miércoles, 18 de marzo de 2009

Discos: Junior, Royksopp (2009)


"Junior" arranca arriba y feliz, con la breve "Happy up here". Ahí están esos cambios de tonos marca registrada de los noruegos. (6/10)

"The girl and the robot" presenta una estructura pop, de "tema". Sigue el tempo arriba. Hasta acá el armazón general es simple y directo. Bastante lejos del barroquismo del disco anterior. Sin embargo, consiguen volar, como en sus mejores momentos. A partir de los 3 minutos el tema se eleva. (8/10)

"Vision one" arranca como los momentos más reposados del ensoñado disco debut, "Melody AM". Cascadas de luz flotando en el espacio. Después arrancan con un funk espacial que usa la base del "Too high", de Stevie Wonder ´73. Voces femeninas con vocoder, melodía. Un mid tempo para empezar a encauzar el disco. Un poco largo, tal vez. Hacia el final una leve trombosis cacofónica eleva todo hasta desaparecer. (6/10)

Enseguida cae "This must be it", como para retomar el up tempo inicial. Canta la chica que canta los temas del disco anterior (Karim Dreijer, de The Knife, ahora Fever Ray). Una voz inquietante. En realidad, para este disco se rodearon de un team de chicas pop (la sueca Robyn, Likke Li, Karim y Annell Drecker, que ya cantó en Melody AM). En este track vuelven a flotar, bien arriba. Insisto, hasta acá parece un disco mucho más "al grano" que el anterior. Más directo y menos florido, también. (7/10)

"Royksopp forever" es el primer slow temp del álbum. Acá vuelven a probar esos climas entre melodramáticos y naif que a mi particularmente no me conmueven demasiado. Primer momento del disco en el que me aburro un poco...(5.5/10)

Llegamos a la mitad con el track 6, "Miss it so much". Sonoramente, incluyen todos los soniditos que ya mostraron en los discos previos. Un mid tempo demasiado lavado. Primer tema que saco antes de que termine. (5/10)

"Tricky tricky" vuelve a levantar. El tema se va abriendo como una flor, haciendo entrar rayos sonoros insospechados. A partir de los 4 minutos entran en otro universo y el tema se vuelve definitivamente otra cosa. Cuando parece que van a volver a cargar, la canción se desvanece ¡Vuelven a interesarme! (8/10)

"You don´t have a clue" también parece sacado de "Melody AM". Liviano, etéreo, con peligro de caerse a lo lavado (una constante de varios pasajes del disco, y un peligro que siempre acechó a Royksopp). Sin embargo, entran unos teclados fantasmales que no esperábamos y la flotación está asegurada otra vez. (6.5/10)

Track 9: "Silver cruiser". El disco entra en su tramo final y se cae un poco por lo que decíamos más arriba. Lo que en "The understanding" se sorteaba alternando climas -entre el suspenso y la levitación- en este "Junior" se empantana (o mejor, se satura de edulcorante) pasados los primeros 20 minutos. Este es un clásico instrumental flotante. No está mal, de todas formas. (7/10).

Tramito final, con "True to life", con esos ritmos nerviosos y entrecortados que parecen esperar siempre un tiempo más para largarse. Clima de suspenso...¡Bien! Sorprenden de nuevo sobre el final, cuando el disco se diluía. Gran momento, uno de los picos (sino "el" pico) del álbum. (9/10)

El cierre es con "It´s what i want", un bonito tema que de solo fluir por los auriculares, me hace feliz. Hay voces todas juntas, que cantan:

All that I want is keeping it easy...

Y...resumimos

* Junior se despliega en 51 minutos y 11 temas. Algunos tracks parecen necesitar un recortecito.

* Auscultar un disco así, digamos, "tema por tema", tiene sentido en grupos como Royksopp, ya que ellos son de ese tipo de bandas que se dedican a armar, precisamente, "discos", recorridos enteros, y no simples temas. Por eso también la insistencia en los momentos, las caídas y los picos del álbum. A otros no se lo pedimos ¡con ellos, somos exigentes!

* Si pudiéramos resumir, diríamos que el disco no aporta nada sustancialmente nuevo, salvo cierto transplante de las cosas en las que ya habían innovado hasta ahora a una estructura de temas un poco más lineal (al menos en el primer tramo).

* Hacia la mitad, la cosa edulcorada gana la partida y "Junior" se cae un poco por su propio peso específico. Como si el análisis de glucosa les diera un poquito saturado.

* Pero los últimos tracks dejan la esperanza intacta. Un tropezón no es caída. Siguen siendo de lo mejorcito que anda dando vueltas.

Mes vacances a Rio


Estuvimos en Bahía y en Río.

En Bahia todo es samba reggae y otros derivados horrendos de los que desconozco clasificación. Y es todo el tiempo así. Arriba. Muy arriba.

En Brasil en general, conviven con la idea de músicas mezcladas. Un bar tiene puesto algo, y el de al lado otra cosa. Las dos a altisimo volumen (otra característica general). Todo eso se mezcla a cada paso que das.

En Bahía todo lo que sonaba eran discos grabados en vivo, donde el cantante se la pasa arengando a la gente, hasta el hartazgo. Se ve que suenan bien, y que los músicos (sobre todo bateristas y bajistas) son tremendos. Pero la música es horrorosa. También hay DVDS con eso. ¡Ni en el catamarán al Morro de Sao Paulo nos dejaron en paz, y lo ponían a todo lo que da, a las 9 de la mañana!

El uso cultural de la música, en Brasil, es autorreferencial, todo el tiempo. No descansa. Es Brasil,Brasil, Brasil, Brasil. Recorriendo los barrios, entré en pequeñas disquerías (hay muchas de vinilos). "Bueno" pensaba yo, "acá voy a escuchar otra cosa". Error. Más Brasil. Por ahí era un Caetano, un Jorge Bem. Pero era Brasil.

Me irritó un poco tanto chauvinismo. Me hizo odiar un poquito esa música que en realidad, siempre me gustó.

Garoto en Ipanema

En Río dejé de escuchar esos discos horribles arengando, pero no dejé de escuchar "Brasil". Tienen unas disquerías impresionantes, realmente muy bonitas. Encontré una en Barata Riveiro (The Modern Sound) con dos pisos y un subsuelo enteramente dedicado a los vinilos. Creo que pocas veces vi tantos LP juntos. Unos negros estaban escuchando algo ultra funkero de Tim Maia y hacian "air bass" siguiendo el groove 70´s.

En el mp3 del celular yo había llevado Animal Collective, Laura Nyro, el nuevo de Eno-Byrne, algo de Massive Attack. Sonaron como música venida de otro planeta.

viernes, 27 de febrero de 2009

Discos: No line on the horizon (2009)


Uno
Lo primero que uno se pregunta es si es necesario escribir algo sobre un nuevo disco de U2. ¿Es noticia? ¿Se puede decir algo original?

Porque desde "Pop" (hace doce años: 1997) para acá, los irlandesese parecen haber asumido- bien concientemente- el camino del "riesgo 0". Esto es: repetición de una fórmula que ya saben que les da resultado, y aumento exponencial del factor "aburrimiento". Los últimos tres discos son francamente inescuchables.

Ambos parecen argumentos incontrastables (aburrimiento y estancamiento creativo), pero todo se relativiza bastante si uno mira una carrera que ya va para los 30 años. Si bien el dato en sí puede no decir nada para algunos, lo cierto es que sirve para poner en perspectiva y comparar. Si miramos alrededor, hoy mismo ya hay bandas estancadas y sin salida creativa, con apenas dos o tres discos editados. Piensen ejemplos, porque abundan. Los míos: Radiohead (el caso casi emblemático de banda que no sabe salir de su círculo de vicios), Interpol, Strokes, Kasabian, Placebo...

Dos
Entonces ¿hay otras cosas para decir de U2, a esta altura del partido?

Para el mercado, U2 ocupa ese espacio perfectamente equilibrado entre una banda de "rock" (no son "tan" blandos para ser pop) y un producto seguro en la rotación de "radio de clásicos", donde sí, todo encaja dentro de un lenguaje "pop" (de "popular", de "la que sabemos todos"). En algún punto, U2 es la banda (de rock) que le gusta a los que no necesariamente les gusta "el rock", en general. Es como el público de la Selección Argentina, digamos.

En ese exacto lugar (tan bien explotado por el marketing a gran escala) se ubican los irlandeses. No obstante, ese nicho de mercado en nada habla de la calidad de la banda en sí. Esto está claro. Lo que hace el mercado con cada producto no siempre tiene que ver con las "buenas" o "malas" intenciones de las bandas. Simplemente, sucede. Pero en Argentina hay una idea medio neardenthal (todavía!!) sobre el éxito y lo “masivo” como concepto negativo. Uf, me siento prehistórico hasta criticándolo.

Demás está decir, también, que alguna vez los U2 fueron otra cosa. Pero eso es otra historia que no contaremos aquí.

Tres
Yendo al disco en sí, en efecto, no es mucho lo que tenemos para decir. Esta vez hay un corrimiento literario, si podemos llamarlo así, en las letras de Bono, que pasa a meterse en la piel de diversos personajes, un poco para no seguir saturando el "yo-que-dice-cosas- valiosas-todo-el-tiempo".

Musicalmente, volvieron a trabajar con la dupla Eno- Lanois, que al igual que el grupo, a esta altura ya son simplemente una marca de fábrica sin novedades. Las promesas (a cargo de Edge) de guitarrazos en la veta Zepp/ White Stripes, brillan por su ausencia. Y, no: U2 nunca rockeó, o rockeó con cuentagotas. ¿Quién arropó esperanzas de que lo fueran a hacer ahora?

Porque si hay algo que siempre quedará en el “debe” de esta banda es que nunca lograron soltarse del todo, al menos en los discos. En ese sentido han sido siempre increíblemente conservadores: nunca confiaron en la combustión, en la liberación de energía (en el vivo es otra cosa, ahí sí parecen poder soltarse). Los discos de U2, en algún punto, son siempre insoportablemente perfectos.

Hay dos o tres momentos algo interesantes en “No line…”. A la altura de los tracks 6/7, Edge pisa un poco la distorsión y la banda libera algo de energía. Por su parte, "FEZ- being born" cambia de forma y logra generar intriga. El cierre, con "Cedars of Lebanon" crea un clima-ambiente, con Bono narrando, que al menos logra cautivar durante sus poco más de 4 minutos.

Pero poco más. La pregunta que queda flotando, sin respuesta, es qué busca una banda al seguir grabando discos así, autoindulgentes, citando como horizonte el propio discurso establecido. Frente a esta pregunta, no alcanzan ni siquiera los 30 años de carrera como argumento de permanencia.

miércoles, 25 de febrero de 2009

Años de rechazo


Los discos de Morrissey nunca serán demasiados. Tampoco importa que algunos sean más flojos que otros. Es más: eso le da un encanto vital a la cosa. Porque Mozz es de esos raros (por lo escasos) artistas cuyo encanto está en ser como son: así los queremos y así los hemos adorado siempre.

En este sentido, poco importa que Years of Refusal, el "nuevo" disco, sea así o asá. Sí, claro que podemos hablar un poco de él, y decir que vuelve a ser guitarrero y desbordado (aunque ¡ay! de los que lo comparan con el sublime "Your arsenal", de 1993). La gran diferencia, como siempre, son las canciones. En aquel, daban la talla, acá, pareciera que faltan, que están armadas un poco asi nomás, sacadas del horno con cierta urgencia que no siempre se corresponde en calidad. El modelo sonoro es el de "Southpaw grammar"(1995), más el modo compositivo que viene mostrando desde "You are the quarry".

Suena saludable oírlo entre latigazos de guitarras, aunque a la altura del cuarto o quinto tema la cosa empieza a flaquear. Y tal vez la duda venga por el lado de cierta saturación en la composición de canciones más o menos "auténticas". No por nada Mozz anunció que el final de su carrerra está muy cerca. Son muchos años (cuántos? 25?)escribiendo desde un personaje que muy probablemente ya haya quedado atrás, inclusive para él mismo, a nivel personal.

Para no defraudar(nos), el precio que tiene que pagar Morrissey quizas sea cierta saturación del personaje de eterno perdedor y "desencantado del amor". Así y todo (como en "You are the quarry" o "Ringleader of...") hay aciertos y momentos donde todo vuelve a encajar, como en los viejos tiempos.

Eso, y verlo tan pero tan apuesto en la foto de tapa, con ese bebé ajeno en brazos, con rostro desafiante, vale por todo lo demás.

I´m throwing my arms around Paris

I'm throwing my arms around
around Paris because, only stone and steel
accept my love

I'm throwing my arms around
Paris because nobody wants my love
nobody wants my love, nobody needs my love
nobody wants my love.

jueves, 5 de febrero de 2009

Siempre en verano


Hay disco nuevo de A. C. Newman (fotito aquí) y eso, al menos para quien suscribe, es una buena noticia.

Tengo el recuerdo de un verano (el de 2005, creo) feliz de estar leyendo El pasado y escuchando las bonitas canciones del disco anterior de A.C, The slow wonder.

Ahora, 2009, también en verano, llega este Get guilty. Lindo. Lindo. ¿Qué tienen las canciones de Newman que son tan livianas, tan frescas, como flores recien cortadas?

Nada, eso. Canciones para sentirse vivo y feliz. Que mas podemos pedir.

martes, 3 de febrero de 2009

Talent (a question of)

Algunos clásicos:

Lou Reed: un talento tosco y haragán. Apenas talentoso.
John Cale: talentoso
Nick Drake: talentoso pero no descollante. En todo caso, un hermoso talento.
Tom Waits: talentoso
Leonard Cohen: un talentoso astuto
Neil Young: talentoso
Nick Cave: una simulación de talento. Suda la gota gorda, but...
Iggy: ?
Brian Wilson: talentoso
Black Francis: ?
John Martyn: un lindo talentoso. Más que Drake, tal vez, menos que Waits.
Julian Cope: ?
Robyn Hitchcock: ?
Tim Buckley: ?
Jeff Buckley: una farsa de talentoso.
Peter Hammill: ?
Peter Gabriel: talentoso
Joni Mitchel: talentosa
Axl Rose:?
Stevie Wonder: talentoso
Marvin Gaye: talentoso
Prince: talentoso, far ago
Trent Reznor: talentoso falso
Alex Chilton:?
Brian Eno:?

British people

Noel Gallagher: talentoso (medio hooligan, pero talentoso al fin)
Paul Weller: ?
Elton John: talentoso (70´s)
Bowie: talentoso pero raro, freak. Un talento pop enorme.
Jarvis Cocker: algo de talento, mucho de inflador
Damon Albarn: algo de talento (menos que Cocker, bastante menos que Gallagher)y bastante astucia

Los varietales nacionales

Spinetta: talentoso con tendencia a la celebridad
Charly: talentoso con tendencia a la genialidad (80´s)
Fito: talentoso a pesar de sus derrapes
Litto Nebbia: ?
Calamaro: talentoso menor simpático
Moris: ?
Cerati: talentoso opacado por su tendencia a la cleptomania
Melero: talentoso raro
Petinatto: ?

Discos: Through the looking glass (Siouxsie and the Banshees, 1987)

Uno de los mejores discos de covers de todos los tiempos.


Hace 22 años los Siouxsie and the Banshees entraban al estudio para grabar -sin exagerar- uno de los mejores discos de versiones de todos los tiempos. "Through the looking glass" (frase sacada del "Hall of mirrors" que versionan aquí y título de una de las célebres obras de Lewis Carroll) fue el sucesor de otra obra maestra ya reseñada en UVVD, "Tinderbox".

El LP -editado en marzo de 1987- traía diez versiones de los Banshees de un puñado de artistas oscuros por entonces. Recuerden: es 1987. Tiempos pre-internet. Los nombres que desfilan aquí pertenecen a esa casta oscura del rock, bastante poco conocida por entonces (al menos de este lado del océano): Doors, John Cale, Television, Iggy Pop, el primer Roxy Music...

Lo primero que hacen los Banshees, por ende, es reconocer una tradición, un linaje. En la elección de los artistas a versionar, por supuesto, ya hay un gesto. El de decir “éstos son los que nos inspiraron para ser lo que somos”. En segundo lugar, está el proceso al que someten a las canciones. En ese sentido, Siouxsie debería ser recordada (además de sus enormes méritos creativos dentro del Post Punk) como una gran banda versionando a otros. Esa actividad tantas veces ociosa, vulgar, mero proceso de “copia” o de “traducción” del original, en ellos está elevado a la categoría de Arte.

Ese Arte es todo lo contrario a traducir, a copiar “punto por punto” un original. Tampoco significa parir un Frankestein irreconocible, está claro. Hacer arte en el cover es -antes que nada- lograr algo “nuevo” que no se había dicho ni siquiera en el original. Pero con los elementos presentes de la fuente. En segundo lugar, versionar es traer la canción al imaginario propio. Siouxsie logra que las canciones, muchas veces, parezcan propias.


Como todos los grandes discos del grupo, “Through the looking glass"es otra pieza atmosférica, cargada de ambiente. Tal vez por eso, el momento central aquí quede para “You´re lost little girl”, de los Doors. La atmósfera de 1987 parece calcar la de 1967: ese clima entre circense y siniestro que irradia el disco "Strange days". En el intermezzo de marcha de circo del cover está la clave psicodélica y sonora de todo el álbum.

Pero hay más. Con “Hall of mirrors” (de "Trans Europe Express") hacen algo descomunal. No sólo evitan calcar -en una tentación que pocos resistirían- los teclados principales, sino que llevan la canción a un trance hipnótico con un juego de guitarras y teclados verdaderamente espectral. En este sentido, la auténtica  “sala de espejos” es la que construyen los Banshees, igual de envolvente que el original, aunque multiplicando sus aristas y puntos de luminosidad.

“This wheel´s on fire” es una pieza superior, que deja el original de The Band reducido a un mero esqueleto de canción. Aquí están todos los trucos que los Banshees siempre fueron capaces de elucubrar: cuerdas neo clásicas, polirritmos, sutileza en arreglos. Otro tema que podría ser propio. Con “The passenger” (el single y tema más reconocido del set) también hicieron magia: dejan a la versión original de  "Lust for life"  en una monotonía que termina aburriendo.

El último tercio del álbum levanta en intensidad con las versiones de “Gun” (original de John Cale del álbum “Fear”, 1974) y una oscura pieza del primer Roxy Music, “Sea breezes”. Lo que en el original de Roxy no termina de eclosionar, en el cover logra forma y peso. El disco cierra con la magistral “Little Johnny Jewel”, un oscuro single de Television totalmente readaptado por los Banshees. Párrafo aparte para la labor de Budgie, uno de nuestros cinco bateristas favoritos de todos los tiempos. 

Los temas y autores originales

1. "This Town Ain't Big Enough for Both of Us" (original by Sparks)
2. "Hall of Mirrors" (original by Kraftwerk)
3. "Trust in Me" (original by character Kaa in The Jungle Book Disney movie)
4. "This Wheel's on Fire" (original by Julie Driscoll)
5. "Strange Fruit" (original by Billie Holiday)
6. "You're Lost Little Girl" (original by The Doors)
7. "The Passenger" (original by Iggy Pop)
8. "Gun" (original by John Cale)
9. "Sea Breezes" (original by Roxy Music)
10. "Little Johnny Jewel" (original by Television)

jueves, 22 de enero de 2009

Discografias: Daniel Melero

En Ultravivido compartimos algunas notas sueltas sobre la discografía de Daniel Melero, uno de nuestros ídolos del rock nacional. 

Silencio (Los Encargados, 1985)


Todavía me acuerdo de estar escuchando un programa de Tom Luppo, una de esas noches oscuras de los ochentas en Buenos Aires, y que el tipo pasara “en vivo y en directo” un show de Los Encargados, si no me equivoco, en el Teatro Santa María. 

Me parecía algo casi de culto. Arrancaron ese show con “Sangre en el volcán”. Me acuerdo también de “Silencio” elegido como mejor disco del año en alguna de esas encuestas donde votaban músicos. Que raro ¿no? Hoy parece algo impensado que un grupo así pueda marcar tendencia en el pop argentino actual.

Aquel primer y único disco de  Los Encargados es algo así como un electro pop/dark. Es porteño, también. Siempre pensé que la música de Melero, en general, tiene mucho de Buenos Aires. Sobre todo- y aunque parezca paradójico- su costado electrónico.

En otros aspectos, acá ya aparece también el talento cancionístico de DM, en preciosas melodías que perduraron: Orbitando (uno de mis diez temas favoritos del rock nacional) Líneas, Trátame suavemente (nunca superada por ninguna versión de Cerati). La otra parte del disco es un synth pop por momentos cercano a Japan, por momentos a Ultravox. Algo de Eno, por supuesto, en esos soundscapes colados entre los temas. 

El ambiente general es oscuro, aunque no opresivo. Siempre imagino calles de madrugada, al escucharlo. Taxis de los ochentas. Radio FM.

Los Encargados eran un artefacto bastante raro. Look muy lejos del rock. En las fotos a contraluz blanco y negro de la tapa, los tres parecen ingenieros en computación, pero ni siquiera con el glamour glacial de unos Kraftwerk…¡Parecen egresados de la UTN! Habría que ver la sinergia que hacían con otras bandas de sonido oscuro de la época, llámese La Sobrecarga, mismo Fricción, o Duna. El dark importado de afuera. El modelo a lo The Cure, etc.

Con todo, “Silencio” es un disco que perdura. Se lo puede seguir escuchando. Hay buenos temas, y sacando las molestias provenientes de las “intenciones”, siento que varias canciones bien pueden ambientar hoy un paseo por Buenos Aires, una solitaria noche de enero.

Conga (1988) 

¿Qué hizo Melero entre el 85 y el 88, cuando salió su primer disco solista?

“Conga” está plagado de buenas canciones. De esas que todavía – y con justicia- Melero toca en vivo. De paso, hay que decirlo: cuánta injusticia (fogoneada por la estupidez de los medios) se cometió con el costado cancionero de Melero. ¿Durante cuántos años los suplementos de espectáculos vivieron de la falta de imaginación, repitiendo una y otra vez eso de “gurú del tecno local” reduciendo su talento solamente a eso?

De todos modos, Conga suena hoy demasiado 80´s. Hay algo en la producción que todavía tiende a cierta idea de “perfección de cuadro”, donde no queda demasiado espacio para que la música respire (un efecto muy de esa época). Suena como asfixiado, rígido, sin movimiento. Frío y glacial, dañando inclusive canciones que en el fondo son cálidas y cercanas.

Cámara (1991)

Alguna vez alguien me contó que este disco iba a ser otro. Que Melero estaba a full metido con una electrónica de remixes (muy de comienzos de década) y que terminó saliendo a la cancha con un disco menos difícil, más llano. 

Lo cierto es que “Cámara” es un disco cerrado y autista. Atemporal, pero en el sentido de que no mira ningún presente, ningún pasado y ningún futuro. Casi “acéptico”. En este aspecto (y sólo en este) me hace pensar un poco en otros dos discos de laboratorio, pura forma, como “Tin Drum” y “Takin tiger mountain”.

Acá están “Amor difícil” (un ensayo de pop perfecto en la línea Pet Shop Boys) “Ves el sol” (entre Manchester y el otoño porteño) y la perfección cerrada de “La forma del deseo”. Cerati en guitarras y un desconocido Diego Tuñon, futuro Babasónico en los créditos.

Colores Santos (1991)

¡El “Wrong way up” argentino!

Este disco tiene muchos temas buenos y en su época (hace 18 años!!!) era una especie de estandarte de “vanguardia”, de “lo que se venía”. 

Un Cerati como siempre afanando lo que escuchaba (acá es Ultra Vivid Scene) y un Melero que –sospechamos- es quien le da al disco esa pátina profunda y las texturas más interesantes. Sin embargo, con los años, sospechamos que la producción opacó un poco el vuelo de las canciones.

Recolección vacía (1992) 

Primero estuvo el casete “Colección vacía”, y después este libro- disco. 

El periodista/ teórico del rock Pablo Schanton “entrevistando” (editando) a un Melero que estaba creído en serio que podía ser el Eno argentino en eso de “teorizar” sobre la cultura rock desde un lugar de “no músico”. Algunas ideas estaban buenas (en su momento, claro). 

“Recolección vacía” fue tal vez mi primer disco de música electrónica. El que me hizo empezar a investigar y darme valor para romper ese prejuicio de “rock vs pop”, o “música tocada vs tecno” (donde “tecno” era un término cargado de negatividad). Por este disco conocí The Orb, buceé en discos viejos de Tangerine Dream y me compré “Music for films”. Entre otras cosas.

En aquel entonces el disco me encantaba. Me lo ponía en los auriculares y caminaba durante horas por Buenos Aires. Con su parte más up tempo y su fade en la segunda mitad, más volcado a lo ambient. Insisto: Melero siempre hizo música pensando en Buenos Aires. Estos tracks están llenos de calles céntricas de madrugada, de ecos, de torres, del Bajo y de campanarios. 

Travesti (1994) 

Éste es tal vez mi disco favorito de Daniel Melero. 

Más allá de gustos, veo claramente que es su primer disco con la guardia baja, sin tanto histrionismo ni exhibicionismo tecnológico. 

Es el disco donde empieza a bajar los decibeles de su cabeza tecnificada para encontrarse y hacer las paces, no solo con el aspecto “canción”, sino con su propio pasado como oyente de discos, sobre todo, de rock nacional (Almendra, Aquelarre, etc)

Hay como una cosa de “fogón”, muy cálida, que sobrevuela el ambiente. El esqueleto central del disco son las guitarras acústicas, aunque varias canciones se apoyan en un soporte electrónico, muy sutil, para desplazarse. Entre esas tonalidades se mueve el disco, que siempre me cautivó por su audio cálido y envolvente (Amazona, Libertad, La Sed son altos momentos de una música completa).

Operación escuchar (1995) 

Después del impresionismo otoñal de “Travesti”, DM optó por grabar una música casi al borde del silencio. Por lejos, su experimento ambient más intenso y profundo.

Minimalismo blanco. Y una música que siempre me remitió a hospitales. A salas de emergencia a altas horas de la madrugada. Y nuevamente la “ciudad”. Operación escuchar es un disco extremo de un artista que- como explicaba en las breves liner del booklet- estaba buscando en la supresión de sí mismo una voluntad de desaparecer.  

Rocío (1996) 

El pequeño disco elegante.

“Rocío” está entre la bossa, el lounge y los ambientes de diseño. Licores y viejos equipos hi- fi.

Tal vez, su talón de Aquiles sea ese recorrido demasiado armado, demasiado pensado. Deja poca libertad para la escucha, de tan perfecto que está diseñado. Es, definitivamente, un objeto "arty". Todo está pensado para el oyente, para su comodidad. Campanitas acá, algo de bossa desperfecta, algo de cristales distantes, luego una canción, y así.

En algún punto es un disco melancólico. Y otra vez, muy Buenos Aires. Creo que alguna vez le escuché decir a Melero que este es su disco favorito.

Piano (1999)

Con “Travesti” primero y con “Piano” cinco años más tarde, Melero comenzó a preocuparse un poco más por cuestiones de armonía y otros aspectos vinculados a la cocina de las canciones. Y menos por la sofisticación sonora. 

No hay mucho para decir de Piano, más allá de que saca a la luz la belleza intimista de muchas canciones, incluidas algunas que nunca habíamos decodificado como tales (Habitantes, o Planeta Agua, por caso).

Piano es un poco el continuador de ese ambiente lounge comenzado en Rocío, aunque aquí el valor confesional y emotivo de las canciones es mayor. Está mas presente el cantante, el compositor, aunque sea bajo la forma de revisión de sus canciones.

Versiones favoritas: No dejes que llueva, Descansa en mis brazos, Trátame suavemente y la nueva, Dejaré que el tiempo me alcance.  

Tecno (2000) 

Lo molesto de Tecno fue tener que soportar el discurso de Melero contando que se había bajado todos los instrumentos en programas conseguidos de internet, que “cualquiera podía hacerlo” y bla bla bla. ¿A quién le importa, Dani?

Pero el disco está bueno. No se si “entero” (se cae un poco por insistencia en el sonido, muy igual a lo largo de todos los tracks) pero tiene altos momentos de música. Reescuchándolo hace poco confirmé que Melero- pese a que siempre se encaprichó en querer presentarse como “no músico”- es un artista de un oído finísimo para hacer música. Siempre supo armar, ambientar y arreglar música en el mejor y más amplio sentido de la palabra.

Veo a Tecno como un disco hermanado con “Silencio”. Hay algunas cosas de sonido que los emparentan. Y están esa cosas de ubicación espacio temporal remota. Me encantó cuando una vez leí que “Caricias” parece la cortina musical de un noticiero de 1984. Hay varios pasajes del disco que remiten a esa época, pero sin precisarlo demasiado.

Disco de movimiento, de viaje, también. Varios temas (Hormigas, Camino infinito, Lobos) parecen invitarnos a la ruta, al viaje nocturno.

Vaquero (2001)

Nunca vamos a saber qué quiso hacer M. con este disco. ¿Otro “disco- gesto”, otro manifiesto demasiado expuesto en sus intenciones?

Vaquero contiene algunas canciones del todo cursis, pero sobre todo aburridas, sin demasiado brillo. Así y todo está “El mundo será nuevo”, que me encanta. Y alguna que otra. El resto, letras sobre la muerte, orquestaciones sin demasiada inventiva. Y una producción limpia, FM, como de cantante melódico de los 80. Una incógnita. 

Después (2004)

No escuché la versión full de “5 cds”, pero con lo que entrega el cd estándar me conformo. “Después”, por primera vez, creo, muestra a un Melero finalmente relajado, sin tener que demostrar nada ni forzar posturas provocativas. Está todo lo que siempre supo hacer bien, y en buena forma: lindas canciones, ambientes y climas para dejarse llevar.

Sin tensiones, sin “teoría” (iba a escribir "sólo música" pero todos sabemos que tal purismo no existe). Podemos cantar con "Amor en pie" (perfección pop) y "Besar". Ponernos oscuros con "Mágico" y arrastrar la noche un poco más allá con el devenir de "Sin respuestas".

Acuanauta (2006) 

Ultima entrega a la fecha, en la veta ambient. Creo que es un disco ofrecido por internet. No agrega mucho, salvo que es otro ejercicio más estrictamente sonoro, que lo emparenta con Recolección Vacía y Operación escuchar.

lunes, 19 de enero de 2009

Love to The Charlatans U. K

Con el amigo Ian (The Dark Side of the Rock) hemos sabido hablar -a altas horas de la madrugada y Guiness mediante- de nuestros adorados Charlatans. 

Uno de esos grupos- coincidimos- siempre parejitos y rendidores. Como los buenos jugadores, nunca bajan de 6, 7 puntos en cada partido que juegan.

¿Y a ustedes no les pasó lo mismo? Después de su explosivo y altanero debut allá por comienzos de los 90 (salieron a la cancha con "The only one I know" y luego desaparecieron, al menos de la difusión de esta lado del océano) personalmente les perdí el rastro. Muchos años después caí en la cuenta que los de Manchester habían seguido grabando discos con una fertilidad más que interesante. Qué grata sorpresa fue empezar a bucear en esos lps y descubrir que muchos de ellos eran buenos discos.

En general, discos amables con el oyente, que se dejan escuchar. Ninguna rimbombancia, pero tampoco ningún fiasco. ¿Nuestros favoritos?

Quizás el pico más alto de la producción Charlatan esté entre el stone "The Charlatans U.K." (1995) y el inspirado y luminoso "Tellin´stories", de 1999. Dos grandes discos, por cierto. El primero con interesantes toques Stone y Faces (más los flamantes coqueteos funk-soul que el grupo luego haría definitivamente una marca de fábrica. Y el segundo como despedida al tecladista Rob Collins, que murió durante las sesiones de grabación.

Pero para nuestro asombro, los 00 nos trajeron a unos Charlatans todavía grabando excelentes discos como "Simpático" (su álbum de coqueteo con el reggae y el dub) y  "You cross my path", más en la veta New Order.


Bonus track

Habría que agregar que los Charlatans muestran una admirable condicion para el cambio y la mutación, manteniendo el espíritu y el sonido del grupo. La voz de Tim Burguess es un gran condimento para reconocerlos casi inmediatamente. Pero de todas formas, los Charlatans han ido adoptando distintos disfraces, y todos ellos les han quedado de maravillas, sin parecer "forzados" al cambio.

Además, pocas bandas son más quintaescencialmente brit que los Charlatans. Así que...

¡Larga vida a los Manunianos!

martes, 13 de enero de 2009

Top 30

Se sostienen. Se la bancan. Nunca te dejan a gamba
30 discos amigos para pasar en un bar


Pop/ rock
1- Parallel lines, Blondie
2- Nancy Sinatra, Nancy Sinatra
3- London Calling, The Clash
4- Give out but don´t give up, Primal Scream
5- Pretty in pink, The Raveonettes
6- New boots and panties! Ian Dury
7- Louder than bombs, The Smiths
8- Rock art and the X- Ray Style, Joe Strummer and the Mescaleros
9- As is now, Paul Weller

Soul, Jazz, roots, reggae
10- Groovin High, Dancing Mood
11- Red, Black Uhuru
12- Hi- bop ska, Skatalites
13- Duke Elegant, Doctor John
14- Eco, Willy Crook
15- Living room, Paris Combo
16- Comic strip, Serge Gainsbourg
17- 40 JB Hits, James Brown
18- Jim, Jamie Lidell
19- Cualquiera de la serie Brotherhood pride & groove, Blue Note
20- Bag of hits, Fun Lovin Criminals
21- Tourist, St. Germain

Blues & rock
22- Now my soul, Ronnie Earl
23- Wildflowers, Tom Petty
24- The essential, Stevie Ray Vaughan
25- Brick by brick, Iggy pop
26- Blues to the bone, Etta James
27- Runaway boys/ a retrospective, Stray Cats
28- Love and theft, Bob Dylan
29- Old N°2, Eddie Spaghetti
30- Fieras lunáticas, Ratones Paranoicos

Palabra de Tom

Aquí está, el lavacoches de Robert Taylor. No miento. Lavé coches, llené depósitos, me gustaba encerar; esa era mi especialidad. No tenían enceradora hasta que llegué yo. Le dije que debían comprarse una máquina de encerar Simoniz. Me saludan quitándose el sombrero cuando vengo por aquí. Cuando actúo en la ciudad lo anuncian en la marquesina esa de allí ¿La ves?

"LAVACOCHES 8:50- 5:30"

"TOM WAITS"

* * *
Solían abrir más tarde. El Hi Ho Inn al otro lado de la calle. Podrías pasarte el día aquí. Desayunas en Al´s mientras te lavan el coche. Vas a tomarte unos cócteles al Chit Chat. Te cortas el pelo en la barbería. Vas a dormir al Hi Ho. Un día completo. Y a la mañana siguiente lo mismo. Que tiempos aquellos.


De "Tom Waits: conversaciones, entrevistas y opiniones" (Mac Montandon); Global Rythm Press S. L. Barcelona, 2005.

lunes, 22 de diciembre de 2008

Los mejores de 2008

Acá están, estos son, los mejores discos del año, según la casa. Van sin ningun orden en particular, simplemente, fueron los que más me gustaron.

Bloc Party, Intimacy
Después de un segundo disco flojo, los BP sorprendieron con un álbum filoso, abrasivo y envolvente. Los mejores momentos pertenecen a esos oasis de melodías en medio de los picos electrificados a los que el grupo suele recurrir (a veces abusando de la pose punk). Un gran retorno, de todas formas.


Hercules and Love Affair, Hercules and love affair
Una actualización elegante, urbana y newyorker de una escena dance bastante devaluada y ahogada en esos horribles DVDS en vivo que editan los DJS superstars. Puaj. Frente a ese panorama, Hercules and Love Affair es un disco bien armado, con buenos temas, y que logra sostenerse más allá de los códigos propios del dance. Con eso le alcanza para estar entre los mejores del año.

Metallica, Death magnetic
Sorprendieron para bien. Por alguna razón escuché "Death magnetic" junto al demoradísimo regreso de Guns and Roses (ver review) y en la comparación salió ganando el de Metallica, que suena a reinvención (saludable) de la música vital que el grupo supo instalar hace muchos años. Como si se hubieran sacudido la modorra de estos últimos...¡18 años!

Hot Chip, Made in the dark
Siguen siendo de lo más prometedor de la electrónica mainstream, junto con Justice y los superiores Royksopp (mis favoritos, de los que esperamos ansiosos su tercer disco). "Made in..." arranca enrredado y loco y después se va poniendo pop y suelta todos sus trucos. Pasa hasta por ¡baladas! para volver a electricificarse y decir siempre algo más, en un trip completo, lleno de emociones.

Fleet Foxes, Fleet Foxes
Una calma casi religiosa le da un toque adictivo a este disco de los oriundos de Seattle, que me recuerdan a cosas de Animal Collective, de los Russian Futurists y sobre todo, de los Hidden Cameras (¿se acuerdan?) El disco más reposado, pastoral y etéreo del año.

Keane, Perfect symmetry
Me sorprendieron los Keane, una banda por la que nunca había logrado interesarme. Grabaron un disco en el que se desintoxicaorn de ellos mismos y transmiten la felicidad por hacer música, eso se nota ¡Hasta coquetean con el Bowie de "Ashes to ashes"!

The Teenagers, Reality check
Un disco que no aparece en las listas de fin de año que estuve revisando, pero que a mi me parece uno de los mejores momentos pop de 2008. Catarata de hits de un eletropop altamente adictivo, con estribillos memorables y pulso dance.

Vampire Weekend, Vampire weekend
Una válvula de escape, una brisa fresca de pop inocente, como concebido por pura diversión.


Primal Scream, Beautiful future
Si bien no fui demasiado benévolo con la crítica del disco (ver review), con el tiempo, "Beautiful..." ocupó su lugar con categoría. Aún a pesar de estar lejos de sus mejores marcas, les sobra para estar entre los mejores del año.


The Last Shadow Puppets, The age of undersantement
Lindo disco, sostenido, de un solo clima extendido. Como si mirara desde los 70´s, o quien sabe desde donde.


Cut Copy, In Ghost Colours
Otro de electrónica buena, que se salga de los códigos ultragastados del dance actual. Hits, sonido espacioso y con vuelo.


Discos: Hot space (Queen, 1982)

Si bien el pico de poderío de Queen se fijó entre 1975 y 1979, hay que convenir que "The Game" (1980) fue un gran disco de rock. Visceral y directo. Lleno de golpe, con mucho swing y poca floritura. Como si el grupo hubiera recortado toda la maleza innecesaria para ganar en transpiración.

Inmediatamente después del soundtrack para "Flash Gordon" vino este "Hot space", un disco que históricamente nunca cosechó buenas críticas pero que en Ultravivido bancamos a muerte. Un auténtico disco ninguneado en la historia del rock. Lo primero que habría que decir es que en "Hot space" los Queen parecieron darse algunos gustitos. El disco los muestra muy cercanos al soul, al funk, pero también al uso de las primeras máquinas de ritmos y teclados sintetizados.

Me gusta mucho ese gesto de querer transgredir, hoy que tantas banditas ínfimas se creen que mueven el tablero y no son capaces ni de cambiar su propia música. Los Queen estaban consagrados, venían de vender miles de discos, tenían todo para arriesgar y se salieron con un disco bastante intrépido, por lo menos.

El arranque, con "Staying power" no es el mejor, es cierto. Ess trompetas son realmente muy grasas. Pero enseguida llega "Dancer", poderoso rock, gordo y lento, donde el grupo empieza a pelar.

Luego comienzan las agradables sorpresas. "Back chat" demuestra la vocación del grupo por hacer- además- buena música. El tema está lleno de arreglos, de espacios (algo inédito hasta entonces en la música de Queen). Suena a noche, a discoteca. Uno de mis favoritos.

Otro momento de experimentación llega con "Body language", un proto funk con máquinas donde Freddie empieza a desatar su desfachatez de loca de escenario. "Give me your body", aúlla. Pero como para que los fans duros y tradicionales no se alteren, el grupo pega dos temas un poco más ortodoxos, aunque con algunas vueltas de tuerca originales: "Action this day" y "Put our the fire". Este último demuestra que la pólvora todavía no se les había mojado y sabían rockear. ¡Uf, poderoso!

"Life is real (song for Lennon)" lo dice todo en su título. Es Freddie jugando a ser John, con piano al frente y todo. Lindo momento. "Life is a bitch", desgrana, como al pasar, hacia el final. En el último cuarto del álbum siguen pasando cosas interesantes, como en "Calling all girls", un tema ambiguo, que comienza acústico y va cargando, hasta ganar terreno y autoridad, como casi toda la música de Queen.

Ya en la tríada final, llega "Las palabras de amor", una balada 100% Brian May, emocionada y con unos teclados muy 80´s que la rompen. Como última gema antes del final llega ese lujurioso coqueteo de Freddie con el soul que es "Cool cat" (¡lo que él mismo querría ser!). Falsetto, guitarras funky, una base con groove. Un tema que Jamiroquai envidiará por siempre.

El disco se podría terminar ahí (ya pasó por estilos, por momentos, fue divertido de verdad) pero falta un cierre de alto vuelo con el clásico "Under pressure".

Queen- discografía cercana
Flash Gordon (1980)- Hot space (1982)- The works (1984). 

jueves, 11 de diciembre de 2008

Discos: L.A Woman (The Doors, 1971)

En las discusiones con amigos siempre sostuve que el mejor disco de los Doors era "Strange days". Hace poco, reescuchando esta otra obra maestra del ´71, tuve que poner en duda mi teoría.  

"L.A woman" tiene mucha actitud. Pero no en el sentido de "aguante". Tiene actitud de decir "hagamos un gran disco". ¿Sabrían los Doors que era el último? Por otra parte, acá no hay un solo tema flojo. Y sobre todo, el disco exuda un rockanroll que convence por todos los costados.

Reescuchando "L.A. Woman" uno termina pensando que en el rock es muy importante no cagarse. Está lleno de grupos de rock que tienen miedo de tocar, de no sonar, de que "las condiciones no estén dadas"... Los Doors jamás tuvieron miedo de tocar. Y acá se sueltan como nunca.

El disco tiene, además, un vuelvo muy "free" en las interpretaciones (escucharlo con auriculares es una fiesta: hay arreglos, ambiente, un audio entre volado y terrenal, entre lo terroso y las luces de una gran ciudad de noche). Y esa cosa "free" gana vuelo en medio de temas muy bien armados. Porque hay que decirlo: el grupo sabia "cerrar" muy bien sus temas ¿Quién los editaba? En ningún caso hay minutos de más o de menos.


Los Doors siempre fueron buenos, además, creando climas. A lo largo de todo el disco hay detallecitos de teclados, climas ominosos, medio fantasmales (chequear la intro de "L.A Woman", "L´America" o "Riders on the storm").

Eso es muy Manzarek, claro. Y algo de Krieger, también. Pensándolo bien, los climas le da un toque medio oscuro a la música, que entraba en sintonía con la imagenería "William Blake" de Morrison. 

Un detalle: nunca me pude sacar de la cabeza la imagen de ese crucifijo pendiente de un poste de luz, en el booklet del disco. Muy, pero muy Morrison.

Un paseo por cada tema de "L.A woman"

1.- The changeling (8/10)
Gran apertura, en plan rock con toques funk. Los Angeles, Camaros, sol, autopistas. Salvaje interpretación de un Morrison que en este disco libera todo su blues. Qué cantante. Como en casi todo el disco, Jimbo se olvida (saludablemente) de sus viajes alucinógenos y baja a la tierra con letras más bluseras. "Vivi en la parte alta de la ciudad/ viví en la parte baja/ vivi en todas partes/ tuve dinero/ no tuve nada/ pero nunca estuve tan quebrado como para no poder dejar la ciudad". Gran interpretación de todos. Y gran final, acelerando el tempo con Morrison gritando "change, change, change".  

2.- Love her madly (8/10)
Siempre me asombró la capacidad de los Doors para hacer canciones, para tratar las melodías de una forma cristalina. Si bien eran salvajes y rockeros (y hasta desprolijos en vivo) siempre supieron redondear el formato canción. "Love her..." es llevadera y saltarina y dan ganas de cantarla.

3.- Been down so long (7/10)
Acá empieza a asomar el lado blusero del disco. "Estuve jodido tanto tiempo/ que esto me parece estar bien". ¿Cómo pudo la voz de Morrison cascarse así en menos de un año? (en "Morrison Hotel" -1970- todavía no estaba ni ahí así...) ¡A otros les llevó toda una carrera!

4.- Cars hiss by my window (7/10)
Los autos silban bajo mi ventana, gran título. Blues de la hora de la siesta. Con mi amigo Emilio siempre subíamos el volumen para escuchar las vociferaciones de borrachín de Morrison en el estudio (hagan la prueba). ¿A quién carajo está cagando a pedos? ¿Al técnico? No se sabe si está arengando a la banda o gritando que se va a la mierda, que no quiere grabar más. Parrafo aparte para el "solo" de guitarra de Jimbo...siempre nos cagábamos de risa en esa parte. En la letra aparecen esos fantasmas del tipo "una chica fría te matará/ en una habitación oscura".

5. -L.A Woman (10/10)
El mejor tema largo de toda la historia del rock. Acá esta todo lo que una banda de rock puede hacer: hay mucho groove. Hay armonías, ritmo, vuelo. Mucho vuelo. Todos los músicos tocan de una manera increíble y Morrison...bueno, él capitanea una intrepretación sublime para entrar y salir de cada pasaje del tema. Con sus picos hace subir a la banda hasta tocar las alturas. Orgásmico.

6.- L´America (8/10)
Acá empezaría el lado 2 del disco. Que tema raro y psicodélico y lleno de detalles. Me encanta. Tiene clima, tiene trip, tiene blues. Le da al disco un aire impresionante, porque después del tema anterior era difícil salir. Gran re-comienzo. Los Doors siempre se salían con alguna gemita, algo medio raro en los discos. Eran imaginativos, les gustaba probar cosas que no habían hecho hasta entonces.

7.- Hyacinth house (7/10)
Otra bonita canción. Contiene las antológicas líneas "Necesito un nuevo amigo que no me moleste/ un nuevo amigo que no me necesite".

8.- Crawling King Snake (7/10)
Vuelve el blues, con un cover de John Lee Hooker. Acá a veces dudo, porque una cosa es los Doors haciendo su propia interpretación del blues- pasado a su música- y otra es cuando hacían covers de standars clásicos (en vivo cubrían "Little red rooster" y no les salía gran cosa). En esta salen bien parados, con un Morrison con mucho carácter, arrastrando el tema. Endemoniadas guitarras de Robbie Krieger.

9.- The Wasp (Texas Radio and the Big Beat) (9/10)
Endemoniada también es la seguidilla de dinámicas, de partes, de retomes, en este tema. Otro approach blusero made in The Doors. Pulso, pulso, tempo firme. Morrison recitando detrás, on left channel. Todo esto está tocado magistralmente, los solos, los arreglos, todo.

10.- Riders on the storm (10/10)
Bueno. El disco ya estaba terminado, de alguna manera. Ya había cumplido ¿Qué más se podía agregar? A lo sumo, un temita más, para cerrar. Pero no: se salieron con esta maravilla. Un cierre ambiguo y magistral del álbum. Algo que se va cayendo, en un eterno fade out. Acá hay jazz y algo de lounge music, climática, espiralada. Chequear la voz superpuesta (susurrada) a la de Morrison. Uno de mis poemas favoritos de Jimbo, sobre todo cuando canta "The world on you depends/ our life will never ends". Y el solo superlativo de Manzarek, con mucho feeling jazzero. Too much.

Y algo más...(bonus)


* "L. A Woman" es un disco que justifica toda una vida de ahorros...¡para ponerse un bar!
* Un disco para escuchar con amigos. Bebiendo. Con sol.
* Un disco de carretera
* Un disco para asado con pileta
* Un disco para dejarse las patillas y usar unas buenas gafas
*Un disco de rock en el mejor sentido del término: libertad, música, vuelo, inspiración.
* El embrión de "L.A Woman" ya está en el "Queen of the highway" de "Morrison hotel" y otros temas de ese disco ("The spy", por ejemplo). Sin embargo, "Morrison..." parece un disco tímido al lado del blues de LA Woman.