jueves, 22 de enero de 2009

Discografias: Daniel Melero

En Ultravivido compartimos algunas notas sueltas sobre la discografía de Daniel Melero, uno de nuestros ídolos del rock nacional. 

Silencio (Los Encargados, 1985)


Todavía me acuerdo de estar escuchando un programa de Tom Luppo, una de esas noches oscuras de los ochentas en Buenos Aires, y que el tipo pasara “en vivo y en directo” un show de Los Encargados, si no me equivoco, en el Teatro Santa María. 

Me parecía algo casi de culto. Arrancaron ese show con “Sangre en el volcán”. Me acuerdo también de “Silencio” elegido como mejor disco del año en alguna de esas encuestas donde votaban músicos. Que raro ¿no? Hoy parece algo impensado que un grupo así pueda marcar tendencia en el pop argentino actual.

Aquel primer y único disco de  Los Encargados es algo así como un electro pop/dark. Es porteño, también. Siempre pensé que la música de Melero, en general, tiene mucho de Buenos Aires. Sobre todo- y aunque parezca paradójico- su costado electrónico.

En otros aspectos, acá ya aparece también el talento cancionístico de DM, en preciosas melodías que perduraron: Orbitando (uno de mis diez temas favoritos del rock nacional) Líneas, Trátame suavemente (nunca superada por ninguna versión de Cerati). La otra parte del disco es un synth pop por momentos cercano a Japan, por momentos a Ultravox. Algo de Eno, por supuesto, en esos soundscapes colados entre los temas. 

El ambiente general es oscuro, aunque no opresivo. Siempre imagino calles de madrugada, al escucharlo. Taxis de los ochentas. Radio FM.

Los Encargados eran un artefacto bastante raro. Look muy lejos del rock. En las fotos a contraluz blanco y negro de la tapa, los tres parecen ingenieros en computación, pero ni siquiera con el glamour glacial de unos Kraftwerk…¡Parecen egresados de la UTN! Habría que ver la sinergia que hacían con otras bandas de sonido oscuro de la época, llámese La Sobrecarga, mismo Fricción, o Duna. El dark importado de afuera. El modelo a lo The Cure, etc.

Con todo, “Silencio” es un disco que perdura. Se lo puede seguir escuchando. Hay buenos temas, y sacando las molestias provenientes de las “intenciones”, siento que varias canciones bien pueden ambientar hoy un paseo por Buenos Aires, una solitaria noche de enero.

Conga (1988) 

¿Qué hizo Melero entre el 85 y el 88, cuando salió su primer disco solista?

“Conga” está plagado de buenas canciones. De esas que todavía – y con justicia- Melero toca en vivo. De paso, hay que decirlo: cuánta injusticia (fogoneada por la estupidez de los medios) se cometió con el costado cancionero de Melero. ¿Durante cuántos años los suplementos de espectáculos vivieron de la falta de imaginación, repitiendo una y otra vez eso de “gurú del tecno local” reduciendo su talento solamente a eso?

De todos modos, Conga suena hoy demasiado 80´s. Hay algo en la producción que todavía tiende a cierta idea de “perfección de cuadro”, donde no queda demasiado espacio para que la música respire (un efecto muy de esa época). Suena como asfixiado, rígido, sin movimiento. Frío y glacial, dañando inclusive canciones que en el fondo son cálidas y cercanas.

Cámara (1991)

Alguna vez alguien me contó que este disco iba a ser otro. Que Melero estaba a full metido con una electrónica de remixes (muy de comienzos de década) y que terminó saliendo a la cancha con un disco menos difícil, más llano. 

Lo cierto es que “Cámara” es un disco cerrado y autista. Atemporal, pero en el sentido de que no mira ningún presente, ningún pasado y ningún futuro. Casi “acéptico”. En este aspecto (y sólo en este) me hace pensar un poco en otros dos discos de laboratorio, pura forma, como “Tin Drum” y “Takin tiger mountain”.

Acá están “Amor difícil” (un ensayo de pop perfecto en la línea Pet Shop Boys) “Ves el sol” (entre Manchester y el otoño porteño) y la perfección cerrada de “La forma del deseo”. Cerati en guitarras y un desconocido Diego Tuñon, futuro Babasónico en los créditos.

Colores Santos (1991)

¡El “Wrong way up” argentino!

Este disco tiene muchos temas buenos y en su época (hace 18 años!!!) era una especie de estandarte de “vanguardia”, de “lo que se venía”. 

Un Cerati como siempre afanando lo que escuchaba (acá es Ultra Vivid Scene) y un Melero que –sospechamos- es quien le da al disco esa pátina profunda y las texturas más interesantes. Sin embargo, con los años, sospechamos que la producción opacó un poco el vuelo de las canciones.

Recolección vacía (1992) 

Primero estuvo el casete “Colección vacía”, y después este libro- disco. 

El periodista/ teórico del rock Pablo Schanton “entrevistando” (editando) a un Melero que estaba creído en serio que podía ser el Eno argentino en eso de “teorizar” sobre la cultura rock desde un lugar de “no músico”. Algunas ideas estaban buenas (en su momento, claro). 

“Recolección vacía” fue tal vez mi primer disco de música electrónica. El que me hizo empezar a investigar y darme valor para romper ese prejuicio de “rock vs pop”, o “música tocada vs tecno” (donde “tecno” era un término cargado de negatividad). Por este disco conocí The Orb, buceé en discos viejos de Tangerine Dream y me compré “Music for films”. Entre otras cosas.

En aquel entonces el disco me encantaba. Me lo ponía en los auriculares y caminaba durante horas por Buenos Aires. Con su parte más up tempo y su fade en la segunda mitad, más volcado a lo ambient. Insisto: Melero siempre hizo música pensando en Buenos Aires. Estos tracks están llenos de calles céntricas de madrugada, de ecos, de torres, del Bajo y de campanarios. 

Travesti (1994) 

Éste es tal vez mi disco favorito de Daniel Melero. 

Más allá de gustos, veo claramente que es su primer disco con la guardia baja, sin tanto histrionismo ni exhibicionismo tecnológico. 

Es el disco donde empieza a bajar los decibeles de su cabeza tecnificada para encontrarse y hacer las paces, no solo con el aspecto “canción”, sino con su propio pasado como oyente de discos, sobre todo, de rock nacional (Almendra, Aquelarre, etc)

Hay como una cosa de “fogón”, muy cálida, que sobrevuela el ambiente. El esqueleto central del disco son las guitarras acústicas, aunque varias canciones se apoyan en un soporte electrónico, muy sutil, para desplazarse. Entre esas tonalidades se mueve el disco, que siempre me cautivó por su audio cálido y envolvente (Amazona, Libertad, La Sed son altos momentos de una música completa).

Operación escuchar (1995) 

Después del impresionismo otoñal de “Travesti”, DM optó por grabar una música casi al borde del silencio. Por lejos, su experimento ambient más intenso y profundo.

Minimalismo blanco. Y una música que siempre me remitió a hospitales. A salas de emergencia a altas horas de la madrugada. Y nuevamente la “ciudad”. Operación escuchar es un disco extremo de un artista que- como explicaba en las breves liner del booklet- estaba buscando en la supresión de sí mismo una voluntad de desaparecer.  

Rocío (1996) 

El pequeño disco elegante.

“Rocío” está entre la bossa, el lounge y los ambientes de diseño. Licores y viejos equipos hi- fi.

Tal vez, su talón de Aquiles sea ese recorrido demasiado armado, demasiado pensado. Deja poca libertad para la escucha, de tan perfecto que está diseñado. Es, definitivamente, un objeto "arty". Todo está pensado para el oyente, para su comodidad. Campanitas acá, algo de bossa desperfecta, algo de cristales distantes, luego una canción, y así.

En algún punto es un disco melancólico. Y otra vez, muy Buenos Aires. Creo que alguna vez le escuché decir a Melero que este es su disco favorito.

Piano (1999)

Con “Travesti” primero y con “Piano” cinco años más tarde, Melero comenzó a preocuparse un poco más por cuestiones de armonía y otros aspectos vinculados a la cocina de las canciones. Y menos por la sofisticación sonora. 

No hay mucho para decir de Piano, más allá de que saca a la luz la belleza intimista de muchas canciones, incluidas algunas que nunca habíamos decodificado como tales (Habitantes, o Planeta Agua, por caso).

Piano es un poco el continuador de ese ambiente lounge comenzado en Rocío, aunque aquí el valor confesional y emotivo de las canciones es mayor. Está mas presente el cantante, el compositor, aunque sea bajo la forma de revisión de sus canciones.

Versiones favoritas: No dejes que llueva, Descansa en mis brazos, Trátame suavemente y la nueva, Dejaré que el tiempo me alcance.  

Tecno (2000) 

Lo molesto de Tecno fue tener que soportar el discurso de Melero contando que se había bajado todos los instrumentos en programas conseguidos de internet, que “cualquiera podía hacerlo” y bla bla bla. ¿A quién le importa, Dani?

Pero el disco está bueno. No se si “entero” (se cae un poco por insistencia en el sonido, muy igual a lo largo de todos los tracks) pero tiene altos momentos de música. Reescuchándolo hace poco confirmé que Melero- pese a que siempre se encaprichó en querer presentarse como “no músico”- es un artista de un oído finísimo para hacer música. Siempre supo armar, ambientar y arreglar música en el mejor y más amplio sentido de la palabra.

Veo a Tecno como un disco hermanado con “Silencio”. Hay algunas cosas de sonido que los emparentan. Y están esa cosas de ubicación espacio temporal remota. Me encantó cuando una vez leí que “Caricias” parece la cortina musical de un noticiero de 1984. Hay varios pasajes del disco que remiten a esa época, pero sin precisarlo demasiado.

Disco de movimiento, de viaje, también. Varios temas (Hormigas, Camino infinito, Lobos) parecen invitarnos a la ruta, al viaje nocturno.

Vaquero (2001)

Nunca vamos a saber qué quiso hacer M. con este disco. ¿Otro “disco- gesto”, otro manifiesto demasiado expuesto en sus intenciones?

Vaquero contiene algunas canciones del todo cursis, pero sobre todo aburridas, sin demasiado brillo. Así y todo está “El mundo será nuevo”, que me encanta. Y alguna que otra. El resto, letras sobre la muerte, orquestaciones sin demasiada inventiva. Y una producción limpia, FM, como de cantante melódico de los 80. Una incógnita. 

Después (2004)

No escuché la versión full de “5 cds”, pero con lo que entrega el cd estándar me conformo. “Después”, por primera vez, creo, muestra a un Melero finalmente relajado, sin tener que demostrar nada ni forzar posturas provocativas. Está todo lo que siempre supo hacer bien, y en buena forma: lindas canciones, ambientes y climas para dejarse llevar.

Sin tensiones, sin “teoría” (iba a escribir "sólo música" pero todos sabemos que tal purismo no existe). Podemos cantar con "Amor en pie" (perfección pop) y "Besar". Ponernos oscuros con "Mágico" y arrastrar la noche un poco más allá con el devenir de "Sin respuestas".

Acuanauta (2006) 

Ultima entrega a la fecha, en la veta ambient. Creo que es un disco ofrecido por internet. No agrega mucho, salvo que es otro ejercicio más estrictamente sonoro, que lo emparenta con Recolección Vacía y Operación escuchar.

lunes, 19 de enero de 2009

Love to The Charlatans U. K

Con el amigo Ian (The Dark Side of the Rock) hemos sabido hablar -a altas horas de la madrugada y Guiness mediante- de nuestros adorados Charlatans

Uno de esos grupos- coincidimos- siempre parejitos y rendidores. Como los buenos jugadores, nunca bajan de 6, 7 puntos en cada partido que juegan.

¿Y a ustedes no les pasó lo mismo? Después de su explosivo y altanero debut allá por comienzos de los 90 (salieron a la cancha con "The only one I know" y luego desaparecieron, al menos de la difusión de esta lado del océano) personalmente les perdí el rastro. Muchos años después caí en la cuenta que los de Manchester habían seguido grabando discos con una fertilidad más que interesante. Qué grata sorpresa fue empezar a bucear en esos lps y descubrir que muchos de ellos eran buenos discos.

En general, discos amables con el oyente, que se dejan escuchar. Ninguna rimbombancia, pero tampoco ningún fiasco. ¿Nuestros favoritos?

Quizás el pico más alto de la producción Charlatan esté entre el stone "The Charlatans U.K." (1995) y el inspirado y luminoso "Tellin´stories", de 1999. Dos grandes discos, por cierto. El primero con interesantes toques Stone y Faces (más los flamantes coqueteos funk-soul que el grupo luego haría definitivamente una marca de fábrica. Y el segundo como despedida al tecladista Rob Collins, que murió durante las sesiones de grabación.

Pero para nuestro asombro, los 00 nos trajeron a unos Charlatans todavía grabando excelentes discos como "Simpático" (su álbum de coqueteo con el reggae y el dub) y  "You cross my path", más en la veta New Order.


Bonus track

Habría que agregar que los Charlatans muestran una admirable condicion para el cambio y la mutación, manteniendo el espíritu y el sonido del grupo. La voz de Tim Burguess es un gran condimento para reconocerlos casi inmediatamente. Pero de todas formas, los Charlatans han ido adoptando distintos disfraces, y todos ellos les han quedado de maravillas, sin parecer "forzados" al cambio.

Además, pocas bandas son más quintaescencialmente brit que los Charlatans. Así que...

¡Larga vida a los Manunianos!

martes, 13 de enero de 2009

Top 30

Se sostienen. Se la bancan. Nunca te dejan a gamba
30 discos amigos para pasar en un bar


Pop/ rock
1- Parallel lines, Blondie
2- Nancy Sinatra, Nancy Sinatra
3- London Calling, The Clash
4- Give out but don´t give up, Primal Scream
5- Pretty in pink, The Raveonettes
6- New boots and panties! Ian Dury
7- Louder than bombs, The Smiths
8- Rock art and the X- Ray Style, Joe Strummer and the Mescaleros
9- As is now, Paul Weller

Soul, Jazz, roots, reggae
10- Groovin High, Dancing Mood
11- Red, Black Uhuru
12- Hi- bop ska, Skatalites
13- Duke Elegant, Doctor John
14- Eco, Willy Crook
15- Living room, Paris Combo
16- Comic strip, Serge Gainsbourg
17- 40 JB Hits, James Brown
18- Jim, Jamie Lidell
19- Cualquiera de la serie Brotherhood pride & groove, Blue Note
20- Bag of hits, Fun Lovin Criminals
21- Tourist, St. Germain

Blues & rock
22- Now my soul, Ronnie Earl
23- Wildflowers, Tom Petty
24- The essential, Stevie Ray Vaughan
25- Brick by brick, Iggy pop
26- Blues to the bone, Etta James
27- Runaway boys/ a retrospective, Stray Cats
28- Love and theft, Bob Dylan
29- Old N°2, Eddie Spaghetti
30- Fieras lunáticas, Ratones Paranoicos

Palabra de Tom

Aquí está, el lavacoches de Robert Taylor. No miento. Lavé coches, llené depósitos, me gustaba encerar; esa era mi especialidad. No tenían enceradora hasta que llegué yo. Le dije que debían comprarse una máquina de encerar Simoniz. Me saludan quitándose el sombrero cuando vengo por aquí. Cuando actúo en la ciudad lo anuncian en la marquesina esa de allí ¿La ves?

"LAVACOCHES 8:50- 5:30"

"TOM WAITS"

* * *
Solían abrir más tarde. El Hi Ho Inn al otro lado de la calle. Podrías pasarte el día aquí. Desayunas en Al´s mientras te lavan el coche. Vas a tomarte unos cócteles al Chit Chat. Te cortas el pelo en la barbería. Vas a dormir al Hi Ho. Un día completo. Y a la mañana siguiente lo mismo. Que tiempos aquellos.


De "Tom Waits: conversaciones, entrevistas y opiniones" (Mac Montandon); Global Rythm Press S. L. Barcelona, 2005.

lunes, 22 de diciembre de 2008

Los mejores de 2008

Acá están, estos son, los mejores discos del año, según la casa. Van sin ningun orden en particular, simplemente, fueron los que más me gustaron.

Bloc Party, Intimacy
Después de un segundo disco flojo, los BP sorprendieron con un álbum filoso, abrasivo y envolvente. Los mejores momentos pertenecen a esos oasis de melodías en medio de los picos electrificados a los que el grupo suele recurrir (a veces abusando de la pose punk). Un gran retorno, de todas formas.


Hercules and Love Affair, Hercules and love affair
Una actualización elegante, urbana y newyorker de una escena dance bastante devaluada y ahogada en esos horribles DVDS en vivo que editan los DJS superstars. Puaj. Frente a ese panorama, Hercules and Love Affair es un disco bien armado, con buenos temas, y que logra sostenerse más allá de los códigos propios del dance. Con eso le alcanza para estar entre los mejores del año.

Metallica, Death magnetic
Sorprendieron para bien. Por alguna razón escuché "Death magnetic" junto al demoradísimo regreso de Guns and Roses (ver review) y en la comparación salió ganando el de Metallica, que suena a reinvención (saludable) de la música vital que el grupo supo instalar hace muchos años. Como si se hubieran sacudido la modorra de estos últimos...¡18 años!

Hot Chip, Made in the dark
Siguen siendo de lo más prometedor de la electrónica mainstream, junto con Justice y los superiores Royksopp (mis favoritos, de los que esperamos ansiosos su tercer disco). "Made in..." arranca enrredado y loco y después se va poniendo pop y suelta todos sus trucos. Pasa hasta por ¡baladas! para volver a electricificarse y decir siempre algo más, en un trip completo, lleno de emociones.

Fleet Foxes, Fleet Foxes
Una calma casi religiosa le da un toque adictivo a este disco de los oriundos de Seattle, que me recuerdan a cosas de Animal Collective, de los Russian Futurists y sobre todo, de los Hidden Cameras (¿se acuerdan?) El disco más reposado, pastoral y etéreo del año.

Keane, Perfect symmetry
Me sorprendieron los Keane, una banda por la que nunca había logrado interesarme. Grabaron un disco en el que se desintoxicaorn de ellos mismos y transmiten la felicidad por hacer música, eso se nota ¡Hasta coquetean con el Bowie de "Ashes to ashes"!

The Teenagers, Reality check
Un disco que no aparece en las listas de fin de año que estuve revisando, pero que a mi me parece uno de los mejores momentos pop de 2008. Catarata de hits de un eletropop altamente adictivo, con estribillos memorables y pulso dance.

Vampire Weekend, Vampire weekend
Una válvula de escape, una brisa fresca de pop inocente, como concebido por pura diversión.


Primal Scream, Beautiful future
Si bien no fui demasiado benévolo con la crítica del disco (ver review), con el tiempo, "Beautiful..." ocupó su lugar con categoría. Aún a pesar de estar lejos de sus mejores marcas, les sobra para estar entre los mejores del año.


The Last Shadow Puppets, The age of undersantement
Lindo disco, sostenido, de un solo clima extendido. Como si mirara desde los 70´s, o quien sabe desde donde.


Cut Copy, In Ghost Colours
Otro de electrónica buena, que se salga de los códigos ultragastados del dance actual. Hits, sonido espacioso y con vuelo.


Discos: Hot space (Queen, 1982)

Si bien el pico de poderío de Queen se fijó entre 1975 y 1979, hay que convenir que "The Game" (1980) fue un gran disco de rock. Visceral y directo. Lleno de golpe, con mucho swing y poca floritura. Como si el grupo hubiera recortado toda la maleza innecesaria para ganar en transpiración.

Inmediatamente después del soundtrack para "Flash Gordon" vino este "Hot space", un disco que históricamente nunca cosechó buenas críticas pero que en Ultravivido bancamos a muerte. Un auténtico disco ninguneado en la historia del rock. Lo primero que habría que decir es que en "Hot space" los Queen parecieron darse algunos gustitos. El disco los muestra muy cercanos al soul, al funk, pero también al uso de las primeras máquinas de ritmos y teclados sintetizados.

Me gusta mucho ese gesto de querer transgredir, hoy que tantas banditas ínfimas se creen que mueven el tablero y no son capaces ni de cambiar su propia música. Los Queen estaban consagrados, venían de vender miles de discos, tenían todo para arriesgar y se salieron con un disco bastante intrépido, por lo menos.

El arranque, con "Staying power" no es el mejor, es cierto. Ess trompetas son realmente muy grasas. Pero enseguida llega "Dancer", poderoso rock, gordo y lento, donde el grupo empieza a pelar.

Luego comienzan las agradables sorpresas. "Back chat" demuestra la vocación del grupo por hacer- además- buena música. El tema está lleno de arreglos, de espacios (algo inédito hasta entonces en la música de Queen). Suena a noche, a discoteca. Uno de mis favoritos.

Otro momento de experimentación llega con "Body language", un proto funk con máquinas donde Freddie empieza a desatar su desfachatez de loca de escenario. "Give me your body", aúlla. Pero como para que los fans duros y tradicionales no se alteren, el grupo pega dos temas un poco más ortodoxos, aunque con algunas vueltas de tuerca originales: "Action this day" y "Put our the fire". Este último demuestra que la pólvora todavía no se les había mojado y sabían rockear. ¡Uf, poderoso!

"Life is real (song for Lennon)" lo dice todo en su título. Es Freddie jugando a ser John, con piano al frente y todo. Lindo momento. "Life is a bitch", desgrana, como al pasar, hacia el final. En el último cuarto del álbum siguen pasando cosas interesantes, como en "Calling all girls", un tema ambiguo, que comienza acústico y va cargando, hasta ganar terreno y autoridad, como casi toda la música de Queen.

Ya en la tríada final, llega "Las palabras de amor", una balada 100% Brian May, emocionada y con unos teclados muy 80´s que la rompen. Como última gema antes del final llega ese lujurioso coqueteo de Freddie con el soul que es "Cool cat" (¡lo que él mismo querría ser!). Falsetto, guitarras funky, una base con groove. Un tema que Jamiroquai envidiará por siempre.

El disco se podría terminar ahí (ya pasó por estilos, por momentos, fue divertido de verdad) pero falta un cierre de alto vuelo con el clásico "Under pressure".

Queen- discografía cercana
Flash Gordon (1980)- Hot space (1982)- The works (1984). 

jueves, 11 de diciembre de 2008

Discos: L.A Woman (The Doors, 1971)

En las discusiones con amigos siempre sostuve que el mejor disco de los Doors era "Strange days". Hace poco, reescuchando esta otra obra maestra del ´71, tuve que poner en duda mi teoría.  

"L.A woman" tiene mucha actitud. Pero no en el sentido de "aguante". Tiene actitud de decir "hagamos un gran disco". ¿Sabrían los Doors que era el último? Por otra parte, acá no hay un solo tema flojo. Y sobre todo, el disco exuda un rockanroll que convence por todos los costados.

Reescuchando "L.A. Woman" uno termina pensando que en el rock es muy importante no cagarse. Está lleno de grupos de rock que tienen miedo de tocar, de no sonar, de que "las condiciones no estén dadas"... Los Doors jamás tuvieron miedo de tocar. Y acá se sueltan como nunca.

El disco tiene, además, un vuelvo muy "free" en las interpretaciones (escucharlo con auriculares es una fiesta: hay arreglos, ambiente, un audio entre volado y terrenal, entre lo terroso y las luces de una gran ciudad de noche). Y esa cosa "free" gana vuelo en medio de temas muy bien armados. Porque hay que decirlo: el grupo sabia "cerrar" muy bien sus temas ¿Quién los editaba? En ningún caso hay minutos de más o de menos.


Los Doors siempre fueron buenos, además, creando climas. A lo largo de todo el disco hay detallecitos de teclados, climas ominosos, medio fantasmales (chequear la intro de "L.A Woman", "L´America" o "Riders on the storm").

Eso es muy Manzarek, claro. Y algo de Krieger, también. Pensándolo bien, los climas le da un toque medio oscuro a la música, que entraba en sintonía con la imagenería "William Blake" de Morrison. 

Un detalle: nunca me pude sacar de la cabeza la imagen de ese crucifijo pendiente de un poste de luz, en el booklet del disco. Muy, pero muy Morrison.

Un paseo por cada tema de "L.A woman"

1.- The changeling (8/10)
Gran apertura, en plan rock con toques funk. Los Angeles, Camaros, sol, autopistas. Salvaje interpretación de un Morrison que en este disco libera todo su blues. Qué cantante. Como en casi todo el disco, Jimbo se olvida (saludablemente) de sus viajes alucinógenos y baja a la tierra con letras más bluseras. "Vivi en la parte alta de la ciudad/ viví en la parte baja/ vivi en todas partes/ tuve dinero/ no tuve nada/ pero nunca estuve tan quebrado como para no poder dejar la ciudad". Gran interpretación de todos. Y gran final, acelerando el tempo con Morrison gritando "change, change, change".  

2.- Love her madly (8/10)
Siempre me asombró la capacidad de los Doors para hacer canciones, para tratar las melodías de una forma cristalina. Si bien eran salvajes y rockeros (y hasta desprolijos en vivo) siempre supieron redondear el formato canción. "Love her..." es llevadera y saltarina y dan ganas de cantarla.

3.- Been down so long (7/10)
Acá empieza a asomar el lado blusero del disco. "Estuve jodido tanto tiempo/ que esto me parece estar bien". ¿Cómo pudo la voz de Morrison cascarse así en menos de un año? (en "Morrison Hotel" -1970- todavía no estaba ni ahí así...) ¡A otros les llevó toda una carrera!

4.- Cars hiss by my window (7/10)
Los autos silban bajo mi ventana, gran título. Blues de la hora de la siesta. Con mi amigo Emilio siempre subíamos el volumen para escuchar las vociferaciones de borrachín de Morrison en el estudio (hagan la prueba). ¿A quién carajo está cagando a pedos? ¿Al técnico? No se sabe si está arengando a la banda o gritando que se va a la mierda, que no quiere grabar más. Parrafo aparte para el "solo" de guitarra de Jimbo...siempre nos cagábamos de risa en esa parte. En la letra aparecen esos fantasmas del tipo "una chica fría te matará/ en una habitación oscura".

5. -L.A Woman (10/10)
El mejor tema largo de toda la historia del rock. Acá esta todo lo que una banda de rock puede hacer: hay mucho groove. Hay armonías, ritmo, vuelo. Mucho vuelo. Todos los músicos tocan de una manera increíble y Morrison...bueno, él capitanea una intrepretación sublime para entrar y salir de cada pasaje del tema. Con sus picos hace subir a la banda hasta tocar las alturas. Orgásmico.

6.- L´America (8/10)
Acá empezaría el lado 2 del disco. Que tema raro y psicodélico y lleno de detalles. Me encanta. Tiene clima, tiene trip, tiene blues. Le da al disco un aire impresionante, porque después del tema anterior era difícil salir. Gran re-comienzo. Los Doors siempre se salían con alguna gemita, algo medio raro en los discos. Eran imaginativos, les gustaba probar cosas que no habían hecho hasta entonces.

7.- Hyacinth house (7/10)
Otra bonita canción. Contiene las antológicas líneas "Necesito un nuevo amigo que no me moleste/ un nuevo amigo que no me necesite".

8.- Crawling King Snake (7/10)
Vuelve el blues, con un cover de John Lee Hooker. Acá a veces dudo, porque una cosa es los Doors haciendo su propia interpretación del blues- pasado a su música- y otra es cuando hacían covers de standars clásicos (en vivo cubrían "Little red rooster" y no les salía gran cosa). En esta salen bien parados, con un Morrison con mucho carácter, arrastrando el tema. Endemoniadas guitarras de Robbie Krieger.

9.- The Wasp (Texas Radio and the Big Beat) (9/10)
Endemoniada también es la seguidilla de dinámicas, de partes, de retomes, en este tema. Otro approach blusero made in The Doors. Pulso, pulso, tempo firme. Morrison recitando detrás, on left channel. Todo esto está tocado magistralmente, los solos, los arreglos, todo.

10.- Riders on the storm (10/10)
Bueno. El disco ya estaba terminado, de alguna manera. Ya había cumplido ¿Qué más se podía agregar? A lo sumo, un temita más, para cerrar. Pero no: se salieron con esta maravilla. Un cierre ambiguo y magistral del álbum. Algo que se va cayendo, en un eterno fade out. Acá hay jazz y algo de lounge music, climática, espiralada. Chequear la voz superpuesta (susurrada) a la de Morrison. Uno de mis poemas favoritos de Jimbo, sobre todo cuando canta "The world on you depends/ our life will never ends". Y el solo superlativo de Manzarek, con mucho feeling jazzero. Too much.

Y algo más...(bonus)


* "L. A Woman" es un disco que justifica toda una vida de ahorros...¡para ponerse un bar!
* Un disco para escuchar con amigos. Bebiendo. Con sol.
* Un disco de carretera
* Un disco para asado con pileta
* Un disco para dejarse las patillas y usar unas buenas gafas
*Un disco de rock en el mejor sentido del término: libertad, música, vuelo, inspiración.
* El embrión de "L.A Woman" ya está en el "Queen of the highway" de "Morrison hotel" y otros temas de ese disco ("The spy", por ejemplo). Sin embargo, "Morrison..." parece un disco tímido al lado del blues de LA Woman.

viernes, 28 de noviembre de 2008

Primeras impresiones: lo nuevo de Metallica y de Axl


Después de 14 años de espera, finalmente se editó "Chinese democracy". Lo primero que escucho acá es un barroqusimo auditivo que tiende a cansar. Y- al menos en una primera escucha- falta de buenos temas. ¿Estarán escondidos debajo de toda la parafernalia orquestal?


"Chinese..." no es un disco de rock industrial, al estilo NIN, tal cual se había prometido. Es un disco de un rock bastante pomposo, que habla desde un oscuro mundo propio (hay que reconocer que Axl, a partir de los "Use your illusion" logró construir esa imagen de artista con su propia "visión", sus "demonios" y demás). Sonoramente, si bien no se escucha "atemporal", tampoco remite a un momento actual. No es nuevo: no suena a "hoy", pero tampoco tiene una data espacio temporal precisa.

Si bien Guns mantuvo el nombre, nada está más lejos de la idea de "banda" que este disco. Y eso duele un poco. Pensar que alguna vez fuero una gran banda de rock pesado, Slashes y Duffs e Izzies mediante. Las guitarras ahora suenan a "clínica de rock", a músicos sesionistas. Muy cerca del laboratorio, bastante lejos de la transpiración.

Son 14 temas en más de 70 minutos, creo. Demasiado largo ¡Ya no se hacen discos así, Axl! El disco va recorriendo estilos: arranca rocker y con algunos buenos riffs, y pronto se va a mid tempos algo más interesantes. Pero a la altura del tema 6 (Catcher ´n the rye) se ahoga en su propio peso, en su lava pesada.

Pero de todos modos, está bueno escuchar qué tiene para decir despues de tanto tiempo un artista como Axl. Guns ´n Roses fue una muy buena banda de rock, acrecentada por la nostalgia y por el vacío que dejaron vacante las mediocres bandas pesadas que surgieron después de ellos. Es en ese contexto que vale la pena escuchar "Chinese democracy", supongo. Para ver cómo Rose revalida (si es que lo logra) sus pergaminos.

Lo nuevo de Metallica, en primera escucha, me gustó. Y mucho. A diferencia del disco de Guns, "Death magnetic" suena suelto, free. Esto puede sonar paradójido en una música de fuerte carga estructural, de formas. Pero de todos modos, lo que suena libre y desprejuiciado es el aproach, el feeling. La batería de Ulrich, por ejemplo, nunca satura. Suena potente y precisa como siempre, pero respeta un sonido orgánico que logra hacer volar los temas.

Parece un lugar obvio decirlo así, pero pareciera que los Metallica se cansaron de los discursos, de los prejuicios de sus fans, de todo, y decidieron volver a hacer lo que mejor saben: excelente música pesada.

No soy especialista en Metallica, aunque siempre me parecieron una tremenda banda de rock. No se a que suena el disco (supongo que a algo entre "Master of puppets" y "And justice for all") pero me gusta mucho. Dinámicas, partes, riffs demoledores y una nueva concentración en el espectro blacksabbathiano. El lugar del que nunca se tendrían que haber ido.

lunes, 24 de noviembre de 2008

Cine: "I´m not there" (Todd Haynes, 2007)

Me alquilé "I´m not there", de Todd Haynes (Superstar, Velvet Goldmine).

Una astuta película, que logra esquivar con indudable elegancia e interesantísimos toques arty los casi siempre recalcitrantes lugares comunes de las biopics sobre músicos de rock y aledaños. Esas con la compulsión de dejar un "mensaje", o un "sentido", un "cierre" a las distintas versiones y opiniones sobre esa celebridad, jugándose por una u otra.

"I´m not there" hace otra cosa, en este caso con Dylan. Termina agrandando el mito de tanto ocultar sus lugares fáciles. De tanto cagarse en las "versiones oficiales". Nada es "oficial" acá. La película agranda el mito por un extraño mecanismo de deconstrucción de influencias- fantasmales, muchas de ellas- a través del tiempo. Una película sobre las partículas que esparce Dylan, desde antes de él, hasta él y después de él.

Un universo donde todos hablan el mismo idioma aún sin conocerse entre sí. Un modo de ser "Dylan" en el mundo, tal vez.

Otra cosa. La película de Haynes habla mucho de Bob sin mostrar a Bob, a no ser por esa sutil imagen final, ya yéndose el último de los 135 minutos de film, con el Dylan "verdadero" tocando su armónica, en un escenario a oscuras. Cuando tiene que ocuparse de él, aparece un Dylan interpretado por una magistal Cate Blanchett. Qué bueno eso: un Dylan- mujer, eternamente empastillado, sexy, pasado de anfetaminas, siempre a tiro con su lengua hiper venenosa.

La peli se ríe, por cierto, de los dylanianos. De los fans "duros". Se ríe de las "biografías oficiales".

Otros dylans que flotan en la peli: un niño negro que se hace llamar Woody Wuthrie; un cantante de protesta incomprendido por su público (interpretado por Chris Bale), un actor de moda incomprendido por su pareja, Billy the Kid. Todos ellos, dylanianos antes de dylan, o con dylan, es lo mismo.

Hay una escena antológica de Bob con unos Beatles empastillados.

Y me gustó el soundtrack, los temas que Haynes eligió. Me gustó a mí que no soy ni ahí un fan de Dylan. Es más, elijo sus canciones con estrictísimo cuentagotas.

viernes, 7 de noviembre de 2008

Cosecha 08

TV on the radio, Dear Science (DGC/ Interscope, 2008)

Los newyorkers de TVOTR siguen siendo una de las bandas mas interesantes de estos años de hiperinformación. En "Dear science" parecen haber encontrado un punto de fuga hacia un lugar más luminoso, menos tortuoso e intrincado y más volcado a la apertura rítmica funk que siempre destilaron. Soul posmoderno y post-dance.

Sin embargo, a poco de empezar a recorrer el álbum, se echan en falta ese par de canciones que quitaban el aliento, como en su segundo disco, "Return to cookie mountain".

Lo que es interesante en TVOTR es la fórmula (esa cosa dark-funkera electrificada e hipnótica). Pero la fórmula, sin temas, a veces se cae por su propio peso. "Dear science" es un disco correcto, que se las agrega para pasear por ritmos y climas, pero que no agrega demasiado a lo que el grupo mostró hasta acá.


Quiet village, Silent movie (K7, 2008)

Si hay un disco "ecléctico", ese es "Silent Movie". Arranca como easy listening ambiental ("Victoria´s secret") y sigue como funk de un spaghetti western imaginario, craneado por un Ennio Morricone electrificado ("Circus of horrors"). A la altura de "To high to move" (track 4) la cosa se pone realmente encantadora, con un pulso mid tempo flotante y mucho background soulero detrás. Este es el mejor momento del disco.

Pero el recorrido de citas (ese peligroso "eclecticismo" que mencionamos mas arriba) da su primer paso en falso con "Pacific rhythm", un incomprensible reggae que parece sacado del peor Morcheeba. ¡Qué lastima, el disco navegaba tan lindo! En la segunda mitad, SM retoma por pasajes cuasi atmosféricos (cita casi textualmente y sin demasiada gracia al "Pyramide" de Alan Parsons) y se va ahogando en cierta intrascendencia chill out (que palabra vieja!) en la que parece perderse.
* Quiet Village es el proyecto de Matt Edwards (Radio Slave) y Joel Martin. Remixaron, entre otros, a Gorillaz.


Matmos, Supreme balloon (Matador Records, 2008)

El nuevo disco de Matmos es un extraño experimento de sintetizadores, a través de un devenir verdaderamente peculiar. El trip se va desdibujando de forma encantadora a medida que deja minutos de música detrás. Terminamos en un lugar bastante alejado de donde comenzamos el trayecto. Y eso está buenísimo.

Son apenas unos 44 minutos de una música -al menos en su primera mitad- difícil de atrapar. Lo abstracto de lo abstracto. La música de Matmos, aquí, no remite a nada. No tiene punto paisajístico, no habla de nada del mundo conocido.

En el comienzo ("Rainbow flag") yo escucho cita a The Residents. Una música alocada en plan "dadaísmo abstracto". "Polychords" levanta con pulso bailable (bah, bailable en Matmos es mirarse al espejo con cara de dormido y mover los hombros, la cabeza, intentar un break-dance roto y mal articulado).

En "Mister mouth" y "Exciter lamp" (tracks 3-4, el pico abstracto del álbum y el colmo de los jueguitos electrónicos a los que juega Matmos) la música parece surgir de cosas rotas, cables en corto, osciladores que se volvieron locos. Una verdadera mini sinfonía del desastre post-post industrial. ¡Lo que ningún cineasta todavía se animó a mostrar! Uno mira los parlantes, las paredes...¿hay algo roto? ¿el sistema se volvió loco?

"Les Folies Francaises" es algo así como música de corte del siglo XVIII hundida en cromo. A partir de acá, el disco entra en otro terreno, que va a explorar largo y tendido en el experimento kraftwerkiano (vía "Autobahn") de 24 minutos que es "Supreme balloon" (track 7). Amplio relax, ahora sí, paisajístico. El álbum cierra con la reposada y soñadora "Cloudhopper".

jueves, 6 de noviembre de 2008

Locura

Sábado a la noche, reunión informal con amigos, en casa. "Para escuchar música".

En un momento, de "escuchar", y sin solución de continuidad (¿se dice así?) pasamos a "bailar". Insisto, no hubo un quiebre. Fue un continuo, un mismo movimiento que se transformó. Nadie se tuvo que "animar", nadie tuvo que "insisitir" (siempre odié a esos que en las fiestas te gritan "¡dale amargo!" y te tironean de la remera).

Bailamos con vinilos (¡que snobs!).

Pero lo que quería contar es una comparación que me surgió en el momento mismo de entregarme (yo también) al baile. Pusimos viejos discos de Virus y (mas) nuevos discos de Babasónicos. ¿Y saben qué? Sentí que los de Virus eran infinitamente superiores para hacernos entregar al arrebato, a la fiebre (términos tan pero tan Moura) del baile.

La música de Virus...cómo decirlo...es -en sus mejores momentos- un ritmo corporal, físico, que se deja bailar. No tiene complejos. No teoriza. Nos acaricia mientras bailamos, para hacernos olvidar del cuerpo inclusive.

En la pista, por así decirlo, le ganó por muchos, muchísimos cuerpos, a esa otra música que todo el tiempo, desde la teoría, pregona valores que rara vez logra alcanzar.

Si, Virus fluía. Daban ganas de bailar, toda la noche.

Te prometo una cita ideal/ adorando la vitalidad.

Cine: "in Bruges" (Martin McDonagh)

Mi amigo Fede me recomendó ver esta peli. Yo no tenía ni idea. Encima, el titulo en castellano no prometía mucho que digamos. Pero fui. Y me gustó.

Una peli rara. Trabaja sobre un inverosímil que choca con el drama y por momentos lo hace saltar en pedazos. Te interpela (¿esto es una joda? esto está pasando en serio?).

Sentido del humor para despertarte un poco. Un humor británico, en el fondo. Cáustico. Algo al estilo Guy Ritchie, tal vez, cruzado con esos diálogos pavotes con apariencia de perfecta lógica en si misma, marca Tarantino. Pero la peli logra escapar a esos lugares comunes del cine post Quentin. No tiene un soundtrack apabullante, por ejemplo. Apenas música clásica, de fondo, que contrarresta el absurdo y le da ese toque de belleza rara junto con una impresionante fotografía.

La belleza es la de la ciudad. ¡Vamos a Brujas! fue el comentario al otro día de verla, con los amigos. Porque en el medio de todo ese absurdo hay una ciudad bellísima. La muestra de todas las formas posibles: de día, de noche, con niebla, con sol, nevando.

"In Bruges" es como si estuvieras viendo una peli de acción que no es. O un drama que no es. Que nunca llega a ser. Pero te reís. Bah, yo me reí bastante en el cine. Nadie se reía.

Bien Collin Farrel. Una especie de simio-hooligan irlandés que odia la cosa medieval de Brujas y lo único que quiere es ir al pub. Lo que al principio parece una sobreactuación cargosa, termina haciendo sentido. "In Bruges" tiene algo de rockera, en el fondo. De no me importa. De dejarse llevar.

Algo para ver. No es poco.

miércoles, 29 de octubre de 2008

Reviews: "Off with their heads" (Kaiser Chiefs, 2008)

¡Volvió la alegría!

Apenas 18 meses después de su segundo disco, el enojado y un tanto "seriote" (aunque correcto) "Yours truly, angy mob", los Kaiser Chiefs recuperan el oxígeno y recargan las baterías para entregar este energético "Off with their heads". Un disco que pretende retomar allí donde dejó el fiestero debut, "Employment".

Para recuperar el pulso arriba, los Kaiser volvieron a abrevar en una de sus influencias más saludables (a mi gusto): ese tonito irreverente y mordaz, marca XTC, más algo -muy en el fondo pero siempre presente- de los geniales Madness. Ya con eso basta para superar el acartonamiento del que pecaba "Yours truly.." y recuperar el sentido del humor perdido. Se nota, sobre todo, que volvieron a divertirse tocando y armando temas.

En ese sentido, esos breves 18 meses no son un detalle menor. Los de Leeds reaccionaron rápido ante la señal de alarma que indicaba "aparente pérdida de frescura". Lograron salir a flote más que a tiempo.

El disco
Después de un comienzo algo fallido (no se entiende bien que quisieron hacer con ese "Spanish metal") el disco empieza a engranar. Una gran seguidilla de temas, la del 2 al 5. "Never miss a beat" es hit instantáneo. "Like it too much" es 100% XTC, y "You want history" es bailable y tonta y ochentosa. Synth pop travestido y acomodado a su esquema de guitarreo, que sobre el final muestra los dientes. "Good days bad days" (track 6) es divertido y baja un poco los decibeles, aunque mantiene la vibración. "Tomato in the rain", continúa en esa veta de mid tempos paseanderos. ¡Inglaterra bajo el sol!

Quizás la segunda mitad del álbum decaiga un poco, con un par de temas flojos (Half the truth, Addicted to drugs). Pero nunca se cae del todo. Una sola balada, apenas, para cerrar el álbum. Esa pequeña gema harrisoniana ("Remember you´re a girl") es una de las pocas "novedades" (junto con el coqueteo dance que ya mencioné, de "You want history") dentro del esquema del grupo. Los KCH no se caracterizan por ser la gran novedad (con clásicos, beben de la gran tradicíon brit) pero saben armar temas, que no es poco.

Producido por Mark Ronson y mezclado por Andy Wallace.
Coros de Lily Allen y New Young Pony Club.
Rap by Sway ("Half the truth").

Reviews: "Dig out your soul" (Oasis, 2008)

I
Oasis se agotó rápido. En el tercer disco ya no daban para más. Pero a pesar de todo, los seguimos escuchando, porque en el fondo siempre nos cayeron bien. A mí a esta altura ya me gustan por insistentes. Por insistir en su tosquedad, en su forma rústica de entender el rock. Me enternecen.

Liam es un gran cantante, hay que decirlo. El es el único que sigue salvando la bandera rockera del grupo. Aparte, siempre guitarrearon bien, algo que no todos saben hacer. Y siempre hay chances de encontrarles un gran tema, o dos, por disco. Y por último, no hay otros como ellos. Aunque busquemos, no los hay. Grupos grandes que sepan hacer temas en la vieja escuela. Con autoridad REAL, sin impostura, o sin "tanta" impostura, que mas da. A ellos les podemos contar más de 15 temas buenos ¿habrá algún grupo- de los 90 para acá- que los puedan igualar?

II
Hay algunas cosas que Oasis siempre hizo bien:
a- los ataques a las estrofas (esos arranques plenos de cultura rock en la gran voz de Liam)
b- los puentes, estribillos y caídas melódicas. Recién en la tercera escucha aparecen esas melodías "de segundo nivel", sepultadas a primera escucha, que te matan.

Hay algunas cosas que Oasis siempre hizo mal:
a- Los finales de las canciones. Esa cosa de estirar, de irse desinflando, que le hace perder efectividad a muchos temas. En este nuevo disco, hasta cierto punto, lograron controlarlo.
b- Salvo en algunos discos, no saben balancear muy bien la intensidad del "recorrido". Saturan, muchas veces, el audio, para terminar cansando en la escucha.
c- En el fondo, son un grupo aburrido de escuchar. Después de grandes comienzos, enseguida se "amesetan", y a mitad de los temas siempre los querés sacar.

III
"Dig out your soul" son once temas en cuarenta y cinco minutos. Suena metálico y cavernoso. Y con un tinte psicodélico sobrevolando todo. Es un disco de detalles, de hilado fino. Hay mantras. Hay cuerdas y ambientes. Hay dosificación del guitarrreo, como en "Standing on the shoulder..." (00). De ahí que el disco esté, en verdad, lejos de ese "retorno a las fuentes" que algunas críticas anuncian. Nada de eso. Es un disco craneado, de "producción".

Se me ocurre que el disco tiene un vicio parecido al de los últimos discos- por ejemplo- de Mc. Cartney ("Chaos and creation", etc.). Están producidos de manera de querer sonar como una vuelta "al origen", a lo natural. Pero esa vuelta es falsa. Es maquillaje.

Es cierto que "Dig out..." tiene -claramente- muchas más y mejores intenciones que todos los discos que el grupo grabó desde "Be here now" (hace 11 años!!) para acá. Hay ideas, hay ganas de cambiar y sacudirse la modorra. Pero no alcanza, sobre todo porque (y esto es lo paradójico en un grupo "cancionero" como Oasis) lo que faltan son los temas. Después de cierta sopresa inicial...sobrevuela la idea de que algo falta.

IV tracklist
"Bag it up" (8/10) se monta sobre un ritmo potente, y su ancho de espadas es la resolución media del estribillo. Todos los trucos de Oasis están aquí. Innecesaria coda final, al tema le sobra un minuto y medio, mínimo, pero es de lo mejor del disco, igual.

"The turning" (5/50) no agrega nada nuevo. Su innovación es solo aparente, con ese ritmo y su piano lejano. La típica construcción "Oasis" para llegar al estribillo. ESta bien, de todos modos.

"Waiting for the rapture" (8/10) entrega un ritmo de cabalgata eléctrica cantada por Noel. Hallazgo melódico 100% lennoniano. Buena electrificación. Sospechamos que el grupo está experimentando y sacudiéndose el polvo y el estancamiento. Lo mejor de la trilogía inicial.

"The shock of the lighting" (6/10) es el hit, y el tema que clarifica el aspecto cancionero.
La cosa venía densa y psicodélica, y con "The shock..." ponen las cosas en su lugar, para tranquilidad de los busca-hit (estos temas ya les deben salir de taquito).

"I´m outta time" (7/10). Es la balada clásica. Acá empieza otro tramo del disco, donde decaen bastante bastante. No está mal, igual. Me gusta el comienzo, lejano y psicodélico. También, de los temas que les salen de taquito. Mucha cita Beatle ("A day in the life", por ejemplo).

"(Get off your) high horse lady" (6/10).
Acá empezaría un hipotético "lado 2". Aires folk que recuerdan un poco el modo de cargar del "Fade in-out" de "Be here now", aunque el tema amaga, pero se queda ahí. Hay cositas de audio interesantes: percusiones, ambiente. Uno de los tantos ejercicios de "energía contenida", como a lo largo de todo el disco.

"Falling down" (6/10) está inspirado rítimicamente en el "Tomorrow never knows" Beatle. Canta Noel.

"To be where there´s life" (7/10) arranca con cítaras en reversa, algo que ya habían probado en "Who feels love" (00). Un mid tempo relativamente interesante, con mucha energia contenida, que se abstiene de estallar. Muy buen tema.

"Ain´t got nothing" (5/10) retoma la electricidad y hace levantar el disco un poco al punto del comienzo. Ritmos que se doblan. Uno se pregunta por qué mierda no canta todos los temas Liam. El otro es insoportable.

"The nature of reality" (6/10) es un mid tempo a la T. Rex, pero con Liam al micrófono, que vuelve a plantar la bandera rocker. No está mal, tiene buenas guitarras y hasta palmas.

"Soldier on" (7/10). Para cerrar, un mid/slow tempo algo colgado. Cámara en la voz, psicodelia de panderetas y ecos. Me hace acordar al cierre-cuelgue de "Standing on the shoulder...", con "Roll it over".