sábado, 30 de junio de 2012

Discos: Audience with the mind (The House of Love, 1993)

Podríamos hablar, tranquilamente, de cualquiera de los primeros cuatro discos de los House of Love. Todos ellos (grabados entre 1988 y 1993, hasta que la banda de separó) tienen momentos extraordinarios y funcionan como un disco debe funcionar: enteros, para dejar correr. 

Puestos a elegir, hoy nos regodeamos un rato con el cuarto lp de los londinenses, "Audiencie with the mind". Después de este disco, la banda tuvo un parate importante, hasta su vuelta en 2005.

¿Y cuál era el atractivo de los House of Love? Por empezar, metían en la licuadora mucho de la escuela Velvet, tonalidades ensoñadas del Dream Pop, algo de la tibieza de los The Church...Todas influencias correctas que los hicieron, desde siempre, una banda favorita de las cuevas melómanas. Además, su sonido era envolvente, metían arreglos finos y elegantes y tenían muy buenas canciones, compuestas mayormente por su líder, Guy Chadwick. Tenían todo para haber sido mucho más grandes. Pero los buenos, como todos sabemos, no siempre ganan. 

Tras varios cambios de formación (el Talón de Aquiles del grupo siempre fue el puesto de guitarrista) y un éxito inicial que poco a poco fue decayendo, la banda llegó a su cuarto disco con un estilo maduro y otro puñado de buenas canciones. "Audience with the mind"- el tema- es pura belleza cósmica: una cruza entre Syd Barrett, Robyn Hitchcock y Jason Pierce. ¡Qué melodías! En otros momentos ("Call me", "Hollow", "Erosion") la banda pisa un poco más la distorsión para acercarse al contemporáneo Shoegaze, en especial a los Ride (a los que dicho sea de paso, no les hubiera venido mal un compositor como Chadwick). 

Maestros en el arte de encontrar matices dentro de un camino bien marcado, arman climas en "Into the tunnels" y "Corridors", pisan terrenos pop en "Shining on" y cierran otro temazo con "Sweet anatomy". 

Reducidos a dúo y con poca respuesta de críticas y ventas, el grupo se disolvió después de editar este disco. Con el tiempo, los House of Love se convertirían en un secreto exquisito para pocos. 

Discografía completa

The House of Love (1988) The House of Love (aka Fontana o The Butterfly Album, 1990) Babe Rainbow (1992) Audience with the Mind (1993) Days Run Away (2005).

miércoles, 27 de junio de 2012

Discos: Do it yourself (Ian Dury and The Blockheads, 1979)

La "papa" de Ian Dury, sin dudas, está en sus dos primeros lps. El imbatible "New boots and panties!" y "Do it yourself". 1977 y 1979, respectivamente. Delirio y temas buenísimos. Y en plena forma.

La musicalidad sensible y New Wave de los Blockheads salta la vista cuando el grupo extiende el final de "In betweenies", esa joya de la música total ahí al comienzo del set. Toques funk y soul, lindos teclados por detrás, una base tranquila pero firme. En fin, todos los trucos de una banda que tocaba lo que tenía que tocar con onda y sin virtuosismos demás. 

Los Blockheads también sueltan su musicalidad en la segunda cara, a la altura de "Dance of the screamers", una especie de funk rápido, casi Disco. Hay que recordar que para esta época, Dury había colado un hit en los ránkings con "Hit me with your rhythm stick". Pero fiel a su filosofía, no incluyó el single en el lp.

Hay más temas buenos, por supuesto. "Quiet" es un proto-reggae simpático y llevadero y el clásico "Don´t ask me" muestra unos arreglos geniales de saxo (a cargo de Davey Payne). "Sink my boats" (otro clásico) es de esas para cantar borracho en el pub y "Uneasy sunny day hotsy totsy" es un disparatado rock & roll cruzado con Vaudeville. El disco se despide con Dury en plan tierno, con el reggae "Lullaby for Francies".

A pesar de no haber incluido su single exitoso del momento, "Do it yourself" trepó muy bien las listas británicas, a un pasito nomás, de...¡ABBA! y su "Voulez-Vous".

Ian Dury- discografía cercana
New boots and panties! (1977) Do it yourself (1979) Laugher (1980).

sábado, 23 de junio de 2012

Discos: I am the cosmos (Chris Bell, 1992)

La historia detrás de "I am the cosmos", el único disco solista editado por el ex Big Star Chris Bell, sigue siendo una de las más tristes y misteriosas. Fue un verdadero "disco perdido" por muchos años.

Al parecer, la salud mental y el ánimo de Chris nunca pudieron sobreponerse al fracaso comercial del disco debut de Big Star, "#1 Record", editado en 1972. Deprimido, su hermano David le compró un ticket para viajar a Italia y los Alpes Suizos, donde se sacó esa foto que terminaria en la tapa de su único álbum solista.

Pero el viaje recién comenzaba, al igual que los interminables contratiempos. De vuelta en Estados Unidos, Bell abandonó definitivamente Big Star, a lo que siguieron dos años de depresión, intentos de suicidio incluidos. Era hora de cambiar de aire y el hermano se llevó a Chris esta vez a Francia, donde lo puso a trabajar en los famosos estudios Chateau D´Herouville. Allí trataron a Bell con el respeto que merecía, precedido por las buenas críticas del disco debut de los Big Star.

En el Chateau se grabaron varias canciones (la mayoría de las que luego formarían el corazón de "I am the cosmos") con una frutilla en el postre: el contacto con Geoff Emerick (ingeniero de The Beatles), quien hizo algunas mezclas en los estudios AIR, propiedad de George Martin. La experiencia fue como un sueño para un beatlemaníaco como Chris. 

Pero la suerte, en general, seguiría siendo esquiva. La historia sigue en Londres y Alemania en 1975, buscando infructuosamente sello para editar las canciones y tocando en pubs para conseguir una libra extra. De vuelta en Estados Unidos, siguieron dos años y medio de desilusión, en los que Chris trabajó en restaurantes y otros trabajos menores.

Finalmente, en 1978 y ya de vuelta en Memphis, la suerte empezó a cambiar. EMI había reeditado los dos discos de Big Star como álbum doble y el sello Car Records hizo lo propio con dos canciones de Bell ("I am the cosmos" y "You and your sister") en un simple hoy inconseguible para fans.

El 27 de diciembre de 1978, sin embargo, volviendo de un ensayo con su nueva banda, Chris se estrelló contra una cabina de teléfono y murió al instante. Seis años más tarde el sello Ardent (quien había manejado a los Big Star) quiso sacar finalmente el material inédito, que vio la luz en CD recién en 1992, con algunos agregados.

Más allá de todos estos ribetes anecdóticos, "I am the cosmos" es un hermoso disco. Su naturaleza nómade y fragmentaria le juega a favor: las canciones suenan vitales, frescas, sin sobreproducciones. El disco, además, traza un panorama del talento de Chris Bell -la mitad compositiva de Big Star junto a Alex Chilton- para la canción agridulce, que era su especialidad.

Hay varias gemas, empezando por la ultra lennoniana "Better save yourself", morosa y circular. En la veta más Power Pop, "Get away" y "Make a scene" parecen sacadas directamente del molde de "Radio city" (1974).

Y luego están esas hermosas baladas cósmicas, abiertas, siderales en su riqueza armónica y melódica como "Speed of sound", "I am the cosmos", "Look up" y "You and your sister", con el acompañamiento de Chilton en coros.

jueves, 21 de junio de 2012

Soundtracks: Les Amours Imaginaires (2010)

Qué buen soundtrack. Es el de la película de Xavier Dolan "Les Amours Imaginaires", estrenada en 2010. Xavier es canadiense, nacido en Montreal, y ya va por su tercera película (este año estrena "Laurence anyways"). En "Les amours..." escribió, dirigió y actuó él mismo.

Para ambientar y darle toques de humor a este disparatado ménage à trois posmoderno, vamos de temas de The Knife, los franceses Indochine y nuestros adorados Fever Ray hasta suites para cello de Bach y preludios de Wagner.

En el medio, una pasadita por exquisitas cursilerías del pop de los 60´s (France Gall, Isabelle Pierre) y la joyita del disco, con la mítica cantante italiana Dalida haciendo su versión de "Bang Bang".

Como bonus track, el trailer de la peli:

 

lunes, 18 de junio de 2012

Discos: Hot trip to heaven (Love and Rockets, 1994)

Definitivamente, los Love and Rockets fueron una de las mejores bandas del Post Punk/ Dark/ Gótico. O como se quiera llamar a la camada de grupos oscuros que poblaron la mitad de los 80. También, fueron de los más infravalorados. 

El grupo comandado por Daniel Ash y David J. grabó excelentes discos en aquellos años (recordar "Earth, sun, moon" o el homónimo "Love and Rockets", sin ir más lejos). Siempre a caballito de una fórmula y un sonido absolutamente originales, que excedía la etiqueta "Dark".

En 1994 -y tras varios años de silencio, ruptura con el sello Beggars Banquet mediante- llegó el quinto disco de la banda. Otra moneda de oro tirada al aire, a ver si alguien la recogía. Pero no, nada de eso ocurrió. Otra joyita que pasó desapercibida.

Para este auténtico "trip" sexual (la tapa es explícita) los Love and Rockets se reinventaron un poco al calor de máquinas de ritmos y cuelgues largos. Mucho groove suave. Ambiente y tension sexual sostenida. "Body and soul", por empezar, podría ser una de esas sinfonías de Jason Pierce en "Lazer guided melodies", aunque sin tanto toque Soul. A partir de "Ugly" y sobre todo de "Trip and glide" el cuelgue ya es completo. Uno de esos discos -se intuye- para poner y dejar correr.

"Pero ¿y las guitarras chirriantes de Ash, donde están?" preguntarán algunos. Austentes sin aviso, por el momento. "No worries" flota entre humos Dub y Ambient y la dupla "Voodoo baby" y "Hot trip to heaven" (el tema) suenan a Free Jazz industrial.

Es cierto que por esta época los popes del Trip Hop como Massive Attack y Tricky estaban haciendo cosas más refrescantes en la misma veta. Pero en esencia, esta música de los Love and Rockets era igualmente buena. Dos años después, el grupo volvería cerca de sus fuentes con el excelente "Sweet F.A."

Love and Rockets
Daniel Ash,  David J., Kevin Haskins.

domingo, 17 de junio de 2012

Jazz nights: In person, saturday night at The Blackhawk, San Francisco, volume 2 (Miles Davis, 1961)

Mis Miles favoritos fueron cambiando con el tiempo. Estos últimos años me fui volcando por el de “Birth of the cool”. Y algo más atrás viene “Miles ahead”, aquel disco pornográfico, como cuenta Miles que lo definió Cannonball Adderley.

Luego están esos dos discos imbatibles para la alta trasnoche, cuando los amigos ya se fueron de la fiesta y empezás a levantar vasos y platitos con restos de comida. Tu departamento recupera el silencio y el espacio y es hora de iniciar el suave descenso. Eso que ahora los jóvenes llaman chill out.

Mis dos “must” para esa hora (pongamos: entre las 3:30 y las 5 am) son el “Live at the Plugged Nickel” (la joya absoluta de la mercurialidad hecha jazz, con el ultravolador segundo Quinteto de Davis) y éste volumen 2 de la saga en vivo en el Blackhawk, de San Francisco. Noche de sábado, 22 de abril de 1961 (el volumen 1 registra el show del viernes 21, pero yo tengo éste). La alineación: Miles en trompeta, Hank Mobley en saxo, Wynton Kelly en piano, Paul Chambers en bass y Jimmy Cobb en batería.

¿Y por qué este disco es sagrado para la alta madrugada? Porque tiene un flow sostenido. Porque es de los mejores sonidos que tus oídos pueden escuchar en ese filo de la noche, en el descenso hacia el sueño, pero todavía con algo de vibración vital, algo de chispa suave. También, por qué no, para acompañar la última media medida de Etiqueta Negra, antes de irte a dormir.

Un set de esos imparables pero flotantes. Contenido, como todo lo que tocó siempre Miles. Los temas: “We´ll you needn´t”, “Fran-dance” (con ese fraseo venenoso y frío de Davis…impávido en plena noche) “So what” (acelerada y sostenida, con mucho swing) “Oleo”, “If I were a bell” y los aires Latin de “Neo”.

(Chequear: "In person, friday and saturday nights at The Blackhawk complete". 2 cd box set. Sony. 2003).  

jueves, 14 de junio de 2012

Discos: White light (Gene Clark, 1971)

Por una cuestión generacional, llegué a Gene Clark a través de un par de canciones suyas ("With tomorrow", "Strengh of strings") versionadas en los 80 por el combo de 4AD This Mortal Coil. Todavía faltaba para entender que este "hermoso perdedor" habí­a sido uno de los compositores más finos dentro de los primeros The Byrds.

Alguna vez en Ultravivido ya hablamos de "No other", la obra maestra de Clark de 1974. Una gema subestimada en su momento, que años más tarde fue redescubierta y valorizada. Hoy repasamos su segundo lp solista, "White light", también conocido como "Gene Clark", a secas.

La calidez del ex-Byrds aparece en los temas más quietos, como la bella "Because of you" (con sutiles toques percusivos y de Hammond) y la melancólica "With tomorrow". Indudablemente, hubo un gran mérito en la gente de 4AD de haber escuchado la belleza sutil de esta clase de artistas (como Chris Bell y Tim Buckley, por entonces bastante desconocidos) aún dentro de un contexto muy distinto al del sonido que perseguía el sello inglés. 

Tras un comienzo un poco más optimista en lo musical ("The virgin", "White light") el disco poco a poco cae en terrenos de una melancolía acústica (en diálogo con los referentes folk de la época como Roy Harper o Bert Jansch) ideales para escuchar en casa, una de estas tardes de otoño. Sobre el final aparece una versión de "Tears of rage", circa Dylan & The Band. 

Para la grabación del álbum, Clark se rodeó de algunos amigos como Chris Ethridge, de los Flyin Burrito Brothers y Ben Sidran, de la Steve Miller Band. A pesar de recibir buenas críticas (y de haber tenido un éxito más que aceptable en Holanda) el disco fue otro fracaso en Estados Unidos.

Gene Clark- discografí­a cercana
Trough the morning (1969) White light (1971) Roadmaster (1973).

lunes, 11 de junio de 2012

Discos: Picture one (Asylum Party, 1988)

Los Asylum Party fueron una banda francesa integrada por Thierry Sobézyk, Philippe Planchon y Pascale Macé. Se formaron en la ciudad de Courbevoie en 1985 y permanecieron activos hasta 1990.

Estilísticamente, fueron parte de la movida Cold Wave francesa junto a bandas como KaS Product, Martin Dupont, Norma Loy, Clair Obscur, Marquis de Sade, Opera Multi Steel y Trisomie 21. Hasta donde sabemos, editaron apenas tres lps, algunos maxis y eps dentro de un sonido que podríamos ubicar entre el Post Punk, el Dark y ciertos guiños Dream Pop.

Hoy en Ultravivido queremos hablar de su primer extended play, "Picture one", grabado en 1988. Sus seis temas respetan un tono cálido, casi de cámara, con citas diversas a los géneros ya mencionados. ¿Acertamos si decimos que aquí escuchamos ecos de los House of Love, los bajos ondulantes de Peter Hook, los climas de los Modern English y la frialidad monumental de los primeros The Cure?

"Julia", el primer tema, es de lo mejor que le escuchamos a los franceses. Instrumentalmente contenidos -parte de su sello- suenan cálidos y expresivos a la vez. "Sweetness of pain" se aventura en arreglos acústicos y pinceladas impresionistas de gran calidad.

Y si bien el peso del grupo nunca pareció estar del lado compositivo (caían en ciertos baches de monotonía) su fuerte son los climas elegantes y letárgicos que lograban. Como en el caso de "White light".

(Gracias Noelia- alias Titania- por el dato de los Asylum). 

jueves, 7 de junio de 2012

Los videos de La Javanaise

Nuestro VJ estrella vuelve con un clásico de los Talking Heads en dos live versions:



Live at CBGBs, 1975



Live at the Old Grey Whistle Test, 1978

sábado, 2 de junio de 2012

Discos: Desertshore (Nico, 1970)

El fantasma de Nico recorre Europa. Entre las ruinas del Palatino romano. En los portales de entrada de los edificios del ex Berlín Oriental. O en las tranquilas y alejadas calles de los barrios menos turísticos de Amsterdam, andando en bicicleta. Su misteriosa influencia se siente en los rincones más solitarios del Viejo Continente.

"Desertshore", su tercer disco de estudio, es de lo más impresionanate que escuché en mucho tiempo. Se editó en 1970 y fue producido por John Cale.

Pero antes, un poco de contexto. Tras su alejamiento de la  Velvet, en 1967 Nico se puso a trabajar en su primer álbum solista. De entre sus muchas ocupaciones, ella siempre había querido dedicarse de lleno a la música. En esa ocasión, si bien estuvo rodeada de colaboradores (entre ellos, los mismísimos Velvet) nunca quedó satisfecha con el resultado final de "Chelsea girl". El disco, mayormente compuesto de covers y temas que le acercaron sus amigos, intentaba adaptar su tono gélido a un registro más cercano a la chanson y el Folk. A la alemana le molestó que no tomaran en cuenta sus opiniones a la hora de armar la instrumentación de los temas.

Un año después, John Cale metía mano en los arreglos del experimental y Avant Garde "The marble index". Un disco críptico, que movió la figura de Nico a terrenos aún más inhóspitos (una constante de toda su vida: desaparecer de los lugares esperables).

Por todo ello "Desertshore", el álbum siguiente, sigue siendo visto por muchos como su disco más representativo. El que supuso la reafirmación de su estilo personal. Aún con el influjo neoclasicista de Cale (que coprodujo el disco junto a John Boyd, mecenas y alma protectora de Nick Drake) "Desertshore" tiene arraigo en canciones. Y presenta una imagen de Nico más espiritual y (muy entre comillas) "cercana", en una artista que hizo de la distancia su credo.

En lo musical, estamos ante un disco envolvente ("haunting", sería la palabra ideal para describirlo). 28 minutos, apenas, de una música casi religiosa, que nos tiene pendientes de un hilo mientras sucede. Como bien señaló el amigo Langalay, probablemente ese clima monacal se deba al uso casi exclusivo de la escala menor armónica, muy común en la música occidental de la Edad Media y en la de Asia hasta nuestros días. El harmonium (una especie de órgano de origen indio) le permitió a Nico componer sobre esa escala, creando un efecto, por momentos, ominoso.

Como sea, "Desertshore" atrapa. Y nos demanda un tiempo y espacio propios para escucharlo. 

Como leemos en varias reviews especializadas, nadie supo nunca a ciencia cierta sobre qué habla "Janitor of lunacy", el tema inicial. ¿Mantenemos el volumen bajo o lo subimos para aumentar el efecto espectral de la música?

Un piano y un acordeón -mas algunos sonidos incidentales- se suman para "The falconer". El tema gira hacia lo luminoso cuando Nico canta las líneas "father child/ angels of the night/ silverframe my candlelight". Una música para ponerse enteramente triste.

El clima es más austero aún en "The only child", donde otras voces se suman al soliloquio "de Canto Gregoriano" de Nico. ¿Más para la tristeza solitaria? ¿Quién puede contener las lágrimas cuando el pequeño hijito -por entonces- de la germana, Ari Boulogne, canturrea sobre el clima de cajita de música en "Le petit chevalier"?

La viola de John Cale relampaguea en "Abschied" y como oyentes sentimos que todo "Desertshore" impone un único clima sostenido. La música roza lo celestial -casi despojada de su costado vanguardista- en "Afraid", donde apoyada nuevamente por la viola de Cale, Nico canta una y otra vez las líneas "you are beautiful/ and you are alone". Ese sonido y esa lírica son una misma cosa. Soledad inconmensurable. Muy lejos de todo. Una música que suena desde una distancia inalcanzable.

Según algunas versiones, los amigos de Nico hicieron sonar "Mütterlein", la anteúltima canción del disco, en el funeral de la cantante y modelo, que tuvo lugar en Berlín en julio de 1998. La canción se deshace en una cacofonía extática, hasta quedar pendiendo de un hilo. Para el final, los aires circenses colorean "All That is My Own". Un pequeño resto diurno de Velvet, como al pasar, para el cierre. 

Bonus: la conexión Throbbing Gristle

En 2007 los industriales Throbbing Gristle decidieron reinterpretar esta música bajo el nombre "The desertshore installation". Para ello abrieron las puertas del ensayo y grabaron las 12 horas de música que produjeron. Finalmente, en 2012 el grupo se reunió para editar un álbum con su versión final del disco ("TG´s Desertshore- The final report"). En la web circula la edición de 12 horas.

Bonus (2)
La foto de tapa y contratapa de "Desertshore" provienen del film de Philippe Garrel "La cicatrice interieure" que Nico protagonizó junto a su hijo con Alain Delon, Ari Boulogne.

Nico- discografía cercana
The marble index (1969)- Desertshore (1970)- The end (1974).

martes, 29 de mayo de 2012

Discos: Electrick loosers #2- The story of Volkslide into Krautrock (1998)

Rarezas que uno cosecha en los viajes. En una disquería Arty de Kreutzberg KS036 (la parte más multicultural, trash y mixturada del barrio berlinés Kreutzberg) compramos -por apenas 2 euros- este compilado de bandas "pre- Krautrock".

El cd (autoeditado por el sello Blumenkraft en 1998) reúne en formato digital los lps de la serie "Electrick loosers", que recopilan oscuros singles de bandas alemanas ignotas entre 1965 y 1969, aproximadamente.

Algo de garage, psicodelia y Beat desfilan en 29 tracks a cargo de nombres como The Kingbeats (Frankfurt) Les Copains (simplemente anunciados en las liner notes como "amigos de The Monks" (?) The Blizzards, Cherry Stones y The Dukes, entre otros.

Más info de la serie Electrick Loosers acá. Para cargar tus auriculares con un trip Beat- psicodélico. Auf wiedershen!  

viernes, 25 de mayo de 2012

Libros: Eramos unos niños ("Just kids"). Patti Smith, 2010.

Durante las vacaciones leí "Just kids", las memorias que Patti Smith publicó en 2010 sobre sus primeros años en New York junto al fotógrafo Robert Mapplethorpe.

El libro me atrapó de comienzo a fin, me encantó. Lo que comienza como una tierna biografía de años iniciáticos (y traumada adolescencia) da paso al núcleo central del libro: los primeros años en la Gran Manzana alrededor de 1966, el encuentro con Mapplethorpe y el acceso a ese "Mundo de las Mil Maravillas" que fue para Patti el Chelsea Hotel de la calle 23, en New York.

¿Qué aprendimos sober Patti Smith leyendo "Eramos unos niños"? Que toda su vida estuvo guiada por su amor al arte, en varias líneas, pero sobre todo, en lo relacionado a la poesía (Rimbaud y Jean Genet son los "faros" que siempre la iluminaron). También, que fue siempre una gran detallista (es una delicia leer sus minuciosos comentarios sobre qué prenda tenía puesta en tal año tal personaje, o de qué color era el collar persa que le regaló Mapplethorpe al comienzo de su relación). También aprendimos que su ímpetu por encontrar nuevas formas de comunicar su poesía la fue llevando, casi sin querer, al mundo del rock.

En ese sentido, fue una revelación saber que antes de ser quien hoy todos conocemos, Patti fue probando y fallando, encontrando y perdiendo la inspiración y el rumbo. Viviendo, en definitiva, un largo proceso de maduración artística. No siempre los artistas nacen con su rumbo claro y definido ni saben sobre qué materia van a aplicar lo que quieren decir.

Lejos de esas autobiografías que se nota que fueron encargadas a ghost writers, "Just kids" parece escrito de puño y letra por su narradora. En ese sentido, la prosa peca en algunos pasajes de "exceso de poetización", además de rozar un poco la autoindulgencia con los personajes que participan. Pero lo que cuenta es tan interesante y está tan lleno de amor por la vida, que puede más que el estilo.

Promediando el libro, nos damos cuenta que, en realidad, "Just kids" narra una historia de amor entre musa y artista, donde esos roles -como bien aclara Patti- usualmente se intercambiaban. También estamos ante el relato de las ansias por llegar al reconocimiento. Ese reconocimiento que a mediados de los 70 le llega primero a Smith al frente de su banda, grabando "Horses" (la anécdota de cómo Mapplethorpe sacó la foto de tapa es simplemente hermosa).

Hay otros momentos inolvidables: la conversación entre Patti y Jimi Hendrix, en una escalera cercana a un escenario. Una despechada y deprimida Janis Joplin. La noche en la que -mientras Patti cantaba- apareció un espectral Bob Dylan (otro de sus grandes faros de inspiración). El viaje espiritual que Patti hace a Francia para visitar la ciudad natal de Arthur Rimbaud. Y sobre el final, como telón de tristeza, las muertes de Andy Warhol (bajo una New York nevada como sus cabellos) y de Mapplethorpe, de SIDA, en 1989.

Absolutamente recomendable, para saber cómo se formó artísticamente esa heroína beat y punk que es Patti Smith. Y para espiar, al menos por un ratito, la alocada vida de New York a comienzos de los 70, con epicentro en el círculo Warhol (The Factory, Max Kansa´s City) y el mítico Chelsea Hotel.

jueves, 24 de mayo de 2012

Shows: Happy Mondays + We Have Band + Wild Beasts en el Movistar Free Music (Buenos Aires, 23 de mayo)



Happy Mondays (+ We Have Band + Wild Beasts) en el Movistar Free Music. Anfiteatro Puerto Madero, 23 de mayo.


Fiesta. Fiesta. Fiesta. Ahí donde esperábamos bien poco de una banda con tanto altibajo e idas y vueltas, los Happy Mondays nos pusieron a bailar durante una hora y media en el Movistar Free Music, en la noche neblinosa y encapotada de Buenos Aires.

Cuando a "Loose fit" le pegaron "Kinky Afro", ahí nomás al comienzo del show, nos quedó claro que la intención era no parar de enfiestar Puerto Madero. Y lo lograron. Las armas, nobles: puro groove, temas buenísimos que no se oxidaron y la chapa de más de veinte años arriba de los escenarios. A eso le sumaron el impresionante vuelo soulero de la voz de Rowetta Satchell y la super sólida base de Paul Ryder (ese bajo sostiene hasta el Arco del Triunfo) y Gary Whelan.

El resto, bueno, da para pensar. Que tenga que venir una banda semi retirada a mostrar lo que es tener algo de fuego sagrado frente a tanta música actual tan pero tan intrascendente... ¿Muy duro? Bailando con los Mondays se sintió así.

martes, 22 de mayo de 2012

Algo sobre Europa y sus disquerías

Tuvimos la suerte de viajar por algunas ciudades clásicas de Europa como París, Roma, Praga, Amsterdam y Berlín. En todas, encontramos que las tiendas de discos están en plena fiebre/ revival del vinilo. Prácticamente no hay ninguna que se dedique, en la actualidad, al formato cd. O no al menos, de forma predominante. A lo sumo tienen pequeños apartados, al fondo, dedicados al formato digital.

La fiebre, en realidad, puso a las nuevas ediciones de 180 gramos en el tapete. Los precios, astronómicos para nosotros desde Argentina (los lps cerrados, nuevos, no bajan de los 18-20 euros o más). Pero la variedad de títulos es considerable, desde novedades a clásicos. Y los clientes, en su gran mayoría, parecen buscar eso, nomás.

Luego están las ediciones originales en lp, que curiosamente, no siempre ocupan el lugar destacado en las tiendas, sino que están relegadas muchas veces a un segundo plano.

No se que pensarán los amigos melómanos, pero los verdaderos trofeos están en este lote, porque ¿qué gracia tienen las nuevas ediciones en vinilo? Es cierto, esto es objeto de otro debate que no tenemos lugar aquí para profundizar.

Lo cierto es que entramos en grandes y hermosas tiendas de discos. Europa todavía se da el gusto de mantener cierto handicap cultural (no sólo en este rubro, claro) y tiene con qué mimar a sus cultores del objeto- disco. En Buenos Aires, sin darnos cuenta, las cuevas han ido desapareciendo.

En París fuimos en busca de la dupla Croco Disc y Croco Jazz, ambas pegadas por una medianera, frente a la Sorbonne en St. Germain. Buen ambiente, gran variedad y cinco o seis bateas con lps a 5 euros, el precio promedio de las ofertas en todo Europa por lps originales.

Berlín y Amsterdam respiran música y hay muy buenas tiendas. Recuerdo quedar impresionado por la onda de Record Friend (Sint Antoniesbreestraat 64) en la ciudad de los Canales y las bicis. Italia, bueno... a Italia nunca le interesó demasiado el rock y sólo pudimos encontrar disquerías en el hipeado barrio Pigneto, de Roma, pero a precios llamativamente altos incluso comparado con las demás ciudades.

Como dato, la ocasión está en los mercados de pulgas de los fines de semana. Hay que rastrearlos en la web y tener la suerte de coincidir en esas ciudades los sábados o domingos, que es cuando funcionan.

En el barrio Jordaan, en Amsterdam, dimos con una feria donde cosechamos discos buenísimos (todos los primeros de Roxy, Johnny Cash, Stranglers, Talking Heads) por 2 euros.  En París, Amsterdam y Berlín suelen encontrarse además, buenos discos a precios bajos en las liquidaciones de ropa y baratijas. Para los que estén interesados, pasen un contacto y compartimos la data. Salud amigos Ultras.