martes, 17 de agosto de 2010

Discos: Thank you (Duran Duran, 1995)

Género: discos de covers hechos con amor

Entre la tapa y el título está todo dicho: ahí están Bobby, Jimbo, Lou, Sly, Iggy... "Thank you", de Duran Duran, es uno de esos discos de covers con los que un grupo busca reconocerse en una herencia de artistas que pasaron antes por el camino. Y lo hace con un sincero "gracias" a través de la música.

En el caso de los Duran, el mapa de "hermanos mayores" fue bien diverso y sorprendió a más de uno que no esperaba encontrar una tradición así detrás de los "carilindos" de los 80´s. El resultado musical, no obstante, fue desparejo: entre algunos momentos discretos sobresalen versiones notables que hoy en Ultravivido quisimos recordar.

Duramente criticado por la prensa especializada, "Thank you" fue el fruto de un trabajo que comenzó en los ratos libres de la gira del exitoso "The wedding album" (93) y tuvo marchas y contramarchas en distintos estudios de grabación "prestados" (entre ellos, el Paisley Park de Prince). Desaveniencias internas y entre la banda y la compañía hicieron del disco un calvario que finalmente salió a la luz en 1995. 

Luego de un comienzo algo forzado con versiones de Grandmaster Flash ("White lines")  y Sly Stone ("I wanna take you higher") el disco encuentra su mejor tramo con tres grandes covers. Probablemente "Perfect day" pase a la historia como la versión definitiva del tema de Reed modelo "Transformer". Un cover que el propio Lou reconoció como el mejor que se hizo sobre un tema suyo. La canción gana en climas, creando matices allí donde el original es más bien parco y esquelético.

"Watching the detectives"- del Elvis Costello modelo ´77- reduce la rispidez y le saca mejor jugo a las melodías, haciéndolas resbalar por una lubricación de inspiración dub. Para cerrar ese gran momento, "Lay lady lay" bien podría anotarse entre las relecturas "definitivas", en este caso, de Dylan. Hay que poner y volver a poner todo el final del tema, con ese solo tocado como en el cielo y los grititos en falsetto de Simon Le Bon. Hasta el jodido de Bob debería estar orgulloso de esta belleza. 

Luego el disco flota en aciertos y no tanto. En "911 is a joke" los chicos rubios vuelven a insistir en ser negros, al igual que en su lectura del clásico de los Temptations "Ball of confussion" (cuya versión definitiva, en este caso, le corresponde a los Love and Rockets). En el medio encuentran otra gema cuando abordan correctamente "Crystal ship", de los primeros Doors y salen empatados con su aproximación a "Success", del Iggy época Berlín junto a Bowie.

Para "Thank you" (el tema) los Duran se olvidan de Page y Plant para meterse en una versión larga y climática que le saca toda la miel posible a esas melodías cristalinas, por momentos "pastorales" de la canción que cerraba el lado A de "Zeppelin II".

Bonus 
* Dos temas quedaron afuera de "Thank you": "Diamond dogs", de Bowie, y "Femme fatale" (aparecido en "Weeding album"). Ambos fueron publicados en la edición japonesa del disco. 
* Como dato de color, el gran Terry Bozzio se hizo cargo de los parches en "Thank You", "Drive by" y "Success". Y Roger Taylor (por entonces fuera del grupo) se unió para tocar en "Perfect day" y "Watching the detectives".

viernes, 13 de agosto de 2010

Clásicos: Excitable boy (Warren Zevon, 1978)

A ver si este viernes gris de Buenos Aires levanta un poco con un clásico de bar.

Grabado en 1978, "Excitable boy" (o "Muchacho excitable", como reza mi edición nacional en vinilo) es -por lejos- el clásico de Warren Zevon. El songwriter americano que en la discoteca bien podríamos ubicar a mitad de camino entre JJ Cale y Ian Dury. Aunque el bueno de Warren siempre tuvo su propio valor agregado: esas letras llenas de sarcasmo sobre la vida política y social americana. 

"Excitable boy" fue además el primer golazo de Zevon y aún hoy se mantiene como su best selling album, bajo la astuta producción de los ya por entonces veteranos Jackson Browne y Waddy Wachtel. El mérito de la dupla, en todo caso, fue hacer encajar las canciones en un sonido limpio y de FM, sin perder el filo ni el golpe rockero.

"Johnny Strikes Up the Band", primer clásico, imagina como sería esa vida dedicada al rock and roll y "Roland the Headless Thompson Gunner" baja la intensidad para contarnos la historia del fantasma sin cabeza de Roland, asesinado en la Guerra Civil Nigeriana por un mercenario. La canción (que fue la última que Zevon tocó en vivo en el Late show with David Letterman de 2003) fue coescrita con David Lindell, un personaje que nuestro héroe conoció en un bar sórdido de España.

Y podríamos estar toda una tarde tarareando esos encantadores coros de chicas en el tema "Excitable boy", claro. Canchera, con lujitos aquí y allá, la canción pasará a la historia como otro standard de Zevon. 

Pero si de clásicos hablamos, a continuación tenemos "Werewolves of London". ¡No hay que ser demasiado sagaces para escuchar aquí  a la "hermanita mayor" de "Lobo hombre en París" de los españoles La Unión! Al sentido del humor que maneja la canción ("I saw a werewolf drinking a piña colada at Trader Vic's, his hair was perfect!") hay que sumarle, desde ya, esos aulliditos de hombre lobo tierno ("Ah uhhhh") de Warren, que le dan el toque memorable. Para los fanáticos de los datos, en el track grabó la base rítmica de los Fleetwood Mac: John McVie y Mick Fleetwood. En realidad, todo el álbum se armó alrededor de la camaradería. El desfile de músicos- amigos incluye también a Jeff Porcaro, Linda Rondstat, Leland Sklar y los ya mencionados Jackson Browne y Waddy Wachtel, entre otros.

La segunda mitad no decae en calidad, con más clásicos como "Nightime in the Switching Yard" (de alta rotación en las FM de Buenos Aires a finales de los 70´s) y "Lawyers, Guns and Money".
 
"Excitable boy": un clásico de ese soft rock inteligente, sagaz y de buenos temas que nos gustaría escuchar todas las tardes en el bar ideal. 

miércoles, 11 de agosto de 2010

Discos: 666 (Aphrodite´s Child, 1971)

La gran gema oculta de la psicodelia progresiva, con Vangelis y Demis Roussos entre sus filas. 

Cuando uno bucea en las profundidades, puede encontrarse con tesoros como éste. Por lejos, el disco de rock más impresionante que escuchamos en Ultravivido en los últimos años. 

Para evitar extendernos demasiado en la historia (que recomendamos fervientemente ampliar) diremos que Aphrodite´s Child fue una banda de rock progresivo formada en Grecia en 1967 por Vangelis Papathanassiou en teclados, Demis Roussos en bajo y voces, Loukas Sideras en batería y voces y Anargyros "Silver" Koulouris en guitarras. Sí, leyeron bien. Una banda de rock con Vangelis y Demis Roussos en sus filas. ¿Un disparate? Escuchen lo que tenían en su febril cabeza estos señores a comienzos de los 70.

De Grecia a París

Luego de grabar un par de temas para Phillips como "Vangelis and his orchestra", la compañía le sugirió al grupo probar suerte en Inglaterra. Corría 1967 y la instalación de un gobierno militar en Grecia apuró el exilio, aunque la falta de un permiso de trabajo le impidió al grupo llegar a Inglaterra y tuvo que recalar en París, donde presenció los sucesos del Mayo Francés del 68. Recién en Francia (y contrato con Mercury Records mediante) pasaron a llamarse Aphrodite´s Child, nombre bajo el cual grabaron su primer single ("Rain and tears"), que resultó exitoso allí  y en otros países europeos.

Tan bizarra es la historia, que el grupo llegó a registrar -en enero de 1969- un simple en italiano para el Festival de San Remo, que nunca llegó a publicarse. Para entonces ya habían grabado un primer álbum ("End of the world") y preparaban un segundo lp ("It´s five o´clock") en los estudios Trident de Londres. Ambos, discos de un pop psicodélico, por momentos comercial (piensen en un Procol Harum acomodado al sonido de los festivales europeos) y por otros ácido, levemente volado.  

Pero aún con esos toques de locura, nada haría prever lo que vendría.

La hora de la bestia

Luego de una gira por Europa (sin Vangelis) la banda se reagrupó con su líder a finales de 1970 en París para encarar la grabación de un ambicioso doble álbum de estudio.

La idea de Vangelis (con la que sus compañeros disintieron, queriendo mantener el formato "pop" que hasta ahí les había reportado éxito) fue llevar la música del grupo en otra dirección. En lo concreto, los planes comprendían el armado de un álbum conceptual que releyera (a la luz de la cultura de los 60´s) el Libro de las Revelaciones, o sea, el Apocalipsis.

Para ello recurrieron a Costas Ferris, un letrista griego que escribió los textos para el álbum, creando un espectáculo circense ficticio que terminaría luchando con el verdadero Fin del Mundo. Muchas de las letras del álbum pueden desde la ironía y el sarcasmo, tomando citas de la cultura de los 60´s,  incluído el Sgt. Pepper Beatle. Es cierto, todo esto que contamos puede resultar desalentador para muchos en la previa a escuchar el disco. Pero basta darle "play" al cd para que todas las objeciones se desvanezcan, y esta impresionante música hable por sí misma.

Finalmente editado a comienzos de 1972 (la compañía retuvo el disco por desaveniencias con su contenido) a "666" le queda muy chica la categoría de "Progresivo".

Lo que aquí tenemos es Psicodelia en su máximo esplendor. Art- rock superior. Un monumento de ideas musicales llevadas adelante con una libertad asombrosa. Un disco expansivo, que combina temas estructurados con largos pasajes derivativos, de plena experimentación. Lo que se dice, un verdadero Viaje.

El primer tramo de "666" (tracks 1 al 7) es especialmente asombroso. Cuesta creer que alguna vez un grupo de rock haya sido capaz de hacer estas cosas en un estudio. "Babylon" cabalga en guitarras acústicas y trompetas a la Sgt. Pepper. Le sigue la relajación al piano de "Loud loud loud", con esos impresionantes coros que susurran detrás de la voz femenina: primera idea musical sorprendente. El clima queda suspendido para darle paso a "The four horsemen", donde salvajes golpes de batería introducen el estribillo, una y otra vez hasta desembocar en un final largo, in crescendo, puro torbellino. Segundo momento de éxtasis musical (en un álbum que recién está comenzando).

"The lamb" combina cítaras y voces de inspiración medioriental con una percusión nerviosa, cambiante, que anticipa conceptos del remix y del dub. Un nuevo clima misterioso (todos los temas están enganchados) nos introduce en "Aegian sea", un oasis de música plena donde el universo parece flotar. La  orden indica ¡subir el volumen! y la banda estalla y vuelve a levitar. Otro momento maravilloso de "666".

Por momentos monolítico, por otros entrando en terrenos risueños; portentoso pero sin solemnidades. Una experimentación en la búsqueda de música profunda y poderosa.

La segunda parte de "666" presenta mayor continuidad, sin tanta separación entre temas y con varios momentos también sorprendentes: la larga zapada "Altamont", la percusiva y alucinatoria "The wedding of the Lamb" y los coros explícitamente orgásmicos -por los que el disco quiso ser censurado- de "Infinite symbol".Casi 20 años antes que Prince y Madonna.

Pero no vamos a revelar todos los secretos y maravillas de esta música. Eso lo dejamos para los nuevos oyentes de esta gema de 1971. Así que ¡buen viaje amigos Ultravividos!

Discografía Aphrodite´s Child

# End of the world, febrero 1968
# It´s five o´clock, enero 1970
# 666, junio 1972.

martes, 10 de agosto de 2010

Scott Walker: ese hombre extraño

Anoche, en el ciclo Rock is my Radar de I-SAT, "Scott Walker: 30 century man" (Stephen Kijak, 2006).

Algunos comentarios:

- Puntos fuertes del doc: el desfile de "músicos-fans" termina siendo convincente por cantidad de figuritas: desde Richard Hawley hasta Sting, de Damon Albarn a Utte Lemper, pasando por Jarvis Cocker y los Radiohead.

- Me gustó que cada uno que opina esté escuchando la música en ése momento. Un documental que rescata la paciencia de Escuchar.

- Buenas frases (I): Johnny Marr (parece un chabón de pub, irreconocible): "la gente no tiene idea lo importante que fue el sonido de los discos de Phillips en los 60´s para definir lo que era Inglaterra: brumosos, lúgubres. Eran tan importantes como "Day tripper" (se refiere, entre otros, a los discos de los Walker Brothers editados por ése sello). 

Un (posible) resumen de la carrera de Scott:

1) Forma parte de los Walker Brothers (donde nadie era hermano de nadie ni se apellidaba Walker). No cantaba, pero después empezó a cantar. Exito total en Inglaterra (eran americanos). Actuaciones en TV (las chicas morían por Scott especialmente). Tapas de todos los diarios ("Tuvimos Beatles, tuvimos Stones, ahora tenemos a los Walker Bros").  

2) Empiezan las diferencias y aparece el Scott huraño, existencialista, que declara cosas raras para un grupo pop como "quiero estar solo", etc. Y se corta solo, nomás. Editada los tres primeros solistas (I, II y III) con éxito y el fantasma de Jacques Brel a cuestas (es genial el productor que subestima toda la cosa maldita y existencialista de Brel, en favor de las primeras canciones de Scott).

Cuando llega el turno de Scott 4 (1969, planteada con justicia como la obra maestra de aquel período) ya todas las canciones eran de él. Y misteriosamente (éste episodio parece ser el eje central de toda la carrera de Walker) el disco no tiene éxito, se pierde y nadie entiende por qué. El que se pierde en las brumas, en realidad, es Scott, que desaparece de escena y pasa al retiro. 30 años después un periodista idiota le pregunta qué hubiera pasado si "Scott 4" tenía éxito.

3) Empieza a grabar discos que ahora son objetos de culto inconseguibles ("Any day now", "Strecht", "We had it all") que él mismo nunca quiso reeditar. Vuelve fugazmente en el 76 con los Walker Brothers y otra vez a la cucha. Edita un disco cada 10 años, más o menos: "Nite flights" (con los WB), "Climate of hunter"en el 84. Entra en el período de su música más vanguardista e inclasificable: "Tilt" (1995) y "The drift" (2006) y se arma la imagen de artista de culto. Tras años de ostracismo, un día se deja ver y ahí lo tenemos en pantalla.

- Buenas frases (II): Habla Eno. Lo muestran escuchando un fragmento de "Nite flights" y el tipo dice "esto es humillante". Y agrega una frase que- entendemos- aplica también a Scott: "hoy por hoy sigo escuchando grupos que se parecen a Roxy Music o a Talking Heads, pero nadie logra superar eso. Es una tragedia".

- Es cierto, el documental maneja un clima de reverencia que puede fastidiar un poco. Hay opiniones que caen directamente en el snobismo (los editores de Inrocks siempre dando la nota) pero es el propio testimonio de Walker (serio pero desapegado) el que balancea todo. Otro dato que desarticula su imagen de culto es verlo cagándose de risa en el estudio, mientras ensaya esos ruidos espantosos con caños y reses de carne en la grabación de "The drift". Y el arreglador de cuerdas, que explica todo el sistema Walker en dos líneas: "usa el límite del acorde y la disonancia y le agrega muchísimas cuerdas y ruidos". Buenísimo: cómo desactivar la bomba del culto en dos renglones.

Ultimas dos:
- Ya en el período avant garde de "Tilt" los periodistas franceses le dicen que "ya no hay canción", a lo que Scott responde "yo sigo pensando en canciones".
- Cada vez se entiende menos qué hizo Walker produciendo a PULP.

lunes, 9 de agosto de 2010

Reviews: Nightwork (Scissor Sisters, 2010)

La pregunta es ¿qué hacemos con los Scissor Sisters? ¿Los damos por perdidos ya, o queda alguna esperanza de que retomen  su mejor forma? 

Cuando aparecieron, en 2004, una llamita de renacimiento pop se encendió con ellos. Un grupo bizarro y bailable, pero con temazos y buenas ideas. Bee Gees + Earth Wind and Fire + Prince + Elton John. todo en el mismo combo. Su primer disco (el homónimo "Scissor Sisters") estaba plagado de grandes momentos pop ("Take your mama", "Comfortably numb", "Laura", la eltonjohniana "Mary") y otros- sí- con un pie en la tradición bailable más ordinaria.

Con "Tah-Dah", editado en 06, el grupo comenzó un prematuro ejercicio de su propio estilo, abandonando la búsqueda y el riesgo, aún dentro del formato pop al que aspiran. Compositivamente, además, ese segundo disco ya empezaba a mostrar baches. Por todo ello, parecería que "Nightwork" es decisivo para los newyorkinos que alguna vez arrasaron en Inglaterra. El álbum que podría mostrar a qué lugar pueden aspirar realmente. 

Producido por Stuart Price (responsable del renacimiento de Madonna post "American life") "Nightwork" es ante todo el manifiesto gay definitivo de los SS, ya sin ambigüedades dedicando todas las letras a hablar en clave de cultura gay.

En lo musical, el disco tiene demasiados de esos momentos "vulgares" a los que hacíamos mención más arriba y poca tela (nueva) para cortar. Están los momentos donde el grupo parece en piloto automático con respecto a su propio canon ("Fire with fire", "Any witch way","Harder you get") y unos pocos temas que traen cierto oxígeno: "Invisible light" (el track final) maneja oscuros climas synth pop en tonos menores, mientras que "Whole new way" es un funk irresistible, de esos que el grupo ya maneja "de manual". "Skin tight" es ambigua, melancólica en su pulso bailable y "Sex and violence" nos alivia del falsetto casi omnipresente de Jake Shears.

Pero parece bastante poco para hablar de una resurrección de los Scissors.

Reviews: The suburbs (Arcade Fire, 2010)

En algún punto los Arcade Fire cargan con el hype de ser la nueva "Gran Banda" post- Radiohead. Un estigma que comparten con  los británicos Muse y que hace posar los ojos de crítica y  público sobre ambas bandas de manera especial. Tal vez, con demasiadas expectativas.

Tras dos discos aclamados por la prensa especializada, los canadienses acaban de lanzar su esperadísimo tercer álbum, el conceptual "The suburbs": una reflexión sobre la vida en los márgenes de las grandes ciudades, o más generalmente, sobre los problemas que la modernidad nos impone.

En lo musical, nada nuevo bajo el sol: la banda de Win Butler reproduce en The suburbs los clichés teatrales que tantos réditos le dieron hasta aquí. Por esa pomposidad es que tantos pretenden ver en Arcade Fire una banda de rock que se toma a sí misma seriamente, lejos de las fluctuaciones "superficiales" de la producción musical propia de la "era internet". Pero sin querer ir tan lejos, ese barroqusimo habla- a esta altura- de un rasgo de estilo de los AF: una pomposidad que sofoca su música, creando un halo de (falsa) profundidad que oculta, muchas veces, la notable falta de sustancia (armónica, compositiva) de sus canciones.

Eso que ya amenazaba con hundir en el tedio varios pasajes de sus primeros dos álbumes, se hace evidente en The suburbs: un disco que aburre en exceso a poco de empezar (en un setlist de 16 canciones y 64 minutos).

Si bien el tema que da nombre al disco intenta deslizarse a terrenos más pop y livianos, los mismos defectos de siempre empiezan a recargar la escucha a la altura de "Modern man" y "Rococo". La sumatoria de cuerdas a la voz dramática de Butler resulta repetitiva y los crescendos orquestales cansan -como siempre- después de un rato.

Sin embargo, hay que reconocer que el grupo suele encontrar - cada tanto- algún tesoro en los márgenes, buceando en el arreglo o el ataque sorpresivo de sus temas. Esa búsqueda los hace producir dos o tres buenos momentos por álbum, y en este caso sobresalen la energética "Empty room", la bella "We used to wait" o los aires synth pop de "Sprawl II (mountains beyond mountains)". Pequeños oasis de música donde el grupo se olvida de querer sonar- todo el tiempo- mesiánico e imponente.

Por lo demás, las reviews blogueras y en medios especializados son apabullantemente favorables y ya colocan a The suburbs entre los mejores discos del año.

viernes, 6 de agosto de 2010

Discos: Rock ´n´roll (The Cynics, 1989)

Alguna vez en Ultravivido hablamos -algo someramente, es cierto- del garage rock americano de los 60´s. 

Ahora bien, a comienzos de los años 80 (más precisamente en 1983) se formaba en Pittsburgh, Pennsylvannia, una banda que se encargaría de levantar las banderas de reivindicación de aquel género. Estamos hablando, por supuesto de The Cynics.  

Tras varios cambios de formación, la banda capitaneada por el guitarrista Gregg Kostelich y el incendiario cantante Michael Kastelic llegó a su tercer y - para nosotros- mejor disco. Grabado en 1989, "Rock ´n´roll" funciona como una síntesis de lo que mejor saben hacer los Cynics: abordar con prestancia, efectividad y una buena cuota de sudor el cánon del rock de garage.

¿Y qué mejor que levantar la temperatura del viernes, subiendo el volumen ya desde el comienzo con el clásico "Baby what´s wrong"? Simpleza de estructura, economía de elementos y una melodía memorable. Otro clásico de los conciertos de The Cynics, "Way it´s gonna be" incorpora el entrañable Hammond característico del sonido garage 60´s, en un doblete inicial soberbio. 

Pero no todo queda ahí. "Girl, you´re on my mind" y "Get my way" forman tándem para mantener la energía con buenos coros pendencieros. 

Tras el intermezzo climático de "Tears are coming" la banda empieza a liquidar el pleito con otros dos puntos altos: "You got the love" y el mid tempo "Close to me", para desembocar en la melodiosa "Now I´m alone" y sus arpegios inspirados. Gema final: "What you get", alocada, imparable, como un coche a 200km/h y sin frenos. 

Y los Cynics siguen girando por el mundo. Panderetas, marimbas, percusiones varias suelen desfilar por las manos de Michael Kastelic. ¡El repertorio clásico de un rock and roll dirigido a electrificar tu cuerpo!
  
Bonus track
Para los melómanos de ley, el sello perteneciente al grupo, Get hip Recordings, editó este año "Rock ´n ´roll" en vinilo de 180 gramos. Lo acompaña un poster a todo color.

miércoles, 4 de agosto de 2010

Discos: Moon Safari (AIR, 1998)

By No Flash

Nos situamos: Versailes, Paris.
Dúo: Dunckel - Godin.
Nombre: AIR
Año: 1998

Nunca tan bien puesto el nombre a una banda: AIR.

Y Moon Safari, un disco con una corriente de aire permanente. Una fusión de sonidos oscuros, sensuales, efectos hi-fi, acuáticos, planetarios, ligados por las corrientes de pista de baile, melodías glamorosas de la música francesa de los años 60, música de películas de los 70...

En fin, una gran fondue a degustar.

La Femme d'Argent
Amanecer de un día soleado. Murmullos, percusión, teclados, el inicio de un paseo atemporal.

Sexy Boy
El Hit. Sus melodías sonarán en tus oídos lo que reste del día. Una base de una incipiente fuerza a lo largo de todo el track. Voces femeninas sensuales te acompañarán. Subí que te llevo.

All I Need
En los primeros 5sec (tintorería francesa!) su comienzo promete Lo que No Vendrá. Un punteo "tántrico" envuelto por la voz de Beth Hirsch. Una canción minimal.

Kelly Watch the Stars
Y sí...si alguna vez se podría caer en la playa con un par de amigos en una noche absolutamente estrellada,  éste es el tema: base rítmica, sonidos espaciales. ¡Que bien hacen los sintetizadores!

Talismán
Estimo que el gran talismán de este track es todo lo que se puede decir sin decirlo: ausencia de la voz....la canción instrumental, climática.

Recordar
¿Canción tecnológica? ¿HiFi? Las voces no son voces, sino efectos digitales y más efectos y más....y cuántos van....el camino a una luz hipnótica. La digitalización de una gran canción.

You Make It Easy
¡Un chapuzón no es caída! Otra vez Beth Hirsch, quien hace de una bossa una canción de cuna. Los acordes del puente invitan a su voz a ponerle el moño. Sencillamente grandiosa.

Ce Matin La
Bienvenidos a los vientos, y el aire vuelve a correr.

New Star in the Sky (Chanson Pour Solal)
En este caso convierten los tonos y colores oscuros en una luz inconstante. Un track atmosférico, un trip tempo glamoroso.

Le Voyage de Penélope
Nunca las despedidas son agradables. El fin de un viaje incierto y discreto. El dúo no se queda sin los últimos riffs de guitarra, que demuestran que se puede hacer música al palo sin romper nada.

Una pena que haya discos como éste, globalizados dentro del bastardeado chillout. Hoy por hoy, un auténtico clásico.

martes, 3 de agosto de 2010

Live forever: qué fue del Brit Pop














  

Anoche vi Live Forever: the rise and fall of Brit Pop (2003). Un documental de John Docker que ayuda a poner las cosas en perspectiva con respecto al Brit Pop de los 90. 

Algunas ideas sueltas:

1) ¿Qué venía pasando antes? El pop británico estaba comenzando la década de manera horrible. Para 1990, 1991, todo en los charts era Phil Collins o Simply Red. La llamita de la esperanza la había encendido Stone Roses, pero según un testimonio del documental, cuando tuvieron todo para dar el gran paso, "se cagaron". Sin embargo, algo quedó de esa mística de "fiesta comunitaria", en conjunción con la nueva droga de entonces, el Extasis.

2) ¿Qué fue el Brit pop? (según Docker). Un fenómeno - valga la redundancia- muy británico, que tuvo que ver, por un lado, con un cambio de aire político- socio-musical, luego del asfixiante período conservador encabezado por Thatcher. Por el otro, el Brit Pop motorizó las ganas de la juventud de dejar de depender de Estados Unidos en materia de "entretenimiento". En este sentido, fue un estallido combinado de música/ diseño/ lugares sociales/ drogas para decir "somos Inglaterra ¿qué hacemos que no tomamos la delantera otra vez?". Desde el Tercer Mundo, difícilmente hayamos podido captar el fenómeno, más allá de intuir el aire fresco que traía en lo musical. De todo lo demás nos quedamos -lógicamente- afuera.

3) It´s politics, idiot. La política se apoyó y utilizó (según se muestra en el famoso encuentro Noel Galllagher- Tony Blair) a los rockeros emergentes para sintonizar con el cambio que proponía el New Labour. La "Cool Britannia" no puede pensarse sin el fenómeno Tony Blair, al que los rockeros, a su vez, masivamente apoyaron.

4) Oasis vs. Blur. El documental se obnubila con Oasis (los monos de clase trabajadora de Manchester) y Blur (los chicos de clase media inteligentes) y centra en ellos dos casi todo el fenómeno Brit pop. Salvo por el testimonio de Jarvis Cocker, deja afuera a varias bandas que fueron parte del movimiento (ausente sin aviso: Suede). Tal vez haya sido como lo cuenta el documental: dos bandas "insignia" y el resto jugando por el tercer puesto.

5) Es interesante la palabra de 3D, de Massive Attack, dejando claro que ellos se sentían totalmente en otra con respecto al Brit Pop cholulo y masivo de Oasis vs. Blur.

6) El poder de los medios. La "guerra" Oasis vs. Blur fue un invento de la NME (que a Damon Albarn lo afectó muy mal, al parecer: lo gastaban por la calle, a la salida del pub, por haber "perdido" a mano de los grasas de Oasis). NME inventó todo y las bandas "cayeron" en la falsa disputa. En este sentido, el documental muestra muy bien el nuevo momento mediático/ globalizado y el comienzo (tal vez) de la era de los "hypes" fugaces. Ahora bien: es increíble ver las imágenes de la gente agolpándose en las puertas de Virgin o HMV en el 95 para conseguir a primera hora el nuevo single de ambas bandas. Maniobra de marketing aparte, la cosa tomó estado público.

7) En ese sentido, lo que muestra el documental es que la revalorización del Brit Pop fue para Inglaterra una causa nacional. Cuesta creerlo desde nuestra realidad local argentina (donde el pop jamás llegó a tal estado de gracia) pero la disputa trascendió lo artístico y se instaló en lo social. Los grupos de rock aparecían en los noticieros, la gente se peleaba por uno o por otro y Tony Blair se vio prácticamente obligado a posar para la Vanity Fair después que lo hicieran Oasis y Blur.

8) Y es que Inglaterra volvió a estar- por escasos 15 minutos- en la cresta de la ola. Alguien cita el caso "Trainspotting": una película sobre drogadictos y desocupación en Glasgow financiada por Estados Unidos. Algo impensado años atrás.

9) Drogas de los 90 en Inglaterra: cocaína y extasis. 

10) Una frase: Inglaterra (aunque sea de reojo) siempre está mirando lo que hace Estados Unidos en materia musical. En cambio los americanos ni los registran. ¿Será así en otros órdenes también? 

11) Otra frase: "el brit pop se terminó con el tercero de Oasis" (se refieren a "Be here now"). Parece que fue una gran decepcion nacional, ya que todas las fichas estaban puestas en ellos. Todavia los estan puteando por ese disco.

12) La imagen final que deja el documental, por ende, es la de un fenómeno muy local, muy al interior de Inglaterra. Que estaba haciendo su propia renovación interna, y con ganas de volver a mostrarse orgullosos al mundo pop, después de años de intrascendencia y dominio a manos de los americanos.

Lo que queda abierto es el debate más estrictamente "musical", por así llamarlo. Qué quedó en el "debe" y el "haber" de aquellos locos años en el Reino Unido. Motivo, tal vez, de otro post.

lunes, 2 de agosto de 2010

Discos: The gift (The Jam, 1982)

Hace poco, con un amigo coincidíamos en la sobrevaloración tardía que en líneas generales se hace de The Jam y de  Paul Weller. ¿Será que Inglaterra se quedó sin héroes? 

Sin embargo, los Jam lograron volverse interesantes a medida que avanzaban en su discografía y cruzaban estilos con gran libertad,  tras el empujón punk inicial.

"The gift", como todos sabemos, fue su álbum final. Un disco que junto a "Sound affects" (1980, reseñado en Ultravivido) ya prefigura el sonido que Weller desarrollaría con los Style Council: paulatinamente menos agresivo y cada vez más empapado de esos leves aires de Northern Soul que ya comenzaban a teñir (inclusive desde la estética) al grupo.

Grabado entre octubre del 81 y febrero del 82, el álbum mantiene intacta la energía del trío en un set conciso y directo. El grupo suena- como siempre- ajustado en lo rítmico, aunque variado en arreglos de raíz funk & soul. "Happy together" es un gran comienzo, bien en el estilo de los primeros álbumes y "Ghosts" presenta ese carácter agridulce de tantas baladas de Weller, esta vez acompañado de unas mexicanísimas trompetas.

"Precious" se mete de lleno en territorios funk, con mucho wah wah y bronces, mientras que "Just Who Is the 5 O'Clock Hero?" es una de las clásicas viñetas socio políticas de Paul, en este caso para reflexionar sobre las ordas de trabajadores de "9 a 5", verdaderos sostenes del mercado laboral inglés. Los aires Northern Soul se ponen en evidencia en la energética "Trans-Global Express" y el bajista Bruce Foxton aporta su granito musical con el instrumental "Circus".

Sin embargo, el mayor éxito de "The gift" llegó con el single "Town called malice", otro retrato social de Weller (en este caso sobre alcoholismo y desempleo) claramente inspirado -en lo musical- por ese soul que sedujo a los mods ingleses a fines de los 60´s. El final del álbum (con "The gift") no cede un ápice en energía, cerrando con autoridad estos últimos 32 minutos de música entregados por el trío.

Bonus 
# Las copias iniciales del disco fueron publicadas con una bolsa de papel que rezaba "The Jam...A Gift".
# Dos singles oficiaron de cierre a la discografía de los Jam. Tras el éxito de "The gift", el grupo editó en septiembre del 82 la bellísima "The bitterest pill (I ever had to swallow)" y el 26 de noviembre del mismo año "Beat surrender".