Tal vez de la increíble capacidad (de estos chicos, como de muchos otros grupos cosecha actual) para amalgamar/ ensamblar/ asimilar datos de la cultura rock que nos antecedió. Está tan bien lo que suena, que da que pensar...¡Estamos siendo cínicos otra vez!

* * *
En The Pains...se escucha de todo un poco. Mucho de noise y noise pop de los tempranos 90´s (Pale Saints, Jesus & Mary Chain, etc.). En una licuadora perfecta, que borra las huellas y nos deja pensando.

"¿Serán buenos?" "¿O serán otra copia degradé y licuada de citas sin nada para decir?".

lunes, 20 de abril de 2009

Discos: Candleland (Ian McCulloch, 1989)

Dos pérdidas importantes influyeron en la música y las letras del primer álbum solista de Ian McCulloch, luego de la separación de los Echo and The Bunnymen. 

Por un lado, la muerte de su padre (a quien dedicó "Candleland") y por el otro la del baterista de los Bunnymen, Pete de Freitas. Estas pérdidas, sumadas a la separación de la gran banda de Liverpool enmarcaron el fin de una etapa.

En este contexto, el cantante inició una carrera solista que retomaría esporádicamente en los 90´s y que más adelante (ya en los 00´s) alternaría con la vuelta a las giras y los discos de su banda de toda la vida.

Musicalmente, "Candleland" dibuja un paisaje de tonos grises como los de su portada. Aunque de interiores cálidos, entrañables. La instrumentación aquí es austera y funcional, con capas de teclados, algunas guitarras y una intermitencia entre baterías orgánicas y unas pocas y oportunas máquinas. Y está, claro, la eterna "voz dorada" de McCulloch como estrella especial. Aunque lejos del registro lunático al frente de los Bunnymen; aquí su voz suena funcional a la melancolía que irradian las canciones.

Un pop otoñal, minimalista, entonces, define los temas. "The flickering wall" parece un rezago del último lp -hasta entonces- de los Bunnymen (1987) y "Proud to fall" es tristona y cantable. 

"The cape" y "Faith and healing" incorporan sutiles pulsos dance y "Candleland" (el tema) nos trae a una angelical Liz Fraser- de los Cocteau Twins- en coros. Una canción perfecta. En la segunda mitad el disco se pone todavía más melancólico con el vals "I know you well" (cuerdas incluidas) y el responso/ deseo de un recomienzo que  trae "Start again".

Fiel a su título, este "Candleland" sigue alumbrando detrás de las ventanas en noches otoñales. Diez canciones curativas que se cuelan a la perfección en tardes de introspección y melancolía.

La carrera solista de McCulloch
Candleland (1989)- Mysterio (1992)- Slideling (2003).

miércoles, 1 de abril de 2009

Otoño y discos nuevos (II)

Phoenix, Wolfgang Amadeus Phoenix

Hay movimientos expansivos, que tienden hacia la saturación del audio. Y otros que parecen recogerse sobre sí mismos, hacia un impresionismo sonoro. Los franceses de Phoenix pertenecen a esta última camada. Delicados y elegantes.

Por otra parte, la suya parece una música de laboratorio. Se hace muy difícil, por momentos, imaginar sus canciones, o directamente la performance del grupo, en vivo. Suenan precisos en la fórmula: esto es, en los elementos constitutivos, en las dosis y sus combinaciones.

Todo se presenta en un agradable equilibrio, que sin embargo tiene su Talón de Aquiles: por momentos, Phoenix se ubica en un plano de abstracción tan "frío" que sus canciones parecen no pertenecer a ningún tiempo ni espacio. Y hasta parece faltarles algo de garra. Esa sensación puede hermanarse- por momentos- con cierto aburrimiento en la escucha.

Con su tercer disco, "It´s never been like that" (2006) alcanzaron, creo, la perfección de la fórmula (instrumentación mínima, ritmos maquinales, corazón cálido de melodías y guitarras). Sin demasiados riesgos, es cierto, pero precisos, armaron un disco de principio a fin transitable.

Lo nuevo de los franceses los encuentra con buenos momentos (la tríada inicial compuesta por "Lisztomania"/ "1901" y "Fences" está muy bien)y otros tramos donde -por lo que decíamos- la fórmula se cae un poquito por su propio peso. Quizás un leve exceso de edulcorante (algo similar a lo que les pasó a los Royksopp en "Junior", también cosecha 09).

Se extrañan canciones un poco más sueltas como "Too young" (2000). (5/10)

Otoño y discos nuevos

Acá van algunos discos que estuve picando. Todos cosecha reciente (otoño ´09).


Dark was the night (varios)
Este disco doble reúne 31 temas inéditos de diversos artistas, en ocasión de celebrarse el Día Mundial del HIV/SIDA. La idea de Dark was the night cobró forma hace tres años, a partir de una charla casual entre Aaron y Bryce Dessner (de The National)y John Carlin, de la fundación Red Hot. Hay versiones de temas clásicos y canciones nuevas. Desfilan, entre otros, Feist, Arcade Fire, Bon Iver, Sufjan Stevens, Yo la Tengo y Cat Power. El tono general del disco es reposado, contemplativo. Ideal para este otoño. (6/10)


Starsailor, All the plans
A los Starsailor no le pedimos la gran revolución, pero siempre se puede esperar de ellos al menos un par de buenos temas por disco. "All the plans" se cae un poquito hacia la mitad, con demasiadas baladas, sin embargo. En este sentido, el disco vuelve a las fuentes de sus primeros trabajos. "Tell me it´s not over" y "All the plans" son hits instantáneos. Me gusta "The Thames". (5.5/10)

The Rifles, The great escape
Sí, como aquel disco de Blur. Los Rifles parecen ser de esas bandas preocupadas por recuperar el instinto brit por las melodías y las canciones. Prolijos, nada del otro mundo, logran sin embargo un segundo disco parejo y escuchable. Lo mejor de "The great..." está en el primer tramo de canciones, cuando el grupo trabaja sobre ritmos altos. Buenos coros y armonias. (6/10)

Yeah Yeah Yeahs, It´s blitz
A esta altura, ya no se sabe muy bien hacia donde quiere ir el grupo de Karen O. El comentario no es peyorativo, al contrario. Hasta acá sorprendieron de disco a disco con cambios que siempre los dejaron con aire (me gusta mucho el segundo trabajo de ellos, "Show your bones": es el más redondo). En "It´s blitz" coquetean con la electrónica, pero también se animan a dejar todo en un stand by peligroso (por ausencia de ruido, el lenguaje natural de los newyorkinos)y se entregan a algunas baladas que suspenden todo en el aire. Y dejan desnuda la bellísima voz de Karen copando la escena. Como si disco a disco fueran perdiendo el miedo a sonar despojados (6/10)

viernes, 27 de marzo de 2009

Top Five: 5 discos de soul/ funk

1) Gil Scott Heron, Reflections (1981)
Con esa tapa, por Dios, no habría más que agregar. Uno de los mejores álbumes de Heron, incluye "Gun", temazo.





2) WAR, Platinum jazz (1976)
Esta es una recopilación de los WAR, con temas de 1976-77, creo. Hay de todo: ultra funk tribal (War is coming! War is coming!), baladas melosas de audio impresionante (Slowly we walk together) y largas jams instrumentales para manejar bajo el sol. Una de las grandes bandas ninguneadas de la historia del rock.

3) Stevie Wonder, Innvervisions (1973)

No mucho para decir, un ultra clasico. Demasiado disco. Demasiada inspiración en un solo hombre. ¿Qué tomaba Stevie entre el 72 y el 73 para sacar estos discos? En llamas.


4) Sly Stone, There´s a riot goin´ on (1971)

El mejor de Sly y sus muchachos.






5) Marvin Gaye, Here my dear (1978)
El agridulce disco de "divorcio" de Marvin, cuyas regalías tuvo que ceder a su ex esposa. Un doble LP lleno de momentos sublimes, con voces dobladas al infinito y funk espacial. La gran joya oculta de M. G.

Discos: Tango: zero hour (Astor Piazzolla, 1986)

TANGO + TRAGEDIA + COMEDIA + QUILOMBO: NEW TANGO

Astor Piazzolla tenía algo con la medianoche, o con el momento inmediatamente posterior a ella. Uno de sus temas más conocidos fue "Buenos Aires hora cero". Y ya casi al final de su carrera parió esta maravilla de disco que es "Tango: hora cero". "Una hora de absoluto final y absoluto comienzo", en sus propias palabras.

La formación aquí es la del Quinteto Nuevo Tango. Una alineación química de alta gama entre Piazzolla, Fernando Suárez Paz (violín) Pablo Ziegler (piano) Horacio Malvicino padre (guitarra) y Héctor Console en bajo. Según lo describen los propios músicos en las liner notes de la edición de Nonsuch Records, "un grupo cosmopolita y reo, erudito y apasionado, elegante pero también muscular".

"Zero Hour" contiene siete temas, muchos de ellos reversiones y actualizaciones de piezas anteriores (algo típico de Piazzolla). El Quinteto suena versátil y plástico, ágil y con fuerza a la vez. Nunca machacante, pero sí con una firmeza envidiable. Parece que flotan, que corren, que se serenan. Que dentro de un mismo tema son capaces de lograr varios matices y estados de ánimo. Como si las estructuras (que las hay) no existieran. En ese sentido, hacen acordar al trío de Bill Evans de los "Paris Concert", con Evans, Marc Johnson y Joe La Barbera. Esos también tocaban como si no hubiera forma. Volando.

"Zero hour" fue grabado en New York, ciudad donde Astor pasó años decisivos de su infancia entre 1924 y 1936. Allí su padre le regaló su primer bandoneón y el pequeño dio sus primeros pasos con el fuelle, además de meterse en peleas callejeras con otros chicos y escuchar desde la vereda tocar a Cab Calloway, en Harlem. Entre otras cosas.

50 años después Piazzolla volvió a New York, ya con prestigio internacional (menos en Argentina) para grabar lo que él mismo consideró su obra maestra: "el mejor disco que he hecho en mi vida. Pusimos nuestras almas en él. Este es el disco que le puedo dar a mis nietos y decirles esto es lo que hicimos con nuestras vidas" contó alguna vez. Todo el set es de altísimo nivel, pero si hay algo para recordar acá, esas son "Milonga del ángel", "Concierto para quinteto" y "Contrabajísimo". 

Bonus personal
No es difícil emocionarse cuando en una mega disquería Virgin de París -como me pasó hace añgunos años- uno se encuentra con una interminable batea dedicada pura y exclusivamente a Piazzolla. Una especie de orgullo porteño es inevitable. Porque esta música es y será la música de Buenos Aires. La que debería sonar en cualquier carta de presentación de la ciudad, desde el aeropuerto de Ezeiza hasta los taxis. Una música muy nuestra y muy actual y con todo el futuro todavía por delante.

Tengo varios discos de Astor, inclusive joyas en vinilo que me cedió mi viejo, como los del Noneto (1971-72) o el Concierto en el Carnegie Hall. Todas ellas grandes grabaciones. Pero "Zero Hour" es un descubrimiento tardío que valió la pena. Chequear la otra joya que grabó el Quinteto, "La camorra".


Bonus: tracklist de "Tango: zero hour"
1- Tanguedia III
2- Milonga del ángel
3- Concierto para Quinteto
4- Milonga loca
5- Michelangelo´70
6- Contrabajísimo
7- Mumuki.

miércoles, 25 de marzo de 2009

Gestualidad (I)


Escribo esto escuchando "Get ready", el disco "regreso" de New Order, de 2001. Es un buen disco, creo. Pero el dato es anecdótico. Escuchándolo, se me disparó una idea que abarca a muchos otros discos, de ahora y de antes. Idea que además me da que pensar sobre la música actual, y sobre por qué estamos tan descontentos con la baja calidad de los discos que vienen saliendo en los últimos años. Bah, eso es lo que suelo escuchar muchas veces de los amigos (y a veces me sumo yo al coro de llorones).

Se me ocurrió pensar que estamos en una época en la que se graba con demasiado "gesto". Y ese gesto satura lo que escuchamos.

Se graba con demasiada energía puesta en demostrar. Algo. No importa qué. O a veces sí que importa, pero no voy a eso. Hay una energía -en los grupos que están grabando hoy- demasiado cargada de información "del contexto". Están (estamos) tan sobrepasados de información, que un gran primer paso consiste en desenmarañar lo que sive y lo que no. Y de ahí, otras fuerzas puestas en juego: querer diferenciarse, querer citar, querer siempre gestualizar la acción.

De alguna forma, me pregunto ¿eso no sobrecargará el sonido mismo? Las intenciones, los discursos excesivos, etc. ¿no hacen la música, lo que escuchamos, más denso?

"Get ready" es un disco de ESTA época, de un grupo que supo grabar discos en OTRA epoca, donde parecía que los músicos grababan en laboratorios donde sólo se concentraban en lo suyo. Una época donde no solo había más tiempo "material", sino también "filosófico", o "espiritual" (por llamarlo de algún modo) para poder darse el lujo de pensar en lo que uno estaba haciendo.

Etc.

Continuará...

Discos: Three of a perfect pair (King Crimson, 1984)

Género: el último de la trilogía de colores del Rey Carmesí.

Tal vez la "trilogía de colores" sea de lo más flojo que grabó King Crimson, pero aún así se rescatan valiosos en cada uno de esos discos.

Todos sabemos de que discos hablamos, pero repasemos: "Discipline" (el rojo y tal vez el mejor, de 1981) "Beat" (el azul, del 82) y el que cierra la serie y nos ocupa hoy, "Three of a perfect pair", de 1984.

Habría que decir, antes que nada, que los 80, en general, fueron bastante flojos para dos tándems de músicos: los songwriters o solistas clásicos (Neil Young, Dylan, Lou Reed, Clapton) y los supergrupos de los 60 y 70 como Queen, Sabbath y Aerosmith, entre otros. King Crimson no fue la excepción, aunque salvó las papas con lo justo. 

Al igual que otros "supergrupos", el Monstruo/ Pesadilla comandado por Robert Fripp intentó "aggiornarse" un poco al sonido sintético de los 80´s. El resultado fue desparejo, a la vista de esta trilogía

Lo cierto es que "Three of a perfect pair" sigue sonando transitable hoy día. Será que con los años estamos menos pretenciosos y preferimos los discos amables, que se dejen escuchar de corrido. Lo que no es poco.

Es cierto que los anclajes ochentosos desalientan un poco. Al parecer, esa eterna búsqueda sonora de Crimson se estaba adaptando al  esquema de la música pop. 

Por momentos logran buenos resultados en ese terreno ("Three of a perfect pair"- el tema- la bellísima "Mate Kudasai", de "Discipline", "Heartbeat" en "Beat"). En los peores casos suenan como unos Talking Heads desajustados y pasados de pastillas (volviendo a este disco, por ejemplo, en "Model Man", un tema totalmente intrascendente).

Pero repuntan con ese híbrido único que es "Sleepless", otrora cortina musical del noticiero del viejo ATC, el canal estatal argentino. El tema maneja un clima que aterra. Hace honor a su letra sobre estados alterados, manejando distintas voces entre la paranoia insomne del narrador y la calma que le propone su "otro yo". Chequear la excelente versión en el bootleg "oficial" en vivo en Argentina "B´BOOM" (1995).

Entre ambos lados de la edición vinilo flotan dos instrumentales que descomprimen un poco el ambiente: "Nuages" e "Industry". En éste último caen en cierta autoindulgencia intentando recuperar aquella mística de zapada iluminada que era el motor creativo de discos totalmente fuera de foco como "Starless and bibble black" (1974). Aquí, la combustión no aparece.

Pero el balance final es aceptable, y tras un primer lado conciso y de "temas", el lado 2 propone un viaje un poco más psicodélico, en la vieja escuela, con buenos momentos y algunos baches que mejor pasar por alto.

King Crimson 80´s
Adrian Belew, Robert Fripp, Tony Levin, Bill Brufford. 

Los otros hermanitos del "par perfecto": "Beat" y "Discipline".

viernes, 20 de marzo de 2009

Discos: Tanx (1973)



Este es el disco que T. Rex grabó en 1973, inmediatamente después de la dupla ultra ganadora Electric warrior/ The slider. Como siempre, la compañía tenía altas expectativas de que Marc repitiera el éxito de los discos anteriores, pero eso no sucedió. Tampoco la crítica fue benévola, en su momento, con "Tanx".

Si bien es cierto que el álbum no tiene el poderío compositivo de The Slider, de todas formas, funciona. De hecho, reseñas más actuales señalan a Tanx como el último buen disco de Bolan. En los años posteriores vendrían esfuerzos un tanto flojos (Futuristic dragon, Bolan´s zip gun, etc.). Solo se salva, tal vez, el disco final de Marc, "Dandy in the underworld" (1977).

Pero Tanx...es un lindo disco, de veras. Tiene algo que lo hace llevadero, ahí donde The Slider, por ejemplo, apabulla. Todo el primer tramo del disco (Tenement lady, con su parte doble; Rapids, la encantadora Mister Mister, Brokean hearted blues)corre de maravillas.

De todas formas, habría que decir que entre 1971 y 1973, en general, el bueno de Marc estaba- literalmente- "en llamas". Porque también están los singles que no quedaron en los discos, como el tremendo "20 th century boy".

Las canciones de "Tanx" son muy simples, y dan perfecta cuenta de lo que Bolan entendía por "rock": electrificación, ritmo, golpe y groove. En el disco, además, aparecen algunas cuerdas y teclados que se acoplan muy bien con la banda, que toca afilada y precisa.

Cada tanto el rock se ve en la urgencia de volver a sus fuentes, a su ADN.

T. Rex sigue siendo un monstruo (valga la tontera) bastante raro de clasificar. Un momento verdaderamente freak en la historia del rock.

Apostillas

* "Tanx" fue producido por Toni Visconti.
* En "The street & babe shadow" toca el saxo Bowie.
* La foto de tapa de "The slider" fue sacada por Ringo Starr, amigote de Bolan.