martes, 6 de julio de 2010

Discos: Selected ambient works 1985-1992 (Aphex Twin, 1992)

I
En los 90, un joven e iconoclasta ex DJ llamado Richard James nos hacía sospechar que se trataba del nuevo Brian Eno. O al menos así lo publicitaba la "prensa especializada" (¿se acuerdan cuando había "prensa especializada"?).

En otras palabras, James se presentaba como el actualizador del Ambient inaugurado por el británico más de quince años atrás, ahora lanzado hacia adelante con una osadía y una frescura totalmente nuevas para el género.

Tal vez en otro lugar demos la discusión sobre los aportes de Richard James a la música electrónica en general. Pero hoy nos contentamos con rescatar de la discoteca este Selected ambient works 1985- 1992. Como su nombre lo indica, una recopilación de sus primeros trabajos en terrenos del techno ambient, en este caso bajo el seudónimo Aphex Twin. 

II
Grabaciones caseras, en muchos casos de verdadero low fi, Selected ambient works presenta el lado más amable de Aphex Twin, cuya corrosividad y perversión del género conviene rastrear en otros álbumes más ásperos como "Richard D. James album" (1996) o "Come to daddy"(1997).

Pero aquí ya asoma el talento de un artista en pleno descubrimiento de las texturas de la música, creando momentos profundos e inquietantes. A la distancia, estos paisajes todavía tienen cosas para decir desde su inteligente precariedad, su simpleza sustancial. Y muestran a un artista manipulando las herramientas de siempre de una forma nueva. Es decir, erosionando el sistema de producción de música desde adentro.

Sólo resta ordenar algunos de los momentos favoritos: los 9 minutos de suspensión de "Tha"; el espacio que crea con poquísimos elementos "Ageispolis", la belleza futurista de "Heliosphan", lo inquietante- abismal de "Schottkey 7th Path". 

Bonus
Para completar el panorama del primer período de Aphex Twin, Ultravivido sugiere escuchar otros dos recopilatorios: "Classics" (R&S, 1994) y la secuela de esta serie, Selected ambient works vol. 2 (Warp, 1994), con el costado netamente ambient del asunto.

lunes, 5 de julio de 2010

Discos: Broadcast and The Focus Group investigate witch cults of the Radio Age (2009)

Mientras esperamos nuevo disco de nuestros adorados Broadcast, aprovechamos la tarde nublada para repasar la última y extraña aventura en estudio del grupo de Trish Keenan y James Cargill, en este caso junto a The Focus Group.

Y si hablamos de The Focus Group tenemos que decir que se trata de un proyecto del experimentador electrónico y diseñador Julian House. Los chicos de Birmingham se aliaron a él para cranear un disco de neto corte experimental, lleno de fragmentos de música al borde de la abstracción más pura. 

Entre ruiditos, golpeteos y samplers del ambiente (y sólo de a ratos, como un rayito de luz mínimo) aparece la hermosa voz de Keenan, sonando dentro de algo parecido a una canción. Así que para los que gustan del costado más "cancionístico" del dúo, abstenerse. Lo que aquí reluce es su veta más vanguardista/ autista, fogoneada por el amor que tanto Broadcast como Julian House comparten por la música de films, el psych pop de los 60´s y la "library music". 

Dentro de este viaje de 48 minutos, la memoria musical se queda con el vaivén psycho-emocional de "The be colony", ese bello haiku vía Yoko Ono que es "I see, so I see so" y esas cruzas entre la canción surrealista y el ambient que son "A seancing song" y "Make my sleep his song". El clímax de la reflexión cartesiana llega con ese breve minuto mántrico que es "What I saw". 

En esos pasajes, Broadcast sigue siendo el soundtrack ideal para nuestro estado de duermevela. O para la hora de la siesta, con rayos de sol y ojos entreabiertos. La frontera entre lo real y lo soñado.

Para más info: warp.net.

domingo, 4 de julio de 2010

Soundtrack de hoy: Foxbase alpha (Saint Etienne, 1991)

En 1991 (tal vez el último Zeitgeist de cambio radical en la cultura rock) los Saint Etienne eran el sonido de la  posmodernidad.

Todavía hoy escuchamos en los tracks de su lp debut, Foxbase alpha, los ecos de aquel futuro que ya había llegado.

Universalidad del lenguaje (electrónico) de la música. Globalización. Londres (podría haber sido cualquier otra ciudad) como epicentro del mundo en plena transformación. Cultura del sampler. House music. Polución, mercados de pulgas, lo "retro" en lo nuevo, el tráfico urbano, los edificios inteligentes.

Y nuevos códigos, derivados del dance y las drogas sintéticas, para ese rock que en la otra orilla del atlántico retrocedía hacia el olor a viejo del Grunge.

Tracks favoritos: el cover de "Only love can break your heart", de Neil Young. El clima dub de "I can´t sleep", la cristalinidad de "Spring". Todos temas que no envejecieron tan mal, después de todo.

El lenguaje universal: una música del mundo.

sábado, 3 de julio de 2010

Jazz nights: My favourite things (John Coltrane, 1961)

Sábado a la noche. 

Antes de salir, un buen trago y esos espacios que genera John Coltrane en "My favourite things". Un tema que por sí vale todo un álbum.

Dejo correr esos compases, los que ocupa el solo de piano de Mc Coy Tyner en el tema que da nombre al disco. Todas las frases de música que hay en esos intervalos, esos silencios.

El resto es de "el huracán del jazz", John Coltrane, en tenor (tracks 3 y 4) y soprano (en "Every time we say goodbye" y "My favourite..."). Acompañan- además de Tyner- Steve Davis en bass y Elvin Jones en drums.

Atlantic Studios, New York City, octubre de 1960.

jueves, 1 de julio de 2010

Discos: No dice (Badfinger, 1970)

Editado en noviembre de 1970, No dice fue el primer lp propiamente dicho de los Badfinger.

El primero ("Magic Christian Music", editado a comienzos de ese mismo año) contenía temas nuevos y viejos tracks firmados por la anterior encarnación del grupo, The Iveys. No dice fue además, el primero con la formación clásica, incluido el guitarrista Joey Molland. Con ese line up grabarían los siguientes cuatro álbumes. 

Pero más allá de estos datos, No dice (que sigue siendo el disco "clásico" de los Badfinger) es importante por su definición del sonido grupal. Si bien todos sabemos la tragedia que rodeó a estos chicos oriundos de Gales en épocas posteriores, para 1970 todavía eran años dorados para la banda, con buenas críticas, fichaje para Apple Records y ventas razonables. La Rolling Stone los definió como "lo que estarían haciendo The Beatles de haber mantenido su sonido original"

Pero vayamos a la música. No dice es un disco directo, con dosis de energía y algunas bellas canciones, siempre trabajadas desde el costado "McCartney" del asunto. La fórmula prácticamente naciente de lo que luego la historia del rock llamaría "Power pop". Basta escuchar el approach vocal de "I can´t take it" para comprobar la influencia de Macca. Enseguida el ritmo cae un poco con la balada "I don´t mind" y vuelve a levantar con el rock clásico de "Love me do". 

El talento melódico de Tom Evans puede apreciarse en los sutiles giros de "Midnight caller" y la perfección pop de "No matter what" (el posible Bing Bang de bandas herederas de este sonido, como Teenage Fanclub, The Posies o los mismísimos Big Star). Cerraba el primer lado el mayor éxito de los Badfinger por entonces, la balada "Without you"

La segunda mitad continúa por el mismo camino, alternando rocks ("Better days", "Watford John") y baladas ("It had to be"). Cierra el álbum la pastoral "We're for the Dark".

Bonus: formación clásica de Badfinger y discografía 
Joey Molland: guitars, vocals  
Tom Evans: bass, vocals
Mike Gibbins: drums
Pete Ham: guitar, piano, vocals

No dice (1970) Straight up (1971) Ass (1973) Badfinger (1974) Wish you were here (ya reseñado en Ultravivido, 1974).

miércoles, 30 de junio de 2010

Soul basics: Reflections (Gil Scott Heron, 1981)

En Ultravivido inauguramos una nueva sección dedicada a los Básicos del Funk y el Soul. Esos discos que -como las buenas camisas y sacos- siempre hay que tener a mano en el lado negro de la discoteca.

* * *
Y el elegido de hoy es nada menos que Reflections, aquel discazo de Gil Scott Heron editado en 1981. Observen qué tapa. Con ese look, la cosa no puede andar mal.

Como muchos soul brothers sabrán, Gil Scott ha sido indicado por muchos críticos como el padrino del rap. Una fama que comenzó a cimentarse allá en los primeros 70´s en base a sus "spoken songs", sus diatribas musicales contra el sistema y su famosa frase (a la que todavía hoy le seguimos dando vuelta) "The revolution will not be televised".

Si bien los 70´s encontraron a Heron en gran forma (con excelentes discos como "It´s your world" (76) o "Winter in America" (74) la nueva década comenzó con otro gran álbum.  "Reflections" es uno de esos discos que se pasean un poco por diferentes estilos y lo hacen con sobrada elegancia.



Por empezar, tenemos ese simpático reggae que es "Storm music". Enseguida nos encontramos como en casa con la encantadora voz de Gil Scott, siempre en registros medios, cálidos, en este caso acompañada de unas chicas en los coros.

Le sigue la lustrosa orquestación de "Grandma´s hands", un mid funk con un bello solo de guitarra española que ocupa más de una vuelta. Lo que se dice, darle espacio a la música cuando lo que está sonando es bueno. Como tercer track llega el coqueteo jazzy de "Is that jazz" y luego la primer parada técnica con la reposada "Morning thoughts", con elegantes arreglos de trompetas y clarinetes flotando por sobre la música y las palabras.

En la segunda mitad, Heron (que nunca fue menos que sus brothers ilustres) se le anima a una groovera versión de "Inner city blues" de Marvin Gaye. Escuchen los silencios, los respetos por el groove y la atmósfera de la música.

Y dos más. El clásico "The gun" es un temazo, arrastrado, urbano y todos los adjetivos sociológico-musicales que quieran ponerle a una música que en lo concreto, apenas arranca, hace que tus pies se muevan. El cierre es con el tour de force "B. Movie" donde GSH se despacha en 12 minutos contra todo y contra todos (incluidos Reagan, el consumismo de aquella época, Village People (?¡) y compañía).

Gil Scott- Heron- discografía cercana
Real eyes (1979) Reflections (1981) Moving target (1982).

Ariel Pink´s Haunted Graffiti

Uno
Cada tanto alguien (todavía no sabemos si se trata de un artista o no) se acerca a la música (a su producción, a su modo de escucharla y ejecutarla) como si se tratara de un acto nuevo, sin historia ni reglas. 

Ocurre muy de vez en cuando y esta irrupción, a su vez, tiene poco que ver con los "resultados" obtenidos. Como oyentes nos quedamos sin armas para juzgar algo que por su estructura o su combinación parece radicalmente nuevo.

Dos 
Todo esto que cuento me pasó alguna vez con los Stereo Total, o con Cody Chesnutt. Hace poco con el disco de Javelin (No más) y en mayor medida con este "Before today", de Ariel Pink´s Haunted Graffiti. No vamos a deternos aquí a contar la historia de Pink, ni de como llegó a este álbum y fue fichado finalmente por 4AD. Para eso está Wikipedia.

Tres
Por empezar, hay algo en esa fuerza low fi- transparente de "Bright Lit Blue Skies", como condensando decenas de partículas de un pop que ya escuchamos y que sin embargo se nos aparece como inédito. ¿O lo que es inédito es una frescura que ya no estábamos preparados para recibir? "Fright night (nevermore)" es excitante en su mezcla de synth pop, climas y voces. Todo sucediéndose, fragmentándose sin darnos tiempo para pensar (¡qué bueno eso!). 
  
"Round and round" sigue en esa veta setentosa (funky, noche, sintetizadores como señal de futuro) y muestra motivos melódicos para luego esconderlos y pasar a otra (otras) cosas. Como un juego histérico, volátil: lo que estaba, ya no está. Es cierto: al ratito de escuchar "Before today" podemos aburrirnos un poco de tanto fragmento sin sustancia. Pero bien puede ser un resabio, una resaca de nuestra tendencia a la completitud. Nuestros oídos, muy probablemente, estén mal acostumbrados. 

Y seguimos bailando con "Beverly kills", para darle paso a la duda ("che ¿pero está bueno esto o no?") entre "Butt-House Blondies" y "Little Wig", dos ejercicios de pop bizarro, fracturado. 

Por momentos, la música de Ariel Pink me hace acordar a los momentos más cándidos e inocentes del primer Sean Lennon, el de "Into the sun" (1998). En esa veta escucho la bonita "Can´t hear my eyes", sin ir más lejos.

martes, 29 de junio de 2010

Discos: White pepper (Ween, 2000)

White pepper fue el séptimo disco de los oriundos de Pennsylvania Ween.

Una de esas bandas que nuestro imaginario ubica rápidamente en "los noventa", moviéndose entre el mainstream y ciertos toques de lo que comúnmente se denominó "alternativo". Aunque particularmente nunca entendí "alternativo" a qué era "lo alternativo". Pero esa es otra discusión.

Melodioso e inteligente, White pepper significó, además, la finalización del contrato que unía a la banda con Elektra Records. El tridente que abre el disco ("Exactly Where I'm At", "Flutes of Chi" y la súper XTC  y primer single del álbum "Even If You Don't") sienta las bases de un pop irónico de gran factura y recubierto de excelentes melodías. 

Tras el intermezzo bossa nova de "Bananas and Blow" los Ween pelan su costado hardcore con "Stroker Ace" y nos recuerdan que con ellos nunca nada fue precisamente unidimensional. En un claro gesto posmoderno (cuando lo posmoderno era moderno en los 90) el grupo cita a los America de "Ventura highway" en "Ice castles", aunque luego la balada cobra tintes aeroespaciales. 

Pero en los 90 también se instaló la dictadura del consumidor, y a éste hay que tenerlo entretenido para que nos compre lo que vendemos. Así que los Ween vuelven a electrificarse para "The grobe" y -adictos a las bromas y un humor sarcástico- a continuación se despachan con un ejercicio a la Steely Dan con "Pandy Fackler"

Sólo queda tiempo de visitar algo de country rock deforme ("Falling out") y cerrar con el clima intimista de "She´s your baby" para entender que los Ween armaban riquísimas y variadas ensaladas. Y que sólo ellos podían tocar todo eso bien y con todos los sentidos del humor posibles.

Discos: Master of reality (Black Sabbath, 1971)

By Copetin

“Black Sabbath” será el que inventó un género, “Paranoid” será el más recordado, pero el mejor disco de Black Sabbath es “Master of Reality”.

Claro que encuadrar el término mejor en una discografía tan rica y determinante como la del cuarteto de Birmingham resulta ser toda una proeza, pero “Master…” cuenta con argumentos más que sólidos para ser denominado de esta manera.

Siguiendo el patrón de que un tercer disco resulta determinante para una banda Heavy (“Master of Puppets”, “The Number of the Beast”, “Pyromania”, “Among the Living”… los ejemplos abundan) Master of Reality introdujo una novedad que infinitas bandas copiarían a lo largo de los años: bajar la afinación Standard de los instrumentos. La idea se le ocurrió al guitarrista Tony Iommi, quien había perdido dos de sus dedos en un accidente laboral unos años antes. Tony pensó que bajar la tensión de las cuerdas (pasando de la afinación en Mi a Do sostenido, es decir, un tono y medio más bajo) sería beneficioso para desarrollar su técnica. Naturalmente, el bajista Geezer Butler lo siguió en la aventura y ambos demostraron, además de mayor destreza, una densidad y pesadez únicas para los años que se vivían.

El álbum comienza con el sonido de la tos de Iommi, grabado mientras se encontraba disfrutando de un porro. Naturalmente, el tema es una oda a la marihuana que lleva por título “Sweet Leaf” ("Dulce hoja") y, además de su letra repleta de adoración por la planta, cuenta con unos de los riffs más malditos que se hayan escrito jamás. Semejante fue su influencia que los Red Hot Chili Peppers lo incluirían veinte años más tarde en su hit “Give It Away”. Otros de los temas más influyentes en la historia del Metal Pesado es “Children of the Grave”, también determinante para la carrera de infinidad de grupos, desde White Zombie pasando por Metallica y Corrosion of Conformity. Ergo: todo grupo que desea desacelerar su propuesta está influenciado por esta canción.

“Master…” muestra otra particularidad: la inclusión de dos temas instrumentales (“Embryo” y “Orchid”) interpretados únicamente por la guitarra de Iommi y que funcionan a modo de "silenciador" entre semejante catarata de riffs. Pero “Solitude” se destaca por sobre el resto debido a su climática ejecución y la voz obnubilada del gran Ozzy Osbourne.

Sin ánimos de relatar en detalle cada una de las gemas aquí incluidas, el álbum (que se editó tan sólo seis meses más tarde que “Paraonid”) muestra el afianzamiento de un grupo que aún se encontraba en pleno proceso de desarrollo. Es imposible dejar de lado que sus continuadores fueron “Vol. 4”, “Sabbath Bloody Sabbath” y “Sabotage” (“sólo se puede confiar en los primeros seis discos de Black Sabbath y en ti mismo”, como dijera Henry Rollins).

Considerado por muchos como el primer disco Stoner de la historia, “Master of reality" se encuentra injustamente relegado en una de las discografías más ricas de la historia de la música.

Bonus: los 6 primeros de Sabbath
# Black Sabbath, 1970
# Paranoid, 1970
# Masters of reality, 1971
# Black Sabbath vol.4 (1972)
# Sabbath Blooody Sabbath (1973)
# Sabotage (1975)

lunes, 28 de junio de 2010

Reviews: It´s a beautiful life (Freebass, 2010)

No es novedad: It´s a beautiful life es el disco del "supergrupo" británico Freebass, integrado por tres bajistas "célebres": Peter Hook (ex joy Division y New Order), Mani (ex Stone Roses y Primal Scream) y Andy Rourke, ex Smiths.

Para detalles de cómo surgió la idea del grupo y la grabación del álbum, sólo resta navegar un poco por internet.

Lo que tenemos para decir en Ultravivido es que It´s a beautiful life (que editó Hacienda Records en abril de este año) es un disco tibiecito tibiecito. Escuchable, sí. Amable, también. Pero con pocos deslumbres. Como si se tratara de un buen disco de un grupo novato, en vez de la vuelta al ruedo de tres músicos que  alguna vez fueron parte de brillantes bandas  inglesas.

La producción es prolija y "Not too late" arranca bien, pero...algo ocurre con ese cantante (hablamos de Gary Briggs, de Haven). Un tono entre melanco y meloso (restos diurnos de Starsailor y Doves) amenaza con aburrir (y terminará aburriendo, a la larga) en el desarrollo de las canciones. "Lady violence"oscurece un poco el panorama y a la altura de "World won´t wait" aparece el clásico bajo de Hook para traernos recuerdos lejanos de unos New Order ya irrecuperables.

Entre "Kill switch pt. 141" y "Stalingrad" (mitad del setlist) entra en escena el costado más dub y fumón de Freebass, aunque sin demasiada gracia. Sin embargo, logra que el disco entre en otros terrenos, ofreciendo variedad. Plantado mayormente en mid tempos, el álbum no levanta demasiado en la segunda mitad, a pesar de que "Secrets and lies" no está del todo mal y "She said" consigue al menos transpirar un poco con algo de distorsión.

Bonus 
Freebass se completa con Phil Murphy en teclados, Nat Wason en guitarra y Bo Walsh en batería.

viernes, 25 de junio de 2010

Jazz nights: Tourist (St. Germain, 2000)

Cuando uno piensa en la palabra "clásico" se hace difícil imaginar discos de los 90 para acá. Sin embargo, "Tourist", de St. Germain (alias de Monsieur Ludovic Navarre) hace rato se hizo acreedor de ese galardón.

Un disco que según como se lo mire, es realmente inagotable. Pura música. Puro estilo, pero con sustancia. El disco para musicalizar casi cualquier cosa. Gastado en bares de Palermo y en livings de los oídos más exigentes.

Y para tener sí o sí en cualquier discoteca que se precie de tal.

¿Algo de jazz? Ahí está "Rose rouge". ¿Algo de dub? "Montego bay spleen". ¿Más acid jazz? "So flute".

Algunas claves de esta maravilla de la música: el espacio que generan acordes, arreglos. La cristalinidad del sonido. ¡El sonido! (parte de su longevidad pasa por esa atemporalidad: diez años desde su edición como si nada). Espíritu de jazz. De free jam. Pero con un marco establecido, unos parámetros que indican la dirección, el rumbo. Y por último, un flow notable. Una secuencia y un setlist impecablemente armado.

Una posible definición: un gran disco es ése que podés poner y dejar sin preocuparte cuando sacarlo.

¿Techno- latin jazz elegante? "Latin note". ¿Electro funk ambiental? "Sure thing" (mi track favorito) Sí, ése con el sampler de Miles y John Lee Hooker.

Discos: John Barleycorn must die (Traffic, 1970)

En Ultravivido nunca entendimos del todo a Traffic. ¿Adónde querían llegar con esa mezcla tan particular de de folk, jazz y blues, todo tocado con aires jazzeros- progresivos pero sin los malabarismos de estos últimos?

En 1970 y luego de la separación del proyecto paralelo Blind Faith, Steve Winwood entró a los estudios para grabar algunas canciones en vistas a un álbum solista. Pronto se encontró recurriendo a los servicios de sus ex compañeros de Traffic y el proyecto se terminó convirtiendo en el relanzamiento del grupo.

Las grabaciones de "John Barleycorn must die" tuvieron lugar entre febrero y abril de 1970 en los estudios Island y Olympic de Londres. El título del álbum se inspiró, precisamente, en el cover que el grupo realizó del clásico del folk inglés, "John Barleycorn".

En cuanto al álbum, lo que tenemos aquí es un conjunto de temas espaciosos, llenos de momentos "free" para que la música hable lo más suelta posible. En esto, los Traffic eran sinónimo de una libertad llamativa. "Glad" abre el disco con sus 6 minutos y medio de zapada entre el funk, toques jazzeros y giros que preanuncian algo del Rock Progresivo por venir. Algunos críticos tambien hablan de "folk barroco" para decribir lo que por entonces ensayaban grupos como Pentagle y Fairport Convention y a lo que Traffic se sumaba.

"Freedom rider" es un inclasificable híbrido de rhythm and blues, música clásica y free folk y "Strange to himself" suma las voces del baterista Jim Capaldi (Winwood se hizo cargo de la percusión). En mitad del álbum tiene lugar el cover de "John Barleycorn", sumando tonalidades pastorales a un álbum que nunca abandona del todo su espíritu folk. Como en otros pasajes del disco, cuando los Traffic suenan intimistas se acercan curiosamente al primer Genesis, con Peter Gabriel al mando. 
El cierre vuelve a sumar la banda a pleno para los siete minutos de "Every mother´s son", una balada de aires soul que reivindica el valor del Viaje, en un sentido espiritual. "Juntos" dice la letra "vamos a ir a ver qué nos espera". 

Bonus 
La reedición en cd de 1999 agrega dos demos de canciones que iban a ser parte del disco solista de Winwood ("I Just Want You to Know" y "Sittin' Here Thinkin' of My Love") y tomas en vivo de "Who Knows What Tomorrow May Bring" y "Glad", grabadas en el Filmore East en 1970.

jueves, 24 de junio de 2010

Discos: Nonsuch (XTC, 1992)

Género: como los buenos vinos, XTC mejora con los años. 

Siguiendo esta línea descripta más arriba, hay que recordar que el grupo comandado por Andy Partridge entregó ya en su período maduro dos grandes álbumes como "Orange and lemons" (1989) y este "Nonsuch". Ambos, discos de una fertilidad compositiva asombrosa para una banda que a esa altura ya contaba con más de 15 años de carrera y grandes discos en su haber.

Elegante, fino y barroco. Desbordante de ideas y música, "Nonsuch" se presenta con la forma de un verdadero caleidoscopio pop. Su fuente de inspiración: unos lejanos Beatles psicodélicos, aunque rodeados de matices jazzeros, orquestaciones, pequeños milagros de cámara y sobre todo, mucho buen gusto. 

El viaje es largo (17 temas son demasiados: un vicio de la primera época del CD) pero rico en tesoros. El Power Pop de "Peter Pumpinkhead" le da pie a uno de los highlights del disco: la exquisita "My bird performs". Un tema completo, lleno de música y donde ocurre todo lo que tiene que ocurrir para que un momento pop sea elevado a la categoría de Arte. Escuchen los arreglos, las trompetas, los soniditos que pasan por atrás...¡Pura música!

Y el mundo se vuelve Pop y Brillante con "Dear Madam Barnum" y sus coros y tambourines. Un poco más adelante llegamos a "The dissapointed", un mid pop exquisito que bien podría ser el primo cercano de "King for a day" (1989) y la reposada "Rook", con Partridge en voz y piano jugando a la música de salón victoriano.

Promediando el set aparecen otras gemas: "Then she appeared" cita "The meeting place" (Skylarking, 1986) y "War dance", compuesta por Colin  Moulding, es sombría y amenazante. En el tramo final, el vaivén de cámara de "Wrapped in grey" tiñe de melancolía la tarde y la banda se despide con "Books are burning": "los libros se están quemando/ y vos sabés/ donde los libros se queman/ lo que sigue es la gente".

Hablando de fertilidad bien avanzada una carrera, en el caso de los XTC habría tiempo para una gema más con el par Apple Venus, editado entre 1999 y 2000. 

Bonus
* El dibujo de la tapa corresponde al Nonsuch Palace, en Surrey. Está tomada del libro A Short History of  Ewell and Nonsuch, de Cloudesley S. Willis.

XTC- Discografía cercana
Orange and lemons (1989)- Nonsuch (1992)- Apple Venus vol. 1 (1999).

miércoles, 23 de junio de 2010

Clásicos: Jailbreak (Thin Lizzy, 1976)

Si bien mi favorito de Thin Lizzy es "Live and dangerous" (el polémico disco en vivo de 1978) hoy la mañana se sacude un poco con el clásico "Jailbreak".  

Para 1976, los irlandeses no eran ningunos novatos. Tuvieron que pasar cinco discos de estudio para obtener reconocimiento en charts y ventas, más allá de haber conocido cierto éxito con su versión del tema folk irlandés "Whiskey in the jar" (años más tarde, como todos sabemos, cubierto por Metallica). Luego de una exitosa gira como soporte de los Status Quo, la banda se abocó a la grabación de lo que hasta le fecha sigue siendo su álbum clásico.

"Jailbreak" abre con el tema homónimo, uno de los dos singles que cortó el lp. Un irresistible riff comanda la canción, que extrae todo el jugo posible de esas buenas melodías (parte del ADN de los Lizzy). "Angel from the Coast" es sonido 100% West Coast americano y pronto el set entra en terrenos más melodiosos con "Running back" (el tema que el grupo hubiera preferido como primer corte) y "Romeo and the lonely girl".

Pero cuando la cosa se estaba poniendo demasiado edulcorada llega "Warriors"para volver a levantar la temperatura. Sin respiro suena "The boys are back in town", tal vez, el mayor éxito en toda la carrera de  los Lizzy. Un tema para manejar descapotables al sol y no preocuparse por nada en absoluto. En el tramo final, "Fight or fall" le da un tono cálido al setlist con impecables arreglos de guitarras a cargo de Brian Robertson y Scott Gorham y esas voces que salen por cada canal repitiendo "I tell-a myself that i´m passing through time". ¡Belleza!

El clima pastoral de "Cowboy song"entra lentamente en combustión y para el final "Emerald" tira sobre la mesa las últimas cartas hardcockeras de los Lizzy, con grandes guitarras que elevan la canción hasta allá arriba.

Thin Lizzy/ Discografía cercana
Figthting (1975)- Jailbreak (1976)- Johnny the fox (1976).

French disko

Stereolab en vivo en Channel 4. Allá lejos en los 90´s.